Una de cada cinco infecciones de tuberculosis pasa completamente desapercibida
Mientras Europa celebra una lenta reducción de la tuberculosis, las autoridades sanitarias advierten de un peligroso punto ciego en los datos. Un nuevo informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades revela que la situación está mucho menos bajo control de lo que sugieren las estadísticas.
En 2024 se notificaron en la región europea más de 160.000 nuevos casos de tuberculosis. Sin embargo, las estimaciones apuntan a que deberían haberse registrado cerca de 204.000. Eso significa que solo el 79% de las infecciones nuevas y recurrentes queda oficialmente documentado.
Casi uno de cada cinco pacientes con tuberculosis en Europa está sin diagnóstico, sin tratamiento y sin seguimiento médico.
Este grupo "invisible" representa una doble amenaza. Por un lado, los pacientes reciben atención demasiado tarde y la enfermedad avanza con mayor gravedad. Por otro, siguen propagando la bacteria sin saberlo en su entorno cotidiano, en el trabajo o en comunidades muy concurridas.
El director regional de la OMS para Europa señala que cada diagnóstico perdido es una oportunidad desperdiciada para evitar sufrimiento innecesario y nuevas transmisiones. Pruebas más rápidas, tratamientos más cortos y un mejor seguimiento podrían reducir enormemente el daño.
La política europea contra la tuberculosis no alcanza sus propias metas
Sobre el papel, la tendencia es positiva. En los 53 países de la región europea de la OMS, incluidas partes de Asia Central, el número de casos de tuberculosis cayó un 39% desde 2015, y las muertes se redujeron un 49%.
Aun así, la región no está cumpliendo los hitos que ella misma se fijó. La estrategia global End TB de la OMS persigue para 2025 una reducción del 50% en el número de casos y un 75% menos de fallecimientos. Sin una aceleración considerable, esos objetivos parecen fuera de alcance.
Dentro de la Unión Europea el avance es todavía más lento. Los casos bajaron un 33%, pero las muertes por tuberculosis solo disminuyeron un 17%. Según la OMS y el ECDC, ese ritmo insuficiente "provoca miles de infecciones y muertes que podrían haberse evitado".
¿Qué es exactamente la tuberculosis?
La tuberculosis sigue siendo la principal enfermedad infecciosa mortal en todo el mundo. Está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y se transmite por el aire, sobre todo cuando una persona con tuberculosis pulmonar tose.
Los síntomas varían según el órgano afectado, pero en la tuberculosis pulmonar los más frecuentes son:
- Tos persistente de más de dos semanas
- Fiebre y malestar general
- Sudores nocturnos y escalofríos
- Pérdida de peso involuntaria
No todas las personas enferman gravemente de inmediato. Algunas portan la bacteria sin síntomas, lo que se conoce como tuberculosis latente, y pueden desarrollar la enfermedad activa más adelante, especialmente si su sistema inmunitario se debilita.
La tuberculosis resistente a medicamentos se convierte en el principal problema
La mayor preocupación del informe es el avance de las variantes resistentes en Europa, frente a las cuales los antibióticos estándar más importantes ya no funcionan o apenas tienen efecto.
En Europa, la proporción de tuberculosis resistente a medicamentos supera con creces la media mundial.
Entre los nuevos pacientes de la región, aproximadamente el 23% presenta tuberculosis multirresistente; entre quienes ya habían recibido tratamiento anteriormente, esa cifra se eleva hasta el 51%. A modo de comparación, a nivel mundial esos porcentajes se sitúan en torno al 3,2% y el 16%, respectivamente.
En la tuberculosis ordinaria no resistente, suele bastar con un ciclo de seis meses con cuatro medicamentos de primera línea, entre ellos isoniazida y rifampicina. La tasa de curación supera habitualmente el 85%. Con las variantes resistentes, el panorama se complica enormemente:
- El tratamiento se prolonga considerablemente, a veces más de un año
- Se necesitan más medicamentos diferentes, con efectos secundarios más severos
- La probabilidad de que el tratamiento fracase es notablemente mayor
Los elevados índices de resistencia, especialmente en pacientes previamente tratados, indican que la bacteria resistente sigue circulando dentro de las comunidades en lugar de surgir únicamente por tratamientos fallidos.
Un peligro latente en los países con cifras bajas
La mayoría de los países europeos tienen ya una incidencia relativamente baja, por debajo de 10 casos por cada 100.000 habitantes. Pero eso puede generar una falsa sensación de seguridad.
En esos países, la enfermedad tiende a concentrarse en grupos vulnerables, como:
- Migrantes y refugiados procedentes de países con alta prevalencia de tuberculosis
- Personas privadas de libertad en prisiones con hacinamiento
- Personas con VIH u otras enfermedades que comprometen el sistema inmunitario
Precisamente en estos colectivos las variantes resistentes pueden propagarse sin ser detectadas. Los expertos advierten de que las cifras más bajas en Europa occidental hacen que la vigilancia se relaje, lo que dificulta la detección y el control de nuevos casos resistentes.
Diagnóstico más rápido y tratamientos más cortos como punto de inflexión
La OMS y el ECDC apuestan firmemente por una detección más temprana. Las pruebas modernas y rápidas pueden confirmar en pocas horas si alguien tiene tuberculosis y si existe resistencia a los medicamentos clave. Eso acorta el tiempo hasta el inicio del tratamiento adecuado y reduce el riesgo de transmisión durante el período de espera.
Además, cada vez más países adoptan pautas de tratamiento más cortas y completamente orales para la tuberculosis resistente. En lugar de prolongados ciclos con inyecciones dolorosas, están disponiendo de regímenes en comprimidos de pocos meses, menos agresivos para los pacientes y que aumentan las probabilidades de completar el tratamiento.
Invertir en diagnóstico rápido y terapias modernas más cortas puede evitar miles de infecciones adicionales y salvar miles de vidas, sostienen las autoridades sanitarias.
Se necesita una respuesta coordinada entre países
Dado que la tuberculosis no respeta fronteras, los expertos reclaman una mayor cooperación entre los países europeos. El intercambio de datos, la adquisición conjunta de nuevos medicamentos y unas directrices armonizadas deben evitar que los pacientes queden desatendidos cuando se desplazan o cambian de país de residencia.
Si en un país se accede a terapias modernas pero en el vecino no, se genera una desigualdad en la atención sanitaria que permite que la bacteria siga circulando libremente.
Qué puedes hacer si sospechas que tienes tuberculosis
Aunque la mayoría de los europeos raramente piensan en la tuberculosis, la enfermedad puede aparecer también aquí, especialmente en personas que viajan con frecuencia, trabajan en centros sanitarios o tienen contacto intenso con grupos vulnerables.
| Situación | Acción recomendada |
|---|---|
| Tos de más de 2 semanas con fiebre o sudores nocturnos | Consulta a tu médico de cabecera para que realice una evaluación |
| Contacto estrecho con alguien con tuberculosis infecciosa | Comunícalo a tu médico o al servicio de salud pública para realizarte una prueba |
| Sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, por VIH o ciertos medicamentos) | Habla con tu médico sobre controles periódicos de tuberculosis |
| Estancia prolongada reciente en un país con alta incidencia de TB | Hazte una prueba ante cualquier síntoma sin esperar demasiado |
En España y otros países de la UE, las autoridades de salud pública y los especialistas en neumología realizan un seguimiento de los grupos de riesgo con cribados específicos. Aun así, hay una norma sencilla que nunca falla: ante una tos prolongada, no esperes indefinidamente; busca atención médica.
Por qué la resistencia reaparece con tanta persistencia
La tuberculosis resistente suele surgir cuando un tratamiento se abandona demasiado pronto, cuando los medicamentos no se toman a la hora correcta o cuando la dosis es incorrecta. La bacteria aprende, en cierto modo, a esquivar los antibióticos. Esto ocurre a veces por problemas prácticos: los pacientes toleran mal los efectos secundarios, pierden acceso a los medicamentos o no pueden cumplir con las citas médicas.
El contexto social también influye de manera decisiva. Las personas en situaciones de vulnerabilidad —personas sin hogar, migrantes en situación irregular o reclusos— tienen más dificultades para completar un tratamiento de varios meses. Sin apoyo y acompañamiento, crece el riesgo de terapias incompletas y, con ello, el de resistencia.
Para los sistemas sanitarios esto implica que las soluciones técnicas, como nuevos fármacos y pruebas diagnósticas, no son suficientes por sí solas. También hace falta apoyo social: acompañamiento en la toma de medicación, servicios de interpretación, transporte a las clínicas y personas de confianza dentro de las comunidades.
Conceptos clave y riesgos en torno a la tuberculosis
Un término que aparece con frecuencia es tuberculosis multirresistente (TB-MDR). Significa que la bacteria se ha vuelto insensible al menos a los dos medicamentos de primera línea más importantes, habitualmente isoniazida y rifampicina. En casos aún más graves, los médicos hablan de tuberculosis extensamente resistente (TB-XDR), en la que también fallan varios medicamentos de reserva. Estas variantes requieren tratamientos muy complejos, costosos y prolongados.
Para Europa se plantea una pregunta estratégica de fondo: ¿cómo evitar que una enfermedad relativamente poco frecuente se transforme silenciosamente en un reservorio de bacterias altamente resistentes? La experiencia con otras enfermedades infecciosas demuestra que una respuesta tardía puede tener consecuencias durante décadas.
Para los ciudadanos, la clave está en mantenerse alerta sin caer en el pánico. La tuberculosis tiene buen pronóstico cuando se detecta pronto y se cuenta con los medicamentos adecuados. Los mayores riesgos surgen cuando se ignoran los síntomas, se tarda en buscar atención y los tratamientos incompletos dan a la bacteria el tiempo necesario para hacerse resistente.













