Con este estilo de conducción consumes menos combustible de inmediato: así funciona

Los precios del combustible siguen subiendo mientras el coche sigue siendo imprescindible

Cada vez más conductores se llevan un susto al repostar, pero con algunos ajustes en la forma de conducir es posible reducir el golpe de forma considerable. La solución no pasa necesariamente por hacer menos kilómetros ni por dejar el coche en casa.

Para muchos españoles, el coche no es un capricho sino una necesidad absoluta. El trabajo, el colegio, las compras, las visitas familiares: hay situaciones que simplemente no encajan en el transporte público ni en la bicicleta. Y mientras tanto, la factura en la gasolinera crece año tras año.

Hace unos años, el precio por litro estaba bastante por debajo de los niveles actuales. Hacia 2018, los conductores europeos pagaban de media unos 1,47 euros por litro de gasolina o diésel. Desde entonces, los costes se han disparado: en 2023, la media en muchos países superó los 1,80 euros por litro.

Resulta llamativo que el precio del petróleo crudo subió incluso con más fuerza en ese mismo período. Pero eso no sirve de consuelo cuando hay que repostar cada semana o cada mes. Por eso, cada vez más conductores buscan formas de consumir menos sin tener que reorganizar su vida entera.

La clave de la conducción eficiente: las revoluciones correctas del motor

Instructores de conducción y especialistas en eco-driving coinciden de forma sorprendente en un punto: quien mantiene el motor en el rango de revoluciones adecuado, ahorra más que con cualquier otro truco. No se trata de ningún botón mágico, sino de cómo se usa el acelerador y la palanca de cambios.

El motor consume combustible de más cuando gira demasiado bajo o demasiado alto. La zona más eficiente está justo en el medio.

¿Qué significa "buenas revoluciones" en la práctica?

Cada motor tiene una especie de zona de confort en la que funciona de forma fluida y relativamente económica. En muchos coches de gasolina modernos, esa franja se sitúa aproximadamente entre las 1.700 y las 2.500 revoluciones por minuto. En los diésel, suele ser incluso algo más baja.

  • Por debajo (revoluciones demasiado bajas): el motor trabaja con esfuerzo y tiende a vibrar o traquetear.
  • Por encima (revoluciones demasiado altas): el motor suena fuerte y gira más rápido de lo necesario.
  • En el rango intermedio: el coche responde con agilidad, sin esfuerzo audible.

La clave está en no cambiar de marcha exageradamente pronto, pero tampoco tan tarde que el indicador se acerque a la zona roja. Quien aprende a percibir cuándo el motor "va a gusto" suele conducir de forma más tranquila y económica casi de forma automática.

El mayor ahorro está en la aceleración y el frenado

La mayor parte del combustible no se pierde a velocidad constante, sino durante las aceleraciones bruscas y los frenos tardíos. Salir desde parado a fondo hasta los 50 km/h y frenar de golpe justo después es, aproximadamente, el peor escenario posible para el bolsillo.

Con un estilo de conducción fluido se elimina buena parte de ese desperdicio:

  • Arrancar con suavidad y subir de marcha con agilidad hasta alcanzar una velocidad estable.
  • Mirar con antelación hacia los semáforos y los atascos, para soltar el acelerador a tiempo en lugar de frenar tarde y con fuerza.
  • En las curvas, reducir la velocidad de forma gradual en lugar de pisar el freno en el último momento.

Cuantas menos veces necesites frenar de golpe, menos energía necesitarás después para volver a coger velocidad.

Por qué el control de crucero no siempre es tu mejor aliado

Muchos conductores activan el control de crucero en autopista casi por inercia. En tramos llanos, puede ayudar algo, ya que mantiene la velocidad constante. Pero en terreno con desniveles, la historia cambia bastante.

En una carretera con pendientes, el coche con el control de crucero activado trabaja con intensidad para mantener exactamente la misma velocidad. Al llegar a una cuesta, el sistema inyecta combustible de más para no perder ni un kilómetro por hora, cuando una pequeña bajada de velocidad no supondría ningún problema real.

En rutas con relieve, es mejor gestionar el ritmo uno mismo:

  • Antes de una pendiente, ganar un poco de velocidad sin pasarse.
  • Cuesta arriba, aceptar que la velocidad baje ligeramente.
  • Cuesta abajo, soltar el acelerador antes y dejar que la gravedad ayude.

Así evitas que el coche trate cada subida como un sprint y ahorras, sin darte cuenta, unos cuantos puntos porcentuales de combustible en cada trayecto.

Mantenimiento: pequeños gestos con gran impacto en el consumo

El estilo de conducción influye mucho, pero el estado técnico del vehículo pesa igual de fuerte. Un coche mal mantenido puede consumir litros de más por depósito sin que el conductor lo note a simple vista.

Componente Efecto si está en mal estado
Presión de los neumáticos Mayor resistencia a la rodadura, hasta varios puntos porcentuales de consumo extra
Filtro de aire Menos entrada de aire, peor combustión, mayor consumo
Aceite y filtro de aceite Más fricción en el motor, mayor desgaste y consumo elevado
Nivel de líquido refrigerante Riesgo de sobrecalentamiento y averías, funcionamiento ineficiente del motor
Sistema de aire acondicionado El compresor trabajando en exceso consume energía adicional

Las revisiones periódicas pueden parecer un gasto, pero evitan daños mayores en el motor y mantienen el consumo bajo control. Entre revisiones, comprueba al menos una vez al mes la presión de los neumáticos y los niveles de líquidos.

Consejos adicionales que no requieren ningún esfuerzo extra

Elimina kilos innecesarios y resistencia al viento

Cada kilo que no transportas se traduce en ahorro de combustible. Una baca o un cofre de techo que lleva meses instalado aumenta la resistencia aerodinámica de forma considerable. Incluso una caja de herramientas o material deportivo que viaja permanentemente en el maletero tiene su impacto.

  • Retira los portaequipajes y cofres de techo en cuanto dejes de necesitarlos.
  • Ordena el maletero y deja en casa los objetos pesados que no sean necesarios para ese viaje.
  • A velocidades más altas, conduce con las ventanillas cerradas para reducir la turbulencia.

Aire acondicionado, calefacción y gadgets: consumidores silenciosos

El aire acondicionado y la calefacción eléctrica consumen más energía de lo que la mayoría imagina. Enciende el climatizador solo cuando realmente haga falta y opta por una potencia moderada en carretera. A velocidades bajas, abrir una ventanilla suele ser suficiente.

Carga el móvil o el portátil preferiblemente en casa, no en el coche. La diferencia individual es pequeña, pero a lo largo de un año, cada pequeño ahorro suma, especialmente para quienes hacen muchos kilómetros.

¿Cuánto se puede ahorrar realmente en la práctica?

Los cursos de conducción eficiente suelen registrar ahorros de entre el 10 y el 20 por ciento en conductores que ajustan su estilo al volante. Para alguien que reposta unos 80 litros al mes, eso puede suponer fácilmente varias decenas de euros de ahorro mensual.

Quien acelera con calma, cambia de marcha con inteligencia y mantiene su coche en buen estado puede ahorrar cientos de euros al año sin reducir sus desplazamientos.

Merece la pena usar unos cuantos trayectos como "viaje de prueba". Presta atención a las revoluciones, anticipa las frenadas y experimenta la diferencia entre circular con y sin control de crucero en tramos con pendientes. Quien revisa después el consumo medio en el ordenador de a bordo suele notar el efecto en menos de una semana.

Para quienes quieran ir un paso más allá, existen cursos especializados en conducción eficiente, que en ocasiones son financiados por empresas o compañías de renting. Estas formaciones ofrecen retroalimentación personalizada: por ejemplo, cómo encontrar el rango de revoluciones más favorable en tu coche concreto y qué hábitos de tu conducción actual cuestan más combustible.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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