Por qué tanta gente cierra las cortinas sobre las 19.45 h para reducir la factura energética

No es por privacidad, sino para ahorrar dinero de verdad

Lo que parece una costumbre sin importancia —correr las cortinas alrededor de las ocho menos cuarto de la tarde— puede suponer un ahorro silencioso de decenas o incluso cientos de euros al año. Los expertos en energía llevan tiempo señalando este gesto como una de las formas más sencillas de consumir menos gas o electricidad, sin renunciar a ninguna comodidad.

Por qué ese momento del día marca la diferencia

A medida que avanza la primavera, los días se alargan pero las noches siguen siendo frescas. La calefacción todavía funciona a pleno rendimiento mientras el sol, durante las horas centrales, calienta con fuerza a través de los cristales. Esta combinación hace que el momento exacto de cerrar las cortinas sea más importante de lo que parece.

Durante el día, el sol calienta el aire y las superficies del interior, especialmente en ventanas orientadas al sur o al oeste. El vidrio deja pasar la radiación solar con facilidad, pero retiene el calor muy mal. En cuanto el sol se pone y la temperatura exterior baja, las ventanas se convierten en superficies frías por las que el calor interior se escapa sin parar.

Cerrar las cortinas al atardecer es como colocar una manta extra sobre las ventanas: el calor se queda dentro y el frío se queda fuera.

En gran parte de España, ese punto de inflexión en los primeros meses del año se sitúa entre las 19.30 y las 20.00 horas. Las 19.45 h funciona como una regla práctica muy útil: el sol ya ha desaparecido, la temperatura exterior empieza a caer, pero el interior todavía conserva un calor agradable.

¿Cuánto se puede ahorrar realmente con las cortinas cerradas?

La cantidad exacta varía según cada vivienda, pero los asesores energéticos observan efectos notablemente grandes en casas con mucho acristalamiento o aislamiento deficiente. En viviendas antiguas, la diferencia puede notarse en menos de media hora.

  • Menos pérdida de calor: las cortinas cerradas reducen de forma apreciable la velocidad a la que se enfría el ambiente cerca de las ventanas.
  • Menos calefacción: el termostato necesita activarse con menos frecuencia para mantener la misma temperatura interior.
  • Mayor confort: se reduce la sensación de corriente cerca de los cristales y desaparece el frío que desciende por el vidrio.

Para una vivienda media, hacer un uso inteligente de las cortinas cada día puede suponer varios metros cúbicos de gas ahorrados al año. Con los precios energéticos actuales, eso se traduce fácilmente en entre veinte y más de cien euros, dependiendo del comportamiento, el aislamiento y el tipo de vivienda.

La gran ventaja es que no hay que hacer ninguna obra ni comprar ningún aparato caro. Simplemente se aprovecha lo que ya está colgado, pero en el momento justo.

Las cortinas térmicas: qué son y cómo funcionan

Además de las cortinas convencionales, existen variantes térmicas especiales. Suelen ser más gruesas y pesadas, y cuentan con una capa adicional que refleja el calor de vuelta hacia el interior de la habitación.

Tipo de cortina Capacidad de aislamiento Precio orientativo (por par)
Visillo fino Muy limitado, principalmente decorativo 20–40 €
Cortina estándar Aceptable, según el grosor del tejido 40–80 €
Cortina térmica Alta, frena tanto el calor como el frío Alrededor de 100 € o más

Las cortinas térmicas se fabrican con tejidos más densos o con un forro especial, como una capa de forro polar o un respaldo reflectante. Esa capa actúa como una especie de barrera de aislamiento adicional justo delante del cristal.

Con cortinas térmicas bien ajustadas, la temperatura junto a la ventana puede ser varios grados más alta por la noche que sin ningún tipo de cortina.

No solo en invierno: también hay ventajas en verano

Las mismas cortinas que retienen el calor en primavera pueden mantener el calor exterior fuera en agosto. El principio es igual de simple, pero a la inversa:

  • Ventilar a primera hora de la mañana, mientras el exterior todavía está fresco.
  • Cerrar las ventanas y las cortinas térmicas (al menos parcialmente) durante el día, sobre todo en las orientaciones más soleadas.
  • Evitar que la luz solar directa incida sobre el vidrio durante las horas centrales para impedir que el interior se caliente.

Esta estrategia puede reducir varios grados la temperatura interior en los días más calurosos. Combinada con la ventilación nocturna —abrir las ventanas cuando el exterior está más fresco que el interior—, se crea un sistema de refrigeración de bajo coste para toda la casa, sin necesidad de aire acondicionado.

Cómo sacar el máximo partido a las cortinas para reducir el gasto energético

1. Fíjate en la posición del sol

Durante el día, mantén las cortinas abiertas en el lado soleado para aprovechar el calor solar de forma gratuita. Por la tarde, empieza a cerrarlas parcialmente cuando el sol cambie de posición y la temperatura exterior comience a bajar. Al atardecer, ciérralas del todo, especialmente en las estancias donde quieras conservar el calor, como el salón y los dormitorios.

2. Ciérralas bien, sin dejar huecos

Una ranura de diez centímetros en la parte superior o inferior parece insignificante, pero permite que escape una cantidad considerable de calor. Para que las cortinas sean eficaces, asegúrate de que:

  • lleguen hasta el alféizar o lo sobrepasen ligeramente;
  • no queden colgadas encima del radiador, ya que bloquearían la emisión de calor;
  • se ajusten lo más posible a la pared en los laterales.

Si sabes manejar una máquina de coser, puedes añadir un forro sencillo a las cortinas que ya tienes. Una capa adicional de tela gruesa o forro polar en la parte trasera mejora notablemente el aislamiento.

3. Combínalo con otras medidas sencillas

Las cortinas cerradas resultan aún más eficaces cuando se combinan con pequeños ajustes adicionales:

  • Burletes antifrío en marcos de ventanas y puertas para reducir las corrientes de aire frío.
  • Láminas reflectantes para radiadores colocadas entre el radiador y la pared exterior, que devuelven el calor hacia el interior de la habitación.
  • Reducción nocturna del termostato en un grado: ahorra energía adicional sin que la casa llegue a enfriarse de verdad.

¿Cuándo merece la pena invertir en cortinas térmicas?

El precio de compra de unos cien euros por par puede echar para atrás en un primer momento, pero en viviendas con ventanas grandes o puertas correderas de cristal en el salón, esa inversión suele amortizarse en un tiempo razonable. Especialmente si las cortinas actuales son finas o de una sola capa.

Los propietarios de casas con aislamiento deficiente son quienes notan una diferencia más grande. En esas viviendas, las ventanas se sienten realmente heladas en invierno y el aire frío desciende por el cristal hacia el suelo. Las cortinas térmicas rompen ese efecto y hacen el espacio inmediatamente más agradable, lo que en la práctica suele llevar a bajar un poco el termostato.

Quienes pasan mucho tiempo en casa por las tardes son los que más se benefician: cada grado menos de calefacción durante varias horas al día tiene un impacto muy notable en la factura anual.

Consejos adicionales para una casa más cómoda y eficiente

Para quienes quieran ir más allá con este truco, la clave está en combinar hábitos. Una buena idea es establecer un ritual vespertino fijo: sobre las 19.30 h, correr las cortinas, bajar el termostato un grado y cerrar las puertas de las habitaciones que no se usen. Repetirlo cada día convierte el ahorro energético en un reflejo automático.

Al comprar cortinas nuevas, presta atención al color y al grosor. Los tejidos oscuros y pesados retienen mejor el calor, mientras que los más claros y finos dejan pasar más temperatura. En un dormitorio orientado a la calle, una cortina térmica gruesa y opacificante no solo puede reducir la factura energética, sino también bloquear el ruido y la luz exterior.

Por último, para quienes viven de alquiler y no pueden permitirse invertir en triple acristalamiento o persianas exteriores, las cortinas son uno de los pocos recursos disponibles para mejorar el clima interior. Un gesto tan simple como cerrarlas alrededor de las 19.45 h transforma un cristal fino en una barrera sorprendentemente eficaz contra el frío, y eso acaba notándose, tarde o temprano, en la factura de la luz y el gas.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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