El café va mucho más allá de ser un simple estimulante
Un estudio a gran escala ha revelado que tomar unas pocas tazas de café al día está relacionado con menos estrés, menos síntomas de ansiedad y un menor riesgo de depresión. Pero la clave está en la cantidad correcta: muy poco parece no marcar diferencia, y demasiado puede tener el efecto contrario.
El café ocupa un lugar casi instintivo en la vida cotidiana de millones de europeos. La primera taza con el desayuno, otra a media mañana en el trabajo, una más después de comer y, a veces, una extra durante el turno de tarde. Es lubricante social, combustible laboral y pausa necesaria, todo a la vez.
Rara vez nos detenemos a pensar qué contiene exactamente esa taza. El café comienza como una baya del cafeto. Tras la recolección, las semillas —los granos de café— se secan, se tuestan y se muelen. Solo entonces se obtiene ese polvo oscuro que vertemos en el filtro, la cafetera espresso o el percolador.
A nivel mundial se consumen miles de millones de kilos cada año. Los europeos figuran entre los mayores bebedores de café del planeta, con adultos que toman de media alrededor de dos tazas diarias. No es de extrañar, por tanto, que los científicos se pregunten qué hace exactamente ese hábito con nuestro cuerpo y nuestra mente.
Qué contiene realmente una taza de café
La sustancia más conocida del café es la cafeína. Una taza estándar contiene entre 80 y 100 miligramos. Una vez ingerida, la cafeína llega al cerebro a través del torrente sanguíneo y bloquea una molécula que favorece la somnolencia. El resultado: mayor alerta y mejor capacidad de concentración.
Pero la cafeína no es el único componente interesante. El café también contiene los llamados ácidos clorogénicos, un grupo de antioxidantes que se asocian con los siguientes beneficios:
- Un menor riesgo de diabetes tipo 2
- Protección frente a ciertos tipos de cáncer, especialmente el hepático
- Una probabilidad reducida de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer
- Posibles efectos antivirales
Consumido con moderación, el conjunto de estas sustancias parece ofrecer un paquete de efectos beneficiosos para el organismo. La pregunta en la que ahora se centran los investigadores es si ese mismo conjunto puede hacer algo positivo por la salud mental.
El gran estudio: esta es la cantidad de café asociada a menos estrés
Investigadores de la Universidad de Fusán, en China, analizaron los datos de más de 460.000 adultos que al inicio del estudio no tenían diagnóstico de depresión, trastornos de ansiedad ni otros problemas del estado de ánimo. El seguimiento de este grupo se prolongó durante más de trece años.
Los participantes informaron sobre cuántas tazas de café bebían de media al día. Los investigadores cruzaron esos datos con sus historiales de salud posteriores y ajustaron los resultados según factores como la edad, el nivel educativo, la actividad física y las enfermedades físicas preexistentes. De este modo pudieron estimar con mayor precisión qué parte del efecto era atribuible al café.
La menor probabilidad de sufrir síntomas de estrés y alteraciones del estado de ánimo se observó en las personas que bebían entre dos y tres tazas de café al día.
Quienes se encontraban en ese rango tenían notablemente menos riesgo de ansiedad y depresión en comparación con quienes no tomaban café en absoluto. Sorprendentemente, esa ventaja también se mantenía frente a los grandes bebedores de café que consumían cuatro o más tazas diarias.
¿Importa el tipo de café?
El resultado tranquilizará a muchos aficionados al café: el tipo de preparación apenas influyó en este estudio. La asociación favorable se observó con:
- Café recién molido o de filtro
- Café soluble
- Café descafeinado
El hecho de que el café descafeinado también mostrara efectos positivos sugiere que la cafeína no es el único actor relevante. Otras sustancias presentes en el café, como los antioxidantes y los componentes antiinflamatorios, parecen desempeñar igualmente un papel importante.
Demasiado café: ¿cuándo desaparecen los beneficios?
El límite parece situarse en torno a las cinco tazas diarias. A partir de esa cantidad, el estudio observó un aumento del riesgo de problemas en el estado de ánimo. Esto encaja con lo que los médicos llevan tiempo detectando en personas con un consumo muy elevado de cafeína.
Entre los posibles efectos adversos de un consumo excesivo se incluyen:
- Palpitaciones cardíacas y presión arterial elevada
- Mayor irritabilidad y nerviosismo
- Alteraciones del sueño que, a su vez, agravan el estrés y la ansiedad
La conclusión es clara: dos o tres tazas de café al día parecen ser la zona óptima para quienes buscan un posible efecto protector sobre la salud mental. Ni demasiado poco, ni demasiado. Como tantas cosas en nutrición, la moderación marca la diferencia.













