Cómo Groenlandia alcanzó los 30 grados sin relación con el cambio climático

Groenlandia: un territorio que no siempre es hielo y frío perpetuo

En el sur de Groenlandia, la temperatura superó los 30 grados hace más de un siglo. Suena a ciencia ficción para una isla que asociamos instintivamente con glaciares, hielo eterno y frío polar. Sin embargo, se trata de un récord oficialmente reconocido que, sorprendentemente, no guarda ninguna relación con el calentamiento global provocado por el ser humano.

La imagen habitual de Groenlandia —campos de nieve interminables y temperaturas muy por debajo de cero— corresponde al interior y a los meses de invierno. Pero en la costa sur el panorama es bastante diferente. Los veranos allí pueden resultar sorprendentemente suaves.

En las zonas meridionales, temperaturas estivales de entre 15 y 20 grados a finales de junio y en julio son completamente normales. Para tratarse de una región polar, casi parecen valores de terraza. En la capital, Nuuk, se llegaron a registrar 24 grados el 9 de junio de 2016, cuando la temperatura media de mediodía en ese mes ronda apenas los 8 grados. En términos groenlandeses, aquello fue una auténtica ola de calor.

Aun así, ese dato palidece frente a lo que ocurrió mucho antes en la pequeña localidad de Ivittuut, al suroeste de la isla.

El insólito récord de Ivittuut en 1915

Ivittuut posee un clima de tundra: generalmente fresco, con veranos cortos e inviernos largos y crudos. La temperatura media al mediodía en verano ronda los 12 grados. Por eso resulta tan llamativo lo que quedó registrado el 23 de junio de 1915.

El 23 de junio de 1915, el termómetro en Ivittuut alcanzó los 30,1 grados: el récord oficial de calor de Groenlandia.

Este valor está confirmado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Supone aproximadamente 18 grados por encima de la media normal de junio en ese lugar. En las décadas siguientes se notificaron valores aún más altos desde otros puntos de Groenlandia, de hasta 32 o 35 grados, pero ninguna de esas mediciones fue aceptada oficialmente por los servicios meteorológicos.

El récord de 1915 lleva, por tanto, más de un siglo en pie. Y lo más llamativo es que data de una época en la que el calentamiento antropogénico apenas había comenzado a manifestarse.

¿Cómo es posible semejante calor? El rompecabezas meteorológico perfecto

Como en 1915 no existían satélites, no hay una imagen completa de la atmósfera y la nubosidad de aquel día. Aun así, los meteorólogos pueden reconstruir con bastante precisión qué factores coincidieron en ese momento.

  • Flujo de aire desde el sur: masas de aire cálido procedentes de latitudes más bajas se desplazaron hacia el sur de Groenlandia.
  • Pleno verano: a finales de junio el sol permanece casi constantemente sobre el horizonte, calentando el suelo durante horas sin interrupción.
  • Cielos despejados: con poca o ninguna nubosidad, la radiación solar incide directamente sobre el terreno, que se calienta con rapidez.
  • Calentamiento local: las rocas oscuras y el suelo desnudo absorben mucho más calor que la nieve o el hielo.

Cuando todas estas piezas encajan al mismo tiempo, la temperatura puede dispararse puntualmente incluso en una zona de tundra. Que se produzcan días tan excepcionales no implica que el clima en su conjunto hubiera cambiado. Hablan, sobre todo, de la enorme variabilidad del tiempo atmosférico a corto plazo.

Tiempo meteorológico frente a clima: ¿qué nos dice realmente un récord antiguo?

Un único día extremadamente cálido o extremadamente frío dice muy poco sobre el estado del clima. Para hablar de cambio estructural, los científicos analizan tendencias a lo largo de al menos 30 años.

Una ola de calor de un solo día es tiempo. Solo cuando esos días se vuelven mucho más frecuentes, el clima está cambiando.

Para ello, los investigadores estudian largas series de datos: temperaturas medias, precipitaciones, nevadas, duración de la cobertura de hielo y el número de días en que los valores superan lo habitual. Solo a lo largo de esos períodos emergen patrones claros.

De esas cifras a largo plazo se desprende que Groenlandia es hoy entre 3 y 4 grados más cálida que en el período 1850-1900, según la región. El calentamiento se ha acelerado especialmente desde finales de los años noventa. El cambio actual en Groenlandia sí está vinculado de manera inequívoca a la influencia de los gases de efecto invernadero, mientras que el pico de 1915 representa un ejemplo de variabilidad climática natural.

Por qué Groenlandia reacciona tan intensamente al calentamiento

Groenlandia se encuentra en latitudes elevadas y está cubierta en su mayor parte por hielo. Precisamente eso la hace extremadamente sensible al aumento de temperatura.

Factor Efecto sobre Groenlandia
Deshielo Sustituye la superficie blanca por agua o roca más oscura, que absorbe más radiación solar y genera calentamiento adicional.
Cambios en la nevada Menos nieve fresca implica menos reflexión de la luz solar y un calentamiento más rápido del suelo.
Calentamiento del océano Erosiona los glaciares desde abajo y acelera el desprendimiento de hielo hacia el mar.
Estaciones de deshielo más largas La temporada de fusión comienza antes y termina más tarde, por lo que cada año desaparece más hielo.

Esta combinación hace que Groenlandia responda al calentamiento global de forma más intensa que muchas otras regiones del planeta. Donde aquel pico puntual de 30 grados de hace más de un siglo fue pura coincidencia, ahora lo que aumenta es precisamente la frecuencia de días demasiado cálidos, incluidos días de invierno en los que la temperatura supera los cero grados.

El tiempo extremo siempre ha existido, incluso con un clima estable

Cualquier situación climática, incluso la más estable, produce valores atípicos. Algunos ejemplos ayudan a entenderlo mejor:

  • En Europa, durante inviernos fríos, una entrada de aire del sur puede traer días casi primaverales.
  • En veranos cálidos, una irrupción de viento del norte puede provocar jornadas frescas e inesperadas.
  • Incluso antes de la era industrial, las fuentes históricas recogen episodios de frío extremo o períodos inusualmente templados.

Lo verdaderamente distintivo de nuestra época no es que se produzcan días extremos de vez en cuando, sino que la estadística está cambiando. Los récords de calor se baten con mucha mayor frecuencia que los de frío. Ese patrón no existía en torno a 1915; en aquel caso se trató de una coincidencia casi fortuita de circunstancias favorables.

Qué nos enseña el récord de 1915

Este insólito registro de temperatura en Groenlandia supone para los climatólogos un recordatorio útil sobre los límites de la intuición. Un territorio que identificamos con el frío eterno puede deparar, en ocasiones, días sorprendentemente cálidos. Al mismo tiempo, demuestra que no es posible leer la influencia del cambio climático a partir de una única fecha.

Para comprender el Groenlandia actual hay que fijarse en la frecuencia con que el hielo se derrite en verano, en cuánto retroceden los glaciares y en cómo la temperatura media se desplaza año tras año. Eso ofrece una imagen mucho más honesta que la de días espectaculares pero aislados, por impresionantes que suenen esos 30,1 grados registrados en Ivittuut.

Para quienes siguen las noticias, puede resultar desconcertante que una misma región protagonice relatos completamente distintos: calor tropical en verano, deshielo en invierno y, al mismo tiempo, nevadas frescas y frío intenso. No hay contradicción en ello. Es la consecuencia lógica de un clima que se calienta en promedio mientras la variabilidad diaria del tiempo sigue su curso. Aprender a distinguir ambas cosas permite situar mejor los récords puntuales y no dejarse despistar por cifras extremas en los titulares.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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