Profesor de nutrición advierte: cuánta proteína necesitas realmente para los músculos y una vida larga

La fiebre de las proteínas: más no siempre es mejor

La moda de las proteínas parece no tener fin, pero no todos los consejos para ganar músculo que circulan por ahí son inofensivos para tu salud a largo plazo. El investigador del envejecimiento Valter Longo advierte que un consumo elevado de proteínas animales acelera el desgaste del organismo, mientras que las legumbres y el pescado favorecen la musculatura sin esos efectos negativos.

En Estados Unidos, más de siete de cada diez personas consideran las proteínas el componente más importante de su alimentación. Muchos las asocian automáticamente con grandes cantidades de carne. Longo, conocido por sus investigaciones sobre el envejecimiento y su llamada "dieta de la longevidad", tiene una visión bastante más prudente al respecto.

Varios estudios demuestran que consumir más proteína apenas genera músculo adicional si el entrenamiento de fuerza se mantiene igual, mientras que los riesgos de envejecimiento y enfermedad sí aumentan.

Qué dicen los estudios sobre proteína y masa muscular

Un análisis de 18 estudios con un total de 934 participantes comparó una ingesta de aproximadamente 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día frente a unos 1,3 gramos por kilo. Los resultados fueron reveladores.

  • Sin entrenamiento de fuerza: no se observó ninguna diferencia apreciable en masa magra ni en masa muscular.
  • Con entrenamiento de fuerza: la ingesta más elevada generó una media de apenas unos 400 gramos adicionales de masa muscular.

Cuatrocientos gramos suena bien sobre el papel, pero en el contexto de cientos de gramos extra de proteína por semana y las posibles consecuencias negativas, el beneficio resulta bastante modesto. Longo sostiene que esa pequeña ganancia no justifica consumir grandes cantidades de carne y batidos durante años.

Por qué un exceso de proteína animal acelera el envejecimiento

Según Longo, un siglo de investigación sobre el envejecimiento apunta siempre en la misma dirección: una ingesta elevada de proteínas, especialmente de origen animal, está vinculada con un envejecimiento más acelerado. Y no se trata únicamente de arrugas o canas.

Diversos estudios a gran escala han relacionado cantidades elevadas de proteína animal con un mayor riesgo de:

  • Cáncer
  • Diabetes tipo 2
  • Enfermedades cardiovasculares

Un papel clave lo juegan ciertos aminoácidos esenciales, como la metionina y los aminoácidos de cadena ramificada (BCAA). Estos estimulan la construcción muscular, pero también activan rutas de señalización celular —como el mTOR— asociadas con una mayor velocidad de división celular y envejecimiento prematuro.

Los mismos aminoácidos que permiten desarrollar un cuerpo más musculado pueden, si se consumen en grandes cantidades durante años, acortar la esperanza de vida.

Proteínas vegetales: más suaves para el organismo, igual de eficaces para los músculos

Las fuentes vegetales de proteína, como legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales, contienen en general porcentajes más bajos de esos aminoácidos "activadores". Por eso ejercen una presión menor sobre los procesos de envejecimiento.

Eso no significa que sean menos adecuadas para los deportistas. Un análisis de varios estudios con 3.363 participantes en total mostró que los atletas que seguían una dieta vegetariana —incluyendo lácteos y huevos— superaban en ciertos indicadores a quienes comían de todo:

  • Mayor consumo máximo de oxígeno (una medida clave del rendimiento de resistencia).
  • Mayor producción máxima de potencia.
  • Y eso consumiendo aproximadamente un 9% menos de proteína que los omnívoros.

En otros estudios con 836 participantes en conjunto, quienes superaban 1 gramo de proteína animal por kilo de peso corporal al día apenas tenían un 0,5% más de masa magra y fuerza que quienes optaban principalmente por proteínas vegetales. A nivel individual, esa diferencia es prácticamente imperceptible.

¿Cuánta proteína necesitas realmente?

Las recomendaciones de Longo coinciden en gran medida con las directrices médicas más extendidas:

Grupo de edad Proteína recomendada (por kg de peso corporal al día)
Adultos hasta aproximadamente 65 años Alrededor de 0,8 gramos
Personas a partir de aproximadamente 65 años Entre 0,9 y 1 gramo

Para una persona de 60 kilos, esto supone unos 48 gramos de proteína al día durante la etapa adulta, y algo más tras cumplir los 65. Ese ligero aumento ayuda a las personas mayores a mantener la masa muscular, la densidad ósea y la velocidad al caminar, especialmente combinado con entrenamiento de fuerza.

La proteína extra solo funciona de verdad si los músculos también reciben el estímulo adecuado. Sin entrenamiento de fuerza, no se desarrolla masa muscular significativa, independientemente de cuántos batidos se consuman.

Legumbres, pescado y algo de carne: así es la dieta de la longevidad

Longo no aboga por un menú completamente vegano, sino por un desplazamiento claro hacia las fuentes vegetales. Su consejo práctico para adultos es el siguiente:

  • Apuntar a unos 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día.
  • Que más de la mitad de esas proteínas procedan de fuentes vegetales:
    • Legumbres (lentejas, alubias, garbanzos, soja).
    • Frutos secos y semillas.
    • Cereales integrales.
  • Pescado 2 o 3 veces por semana.
  • Carnes blancas (como pollo o pavo) aproximadamente una vez a la semana.
  • Lácteos y huevos en cantidades moderadas.

Con esta combinación, según el investigador, se logra una buena función muscular junto con un perfil favorable para la salud y la longevidad.

Error frecuente: gramos de proteína no son lo mismo que gramos de alimento

Uno de los malentendidos más habituales en nutrición tiene que ver con las cantidades. Longo explica que una revista estadounidense publicó que él recomendaba "40 gramos de legumbres", cuando en realidad había hablado de "40 gramos de proteína procedente de legumbres".

La diferencia puede parecer nimia, pero quien alguna vez haya pesado garbanzos sabe que no lo es. Para obtener 40 gramos de proteína a partir de legumbres, se necesitan fácilmente más de medio kilo de legumbres cocidas. Un artículo que confunde la cantidad de alimento con la cantidad de proteína puede llevar a conclusiones completamente equivocadas.

Quien se tome en serio la nutrición y la salud hará bien en consultar con un dietista o nutricionista y en leer las etiquetas con atención.

Cómo trasladar estas pautas a tu plato diario

Distribución práctica para un adulto de 70 kilos

Una persona de 70 kilos necesita alrededor de 56 gramos de proteína al día siguiendo la pauta de 0,8 gramos por kilo. Una posible distribución podría ser:

  • Desayuno: un bol de yogur desnatado o semidesnatado con muesli y un puñado de frutos secos (15–18 gramos de proteína).
  • Almuerzo: dos rebanadas de pan integral con hummus y una loncha de queso curado (18–20 gramos de proteína).
  • Entre horas: un puñado de frutos secos sin sal o un vaso de suero de leche (5–8 gramos de proteína).
  • Cena: una generosa ración de curry de lentejas con arroz integral y verduras, o un trozo de salmón con hortalizas y patata (20–25 gramos de proteína).

Con estas cantidades se alcanza fácilmente el objetivo proteico sin necesidad de pilas de carne ni batidos. Quienes practiquen deporte y quieran ganar masa muscular pueden ajustar ese valor al alza junto con un profesional, pero sin necesidad de perseguir cifras extremas.

Riesgos de un exceso estructural de proteína

Más allá del vínculo con el envejecimiento y las enfermedades crónicas, una dieta muy rica en proteínas, sobre todo de origen animal, puede sobrecargar los riñones, alterar negativamente la microbiota intestinal y desplazar otros nutrientes esenciales. Quien consume mucha carne y lácteos suele dejar de lado las verduras, las legumbres y los cereales integrales, precisamente los grupos de alimentos que aportan fibra, vitaminas y compuestos protectores.

Qué tener en cuenta si eres deportista o tienes más de cincuenta años

Para los deportistas habituales y las personas mayores de 50, el equilibrio entre proteína suficiente para mantener la masa muscular y un envejecimiento saludable es especialmente relevante. El entrenamiento de fuerza sigue siendo el motor principal de una musculatura sólida; las proteínas son los ladrillos, no el interruptor.

Con la edad, el organismo puede aprovechar las proteínas con algo menos de eficiencia. Por eso, a partir de los 65 años puede ser útil apuntar un poco más alto, hacia 0,9 o 1 gramo por kilo, repartido a lo largo del día y combinado con ejercicios regulares de fuerza y equilibrio. Pesas ligeras, bandas de resistencia, subir escaleras y paseos diarios a buen ritmo son opciones perfectamente válidas.

Quienes estén acostumbrados a consumir mucha carne roja y suplementos proteicos no tienen que cambiar su alimentación de la noche a la mañana. Un primer paso puede ser sustituir una comida con carne a la semana por un plato de lentejas o alubias, y prescindir de un suplemento deportivo en favor de una comida completa. Pequeños ajustes sostenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia, tanto en la fuerza muscular como en la esperanza de vida.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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