De veinteañero adicto a magnate de la pizza: cómo Tom Gozney cambió cientos de empleos por hornos pizzeros

Un giro de vida radical: del centro de rehabilitación a las llamas de leña

Quince años después, ese proyecto que muchos consideraban un desastre visual acabó transformando miles de vidas.

Lo que empezó como un tambaleante proyecto casero tras una temporada en rehabilitación se convirtió en Gozney, una marca británica de hornos para pizza con seguidores en todo el mundo. Durante la pandemia, sus ventas se dispararon de forma explosiva y, desde entonces, ha inspirado a cientos de personas a dejar sus trabajos para dedicarse a hacer pizza a tiempo completo.

Del alcohol y las drogas al fuego de leña

Con apenas 21 años, Tom Gozney tocó fondo. El alcohol y las drogas dominaban completamente su existencia, hasta que tomó la decisión de ingresar voluntariamente en una clínica de desintoxicación. Él mismo describe ese momento como un punto de ruptura definitivo: allí comenzó su segunda vida.

Al salir del tratamiento, regresó a lo esencial: casa, jardín y amigos. Nada de discotecas; en su lugar, cenas tranquilas. Con sus propias manos construyó un primer horno de leña usando cemento y arcilla. Reconoce que era, en sus propias palabras, "una cosa horrible de ver". Aun así, ese tosco experimento fue el punto de partida de algo mucho más grande.

Las llamas del horno sustituyeron la euforia del alcohol y las drogas. Hacer pizza se convirtió en su salvavidas.

Gozney desarrolló una obsesión profunda por los materiales y las formas. Se sumergió en libros sobre propiedades térmicas del cemento y la arcilla, experimentó con distintas geometrías y aprendió a diseñar por su cuenta. Su nueva adicción era clara: crear un producto tan bueno y tan bello que la gente quisiera reunirse a su alrededor.

Un préstamo de su madre y un iglú de hormigón

Su primer producto serio nació gracias a la ayuda familiar. Su madre le prestó 5.000 libras esterlinas. La mitad se fue en un molde de fibra de vidrio; el resto, en materiales para fabricar un compacto horno de hormigón con forma de iglú.

Ese horno, bautizado como Primo, se convirtió en su modelo de entrada. Por 499 libras, el comprador obtenía una pieza fundida en un solo bloque, más rápida y económica de instalar que los hornos de pizza tradicionales construidos piedra a piedra. Gozney patentó el sistema constructivo y logró así una ventaja real sobre los fabricantes ya establecidos.

  • Primo: modelo compacto de acceso, fabricado en una sola pieza moldeada
  • Instalación única: cuestión de horas, no de días
  • Público objetivo: tanto hostelería profesional como cocineros domésticos apasionados

Sus diseños de estética terracota gustaron mucho a los propietarios de restaurantes. Bajo el nombre Stone Bake Oven Company, suministró hornos a cadenas como Franco Manca y Pizza Pilgrims. Al mismo tiempo, intentaba abrirse paso en el canal online con una web construida por él mismo y participando en ferias agrícolas.

De nicho a líder de mercado, con certificación oficial

La combinación de diseño atractivo, facilidad de uso y rendimiento profesional hizo que sus hornos se volvieran muy populares en cocinas comerciales. Eso lo catapultó hasta convertirse en uno de los líderes del mercado de hornos de pizza comerciales en el Reino Unido.

Un hito decisivo llegó cuando su empresa se convirtió en el primer fabricante de hornos británico en obtener la certificación Defra-exempt. Esto significa que sus hornos pueden utilizarse legalmente en zonas de control de humos, algo que supone un obstáculo insalvable para muchos hornos de leña de la competencia. Para la hostelería en entornos urbanos, esa ventaja resultó determinante.

En 2016, unificó todas sus actividades bajo una sola marca: Gozney. El apellido del fundador pasó a ser la etiqueta sobre el horno, lo que le otorgó un reconocimiento internacional inmediato.

La Roccbox: el horno portátil que conquistó al gran público

El verdadero salto hacia el mercado de consumo llegó con la Roccbox, un horno de pizza ligero y portátil con suelo de piedra. El producto se presentó como el primer horno de piedra verdaderamente móvil del mundo capaz de alcanzar temperaturas profesionales y ofrecer resultados de restaurante, pero en el jardín de casa o incluso en un camping.

En su lanzamiento en 2016, las ventas se dispararon de inmediato: solo en el primer mes entraron pedidos por valor de 900.000 libras. El momento era perfecto; la gente quería cocinar al aire libre, compartir la mesa de otra manera y disfrutar de pizzas mucho mejores que las del horno doméstico convencional.

Según la propia empresa, alrededor de 400 clientes han dejado su trabajo para dedicarse a vender pizzas a tiempo completo utilizando hornos Gozney.

Gozney llama a ese grupo el "Gozney Collective": personas que cambiaron su empleo estable por una vida sobre ruedas, con una food truck, un puesto de mercado o una pequeña pizzería. En la mayoría de los casos, todo gira en torno a una o varias Roccbox, o a modelos más grandes de la misma marca.

Los años de la pandemia: de 5 millones a 72 millones en facturación

La pandemia de la COVID-19 resultó ser, de forma inesperada, un auténtico catalizador para el negocio. Mientras los restaurantes cerraban sus puertas y las familias permanecían en casa, muchos buscaban formas de hacer algo especial juntos. Hacer pizza en el jardín con un horno que entrega calidad de restaurante encajó perfectamente con ese estado de ánimo.

Año Facturación de Gozney
2019 5,2 millones de libras
2024 72 millones de libras

La empresa, con sede en Bournemouth, pasó en poco tiempo de un equipo reducido a una organización de aproximadamente 120 empleados repartidos entre China, Australia, Europa y Estados Unidos. Sus hornos están disponibles en tiendas físicas y comercios online de todo el mundo, y el mercado español no ha tardado en despertar entre los entusiastas de la cocina al aire libre.

Por qué tantas personas renuncian a su trabajo por la pizza

El hecho de que cientos de usuarios hayan dejado su empleo para vender pizzas profesionalmente dice mucho más que un simple dato sobre rendimiento técnico. Hay una combinación de factores que lo explica:

  • Rendimiento profesional: los hornos alcanzan temperaturas de restaurante y se mantienen estables incluso con un uso intensivo.
  • Portabilidad: especialmente la Roccbox cabe en una food truck, un remolque o un puesto de feria, sin instalaciones complicadas.
  • Estética: el diseño es limpio y moderno, lo que convierte al horno en parte de la identidad visual de pequeños emprendedores.
  • Comunidad: a través de las redes sociales, los usuarios comparten recetas, configuraciones y modelos de negocio, reduciendo así la barrera de entrada.

Para muchos de estos nuevos pizzeros, el objetivo no es solo la facturación, sino un estilo de vida diferente: trabajar al aire libre, tener contacto directo con los clientes y disfrutar visiblemente del oficio. El propio Gozney lo entiende perfectamente. Cocinar con fuego le salvó la vida; ahora otros ven en ello la oportunidad de reinventar la suya.

De afición a negocio: qué pueden aprender los emprendedores de este caso

Quien sueñe con tener su propia pizzería ambulante o un negocio emergente de pizza puede extraer mucho del modelo Gozney. El salto de la afición a la empresa exige bastante más que un buen horno:

  • Un concepto claro: pizza napolitana, street food, catering para eventos o presencia en festivales.
  • Conocimiento de la normativa local sobre seguridad contra incendios y emisión de humos.
  • Una visión realista de la inversión necesaria: horno, vehículo, licencias y stock inicial.
  • Una estrategia de marketing en Instagram y TikTok, donde los hornos vistosos y las llamas vivas siempre generan engagement.

Que una marca de hornos orientada al diseño juegue un papel tan relevante en esa transición demuestra cómo la elección del equipamiento puede marcar la diferencia para un emprendedor. Un aparato que calienta rápido, funciona de manera fiable y tiene buen aspecto rebaja considerablemente el umbral para dar el salto.

Más allá del acero y la piedra: el poder del fuego y la forma

La trayectoria de Gozney ilustra cómo el diseño, la misión personal y el instinto de mercado pueden potenciarse mutuamente. Un producto que nació como un feo experimento en un jardín se convirtió, a fuerza de formación obsesiva y patentes bien ejecutadas, en una marca de alcance mundial.

Para quienes luchan contra una adicción o se sienten atrapados en un trabajo que los hace infelices, la historia de Gozney ofrece un ejemplo concreto: una pasión —en este caso el fuego y la pizza— puede convertirse al mismo tiempo en salvación personal y en éxito empresarial.

El mensaje va más allá de los hornos pizzeros. Habla de aprovechar un nicho, de atreverse a invertir en estética y rendimiento, y de construir una comunidad alrededor de un producto aparentemente sencillo. Quien hoy piensa en montar un negocio de pizza como actividad complementaria podría mañana formar parte de una nueva generación de pizzeros independientes que han transformado su vida con la misma radicalidad que el hombre cuyo apellido aparece grabado en el horno.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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