Los cangrejos trituran el plástico hasta convertirlo en polvo invisible que puede acabar en nuestro plato

Cangrejos en un manglar repleto de residuos plásticos

En un manglar profundamente contaminado de Colombia, un pequeño cangrejo está transformando silenciosamente la manera en que el plástico circula a través de los alimentos marinos y, en última instancia, a través de nuestro organismo.

Los científicos han confirmado que una especie común de cangrejo no solo ingiere microplásticos, sino que los tritura hasta convertirlos en nanoplásticos diminutos e invisibles. Estas partículas pueden introducirse en la cadena alimentaria y llegar hasta los mariscos y el pescado que consumimos a diario.

En la zona costera colombiana cercana a la ciudad de Turbo, en el golfo de Urabá, existen manglares donde los residuos plásticos se acumulan de forma masiva. Entre las raíces de los árboles habitan pequeños cangrejos de barro de la especie Minuca vocator. Estos llamados cangrejos violinistas raspan el fondo marino, filtran el alimento disponible y, sin darse cuenta, ingieren partículas de plástico en el proceso.

Un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Antioquia, la Universidad de Exeter y el centro de investigación CEMarin quiso averiguar qué ocurre exactamente con ese plástico una vez ingerido. Seleccionaron cinco parcelas de manglar de un metro cuadrado y las cubrieron durante 66 días con pequeñas bolitas de polietileno, un plástico de uso muy extendido. Las bolitas eran fluorescentes en rojo y verde para poder localizarlas fácilmente bajo el microscopio.

Al finalizar el experimento, los científicos tomaron muestras del sedimento y recolectaron 95 cangrejos para un análisis exhaustivo en laboratorio. Así pudieron rastrear con precisión dónde terminaban las partículas plásticas y en qué estado se encontraban.

Los microplásticos no siguen siendo micro: los cangrejos los convierten en nanoplásticos

Los resultados sorprendieron al equipo investigador. Los cangrejos presentaban una concentración de microplásticos en su interior mucho mayor que la detectada en el barro circundante. De media, la concentración dentro del cangrejo era unas trece veces superior a la del sedimento en el que vivía.

Las partículas plásticas no estaban distribuidas de manera uniforme. Se acumulaban principalmente en:

  • El intestino posterior
  • El hepatopáncreas (un órgano que funciona como combinación de hígado y páncreas)
  • Las branquias

Y ahí no terminaba todo. Aproximadamente el 15% de los microplásticos ingeridos se había fragmentado dentro del organismo en partículas aún más pequeñas: los nanoplásticos. Estas partículas son tan diminutas que resultan invisibles al ojo humano e incluso a un microscopio óptico convencional.

El cangrejo actúa como una trituradora biológica que descompone el plástico en partículas de polvo invisibles, las cuales regresan después al ecosistema.

Según los investigadores, todo el sistema digestivo del cangrejo participa en este proceso. Las piezas bucales trituran mecánicamente las partículas, el estómago muscular las fragmenta aún más y las bacterias intestinales pueden acelerar la descomposición. En un plazo de catorce días, los nanoplásticos recién formados volvían al sedimento, listos para ser absorbidos de nuevo por otros organismos.

Las hembras podrían estar en mayor riesgo

Un detalle llamativo del estudio: los científicos observaron que la fragmentación de micro a nanoplásticos ocurría con más frecuencia en las hembras que en los machos. La razón todavía no está clara. Es posible que las hembras tengan una estrategia alimentaria diferente, una microbiota intestinal distinta o que digieran el alimento de forma más intensa, provocando una descomposición más rápida del plástico.

Esto podría tener consecuencias reproductivas. Si los nanoplásticos se acumulan en los órganos involucrados en el desarrollo de los huevos, los embriones podrían entrar en contacto con partículas plásticas en una fase muy temprana de su desarrollo.

Del cangrejo al pescado y los langostinos: el plástico en la cadena alimentaria

Los nanoplásticos pueden comportarse de manera muy diferente a las partículas de mayor tamaño. Su extrema pequeñez les permite cruzar barreras biológicas con mayor facilidad, como la pared intestinal o las membranas celulares. En el caso de los cangrejos, penetran en tejidos donde los microplásticos difícilmente llegan.

El manglar del golfo de Urabá es una zona de cría fundamental para numerosas especies marinas. Muchos peces jóvenes, langostinos y otras especies pasan allí sus primeras etapas de vida. Esos animales se alimentan de pequeños cangrejos o ingieren directamente los nanoplásticos presentes en el sedimento y el agua.

Lo que comienza en el interior de un cangrejo diminuto puede terminar en el cóctel de gambas o el plato de mejillones de nuestra mesa.

Las mediciones realizadas en todo el mundo durante años ya demuestran que mejillones, ostras, langostinos y algunos peces contienen microplásticos. La organización WWF estima que un adulto ingiere semanalmente hasta unos 5 gramos de plástico a través de los alimentos, el agua y el aire. Una parte de esa cantidad proviene de los productos del mar.

¿Qué implican los nanoplásticos para nuestra salud?

La preocupación por los efectos de los microplásticos en la salud humana ya es considerable. En el caso de los nanoplásticos, el conocimiento disponible es aún más limitado. Estudios de laboratorio muestran que estas partículas ultrafinas penetran con mayor facilidad en los órganos y pueden provocar reacciones inflamatorias en animales de laboratorio.

Los investigadores están evaluando posibles efectos sobre:

  • El sistema inmunitario
  • El equilibrio hormonal y la fertilidad
  • El desarrollo de embriones y niños pequeños
  • Inflamaciones crónicas de bajo grado, vinculadas a enfermedades cardiovasculares

Una preocupación adicional es que las partículas plásticas pueden transportar sustancias tóxicas. En el agua marina, compuestos químicos como plaguicidas y metales pesados se adhieren fácilmente a la superficie de los micro y nanoplásticos. Cuando esa partícula llega a un organismo y se degrada lentamente, esas sustancias pueden liberarse.

Tipo de partícula plástica Tamaño aproximado Principal preocupación
Microplástico 0,001–5 milímetros Se acumula en intestinos y órganos; visible con microscopio
Nanoplástico Menos de 0,001 milímetros Puede atravesar membranas celulares y potencialmente alcanzar el torrente sanguíneo y el cerebro

Lo que este estudio revela sobre la contaminación plástica en el mar

Durante años, la atención se centró principalmente en pelotas de golf, botellas y otros grandes fragmentos de plástico en el océano. Posteriormente, el foco se desplazó hacia los microplásticos: los pequeños gránulos y fibras procedentes de cosméticos, ropa y residuos en descomposición. Este estudio demuestra que ese proceso no se detiene en la escala micro.

Los organismos vivos desempeñan un papel activo en la fragmentación adicional del plástico. Los cangrejos, y muy probablemente otros animales de fondo, funcionan como parte de un sistema de trituración biológica. Esto acelera considerablemente la formación de nanoplásticos en comparación con la acción de la luz solar, el oleaje y el desgaste físico por sí solos.

La contaminación plástica se vuelve así aún más difícil de controlar. Las nanopartículas apenas pueden detectarse con los métodos de medición estándar y son capaces de dispersarse a grandes distancias. Para los responsables de políticas públicas surge un desafío inédito: ¿cómo se evalúan los riesgos de algo que apenas puede demostrarse directamente, pero cuya formación se puede observar en tiempo real?

Qué puede y qué no puede hacer el consumidor

Una sola persona no puede resolver este problema, pero tomar decisiones conscientes sí ayuda a reducir la presión plástica global. Usar menos plástico de un solo uso, optar por botellas y bolsas reutilizables y separar correctamente los residuos disminuye la probabilidad de que el plástico llegue a los ríos y, después, a las zonas costeras.

Quienes consumen mucho pescado y marisco pueden diversificar el origen y el tipo de productos. Los alimentos procedentes de zonas con normativas medioambientales estrictas suelen presentar menor contaminación que los de costas severamente afectadas. Cocinar, hornear o cocer al vapor no elimina las partículas plásticas, pero enjuagar bien los productos puede reducir los residuos sueltos del envase.

Para quienes no estén familiarizados con la terminología: los microplásticos son fragmentos pequeños de plástico, a menudo aún visibles, de menos de cinco milímetros, como fibras de ropa polar o microperlas de cosméticos. Los nanoplásticos son muchas veces más pequeños, comparables en escala a algunas partículas víricas. Precisamente ese tamaño los hace tan difíciles de medir y de regular.

Los investigadores prevén que muchas más especies, además de estos cangrejos colombianos, fragmenten el plástico de manera similar. Otros crustáceos bentónicos, gusanos marinos e incluso peces con mandíbulas potentes podrían contribuir a este proceso. Cada especie que ingiere plástico y lo tritura intensamente puede estar alimentando una lluvia invisible de nanoplásticos en el océano. Eso hace que el llamado a reducir el uso del plástico y a mejorar los sistemas de gestión de residuos sea más urgente que nunca.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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