‘Pensé que me estaba volviendo loca’: el invisible golpe mental de la menopausia

La menopausia afecta a casi todas las mujeres, pero nadie habla de su impacto mental

Cada vez más mujeres se ven desbordadas durante la menopausia, no solo físicamente, sino sobre todo a nivel mental, y muchas veces sin que nadie lo perciba.

Ansiedad, tristeza profunda, agotamiento extremo: muchas mujeres a partir de los cuarenta años conviven con estos síntomas convencidas de que es "solo estrés". Investigaciones recientes demuestran que estas molestias están directamente relacionadas con la menopausia, aunque médicos, empleadores y las propias mujeres rara vez establecen esa conexión.

Una etapa universal que pasa desapercibida en la mente

La menopausia es una fase que atraviesan prácticamente todas las mujeres, generalmente entre los 45 y los 55 años. Según la Organización Mundial de la Salud, se define como el momento en que la menstruación lleva al menos doce meses ausente. Los años previos, conocidos como perimenopausia, pueden comenzar mucho antes, incluso a mediados de los treinta.

Durante ese período, hormonas como el estrógeno y la progesterona fluctúan considerablemente. Los sofocos y los problemas de sueño son los más conocidos, pero las consecuencias mentales suelen quedar en segundo plano. Un amplio estudio europeo reveló que alrededor del 55% de las mujeres experimenta síntomas psicológicos durante la menopausia, entre ellos:

  • cambios de humor repentinos e inexplicables
  • ansiedad y ataques de pánico
  • tristeza o síntomas depresivos
  • dificultades de concentración y olvidos frecuentes
  • irritabilidad y sensación constante de estar al límite

En Suecia, un informe nacional de salud reveló que el 60% de las mujeres padece síntomas menopáusicos de moderados a graves. En Alemania, aproximadamente una de cada tres mujeres en esta etapa reporta síntomas depresivos. Sin embargo, la relación con la menopausia suele identificarse demasiado tarde.

A muchas mujeres se les recetan antidepresivos cuando la causa real son las fluctuaciones hormonales que nadie menciona.

Un enorme desconocimiento sobre los riesgos mentales

Una investigación realizada en el Reino Unido por YouGov para el Royal College of Psychiatrists reveló que apenas el 28% de las mujeres sabe que la menopausia puede desencadenar un trastorno psiquiátrico nuevo. El resto simplemente lo desconoce.

Según ese colegio de psiquiatría, este vacío de conocimiento provoca que miles de mujeres no reciban la atención que necesitan. Se las trata por síntomas aislados, pero nadie les explica el contexto completo: que sus hormonas están afectando directamente su estado de ánimo y su capacidad cognitiva.

En el ámbito educativo, la información tampoco llega. Un estudio de la University College London mostró que el 88% de las mujeres negras no recibió ninguna formación sobre la menopausia en el colegio. Más de la mitad llegó a los cuarenta años sintiéndose completamente desprevenida ante lo que estaba por venir.

Mayor riesgo de depresión y pensamientos suicidas

Varios estudios demuestran que la perimenopausia eleva el riesgo de sufrir una primera depresión grave en aproximadamente un 30%. En mujeres con predisposición al trastorno bipolar, la probabilidad de episodios maníacos durante esta etapa también parece aumentar.

Un reciente estudio clínico de la Liverpool John Moores University y la Newson Clinic ofrece un panorama aún más preocupante: se estima que 1 de cada 6 mujeres experimenta pensamientos suicidas durante la menopausia. Con frecuencia, estas señales no se reconocen ni se toman en serio, con todo el riesgo que eso conlleva.

Según la investigadora en suicidología Pooja Saini, demasiadas mujeres son evaluadas con herramientas que apenas consideran las fluctuaciones hormonales, lo que hace que señales peligrosas pasen inadvertidas.

'Años tomando antidepresivos cuando en realidad era la menopausia'

El caso de Sonja Rincón ilustra perfectamente cómo se vive esto en la realidad. Ella es fundadora y directora de Menotracker, una aplicación de inteligencia artificial con la que las mujeres pueden registrar sus síntomas menopáusicos. Todo comenzó cuando tenía alrededor de 35 años.

Apenas podía levantarse de la cama, se sentía triste y completamente agotada. El diagnóstico fue depresión. Era madre soltera, trabajaba y estudiaba derecho por las noches. Todo el mundo apuntaba al estrés. Su médico le recetó antidepresivos.

Durante años fue cambiando de medicación sin experimentar una mejoría real. Mucho tiempo después, ella misma encontró información sobre la perimenopausia. Reconoció sus síntomas en las descripciones de las fluctuaciones hormonales y volvió a su médico, esta vez solicitando terapia hormonal.

Cuando finalmente se reconoció que se trataba de la menopausia, sus sentimientos fueron encontrados:

  • por un lado, alivio: existía una explicación médica
  • por otro, rabia y dolor por los muchos años perdidos

Rincón cuenta que nunca llegó a intentar quitarse la vida, pero sí estuvo "peligrosamente cerca" de ese punto. Escuchar repetidamente que era "solo depresión" mientras el tratamiento no funcionaba resultó enormemente devastador.

El trabajo y la carrera profesional también se resienten

El impacto de la menopausia no se queda en casa. Un estudio internacional de Astellas Pharma con 13.800 trabajadoras en seis países mostró que casi una de cada doce mujeres se siente discriminada en el trabajo a causa de los síntomas menopáusicos.

Más de un tercio afirmó que la menopausia está perjudicando claramente su trayectoria profesional. Entre las situaciones más reportadas:

  • menor productividad (17%)
  • miedo a compartir los síntomas con su superior (14%)
  • pérdida de oportunidades de ascenso por incomprensión o ausencias

Solo el 24% de las mujeres encuestadas se sentía lo suficientemente segura como para hablar abiertamente de sus síntomas con su responsable. Rincón vio de cerca cómo una amiga perdió una promoción porque su rendimiento bajó temporalmente, sin que nadie investigara la causa subyacente.

La tecnología como aliada: el auge de las aplicaciones de seguimiento

La experiencia personal de Rincón la llevó a desarrollar Menotracker, una app con la que las mujeres pueden registrar su ciclo, sus síntomas, su estilo de vida y su respuesta a los tratamientos. El software genera informes que pueden llevarse a la consulta del médico de cabecera o del ginecólogo.

La idea es que las mujeres lleguen mejor preparadas a esas conversaciones, de modo que sus molestias dejen de ser descartadas como "solo estrés" o "cosas de la edad". La aplicación está disponible en decenas de idiomas y responde a algo que muchas mujeres reconocen: a menudo hay que investigar por cuenta propia qué está pasando en el propio cuerpo.

Cuanto mejor documentan las mujeres sus síntomas, menores son las probabilidades de que sus problemas mentales sean ignorados o minimizados.

El punto ciego de la medicina

Según Rincón, el núcleo del problema reside en una larga tradición dentro de la medicina. Hasta principios de los años noventa, las mujeres fueron excluidas en gran medida de los ensayos clínicos. La investigación médica se orientaba principalmente hacia los hombres, bajo la suposición implícita de que las mujeres eran simplemente "variantes menores" de los mismos.

Ese retraso histórico sigue teniendo consecuencias hoy. Muchos médicos recibieron muy poca o ninguna formación sobre menopausia y salud mental durante sus estudios. Un informe reciente del colegio de psiquiatría británico aboga precisamente por incluir formación obligatoria sobre la menopausia en todos los programas de medicina y psiquiatría.

Problema Consecuencia
Escaso conocimiento médico Diagnósticos erróneos, especialmente depresión sin enfoque hormonal
Poca atención en las políticas de salud Sin directrices claras, grandes diferencias en la atención según el país
Tabú en el entorno laboral Las mujeres ocultan sus síntomas y pierden oportunidades profesionales
Falta de educación e información Las mujeres no reconocen las señales mentales de la menopausia

¿Cómo pueden las mujeres reconocer las señales por sí mismas?

Dado que la menopausia se vive de manera muy distinta en cada persona, no existe una lista universal que valga para todas. Aun así, hay ciertos patrones recurrentes que merecen atención, especialmente entre los 40 y los 55 años:

  • te despiertas con más frecuencia durante la noche, a veces empapada en sudor
  • te emocionas o te irritas con facilidad y sin un motivo claro
  • no te reconoces en tus propias reacciones y te preguntas: "¿por qué reacciono así?"
  • sufres ataques de pánico sin haberlos tenido nunca antes
  • tu concentración en el trabajo cae en picado y las tareas sencillas te cuestan un esfuerzo desproporcionado

Cuando estos síntomas coinciden con irregularidades en el ciclo menstrual o con señales físicas típicas de la menopausia, vale la pena preguntar explícitamente si las hormonas podrían estar implicadas. Un médico de cabecera o ginecólogo puede evaluar, según tu historial médico, qué tratamiento se adapta mejor: desde cambios en el estilo de vida hasta terapia hormonal.

Una nueva mirada hacia las hormonas y la salud mental

Cada vez más investigadores defienden que las fluctuaciones hormonales se tengan en cuenta de forma sistemática al valorar la ansiedad, la depresión y los pensamientos suicidas en mujeres de entre 40 y 60 años. Eso requiere cuestionarios adaptados y más tiempo en consulta para hablar sobre la etapa vital que está atravesando la paciente.

Los empleadores también tienen trabajo por hacer. Algunas medidas que pueden marcar la diferencia:

  • horarios flexibles o teletrabajo temporal en caso de problemas de sueño
  • conversaciones confidenciales con recursos humanos o el médico de empresa, sin juicios
  • formación para los responsables de equipo sobre el impacto mental de la menopausia

En algunos países ya están surgiendo los primeros proyectos piloto con condiciones laborales adaptadas a la menopausia, como más pausas, espacios más frescos o facilidades para concertar citas médicas sin complicaciones.

Por qué el lenguaje y el reconocimiento importan tanto

Para muchas mujeres, la menopausia sigue siendo algo que hay que "aguantar y superar". Expresiones como "son las hormonas" o "serán cosas de la edad" no ayudan en absoluto y elevan el umbral para pedir ayuda.

Cambiar la forma de hablar sobre ello ya puede suponer una diferencia real. Describir los síntomas con concreción, no con un vago "me encuentro rara", sino con un "apenas duermo, lloro mucho y no puedo pensar con claridad", hace que tanto los médicos como las personas cercanas estén más alerta.

Quien tenga en su entorno a una mujer en esta etapa de la vida puede contribuir mucho simplemente preguntando por su salud mental, no solo por los sofocos. Una pregunta tan sencilla como "¿cómo llevas todo mentalmente últimamente?" puede abrir la puerta a una conversación honesta y convertirse en el primer paso hacia la ayuda que necesita.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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