Los gorilas del Congo resultan ser gourmets: la caza secreta de trufas asombra a los científicos

Lo que parecía un simple rebuscar en la tierra escondía algo mucho más sofisticado

Durante casi una década, lo que los investigadores observaban parecía un comportamiento rutinario: gorilas escarbando en el suelo. Pero tras años de análisis minucioso, la verdad resultó ser extraordinaria. Estos animales realizaban una búsqueda deliberada y precisa de una exquisitez subterránea, y ese conocimiento se transmitía dentro de ciertos grupos como si fuera una auténtica tradición culinaria.

Casi diez años mirando el barro: ¿qué buscaban realmente esos gorilas?

En el Parque Nacional Nouabalé-Ndoki, situado en el norte de la República del Congo, un equipo de biólogos siguió durante casi diez años a varios grupos de gorilas occidentales de llanura. Registraron desplazamientos, vocalizaciones, zonas de descanso y, sobre todo, los momentos en que los animales pasaban largos ratos arañando la tierra.

Durante mucho tiempo nadie supo qué encontraban tan atractivo bajo la superficie. ¿Insectos? ¿Raíces? ¿Semillas? Solo cuando los investigadores recogieron pequeños fragmentos de material en los puntos de excavación y los sometieron a análisis moleculares se reveló la respuesta: se trataba de un hongo subterráneo llamado científicamente Elaphomyces labyrinthinus.

Los gorilas no estaban hurgando al azar. Cazaban de forma intencionada una trufa oculta y nutritiva enterrada en las profundidades del suelo.

Esta trufa crece a gran profundidad, resulta prácticamente imposible de localizar para los humanos sin herramientas especializadas y solo aparece en determinados lugares. Algo similar ocurre con el conocimiento que tienen los gorilas sobre ella: no todos los individuos ni todos los grupos parecen dominar esta técnica.

Un rastreador local, clave para el gran descubrimiento

Un papel fundamental en esta investigación lo desempeñó Gaston Abea, un rastreador perteneciente al pueblo seminómada Bangombe. Lleva más de veinte años colaborando con los guardas del parque y con los investigadores científicos.

Su profundo conocimiento del bosque y de las plantas y hongos comestibles fue lo que llevó a los científicos a sospechar que los gorilas perseguían un hongo específico. Sin ese saber local, es probable que las excavaciones hubieran quedado registradas simplemente como "comportamiento inexplicado" en algún cuaderno de campo.

  • La comunidad Bangombe conoce desde hace generaciones las épocas del año y los tipos de suelo donde aparecen los hongos subterráneos similares a las trufas.
  • Sus rastreadores identifican señales sutiles en el barro, las hojas y las ramas rotas.
  • Los investigadores combinaron esas pistas con datos de GPS e imágenes de cámara de los grupos de gorilas.

Así se construyó un rompecabezas en el que el conocimiento indígena, el trabajo de campo y el análisis de laboratorio se complementaron a la perfección. La confirmación definitiva llegó a través del análisis de ADN de fragmentos de trufa hallados en los puntos de excavación.

No todos los grupos de gorilas van a por trufas

Un dato llamativo: en un territorio de más de 3.800 kilómetros cuadrados, hogar de aproximadamente 180 gorilas occidentales de llanura, solo determinados grupos muestran este intenso comportamiento de excavación y consumo.

Los investigadores compararon varios grupos que conviven dentro del mismo parque:

Grupo de gorilas Caza de trufas Observaciones
Buka Frecuente Puntos de excavación habituales, abundantes restos de trufa encontrados
Kingo Frecuente Varios individuos del grupo participan activamente
Loya-Makassa Rara vez El consumo de trufa es casi inexistente pese a habitar un territorio similar

Las trufas no crecen únicamente en las zonas que frecuentan los grupos "gourmets". Sin embargo, solo ciertas familias parecen haber aprendido cómo localizarlas y consumirlas. Esto sugiere que no se trata de azar ni de disponibilidad de alimento, sino de algo que se transmite dentro del grupo de generación en generación.

Probar, imitar y participar: comer como expresión cultural

El indicio más fascinante de esta transmisión social proviene de una hembra adulta que cambió de grupo. Su familia de origen apenas consumía trufas, mientras que en su nuevo grupo la caza de estos hongos era una actividad habitual y consolidada.

Tras pasar un tiempo con los nuevos compañeros, los investigadores comenzaron a observar que la hembra excavaba cada vez con mayor frecuencia y comía los hongos. Parecía ir adoptando el comportamiento de manera progresiva, a través de la observación, el olfato y la participación directa.

La caza de trufas funciona como una especie de "escuela culinaria", donde los gorilas jóvenes y los recién llegados adquieren literalmente el gusto por este alimento.

Este patrón encaja con lo que los biólogos han observado en otros grandes simios. En el caso de los bonobos, un comportamiento similar llevó en 2020 a describir una especie de trufa completamente nueva, Hysterangium bonobo. En aquella ocasión, los investigadores vieron cómo los animales se guiaban mutuamente hasta los puntos de excavación y cómo los más jóvenes aprendían el comportamiento de forma gradual.

¿Qué nos dice esto sobre la evolución del gusto?

Para la mayoría de los animales salvajes, comer parece algo sencillo: ingerir la máxima energía posible con el mínimo esfuerzo. Esta investigación demuestra que, en el caso de los gorilas, la realidad es bastante más matizada.

  • Las trufas son ricas en energía y contienen nutrientes de gran valor.
  • Son difíciles de localizar y requieren tiempo y experiencia para encontrarlas.
  • Sin embargo, ciertos grupos las buscan de forma sistemática aunque disponen de una amplia variedad de otros alimentos.

Esto apunta a que el sabor, la variedad y la influencia social desempeñan un papel real. Un animal joven que observa al líder del grupo excavando con entusiasmo tendrá más tendencia a imitarlo. Si el sabor resulta agradable y el comportamiento aporta ventajas, puede extenderse por el grupo y perpetuarse durante generaciones.

De una preferencia gustativa a una política de conservación

La inesperada pasión de los gorilas por las trufas ya ha tenido consecuencias directas sobre la gestión del parque natural. Un proyecto turístico de construcción previsto en el llamado Triángulo Djéké, una zona dentro del parque, fue reubicado.

La intervención estaba planificada justo en una zona con alta concentración de puntos de excavación y comportamientos de búsqueda de trufas. Para no ahuyentar a los animales ni perturbar sus costumbres, las autoridades optaron por una ubicación alternativa. La caza de trufas ha sido reconocida oficialmente como una suerte de patrimonio cultural de la población de gorilas del parque.

La conservación ya no se limita a proteger el número de ejemplares, sino también sus hábitos únicos y el conocimiento que los sustenta.

Este cambio de enfoque ilustra cómo el trabajo de campo, la experiencia local y las publicaciones científicas pueden transformar de manera concreta el modo en que concebimos la protección de la naturaleza. No solo las especies vegetales o animales raras merecen atención: también los comportamientos y tradiciones singulares.

Por qué las trufas pueden tener un papel ecológico crucial

Los hongos similares a las trufas no son únicamente una curiosidad gastronómica. Constituyen un eslabón esencial dentro del ecosistema forestal. Estos hongos viven en simbiosis con las raíces de los árboles y contribuyen a la absorción de nutrientes. Los animales que los desenterran y consumen dispersan sus esporas a través de las heces.

Se genera así un intercambio de beneficios mutuos:

  • Los gorilas obtienen energía adicional, minerales y posiblemente microorganismos beneficiosos.
  • Las trufas se dispersan hacia nuevas zonas del bosque.
  • Los árboles se benefician a su vez de la presencia de hongos saludables en torno a sus raíces.

Rastreando dónde y cuándo comen trufas los gorilas, los ecólogos pueden comprender mejor cómo se distribuyen los hongos subterráneos en los bosques tropicales. Esto resulta útil, por ejemplo, para estimar la capacidad de resiliencia del bosque frente a sequías y alteraciones del suelo.

Lo que este estudio nos revela sobre la "cultura" en los animales

En biología, el término cultura se aplica a los comportamientos que se aprenden dentro de un grupo y se mantienen a través de la interacción social. Ejemplos conocidos son las técnicas de caza exclusivas de ciertas orcas o los patrones de canto en ballenas y aves.

En los grandes simios, los hábitos alimentarios se van sumando cada vez más a esa lista. Desde chimpancés que pescan termitas con palitos hasta gorilas con preferencia por determinados hongos: las elecciones dietéticas resultan con frecuencia menos individuales y más grupales de lo que se pensaba.

Para los biólogos de campo, esto transforma la manera de plantear las medidas de protección. Un grupo de gorilas reorganizado puede perder toda una "línea culinaria" si desaparecen los individuos más experimentados. Las consecuencias para la salud y el comportamiento de los supervivientes pueden ser sutiles pero significativas, incluso aunque el número total de gorilas se mantenga estable.

Para los viajeros y amantes de la naturaleza, esto también encierra una lección valiosa: quien visita una selva tropical apenas percibe una fracción de lo que ocurre realmente. Bajo las hojas, en la tierra y en las costumbres de los animales se despliega una red compleja de conocimiento, sabor y colaboración que, a menudo, solo se hace visible tras años de mirar el barro con paciencia.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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