Un estudio revela qué hacen los mayores de setenta años que se sienten más felices y satisfechos

Lo que la ciencia descubrió sobre la felicidad después de los setenta

Nueva investigación desvela qué elecciones marcan la diferencia entre envejecer con satisfacción o sin ella. Los resultados sorprenden por su claridad.

Científicos analizaron a miles de personas mayores y encontraron un patrón llamativo: quienes se sienten más satisfechos después de los setenta viven de forma distinta, piensan de manera diferente y tienen una visión particular sobre sí mismos que los distingue del resto de personas de su edad.

Qué revelan los estudios sobre la felicidad en la vejez

La búsqueda de una vida tranquila y plena no termina con la jubilación. La médica e investigadora israelí en ciencias del comportamiento y psicogeriatría Liora Bar-Tur estudió cómo experimentan la felicidad las personas mayores. Su trabajo conecta directamente con los hallazgos previos de la psicóloga estadounidense Carol Ryff.

De esos estudios emerge una conclusión muy clara: las personas mayores más felices no son necesariamente las más sanas, las más adineradas ni las más populares socialmente. Lo que tienen en común es que han aprendido a mirarse a sí mismas y a su propia vida desde un ángulo completamente distinto.

Las personas mayores de setenta años más felices se aceptan a sí mismas, siguen fijándose metas y cultivan conscientemente sus relaciones y su independencia.

La autoaceptación como silenciosa gran fortaleza

Uno de los factores más potentes para predecir la satisfacción en la vejez es la autoaceptación. Puede sonar a concepto vago, pero su efecto es cualquier cosa menos insignificante.

Las personas mayores con alta autoaceptación presentan características muy concretas:

  • Ven sus rasgos de carácter —tanto sus puntos fuertes como los débiles— como parte natural de quienes son
  • Se quedan menos atrapadas en el arrepentimiento por oportunidades perdidas
  • Son capaces de ver los fracasos como aprendizaje, no como un estigma permanente
  • Se comparan menos con personas de su edad o con generaciones más jóvenes

Esta actitud funciona como un amortiguador mental. Los golpes de la vida no desaparecen, pero duelen menos. Eso hace que sea más probable que alguien, tras una caída, una enfermedad o una pérdida, vuelva a atreverse a hacer planes.

Los seis pilares del envejecimiento satisfactorio

La psicóloga Carol Ryff describió seis pilares que juntos forman una base sólida para una vida plena en la vejez. La investigación demuestra que especialmente quienes puntúan alto en varios de estos aspectos se sienten realmente bien después de los setenta.

Pilar Qué significa en el día a día
Autoaceptación Mirarse con amabilidad, incluyendo los errores y las oportunidades perdidas
Relaciones enriquecedoras Contacto regular con personas con quienes uno se siente seguro y reconocido
Autonomía Tomar las propias decisiones sobre vivienda, cuidados y uso del tiempo
Dominio del entorno Vivir en un lugar y de una manera que resulte familiar y manejable
Metas claras Tener planes y proyectos hacia los que avanzar, por pequeños que sean
Crecimiento personal Mantener la curiosidad y seguir aprendiendo o probando cosas nuevas

Las relaciones valen más que el estatus o las posesiones

Tanto el trabajo de Ryff como el de otros investigadores pone de manifiesto que los vínculos sociales cálidos tienen un peso enorme. No importa tanto la cantidad de contactos como su calidad.

Las personas mayores felices comparten varios hábitos relacionales:

  • Tienen unas pocas personas con quienes pueden mantener conversaciones verdaderamente honestas
  • Hacen un esfuerzo consciente por mantener el contacto, incluso cuando la movilidad se reduce
  • Se atreven a pedir ayuda y también a ofrecerla
  • Buscan lugares donde sentirse útiles, como un centro de barrio o el voluntariado

Una vida social agitada pero llena de conocidos superficiales parece importar mucho menos que un puñado de vínculos verdaderamente profundos.

Autonomía: poder decidir por uno mismo sigue siendo esencial

Muchas personas mayores señalan que perder la independencia les pesa más que los propios problemas físicos. La autonomía no se limita a poder ir al supermercado solo, sino a sentir que uno tiene el control de su propia vida.

Algunos ejemplos concretos de esa autonomía:

  • Participar en las decisiones sobre tratamientos médicos propios
  • Mantener influencia sobre las rutinas diarias, incluso dentro de una residencia
  • Poder tomar las propias decisiones económicas
  • Elegir con quién relacionarse y qué actividades realizar

Las personas mayores que buscan formas de conservar su influencia —por ejemplo, utilizando ayudas técnicas o adaptando su hogar— tienden a sentirse más felices que quienes delegan todas las decisiones en otros.

Por qué marcarse metas después de la jubilación cambia tanto las cosas

Un resultado llamativo del estudio es que las personas más satisfechas por encima de los setenta casi siempre tienen objetivos concretos. No hace falta que sean grandes planes que transformen su vida; de hecho, son los proyectos pequeños y alcanzables los que más cuentan.

Las personas mayores que se sienten alegres y útiles casi siempre tienen algo planificado para mañana, para la semana que viene o para el año próximo.

Algunos ejemplos de metas que se mencionan con frecuencia:

  • Dar un pequeño paseo cada día
  • Seguir un curso de idiomas o de pintura en algún centro local
  • Escribir la historia familiar para los hijos y nietos
  • Cuidar a los nietos o a los hijos de vecinos
  • Mantener un huerto en casa o cuidar un balcón lleno de plantas

No se trata del éxito entendido al modo de una carrera profesional, sino de la sensación de tener algo hacia lo que caminar. Eso protege contra el vacío que puede aparecer tras la jubilación o tras la pérdida de la pareja.

Seguir creciendo, aunque el calendario diga otra cosa

El crecimiento personal suena para muchos como algo reservado a los veinte años, pero la psicología demuestra que la capacidad de cambiar acompaña a las personas a lo largo de toda la vida. Los estudios analizados muestran que las personas mayores que mantienen la curiosidad son, en promedio, más felices.

Esa curiosidad puede expresarse de muchas formas:

  • Probar nuevas aficiones, como la cerámica, las clases de música o la fotografía digital
  • Participar en cursos de la biblioteca local o de una universidad para mayores
  • Aprender junto a un nieto a manejar un teléfono inteligente o una tableta
  • Leer libros sobre temas para los que nunca hubo tiempo antes

El contenido concreto de ese crecimiento importa menos que la experiencia de seguir siendo capaz de sorprenderse a uno mismo. Esa sensación suele traducirse en mayor confianza personal y en una mejor forma de afrontar los achaques propios de la edad.

Consejos prácticos para una vejez más feliz

Quien quiera aplicar los seis pilares en su vida cotidiana puede empezar por lo pequeño. Aquí van algunos ejemplos directamente alineados con los factores estudiados:

  • Para la autoaceptación: escribe una vez a la semana algo de lo que te sientas orgulloso, por muy pequeño que sea.
  • Para las relaciones: programa llamadas o cafés fijos con dos o tres personas cercanas.
  • Para la autonomía: habla con tu familia o con los profesionales sanitarios sobre qué decisiones quieres seguir tomando tú.
  • Para el dominio del entorno: simplifica y adapta tu hogar para poder seguir viviendo en él de forma independiente.
  • Para las metas: cuelga en la nevera una lista de pequeños planes con fechas concretas.
  • Para el crecimiento personal: elige cada seis meses un tema nuevo sobre el que aprender algo.

Los psicólogos subrayan que no es necesario obtener una puntuación perfecta en los seis pilares. Cada paso en la dirección correcta ya puede marcar una diferencia real en cómo uno vive sus días.

Qué significa esto para la familia y los cuidadores

Para hijos, nietos y profesionales de los cuidados, esta perspectiva transforma la pregunta central: ya no se trata solo de «¿cómo mantenemos a alguien seguro?», sino de «¿cómo mantenemos a alguien también satisfecho e implicado en la vida?».

Algunas ideas concretas que se derivan de este tipo de investigación:

  • Deja que las personas mayores participen en las decisiones, aunque eso requiera más tiempo.
  • Ayuda a encontrar actividades que encajen realmente con el carácter de cada persona.
  • Fomenta los contactos sociales, pero evita imponer actividades grupales de sociabilidad forzada.
  • Reconoce los sentimientos de arrepentimiento o tristeza en lugar de intentar ignorarlos.

Mucha gente pospone pensar en su propia vejez. Sin embargo, los estudios en los que se basa este artículo demuestran que merece la pena ocuparse de ello antes. Quien en la madurez practica la autoaceptación, cuida sus relaciones, toma decisiones y se fija metas, está construyendo los cimientos sobre los que se sostendrá la versión mayor de sí mismo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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