Cómo un solo horno de pizza llevó a cientos de personas a dejar su trabajo

De una clínica de desintoxicación a un imperio de la pizza

Quince años después de construir su primer horno con sus propias manos, cientos de personas viven hoy gracias a sus hornos de pizza. Lo que empezó como el proyecto casero de un veinteañero ex adicto se convirtió en una marca internacional que factura millones y transformó radicalmente la vida de más de cuatrocientas personas: todas ellas renunciaron a su empleo fijo para ganarse la vida horneando pizzas.

Tom Gozney tenía poco más de veinte años cuando el alcohol y las drogas lo llevaron a ingresar en una clínica de rehabilitación. Al salir, tomó una decisión radical: cambiar de vida por completo. Pronto encontró una nueva obsesión: el fuego, la cocina y el diseño de productos.

Todo comenzó en su jardín, intentando construir un horno de leña junto a unos amigos. El resultado fue, como él mismo reconoció después, bastante lamentable desde el punto de vista estético. Aun así, aquel primer fracaso encendió en él una obsesión por mejorar. Empezó a leer libros sobre las propiedades térmicas del cemento y la arcilla, tomaba notas constantemente, probaba recetas y ajustaba el diseño una y otra vez.

Aquel primer horno era un desastre visual, pero se convirtió en la semilla de una empresa que hoy vende hornos de exterior en todo el mundo.

Con un préstamo de 5.000 libras que le hizo su madre, Gozney desarrolló su primer producto serio: un horno de cúpula compacto, fabricado de una sola pieza. La mitad del dinero fue a parar a un costoso molde de fibra de vidrio, y la otra mitad a materiales y experimentos. El resultado fue una especie de iglú de cemento que le abrió las puertas del sector de la hostelería.

De las ferias agrícolas a las grandes cadenas de pizzerías

En 2011, Gozney todavía repartía folletos en ferias agrícolas y tenía una página web artesanal. Su primer modelo, el Primo, se vendía como horno de entrada por unos 499 libras. Todo era pequeño y manual.

Sin embargo, los pizzeros profesionales empezaron a fijarse en su propuesta. Sus hornos se instalaban de forma más rápida y económica que los tradicionales hornos de piedra. Eso suponía menos tiempo de obra, menos costes de reforma y menos trámites burocráticos. Los hosteleros descubrieron que podían hacer pizzas de alta calidad sin necesidad de reformar cocinas enteras.

  • Instalación más rápida que los hornos de piedra convencionales
  • Menor peso y huella espacial reducida
  • Aptos para un uso intensivo en restaurantes
  • Distribución del calor optimizada para bases crujientes

Bajo el nombre Stone Bake Oven Company, llegó al radar de conocidas cadenas de pizzerías como Franco Manca y Pizza Pilgrims. Sus hornos de estética terracota empezaron a aparecer en cada vez más restaurantes. Más adelante, unificó todo bajo una sola marca: Gozney. Ahí nació la identidad de marca que hoy aparece en cocinas de exterior e Instagram de medio mundo.

La pandemia aceleró el crecimiento de forma inesperada

La empresa, con sede en Bournemouth, crecía de forma constante hasta que llegó la pandemia. Mientras muchos negocios de hostelería luchaban por sobrevivir, Gozney vivió un auténtico despegue. La gente buscaba experiencias en casa, cocinar al aire libre se puso de moda y las redes sociales se llenaron de pizzas caseras.

Entre 2019 y 2024, la facturación saltó de 5,2 millones de libras a 72 millones. El equipo creció hasta aproximadamente 120 empleados repartidos entre China, Australia, Europa y Estados Unidos. La marca se posiciona como referente premium en diseño: formas limpias, materiales robustos y un claro estilo de vida asociado al fuego y la gastronomía al aire libre.

No solo importa la pizza en sí; la marca vende, sobre todo, la sensación de reunirse alrededor del fuego.

La empresa fue también la primera del Reino Unido en obtener una exención por parte de Defra para poder utilizarse en zonas con restricciones de humo. Eso le dio una ventaja adicional en ciudades con normativas estrictas sobre la combustión de madera.

La Roccbox: el horno portátil que cambió vidas

El verdadero salto al gran público llegó en 2016 con el lanzamiento de la Roccbox. Este modelo ligero y portátil, con suelo de piedra, se presentó como el primer horno verdaderamente transportable con el que se podían hornear pizzas de calidad de restaurante.

La respuesta del público fue inmediata y masiva. Solo en el primer mes tras el lanzamiento, las ventas alcanzaron cerca de 900.000 libras. No solo los cocineros aficionados mostraron interés; el horno demostró tener potencia suficiente para usos comerciales. Y es precisamente aquí donde la historia toma un giro singular.

Según el propio Gozney, alrededor de cuatrocientas personas han dejado su trabajo para vivir exclusivamente de hacer pizzas, muchas de ellas con uno o varios hornos Roccbox. Hablamos de food trucks, puestos en mercados, stands de pizza en festivales y empresas de catering que trabajan únicamente con estos hornos.

Del jardín como pasatiempo a pizzero a tiempo completo

El salto de "gadget divertido en el jardín" a "fuente principal de ingresos" es considerable, pero la combinación de una inversión inicial relativamente accesible y unos resultados de nivel profesional lo hace posible. Quien disponga de un pequeño remolque, un par de hornos y una buena ubicación puede llegar a vender decenas de pizzas por hora.

Etapa Lo que suelen hacer los emprendedores
1. Fase de prueba Practicar en el jardín con masas, recetas y tiempos de cocción
2. Primera venta Probar los fines de semana en mercados locales o fiestas de barrio
3. Expansión Adquirir un horno adicional y aceptar más eventos y encargos de catering
4. Dejar el empleo Cambiar el contrato fijo por un negocio de pizza a tiempo completo

El propio Gozney llama a este grupo el "Gozney Collective": personas que dan un vuelco a su vida y se suman a lo que él considera un movimiento en torno a la cocina con fuego vivo y la pizza como ritual social.

Para el fundador, cada emprendedor que usa su horno para ganar independencia económica es una confirmación silenciosa de que el producto funciona de verdad.

Por qué tantas personas se atreven a dar el salto

El atractivo no reside solo en la tecnología del horno, sino en la imagen romántica que lo rodea: trabajar al aire libre, encender el fuego, relacionarse directamente con los clientes, hacer algo con las manos. En una época en la que gran parte del trabajo ocurre frente a una pantalla, ese contacto tangible con el producto se siente para muchos como una auténtica liberación.

A eso se suma el componente emprendedor. Un negocio de pizza móvil requiere una inversión inicial relativamente modesta comparada con la de un restaurante convencional. No hace falta pagar un local caro y se puede adaptar la presencia a la demanda o a la temporada con mucha flexibilidad.

Eso sí, los riesgos existen. La facturación puede fluctuar mucho según el tiempo, la competencia y la situación económica. Además, la normativa sobre seguridad alimentaria, permisos y prevención de incendios varía de un municipio a otro y de un país a otro. Quien se lanza movido por la imagen idealizada de hornear pizzas bajo el sol puede llevarse una decepción cuando una temporada de festivales lluviosa se lleva por delante los beneficios.

Las claves para quien quiera emprender con un horno de pizza

En España también crece el mercado de los food trucks, las cocinas pop-up y los hornos de exterior. La tendencia que visibiliza Gozney —un producto que permite a los cocineros aficionados convertirse en emprendedores— se repite en el mundo del café de especialidad, la maquinaria para baristas y los hornos artesanales.

Quien quiera tomárselo en serio haría bien en ir más allá de las imágenes brillantes de las redes sociales. Conviene tener en cuenta:

  • Un plan de negocio realista con costes detallados y estimaciones de facturación
  • Probar recetas priorizando la velocidad y la consistencia
  • Investigar ferias, mercados y ubicaciones fijas disponibles
  • Conocimientos básicos de higiene, almacenamiento y logística
  • Seguros y permisos necesarios para la cocina móvil

Para quien no le tema a esa preparación, un horno de pizza puede ser mucho más que un capricho para el jardín. Puede ser el punto de partida de una nueva carrera profesional, tal y como demuestran los cientos de casos que han surgido alrededor de la marca Gozney. El paso sigue siendo arriesgado, pero la combinación de equipos de calidad y una demanda creciente de street food anima a cada vez más personas a dejar atrás su empleo fijo para abrazar una vida hecha de masa, fuego y mozzarella fresca.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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