Qué significa realmente el egocentrismo (y qué no)
Una científica del comportamiento de Harvard advierte que ciertos patrones de conversación no son casuales. Según ella, una forma muy concreta de hacer preguntas delata una variante persistente de egocentrismo que, con el tiempo, puede desgastar cualquier relación.
En el lenguaje cotidiano tendemos a usar "egoísta" y "egocéntrico" como si fueran lo mismo, pero los psicólogos establecen una diferencia clara:
- Egoísmo: buscar el beneficio propio sin considerar demasiado a los demás.
- Egocentrismo: necesitar estar constantemente en el centro, precisamente a través de los otros.
Una persona egoísta piensa: "¿Qué gano yo con esto?" Una persona egocéntrica piensa más bien: "¿Qué papel juego yo en tu historia?"
Por eso las personas egocéntricas suelen invertir mucho en quienes las rodean. Cuidan su imagen, quieren parecer imprescindibles y sobreestiman su influencia en la vida ajena. Aparentan estar involucradas, pero constantemente devuelven la conversación hacia su propia experiencia.
El egocéntrico típico: del chaparrón al conflicto de pareja
Algunas situaciones fácilmente reconocibles:
- ¿Está lloviendo? Su primera reacción: "Genial, así me arruino las zapatillas nuevas."
- ¿Un compañero dice que está enfermo? "Yo tampoco me encuentro bien desde hace días."
- ¿Compartes algo íntimo con tu pareja? En cuestión de segundos, la conversación gira hacia sus propios sentimientos, preocupaciones o logros.
No siempre lo notas de inmediato, porque suena a empatía normal. Solo con el tiempo percibes que en esas conversaciones casi nunca tienes espacio para ti.
El egocentrismo tiene menos que ver con malas intenciones y más con un enfoque automático hacia la propia narrativa.
El truco de las preguntas: lo que Harvard llama "boomerasking"
La profesora de Harvard Alison Wood Brooks, especializada en comportamiento, describe un patrón que observa frecuentemente en personas egocéntricas: el boomerasking.
¿Qué es el boomerasking?
El término combina "boomerang" y "asking" (preguntar). Se trata de preguntas que regresan como un bumerán hacia quien las formula. La pregunta parece dirigida a ti, pero en realidad es un trampolín hacia la propia historia del otro.
Ejemplos extraídos de conversaciones cotidianas:
- "¿Qué vas a comer luego? Yo voy a pedir sushi, mi restaurante favorito tiene carta nueva."
- "¿Qué tal tus vacaciones? Las mías fueron increíbles, mira, tengo fotos."
- "¿Vas a celebrar la Navidad en familia? Yo no veo a nadie, me quedo solo en casa."
En todos estos casos, la pregunta no pretende dar espacio a tu respuesta. Funciona como punto de partida para volver a acaparar el protagonismo de inmediato.
Los tres objetivos ocultos del boomerasking
Según Brooks, el boomerasking suele cumplir una de estas tres funciones:
| Objetivo | Qué ocurre | Frase de ejemplo |
|---|---|---|
| Engrandecerse | El que pregunta usa tu respuesta para quedar mejor parado. | "¿Haces mucho deporte? Yo voy al gimnasio cinco veces por semana." |
| Provocar compasión | La pregunta desemboca en una queja sobre la propia vida. | "¿Tienes mucho trabajo? En mi caso ya es imposible de asumir." |
| Compartir una anécdota propia | Tu situación sirve de gancho para su historia. | "¿A ti te ha pasado algo así? Déjame contarte lo que me ocurrió a mí…" |
La esencia del boomerasking: una pregunta parece destinada a ti, pero en realidad es un monólogo encubierto sobre la otra persona.
¿Cómo reconoces este comportamiento en alguien de tu entorno?
No toda pregunta que regresa a la historia personal de alguien es problemática. Las conversaciones son, por naturaleza, bidireccionales. Se convierte en un patrón cuando observas con frecuencia estas señales combinadas:
- Rara vez tienes oportunidad de terminar lo que estás contando.
- El otro responde rápidamente con: "Sí, yo también…" o "A mí me pasó algo todavía peor/mejor…"
- Después de una larga charla, te das cuenta de que has podido hablar muy poco de ti mismo.
- La persona parece genuinamente interesada, pero recuerda sorprendentemente poco de lo que compartes.
- En cuanto dices algo, la conversación se desplaza casi automáticamente hacia sus logros, problemas o emociones.
Muchas personas reconocen este comportamiento en un amigo, compañero de trabajo o familiar. A veces es torpeza social o inseguridad; otras veces tiene raíces más profundas y forma parte de un estilo de personalidad consolidado.
¿Es el egocentrismo lo mismo que el narcisismo?
El egocentrismo se solapa con el narcisismo y la grandiosidad, pero no siempre alcanza ese nivel de intensidad.
- El narcisismo suele incluir manipulación, falta de respeto por los límites ajenos y ausencia de empatía.
- En el egocentrismo, la persona puede seguir intentando ser amable, servicial o cariñosa, aunque siempre lo hace desde su propio punto de vista.
Muchas personas egocéntricas no tienen una intención consciente de usar a los demás. Simplemente están tan acostumbradas a situarse en el centro que no perciben cuánto espacio ocupan en las conversaciones.
¿Cómo lidiar con alguien que acapara todas las conversaciones?
Poner límites sin generar conflicto
No es necesario evitar a estas personas sin más. Lo que sí ayuda es tener límites claros en la forma de comunicarse.
- Interrumpe con amabilidad pero con firmeza: "Espera, todavía no he terminado de contar lo mío."
- Expresa explícitamente lo que necesitas: "Ahora mismo solo quiero desahogarme, ¿puedo terminar?"
- Limita el tiempo de conversación con quienes te consumen mucha energía, por ejemplo quedando menos tiempo.
- Observa tu propia tendencia al boomerasking, porque casi todo el mundo lo hace en algún momento.
¿Cuándo se vuelve dañino?
Se convierte en algo perjudicial cuando notas de forma sistemática que tus límites son ignorados o que terminas agotado después de cada conversación. Especialmente en una relación de pareja o una amistad, eso puede erosionar la autoestima poco a poco.
Una buena conversación se parece a un partido de pimpón, no a un discurso unilateral con alguna pregunta intercalada de vez en cuando.
¿Se puede aprender a hablar de forma menos egocéntrica?
Mucha gente se sorprende al darse cuenta de que también ellos practican el boomerasking en ocasiones. Eso no significa que sean malas personas, sino que hay algo que pueden pulir.
- Espera con tu propia historia hasta que el otro haya terminado de verdad.
- Formula preguntas de seguimiento: "¿Cómo te hizo sentir eso?", "¿Qué vas a hacer ahora?"
- Repite brevemente lo que el otro dice para que sienta que le escuchas de verdad.
- Pregunta de vez en cuando: "¿Prefieres que solo escuche, o también quieres consejo?"
Quienes practican esto conscientemente suelen notar que sus relaciones fluyen mejor y que las conversaciones se vuelven más profundas. La gente se siente más segura con alguien que no redirige todo hacia sí mismo.
Por qué este comportamiento es tan frecuente
Los psicólogos señalan varias causas que explican esta forma de hablar tan centrada en uno mismo:
- Presión social: nos sentimos constantemente evaluados y queremos causar buena impresión.
- Inseguridad: algunas personas compensan una baja autoestima con historias de éxito o anécdotas dramáticas.
- Cultura digital: las redes sociales nos entrenan para compartir continuamente información sobre nuestra propia vida.
En ese contexto, no es extraño que las conversaciones se parezcan cada vez más a pequeñas presentaciones personales en lugar de intercambios genuinos.
Herramientas prácticas para conversaciones más equilibradas
Quien desee conversaciones más igualitarias puede incorporar unos pocos hábitos sencillos:
- En temas delicados, acordad turnos de cinco minutos para hablar sin interrupciones.
- Presta atención durante un día entero a cuántas veces dices "yo" en tus conversaciones, sin juzgarte.
- Intenta tener cada día una conversación cuyo objetivo sea entender mejor al otro, no mostrarte a ti mismo.
Estos pequeños ejercicios te ayudan a identificar el egocentrismo, tanto en ti como en los demás, con mayor rapidez. El resultado suele ser un contacto más tranquilo, más honesto y más sólido, tanto en el trabajo como en la vida personal.













