Tommaso Giacomel: del talento al estrellato del biatlón, amor y pérdida

Mientras acumula podios en la Copa del Mundo con una regularidad que ya nadie discute, Giacomel carga con un peso invisible: la muerte de su amigo y rival Sivert Bakken. Su historia dejó de ser hace tiempo una simple cuestión de tiempos y blancos acertados. Habla también de amistad profunda, duelo y la capacidad de seguir adelante cuando la vida golpea sin avisar.

De Vipiteno a la élite mundial

Tommaso Giacomel nació el 5 de abril de 2000 en Vipiteno, en el corazón del Tirol del Sur. Esa franja fronteriza entre Italia y Austria respira deporte de invierno por cada rincón. El esquí de fondo y el biatlón son allí tan habituales como un partido de fútbol en cualquier plaza de pueblo. Giacomel creció, literalmente, entre esquís y rampas de salto.

Sus primeras señales de talento llegaron pronto, en las categorías juveniles. Durante la temporada 2017-2018 dio el salto al circuito internacional junior. En el sprint de Obertilliach terminó quinto, una advertencia clara para la competencia de que un nuevo nombre italiano estaba llamando a la puerta. Poco después conquistó la plata en el sprint del Mundial sub-19 en Otepää, donde llamó la atención por su combinación de velocidad sobre los esquís y valentía en el campo de tiro.

En marzo de 2020 debutó en la Copa del Mundo en Nove Mesto. Ya en su primera aparición firmó un 27.º puesto en el sprint. Sin podio, pero con sus primeros puntos mundiales y la confirmación de que estaba al nivel exigido.

El salto a la élite absoluta no llegó con una carrera mágica, sino con años de pequeñas mejoras, muchas caídas y otras tantas recuperaciones.

La irrupción definitiva en la Copa del Mundo

Tras su debut, Giacomel fue escalando posiciones en el clasificatorio de forma lenta pero constante. Tenía fama de esquiador fulminante que a veces cedía algo en el polígono de tiro, pero cuando todas las piezas encajaban, podía sorprender a cualquiera.

En 2025 llegó el punto de inflexión. Durante la salida en grupo de Ruhpolding disparó 20 de 20 y se llevó su primera victoria individual en la Copa del Mundo. Para un atleta con su estilo agresivo sobre los esquís y su planteamiento de carrera atrevido, aquel fue un momento bisagra. Por fin había demostrado que no solo podía moverse en cabeza, sino también cerrar la faena.

En la temporada 2025-2026 dio otro paso más. Giacomel se consolidó como presencia fija en la parte alta de la clasificación, con una serie de victorias que cambiaron definitivamente su estatus:

  • Victoria en el sprint de Hochfilzen
  • Triunfos en la salida en grupo de Annecy – Le Grand-Bornand
  • Doblete en Oberhof a principios de enero de 2026, ganando tanto el sprint como la persecución

Desde entonces pelea por los puestos más altos de la clasificación general, con el francés Eric Perrot como principal rival. Ese duelo entre dos jóvenes con un estilo explosivo y el mismo apetito por ganar añade un atractivo extra al invierno del biatlón.

Devastador sobre los esquís, arriesgado ante el rifle

Quien ha visto a Giacomel en acción sabe de inmediato lo que hay: un deportista que consume las pistas a una velocidad que pocos igualan. Su rapidez sobre los esquís es su principal arma. Apuesta por tácticas ofensivas y se atreve a apretar el ritmo cuando otros todavía guardan fuerzas.

Eso tiene consecuencias en el tiro. Llegar al tapete con el corazón a máxima revolución implica más margen de error. Sus estadísticas en el polígono son algo más irregulares que las de tiradores más conservadores. Aun así, ese enfoque le produce grandes réditos. Especialmente en salidas en grupo y persecuciones, su velocidad le permite compensar los fallos en el campo de tiro.

Característica Giacomel
Velocidad en esquís Muy alta, habitualmente entre los mejores del pelotón
Estilo de tiro Ofensivo, en ocasiones menos regular
Modalidades favoritas Salida en grupo y persecución se adaptan bien a su perfil
Fortaleza mental Crece precisamente en circunstancias emocionalmente difíciles

El vínculo con Sivert Bakken

Detrás de la sonrisa en el podio se esconde una historia que muchos aficionados conocieron tarde. Giacomel mantenía una relación muy estrecha con el biatleta noruego Sivert Bakken. Se conocían de años compartiendo los mismos circuitos internacionales, no solo como rivales, sino también como compañeros de entrenamiento y de habitación durante las concentraciones.

El invierno de 2025-2026 quedó marcado para siempre cuando Bakken fue hallado muerto en su habitación de hotel en Italia el 23 de diciembre de 2025. Tenía apenas 27 años. El impacto sacudió al mundo del biatlón, pero golpeó a Giacomel en lo más hondo. Dos semanas después debían entrenar juntos y celebrar el Año Nuevo. En su lugar, tuvo que prepararse para las competiciones sabiendo que su amigo ya no estaría.

Que su mejor temporada coincida con la pérdida de Bakken convierte cada victoria en algo doble para Giacomel: alegría por el resultado, dolor por quien ya no puede presenciarlo.

Cuando ganó el sprint en Oberhof, cargaba visiblemente con ese peso. Ante las cámaras, lo describió como uno de los días más tristes y a la vez más hermosos de su vida. En aquella actuación latía algo parecido a un homenaje: como si cruzara la línea de meta no solo por él, sino también por Bakken.

Cuando el deporte de élite y el duelo se cruzan

Desde fuera, la vida deportiva y la personal parecen compartimentos separados, pero en la práctica se mezclan sin pausa. La muerte de un amigo afecta al sueño, a la concentración, a las ganas de seguir. Y aun así, el despertador suena temprano para el entrenamiento. Las cámaras vuelven a estar en la meta.

Giacomel reconoció en diversas entrevistas que el apoyo de su familia y sus amigos fue lo que le sostuvo durante ese periodo. Buscó refugio en las rutinas: entrenar, probar el material, analizar vídeos de carrera. Algunos deportistas huyen en el trabajo extra; otros necesitan soltar. Giacomel parece haber encontrado un punto intermedio: espacio para el dolor y una voluntad casi terca de continuar.

Relaciones y vida privada: una elección consciente de discreción

Sobre su vida sentimental, Giacomel no cuenta prácticamente nada. En medios italianos e internacionales llama la atención precisamente eso: la deliberada protección de su esfera privada. Sin actualizaciones diarias en redes sociales, sin grandes revelaciones sobre posibles relaciones. Es llamativo en una época en que muchos jóvenes deportistas de élite comparten cada detalle con sus seguidores.

Lo que sí comparte suele girar en torno a su familia. Destaca con frecuencia lo importante que es su apoyo. En los momentos más duros, como tras la muerte de Bakken, es precisamente allí donde encuentra su base. La decisión de mantener relaciones y vida familiar fuera del foco mediático parece una estrategia deliberada para preservar su equilibrio mental.

  • La familia como punto de anclaje fijo durante los largos viajes de la Copa del Mundo
  • Uso limitado de las redes sociales, centrado sobre todo en lo deportivo
  • Ninguna apertura sobre una posible pareja; su vida romántica permanece estrictamente en privado

Por qué algunos deportistas blindan su vida amorosa

En deportes con gran seguimiento, como el biatlón en Escandinavia, Alemania e Italia, la presión se multiplica en cuanto los asuntos privados salen a la luz. Una relación puede generar preguntas de medios, patrocinadores y aficionados. Y los conflictos o rupturas dejan de quedarse en casa para aparecer en los titulares.

Por eso muchos atletas optan por mantener a su pareja deliberadamente fuera de la imagen pública. Así pueden centrarse por completo en entrenamientos, elección de material y estrategia de carrera, sin que cada detalle personal quede amplificado. Giacomel parece ubicarse claramente en ese grupo.

¿Qué hace a Giacomel tan atractivo para los aficionados al biatlón?

Tommaso Giacomel es mucho más que un nombre rápido en la lista de salida. Combina un estilo ofensivo y vistoso con una historia que conecta emocionalmente. Para quienes siguen este deporte, tiene varios atractivos evidentes:

  • Espectáculo: su ritmo elevado genera remontadas emocionantes con frecuencia.
  • Imprevisibilidad: precisamente porque no siempre tira sin errores, sus carreras mantienen la intriga hasta el final.
  • Humanidad: su franqueza sobre el dolor y la amistad le pone cara más allá del dorsal.
  • Proyección de futuro: a su edad, puede aspirar a los grandes títulos durante muchos años más.

Para jóvenes biatletas y esquiadores de fondo, su carrera también ofrece una lección valiosa. Su ejemplo demuestra que con un perfil muy definido —en su caso, una velocidad sobre esquís extraordinaria— se puede llegar muy lejos, aunque algún aspecto concreto, como el tiro, requiera todavía más trabajo. Los entrenadores recurren a perfiles así para enseñar a los jóvenes que no hace falta ser perfecto en todo desde el principio, siempre que se exploten al máximo los puntos fuertes.

La mezcla de deporte de alto rendimiento, duelo personal y una vida privada conscientemente protegida revela la complejidad real que hay detrás de una medalla de oro. Giacomel vive en ese centro: un deportista joven con sus mejores años todavía por delante, pero que ya ha vivido más de lo que cualquiera en la tribuna podría imaginar.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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