Por qué marzo es el mes clave para abonar tus plantas perennes
La mayoría de los jardineros esperan a que los arriates ya estén en flor para sacar el abono. Pero en ese momento, llevas la delantera perdida. Marzo es el punto de inflexión real: la tierra se va calentando, las raíces despiertan y cualquier nutriente que añadas se aprovecha al máximo.
Tras el invierno, el suelo se va soltando poco a poco. El deshielo airea la tierra y las raíces retoman su actividad con fuerza. Ese es exactamente el instante en que las plantas absorben el abono con mayor eficacia. En pleno verano, el suelo suele estar duro y seco, y los gránulos se quedan en la superficie sin apenas disolverse.
Los abonos orgánicos y los de liberación lenta son los más eficaces en esta época del año. Aplicados entre finales de febrero y principios de abril, nutren la planta de manera continua durante tres a seis meses. Una sola actuación en marzo puede tener efectos visibles hasta bien entrado el verano.
El abono de marzo no es un empujón rápido, sino el arranque de la temporada: repones lo que el invierno agotó y orientas a la planta hacia una floración abundante en lugar de un crecimiento descontrolado de hojas.
Trabaja siempre sobre un suelo ligeramente húmedo. Nunca abones sobre tierra completamente seca o helada, ya que las raíces se queman con más facilidad y los gránulos se quedan en la superficie sin penetrar.
Las 11 plantas perennes que más responden al abono de marzo
No todas las plantas perennes requieren el mismo tratamiento. Algunas especies necesitan un abono equilibrado, mientras que otras se benefician de más fósforo y potasio para desarrollar más yemas florales y tallos más robustos.
Rosa — la clásica que recompensa rápido
Las rosas son plantas muy exigentes en cuanto a nutrición. En marzo, dales un abono con proporciones similares de nitrógeno, fósforo y potasio, como un 10-10-10 o un 12-12-12. Esto estimula tanto los brotes nuevos como la formación de flores.
- Distribuye el abono en círculo alrededor de la planta, a unos 20 o 30 cm del tallo.
- Incorpora los gránulos suavemente en la capa superficial con un rastrillo de mano.
- Riega generosamente después para llevar los nutrientes hasta la zona de las raíces.
Las rosas que reciben este impulso en marzo brotan antes y producen flores más numerosas y voluminosas, con mucho menos brotes débiles y delgados.
Peonías — delicadas pero agradecidas con un buen comienzo
Las peonías llevan semanas construyendo sus yemas florales. En marzo, ayúdalas con un abono equilibrado o con una buena capa de compost bien maduro, complementado con un abono orgánico granulado de uso general.
No apliques el abono directamente contra la corona de la planta, ya que las peonías no toleran el calor excesivo en esa zona. Deja siempre un margen de seguridad alrededor del punto de crecimiento.
Dalias — más capullos, menos follaje mustio
Para las dalias funciona mejor un abono con poco nitrógeno y más fósforo y potasio, por ejemplo un 5-10-10. Así priorizas la floración en lugar de la producción excesiva de hojas.
Si vas a plantar los tubérculos en abril, puedes preparar el terreno ya en marzo: enriquece la zona con compost y mezcla el abono con la tierra. Las raíces jóvenes encontrarán esos nutrientes en cuanto comiencen a desarrollarse.
Espuela de caballero (delphinium) y flox (phlox paniculata)
Ambas plantas ofrecen un espectáculo visual impresionante cuando reciben en marzo una dosis equilibrada de abono. Usa un abono para arriates o para rosas con valores de NPK aproximadamente iguales.
Suelen responder con tallos florales más largos y firmes, y con espigas de flores más grandes. Eso sí, vigila que el suelo no se seque en exceso: las plantas altas en tierra pobre y seca se doblan con mucha más facilidad.
Coreopsis (ojos de muchacha) e iris barbado
La coreopsis crece rápido y florece durante mucho tiempo. Una aplicación moderada pero precisa en marzo con un abono no demasiado rico en nitrógeno suele ser suficiente. Un exceso de nitrógeno debilita la planta y la hace más fláccida.
El iris barbado también prefiere poco nitrógeno y bastante fósforo y potasio. Una composición de alrededor de 5-10-10 favorece la formación de rizomas fuertes y muchos tallos florales sin producir un follaje frágil.
Hostas — plantas de hoja que también agradecen un bocado
Las hostas se benefician de una nutrición suave. En marzo, mezcla una capa fina de compost con un abono de larga duración alrededor de las plantas. Esto les proporciona nutrición constante durante el periodo de brotación.
Demasiado nitrógeno hace que las hojas de la hosta crezcan más, pero también las vuelve más atractivas para las babosas. Con una dosis moderada, las plantas se mantienen fuertes sin producir follaje excesivamente tierno.
Hemerocalis (azucena de un día) — fiables con posibilidad de segunda floración
Las hemerocalis agradecen un extra de fósforo y potasio. En marzo, aplica un abono algo más rico en estos elementos y repite a principios del verano. De esta manera estimulas tanto la primera floración como una posible segunda ronda de flores.
Hortensias — especialmente las azules requieren más precisión
Las hortensias azules mantienen su color más intenso en suelos ácidos con poco fósforo. Un abono como el 12-4-8 funciona bien. Combínalo con un corrector de suelo ácido orgánico, como turba de jardín o un enmienda específica para hortensias.
Las hortensias rosas son menos exigentes, pero también valoran la misma aplicación de marzo. La diferencia principal reside en el pH del suelo, no solo en el abono utilizado.
Astilbes — voraces y sedientas en la sombra
Las astilbes forman en verano sus densas y vistosas plumas, pero para lograrlo necesitan ya en marzo una buena reserva de nutrientes disponibles. Aplica un abono equilibrado en primavera y repite una dosis más ligera en otoño.
Combinado con una gruesa capa de mantillo de compost o corteza triturada, mantendrás el suelo húmedo y nutritivo, exactamente lo que más les gusta a las astilbes.
Cómo sacar el máximo partido a tu abonado de marzo
Afloja la capa superior de tierra, distribuye el abono, incorpóralo ligeramente y riega: ese sencillo ritual marca con frecuencia toda la diferencia entre un arriate mediocre y uno espectacular.
El error que cometen muchos aficionados al jardín es las prisas. Echar un puñado de gránulos contra el tallo y listo. Eso provoca quemaduras en la planta y un crecimiento de hojas débiles en lugar de flores abundantes.
| Qué hacer en marzo | Qué evitar en marzo |
|---|---|
| Aflojar suavemente la tierra alrededor de la planta | Echar abono directamente contra el tallo o la corona |
| Abonar sobre suelo húmedo, no encharcado | Abonar sobre tierra helada o completamente seca |
| Elegir abono orgánico o de liberación lenta | Usar en exceso abono químico de acción rápida |
| Regar siempre después de aplicar el abono | Dejar los gránulos secos sobre la superficie |
Las malas hierbas como abono gratuito: prepara tu propio fertilizante líquido
Marzo también es el momento ideal para eliminar las malas hierbas. Sus raíces aún no están muy profundas y se arrancan fácilmente a mano, liberando espacio, luz y nutrientes para tus plantas perennes.
En lugar de desechar todo ese material verde, puedes convertirlo en abono líquido casero. Llena un cubo con las malas hierbas troceadas, cúbrelas con agua y déjalas macerar durante unas semanas.
- Llena el cubo hasta tres cuartas partes con hojas y tallos troceados.
- Añade agua hasta casi el borde.
- Remueve de vez en cuando; el olor será bastante intenso, así que coloca el cubo lejos de zonas de paso.
- Pasadas unas semanas, cuela el líquido resultante.
- Diluye aproximadamente 1 parte de este líquido en 10 partes de agua.
Con este fertilizante líquido diluido puedes regar la base de tus plantas perennes cada dos semanas. Muchos jardineros notan que los arriates apagados se recuperan de forma sorprendente con este tratamiento.
Cómo elegir el abono adecuado sin necesitar estudios de agronomía
En prácticamente todos los envases aparecen tres números, por ejemplo 10-10-10. Indican respectivamente el porcentaje de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Como regla general, puedes tener esto en cuenta:
- Más nitrógeno (primer número más alto): mayor crecimiento foliar, útil para plantas de hoja pero arriesgado para plantas con flor.
- Más fósforo y potasio (segundo y tercer número más altos): raíces más fuertes, flores más numerosas y mejor formadas.
- Valores iguales: crecimiento general equilibrado y recuperación tras el invierno.
Para la mayoría de las plantas perennes en arriates, un abono orgánico de liberación lenta con proporciones bastante equilibradas es más que suficiente. Para dalias, iris, hemerocalis y plantas similares de flor, una variante con menos nitrógeno suele dar mejores resultados.
Quien se inicia en la jardinería puede comprar un único abono orgánico granulado universal y tratar todo el jardín con él en marzo, siempre ajustando la dosis según cada tipo de planta. Con el tiempo, podrás trabajar de forma más precisa con abonos específicos para rosas, hortensias o bulbos.
Por último, presta atención a la combinación entre el agua y la estructura del suelo. El abono solo se disuelve si la tierra tiene la humedad suficiente, y los gránulos más nutritivos sirven de poco en un suelo compacto y apelmazado. Una capa anual de compost junto a tu abonado de marzo mejora la estructura, retiene mejor el agua y garantiza que las raíces puedan absorber de verdad esa nutrición tan valiosa.













