Nueva esperanza en la enfermedad de Crohn: investigadores franceses prueban un tratamiento con bacterias vivas

Una bacteria clave que desaparece en la enfermedad de Crohn

Esta bacteria, Faecalibacterium prausnitzii, abunda en el intestino de los adultos sanos, pero en muchos pacientes con enfermedad de Crohn parece haber desaparecido casi por completo. Un equipo de investigación francés cree ahora que reintroducirla podría dar lugar a un tipo de tratamiento radicalmente nuevo, surgido directamente de nuestro propio microbioma.

Nuestro microbioma intestinal alberga miles de millones de bacterias que participan en la digestión, protegen la pared del intestino y regulan el sistema inmunitario. Dentro de ese ecosistema de microorganismos, Faecalibacterium prausnitzii es normalmente una de las especies más abundantes en adultos sanos.

Desde hace años, niveles elevados de esta bacteria se asocian con una buena salud general. Por el contrario, niveles bajos aparecen con frecuencia en personas que padecen enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, así como en algunos tipos de cáncer.

Los médicos e investigadores han observado que, en los pacientes con Crohn, esta especie suele estar muy reducida o prácticamente ausente en el intestino. Experimentos previos en modelos animales y cultivos celulares ya habían demostrado que la bacteria posee propiedades antiinflamatorias. Entre otras cosas, estimula la producción de interleucina-10 (IL-10), una señal química calmante del sistema inmunitario, y refuerza los mecanismos de protección de las células intestinales, incluida la autofagia, una especie de servicio de limpieza celular.

La gran pregunta era: ¿cómo se comunica exactamente esta especie bacteriana con nuestras células inmunitarias, y por qué ese diálogo parece ser tan beneficioso?

Un estudio francés revela un nuevo mecanismo de acción

Investigadores de la Sorbonne Université, el Inserm, el INRAE, los hospitales universitarios parisinos y la empresa biotecnológica Exeliom Biosciences profundizaron en esta cuestión. Para ello, recolectaron células inmunitarias de la sangre y la mucosa intestinal tanto de personas con enfermedades inflamatorias intestinales como de voluntarios sanos.

Esas células fueron expuestas a tres elementos distintos:

  • La cepa EXL01 de Faecalibacterium prausnitzii
  • Otras bacterias intestinales comunes
  • LPS, un potente estímulo inflamatorio presente en la pared exterior de ciertas bacterias

Los resultados revelaron algo llamativo. Tanto en sangre como en tejido intestinal, Faecalibacterium prausnitzii activaba células inmunitarias específicas —los denominados monocitos CD14+— para que produjeran grandes cantidades de IL-10, una citocina antiinflamatoria central que calma a otras células del sistema inmune.

Ante un estímulo inflamatorio clásico como el LPS, lo que sube de forma notable son las señales proinflamatorias como IL-23 y TNF-α, que desempeñan un papel fundamental en la inflamación persistente del Crohn. Con Faecalibacterium prausnitzii, ese patrón no se reprodujo: las citocinas proinflamatorias se mantuvieron relativamente bajas mientras que la IL-10 aumentó con fuerza.

Las células inmunitarias adoptan un nuevo metabolismo energético

El cambio no se limitó al perfil de citocinas. La bacteria parecía reorganizar profundamente el suministro de energía de los monocitos. Mientras que las células inmunitarias inflamadas suelen depender de la combustión rápida mediante glucólisis, el uso de fuentes energéticas experimentó un desplazamiento significativo.

  • La respiración mitocondrial (fosforilación oxidativa) aumentó notablemente.
  • La glucólisis y ciertas vías relacionadas con la muerte celular se redujeron.
  • El equilibrio entre IL-10 y TNF-α se inclinó claramente hacia el lado antiinflamatorio.

Cuando los investigadores bloquearon la respiración mitocondrial con un inhibidor, el efecto antiinflamatorio se debilitó. Esto indica que el cambio metabólico no es un detalle menor, sino un componente esencial del mecanismo.

La bacteria no parece apagar el sistema inmunitario sin más, sino reprogramarlo con suavidad hacia un perfil eficiente en energía y antiinflamatorio.

Ninguna otra especie bacteriana analizada fue capaz de reproducir este comportamiento. Las demás no provocaron un desplazamiento energético comparable ni un perfil de IL-10/TNF-α tan favorable, ni siquiera en un entorno ya inflamado.

De los probióticos a las 'bioterapias vivas'

Estos resultados alimentan el interés en las llamadas bioterapias vivas: tratamientos en los que una cepa bacteriana cuidadosamente seleccionada se administra como medicamento. Esto va un paso más allá de los probióticos habituales de farmacia, que generalmente contienen mezclas genéricas de bacterias lácticas.

La cepa EXL01 de Faecalibacterium prausnitzii ha sido desarrollada como un fármaco dirigido específicamente a enfermedades inflamatorias intestinales. La idea es sencilla pero prometedora: en pacientes donde esta bacteria ha desaparecido prácticamente, reintroducir la especie podría calmar las respuestas inmunitarias locales.

Aspecto Tratamiento actual del Crohn Bioterapia viva con EXL01
Objetivo Vías inflamatorias (ej. TNF-α, IL-23) Microbioma y células inmunitarias simultáneamente
Mecanismo Bloqueo de determinadas citocinas Aumento de IL-10, ajuste del metabolismo de los monocitos
Administración Inyecciones, infusiones, comprimidos Bacterias vivas por vía intestinal
Desafíos Efectos secundarios, pérdida de eficacia con los años Supervivencia de la bacteria, efecto a largo plazo desconocido

Un primer ensayo clínico en personas ya ha explorado el efecto de EXL01 sobre el mantenimiento de la remisión en el Crohn. Los resultados detallados se esperan para 2026. Solo a partir de esos datos podrá evaluarse si el salto hacia una aplicación más amplia es viable.

¿Qué significa esto para los pacientes hoy en día?

Para las personas con Crohn, poco cambiará en la consulta a corto plazo. El tratamiento estándar sigue siendo el de siempre: antiinflamatorios, inmunosupresores, agentes biológicos como la terapia anti-TNF y, en algunos casos, cirugía.

Sin embargo, el estudio francés ofrece una posible explicación de por qué ciertos pacientes responden mal a los tratamientos existentes: su microbioma puede carecer de un socio crucial que normalmente ayuda a mantener el sistema inmunitario bajo control. Restaurar ese socio podría convertirse en un recurso adicional al que los médicos puedan recurrir.

Las bioterapias vivas podrían funcionar, a largo plazo, como un complemento a los fármacos actuales, no necesariamente como un sustituto.

Otras enfermedades relacionadas con una respuesta inmunitaria desregulada, como ciertas afecciones reumáticas o dermatológicas, también empiezan a asomarse al horizonte de posibles aplicaciones. Todavía no hay evidencia clínica para ello, pero el mecanismo subyacente —dirigir las células inmunitarias a través de su metabolismo— tiene una relevancia más amplia.

¿Qué es exactamente la IL-10 y por qué es tan importante?

La IL-10 es una molécula señalizadora que ayuda al sistema inmunitario a frenar sus propias reacciones exageradas. Sin niveles suficientes de IL-10, las células inmunitarias pueden descontrolarse y atacar tejido sano, contribuyendo así a la inflamación crónica intestinal.

Al impulsar a los monocitos a producir grandes cantidades de IL-10, Faecalibacterium prausnitzii contribuye a restablecer el equilibrio entre ataque y control. Eso convierte a esta bacteria en algo parecido a un "regulador biológico", en lugar de un simple freno de emergencia.

Preguntas prácticas y riesgos en torno a la terapia bacteriana

Un tratamiento con bacterias vivas plantea también interrogantes muy concretos:

  • ¿Cómo garantizar que la bacteria llega viva y activa al intestino?
  • ¿Qué ocurre si el paciente toma antibióticos al mismo tiempo?
  • ¿Permanece la bacteria en el intestino a largo plazo, o es necesaria una administración repetida?
  • ¿Cuál es el riesgo de interacciones no deseadas con otros microorganismos?

En las primeras fases de investigación, el foco está en la seguridad: ¿puede una pared intestinal debilitada dejar pasar la bacteria hacia el torrente sanguíneo? ¿Podrían las personas con un microbioma muy alterado sufrir reacciones imprevisibles? Solo cuando estas preguntas estén convincentemente respondidas, una aplicación más amplia en el Crohn estará más cerca.

Para los pacientes, puede ser valioso iniciar ya una conversación con su médico sobre el estado de su microbioma: ¿qué papel desempeñan la alimentación, el uso pasado de antibióticos, el tabaquismo y el estrés en la evolución de su enfermedad? Todos estos factores influyen en la composición de la flora intestinal, incluidas especies como Faecalibacterium prausnitzii.

Mientras tanto, los investigadores también estudian combinaciones: bioterapia viva junto con los actuales fármacos biológicos, o junto con intervenciones dietéticas que nutran a la bacteria, por ejemplo mediante dietas ricas en fibra. La interacción entre microbioma, sistema inmunitario y metabolismo se va desvelando así paso a paso, abriendo un nuevo campo terapéutico para la enfermedad de Crohn.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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