La verdura de temporada que llega antes que todas las demás
Mientras la mayoría espera con paciencia a que aparezcan la lechuga, las espinacas y los tomates, la verdolaga de invierno —conocida también como portulaca de invierno o hierba del minero— ya luce un verde intenso y vigoroso. Esta sencilla planta resulta ser un complemento nutritivo y sorprendentemente fácil de incorporar a la dieta, especialmente en una época del año en que los vegetales frescos escasean.
¿Qué es exactamente la verdolaga de invierno?
La verdolaga de invierno (Claytonia perfoliata) tiene su origen en Norteamérica, aunque lleva décadas bien asentada en Europa. La planta forma rosetas de pequeñas hojas redondeadas, de textura jugosa y sabor suave y agradable. En marzo suele ser de las primeras en aparecer en los huertos y a lo largo de los caminos.
Su gran ventaja es la resistencia al frío: crece con rapidez y se reproduce sola sin apenas ayuda. Cuando la lechuga y otras hojas todavía dudan ante las bajas temperaturas, esta hierba sigue adelante sin inmutarse.
La verdolaga de invierno aporta vitaminas frescas ya desde finales del invierno y principios de la primavera, justo cuando las despensas de cosecha propia están casi vacías.
¿Dónde suele aparecer?
No hace falta buscarla demasiado. Es habitual encontrarla en lugares como:
- Huertos tradicionales y bancales elevados
- Rincones silvestres del jardín
Su capacidad de crecer en condiciones donde otras plantas fracasan la convierte en una de las opciones más prácticas y accesibles para quienes buscan verdor fresco en los meses más fríos del año.













