¿Tu gato tiene las uñas largas? Esto debes saber antes de cortarlas

Cortar o extirpar: dos procedimientos completamente distintos

Cuando alguien busca información sobre cómo cuidar las uñas de su gato, enseguida aparece una avalancha de consejos contradictorios. Unos dicen que jamás debes cortarlas, otros aseguran que es imprescindible. ¿Dónde está la línea que separa el cuidado responsable del maltrato animal?

En estas conversaciones suelen confundirse dos cosas muy diferentes: recortar ligeramente la punta de la uña y la intervención quirúrgica en la que se elimina la uña por completo. Son mundos completamente opuestos.

Recortar la punta de la uña es algo radicalmente distinto a extirpar quirúrgicamente la uña entera junto con la última falange del dedo.

Por qué la desungulación se considera maltrato animal

La operación en la que un veterinario elimina todas las uñas va mucho más lejos de lo que la mayoría imagina. En los gatos, no solo se retiran las uñas, sino también la última falange de cada dedo. Es comparable a amputar las yemas de todos los dedos de una persona.

Las consecuencias que suelen aparecer tras esta intervención incluyen:

  • dolor crónico o sensibilidad persistente en las patas
  • dificultad para caminar y saltar con normalidad
  • alteraciones en la marcha que pueden derivar en problemas de espalda y articulaciones
  • mayor nivel de estrés y problemas de comportamiento, como morder o dejar de usar el arenero

Por estas razones, esta cirugía está prohibida en numerosos países, salvo en casos médicos de extrema necesidad. Los veterinarios y especialistas en comportamiento animal la desaconsejan casi siempre que se plantea únicamente por comodidad del dueño.

¿Entonces es correcto cortar las uñas a un gato?

Eso es una cuestión completamente diferente. Recortar con cuidado la afilada punta de la uña es una práctica cada vez más habitual, especialmente en gatos que viven exclusivamente en interiores. La pregunta no es solo si se puede hacer, sino cuándo resulta realmente necesario.

Las uñas de los gatos crecen de forma continua. Un gato sano las mantiene afilándolas en rascadores, troncos, alfombras o muebles, eliminando así las capas externas y conservando la longitud adecuada. En gatos muy activos, apenas hace falta ningún recorte adicional.

Sin embargo, hay situaciones en las que un pequeño corte sí tiene sentido:

  • gatos mayores que rascan menos y se mueven con menos frecuencia
  • gatos de interior que viven sobre suelos lisos y sin acceso a superficies para rascar
  • uñas que crecen en espiral y amenazan con clavarse en la almohadilla plantar
  • gatos que se enganchen constantemente en la ropa o en las mantas durante el juego

Si la uña crece en curva o ya apunta hacia la almohadilla, cortarla a tiempo puede evitar lesiones dolorosas.

Cómo saber si las uñas de tu gato son demasiado largas

No siempre es evidente a simple vista. Aun así, hay señales claras en las que fijarse:

  • Escuchas un repiqueteo en el suelo cada vez que el gato camina.
  • Tu gato se queda enganchado con más frecuencia en mantas, tapizados o tu jersey.
  • Aprecias una curva pronunciada en la uña, sobre todo en el "pulgar" de las patas delanteras.
  • El gato se lame mucho las patas o camina con cierta torpeza.

En gatos ancianos con artrosis, rascar puede resultar doloroso, así que lo hacen cada vez menos. Sus uñas crecen sin control hasta volverse problemáticas. Por eso, revisar las patas con regularidad forma parte del cuidado básico de cualquier gato mayor.

Cómo cortar las uñas de tu gato de forma segura, paso a paso

Quien decida cortar las uñas de su gato debe hacerlo con calma y preparación previa. Las prisas y el estrés hacen que la experiencia sea desagradable tanto para el animal como para el dueño.

Lo que necesitas

  • unas tijeras especiales para gatos o un cortaúñas pequeño
  • buena iluminación, preferiblemente luz natural
  • algún premio o snack como recompensa
  • opcionalmente, una segunda persona que sujete al gato con suavidad

Cómo cortar sin causar dolor

Toma la pata con delicadeza y presiona muy suavemente sobre la almohadilla para que la uña salga hacia adelante. Dentro de la uña verás una parte transparente o blanquecina y, más hacia el interior, un núcleo rosado: esa zona rosa contiene vasos sanguíneos y nervios.

Corta únicamente la punta transparente de la uña y mantente siempre bien alejado de la parte rosada.

Es preferible cortar de menos que de más. Siempre puedes quitar un milímetro más unos días después. Si por accidente tocas un vaso sanguíneo, la uña puede sangrar ligeramente. Presiona con una gasa limpia o papel de cocina y mantén la pata quieta. Si el sangrado no cesa o el gato parece sentir mucho dolor, lo mejor es acudir al veterinario.

Por qué el entorno y el comportamiento suelen ser el problema real

Muchos dueños quieren, sobre todo, evitar daños en muebles, sofás o cortinas. La solución instintiva suele ser: eliminemos esas uñas afiladas. Pero la raíz del problema casi nunca está en las uñas, sino en el entorno del gato.

Un gato que no dispone de lugares atractivos para rascar buscará alternativas por su cuenta. Un sofá caro no es más que un rascador robusto y con buena textura a sus ojos.

Por eso conviene pensar en:

  • varios rascadores resistentes, preferiblemente que lleguen hasta el techo
  • distintos materiales: sisal, cartón, moqueta
  • ubicaciones estratégicas: junto al sofá, cerca de la ventana, al lado de los sitios de descanso
  • tableros horizontales en el suelo para los gatos que prefieren rascar tumbados

Con un entorno bien equipado, la necesidad de recortar las uñas se reduce considerablemente y el gato tiene mayor control sobre su propio comportamiento.

Cuándo es mejor acudir directamente al veterinario

En algunos casos, intentar solucionarlo uno mismo no es la mejor opción. Si tienes dudas sobre la salud de las uñas o el gato parece sentir dolor, una visita al veterinario puede ahorrarte muchos problemas.

Presta especial atención a estas señales:

  • bordes de la uña enrojecidos o hinchados
  • una uña que crece torcida o se parte
  • mal olor o secreción alrededor de la uña
  • el gato levanta una pata y evita apoyarla

El veterinario puede cortar las uñas de forma profesional, evaluar el patrón de marcha del animal y distinguir los problemas de uñas del dolor articular o muscular. En gatos mayores, este tipo de revisión no es ningún lujo innecesario.

Dudas frecuentes sobre las uñas de los gatos

¿Todos los gatos necesitan que les corten las uñas de forma rutinaria?

Para gatos jóvenes y sanos que se mueven mucho, salen al exterior y rascan con frecuencia, normalmente no hace falta. Ellos solos gestionan el desgaste. Pero cada gato es diferente, así que merece la pena observar tanto su comportamiento como el estado de sus patas en lugar de seguir un calendario fijo.

¿Es suficiente con un rascador?

Para algunos gatos sí, para otros no. Un único rascador inestable colocado en un rincón que el gato apenas frecuenta rara vez funciona. Varios rascadores sólidos con distintas alturas y materiales se adaptan mucho mejor al comportamiento natural de rascado del animal.

¿Qué hago si mi gato no lo permite de ninguna manera?

No fuerces el momento. Empieza simplemente tocándole las patas y sosteniéndolas brevemente, seguido de una recompensa. Ve aumentando poco a poco hasta que puedas sacar la uña sin problema. En casos difíciles, un peluquero felino o el auxiliar de veterinaria pueden enseñarte cómo sujetar y tranquilizar a tu gato de la forma más adecuada.

Atención especial a los gatos de interior y a los gatos senior

Los gatos que nunca salen a la calle desgastan menos sus uñas al no rozarlas contra aceras, árboles o superficies rugosas. En ellos, el entorno doméstico juega un papel aún más importante. Sin buenos rascadores disponibles, las uñas se alargan rápidamente y aparecen con más facilidad irritaciones o uñas encarnadas.

Los gatos mayores suelen tener las articulaciones más rígidas. Saltar al nivel superior del rascador ya no es tan sencillo para ellos. Revisar sus uñas con regularidad y recortarlas ligeramente cuando sea necesario evita que una uña curvada se clave en el dedo. Muchos veterinarios recomiendan incluir esta revisión en el chequeo anual de salud.

Los gatos con sobrepeso o enfermedades crónicas a menudo tienen poca disposición para moverse y jugar. En ellos aumenta el riesgo de uñas largas, frágiles o quebradizas. Una combinación de control del peso, momentos de juego suficientes y recortes controlados proporciona a estos animales un bienestar considerablemente mayor.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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