Última oportunidad: estos bulbos de verano hay que plantar en marzo

El jardín parece vacío, pero el tiempo no perdona

A simple vista, el jardín puede parecer completamente desnudo a estas alturas. Sin embargo, bajo la tierra el reloj ya lleva un rato en marcha. Marzo es el mes decisivo para quienes quieren disfrutar de una explosión de color durante el verano.

Mientras muchos aficionados al jardín se preocupan por el césped y las malas hierbas en primavera, los grandes expertos en jardinería ponen el foco en otra cosa: los bulbos de verano. Lo que entierres durante estas semanas determinará cuánto color tendrás en junio, julio y agosto.

Por qué marzo es un mes tan decisivo para los bulbos

Marzo representa una especie de fase intermedia perfecta para los bulbos. La tierra se calienta poco a poco, hay más horas de luz y el calor intenso del verano todavía tarda en llegar. Precisamente esa combinación le da a los bulbos el tiempo necesario para desarrollar un sistema radicular sólido y resistente.

Una hora de plantación en marzo puede marcar la diferencia entre un arriate mediocre y un jardín que en verano rebosa de flores por todas partes.

Muchos cultivadores indican un período de plantación que va desde finales de febrero hasta principios de abril. Aun así, los expertos recomiendan plantar los bulbos lo antes posible tras su compra. Dentro del envase se secan con rapidez o pueden sufrir daños. Unas pocas semanas de más en un almacén cálido bastan para que su calidad se deteriore considerablemente.

Los bulbos que se plantan ahora tienen meses por delante para arraigar bien. Por eso suelen producir:

  • Tallos más firmes que no se doblan con facilidad
  • Flores de mayor tamaño
  • Períodos de floración más largos, a menudo hasta bien entrado agosto
  • Menos pérdidas, especialmente en ubicaciones secas o muy soleadas

Qué bulbos de verano no puedes dejar de plantar ahora

Grandes y vistosos: bulbos para arriates espectaculares

Si sueñas con un arriate que se vea desde la acera, marzo es el momento de apostar por las variedades más llamativas. Generalmente se trata de bulbos y tubérculos que alcanzan bastante altura y ofrecen colores muy intensos.

Las especies más recomendadas para arriates de gran impacto son:

  • Lirios — grandes flores perfumadas, ideales entre plantas perennes
  • Gladiolos — espigas elegantes y erguidas, muy populares como flor cortada
  • Fresias — algo más bajas, pero con un aroma extraordinariamente intenso
  • Crocosmias — flores esbeltas y ardientes sobre un follaje verde brillante
  • Alliums — esferas moradas o blancas sobre tallos rectos, combinan muy bien con gramíneas ornamentales
  • Iris barbados — flores llamativas con un aire clásico y elegante

Estas especies lucen mucho mejor cuando se plantan en grupos. Los bulbos sueltos dispersos por el arriate pasan bastante desapercibidos. Si se trabaja en racimos de cuatro a seis ejemplares de la misma variedad, se crean manchas de color bien definidas que saltan a la vista desde lejos.

Macetas, jardineras y jardines pequeños: compactos pero llenos de vida

No todo el mundo dispone de un arriate profundo. Por eso muchos expertos destacan especialmente las variedades que dan su mejor resultado en macetas y espacios reducidos. Entre las más recomendadas destacan:

  • Begonias — florecen durante mucho tiempo, perfectas para macetas, cestas colgantes y zonas de sombra
  • Petunias — floración abundante, ideales en jardineras y fachadas
  • Verbenas — crean una nube de pequeñas flores que atraen a las mariposas
  • Rudbeckias — flores amarillas o anaranjadas muy soleadas, excelentes para las abejas
  • Begonias tuberosas — flores grandes y a menudo dobles, prefieren la semisombra

Con estas variedades puedes crear una auténtica alfombra de color incluso en un balcón. Combinando diferentes alturas y períodos de floración, una maceta o jardinera puede resultar visualmente interesante de forma casi continua a partir de julio.

Cómo plantar bulbos de verano sin complicaciones

En macetas: primero el drenaje, luego los bulbos

Se recomienda usar macetas amplias de terracota, aunque cualquier recipiente con orificio de drenaje en la base funciona perfectamente. Antes de nada, comprueba que ese orificio esté despejado. Si es necesario, coloca un fragmento de cerámica o un poco de grava sobre el agujero para evitar que se tape.

  • Cubre el fondo con una capa de fragmentos de terracota o grava gruesa.
  • Añade una capa de sustrato ligero y sin turba.
  • Coloca los bulbos con la punta hacia arriba.
  • Deja una separación de aproximadamente el ancho de un bulbo entre cada uno.
  • Rellena con sustrato y deja un margen de varios centímetros en la parte superior para facilitar el riego.

Tras la plantación, riega una vez de forma generosa. Después deja la maceta tranquila hasta que empiece a brotar el follaje. A partir de ese momento riega con regularidad, pero asegúrate siempre de que el exceso de agua pueda escurrir sin problemas.

En tierra: evitar que los bulbos se encharquen

En los arriates, todo depende de que la tierra tenga un buen drenaje. El agua estancada alrededor de los bulbos provoca podredumbre con rapidez, especialmente en los lirios. Si el suelo es arcilloso y pesado, conviene incorporar arena gruesa o grava fina en la zona de plantación.

Una regla práctica muy útil para la profundidad: planta los bulbos a una profundidad de entre dos y tres veces su propia altura. Un tubérculo grande de dalia, por tanto, debe quedar más enterrado que una pequeña fresia.

Especie Profundidad media de plantación Distancia entre plantas
Lirio 15–20 cm 20–30 cm
Gladiolo 10–15 cm 10–15 cm
Dalia (tubérculo) 5–10 cm 30–40 cm
Begonia (tubérculo) 5–8 cm 20–25 cm

Plagas invisibles en el bulbo: cómo combatir los trips

La mayoría de la gente fija su atención en los hongos o las zonas blandas al revisar los bulbos. Lo que se conoce menos es que entre las escamas también pueden esconderse insectos diminutos: los trips. Estos pequeños organismos ponen sus huevos dentro y sobre el bulbo, y vuelven a la actividad cuando llega la primavera.

Los trips pueden parecer inofensivos, pero son capaces de reducir el tamaño de las flores, deformar los capullos y provocar manchas marrones y rayas plateadas en los pétalos.

Para evitar problemas, es inteligente revisar los bulbos antes de plantarlos:

  • Comprueba que estén firmes y que no tengan zonas blandas ni con moho
  • Elimina con cuidado las películas sueltas y la tierra adherida
  • Retira de inmediato los ejemplares con daños graves

Muchos expertos en jardinería recomiendan un tratamiento suave contra los trips. Un método habitual consiste en:

  • Mezclar 1 litro de agua con 1 cucharada de jabón insecticida a base de sales potásicas de ácidos grasos, o bien un poco de jabón suave, jabón de Castilla o lavavajillas.
  • Pulverizar esta mezcla sobre los bulbos, asegurándose de cubrir todos los lados.
  • Dejar secar los bulbos en un lugar bien ventilado.
  • Repetir el tratamiento pasados aproximadamente tres días.

Para especies como el gladiolo, la anémona y el ranúnculo, a veces se aconseja remojar los bulbos o tubérculos durante unas horas en un cubo con 4 litros de agua y 1 cucharada de desinfectante doméstico. Este método no es adecuado para variedades más delicadas como los tulipanes, los narcisos o las dalias.

Si ya hay plantas afectadas en el jardín, puedes pulverizar el follaje por la tarde con una solución de jabón suave al cinco por ciento aproximadamente, colocar trampas cromáticas amarillas y retirar las plantas más dañadas. Los bulbos que quieras conservar deben secarse bien primero y guardarse después en frío, a unos 2 o 4 grados.

Riego, herramientas preparadas y después… paciencia

Tras la plantación no hace falta estar pendiente cada día. Lo mejor es regar a fondo y luego dejar que la tierra se seque ligeramente. Un suelo constantemente encharcado hace que los bulbos sean muy vulnerables a los hongos y la podredumbre.

Muchos jardineros con experiencia aprovechan marzo para tener todas sus herramientas listas: azada limpia, tijeras de podar bien afiladas, regadera con alcachofa sin obstrucciones. Quien lo tiene todo en orden ahora podrá ponerse a trabajar directamente el primer día cálido, sin perder tiempo buscando lo que necesita.

Un complemento muy inteligente es añadir una fina capa de mantillo orgánico, como corteza fina o compost de hojas, en cuanto aparezcan los primeros brotes verdes. Esto retiene la humedad, frena las malas hierbas y protege las raíces jóvenes de las heladas nocturnas inesperadas.

Consejos extra para conseguir el máximo efecto veraniego

A quienes les encanta el color, combinar bulbos de verano con plantas anuales de larga floración les dará resultados espectaculares. Por ejemplo, las dalias quedan estupendas junto a la cosmea o la zinia. Los bulbos aportan flores grandes e impactantes, mientras que las anuales rellenan los huecos intermedios. Así el arriate sigue siendo atractivo hasta bien entrado el otoño.

Al elegir las especies, presta atención a la altura, el color y el momento de floración. Una fila de gladiolos altos al fondo, lirios de altura media en el centro y begonias bajas o lobularias justo al frente evita que todo quede al mismo nivel. Mezclar tonos cálidos como el rojo, el naranja y el amarillo con algunos toques frescos de morado, azul o blanco hace que el jardín resulte vibrante sin llegar a parecer caótico.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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