El cerdo pierde su trono: este tipo de carne gana terreno en todo el mundo

Un nuevo favorito escala al primer puesto mundial

Durante años, el cerdo reinó sin rival en las mesas de todo el planeta. Pero los datos más recientes lo confirman: un nuevo tipo de carne está creciendo a un ritmo vertiginoso y ya ha conquistado la primera posición. Este cambio sacude supermercados, granjas, restaurantes y reabre el debate sobre salud, clima y bienestar animal.

Qué carne ocupa ahora el número uno

Según los análisis más recientes de la OCDE y la FAO, las aves de corral —y especialmente el pollo— se han convertido en la carne más consumida del mundo. Mientras el consumo global de cerdo ronda los 123 millones de toneladas, el pollo ya alcanza aproximadamente 139 millones de toneladas. La diferencia todavía no es abismal, pero la tendencia es inequívoca: el pollo sigue ganando distancia.

El pollo se ha consolidado como la nueva elección estándar a escala mundial: asequible, versátil y culturalmente aceptado en prácticamente todas partes.

Durante mucho tiempo, el cerdo dominó el mercado global, impulsado sobre todo por los países asiáticos. China por sí sola representa cerca de la mitad del consumo mundial de esta carne. Sin embargo, el equilibrio está cambiando. Los nuevos hábitos alimentarios, la presión sobre los precios y las preocupaciones medioambientales y sanitarias están allanando el camino al pollo.

Por qué el pollo avanza tan deprisa

El ascenso del pollo no es ninguna casualidad. Varios factores convergen para catapultarlo a lo más alto.

El precio y el poder adquisitivo juegan un papel decisivo

En todo el mundo, los hogares sienten la presión de la inflación y el encarecimiento de la energía y las materias primas. Eso se refleja directamente en las góndolas de carne de los supermercados.

  • El pollo suele ser más barato por kilo que la ternera o el cerdo.
  • Los costes de producción son menores, en parte gracias a su corto ciclo de crecimiento.
  • Los supermercados lo utilizan frecuentemente como reclamo con ofertas y promociones.

La volatilidad del mercado mundial de cereales y soja somete a las explotaciones ganaderas intensivas a una presión constante. Criar cerdos exige grandes cantidades de pienso, espacio y tiempo. Los pollos alcanzan el peso de sacrificio mucho más rápido, lo que permite a los productores reaccionar con mayor agilidad ante los vaivenes de la oferta y la demanda.

Menos barreras culturales y religiosas

En muchas regiones del mundo existen objeciones religiosas o culturales al consumo de cerdo. El pollo encuentra esas barreras en mucha menor medida. Tanto en países predominantemente cristianos, como islámicos o hinduistas, el pollo figura sin problemas en el menú. Eso lo convierte en una especie de denominador común de la cocina mundial.

En las grandes cadenas de comida rápida internacionales esto también pesa mucho. Las hamburguesas de pollo, los nuggets y las alitas se pueden comercializar en cualquier parte del mundo con mucho menos riesgo de generar controversia que un bocadillo de cerdo.

La imagen de opción "ligera" y saludable

El pollo se beneficia de una reputación relativamente positiva. Muchos consumidores lo perciben como:

  • una alternativa más magra a la carne roja
  • un ingrediente práctico para platos rápidos y cotidianos
  • una opción adecuada para dietas y objetivos deportivos

Las guías nutricionales de numerosos países aconsejan reducir el consumo de carne roja y optar con más frecuencia por la carne blanca. Esto refuerza el movimiento hacia el pollo. Al mismo tiempo, el debate sobre los productos elaborados a base de pollo —como los snacks fritos— sigue siendo intenso: no son automáticamente saludables.

La cara oculta: la avicultura intensiva

El crecimiento tan acelerado del pollo tiene también su lado oscuro. Para satisfacer la demanda, la producción se desplaza cada vez más hacia sistemas a gran escala e intensivos.

El mundo come más pollo que nunca, pero ese crecimiento suele ir acompañado de una expansión máxima y un espacio mínimo para el animal.

Mientras el marketing presenta el pollo como una opción "ligera y saludable", la realidad en muchas explotaciones es muy dura:

  • grandes cantidades de animales en superficies relativamente reducidas
  • selección orientada al crecimiento ultrarrápido, lo que incrementa los problemas de salud en los animales
  • presión sobre el bienestar animal debido a las altas velocidades de producción en los mataderos

Las organizaciones defensoras de los derechos animales llevan años señalando esta contradicción. Comer menos carne roja no resuelve automáticamente todos los problemas, mientras los sistemas de producción avícola apenas cambian.

El cerdo sigue siendo relevante, pero pierde protagonismo

Que el pollo encabece el ranking no significa que el cerdo vaya a desaparecer. En Europa y Asia sigue siendo un producto básico, con un papel firme en los platos tradicionales: desde el jamón y el beicon hasta las salchichas y los guisos.

Sin embargo, el sector enfrenta vientos de cara considerables:

  • brotes de enfermedades animales que provocan sacrificios masivos
  • normativas más estrictas sobre emisiones de nitrógeno, residuos y medio ambiente
  • críticas a los largos transportes y a las condiciones en las granjas

En varios países, los ganaderos buscan fórmulas para reducir el número de animales y añadir más valor por cabeza: apostando por un mayor bienestar animal, productos de proximidad y cadenas cortas de comercialización. Todo ello requiere inversión, mientras el mercado sigue mirando principalmente al precio.

Qué significa este cambio para el clima y la salud

Desde una perspectiva climática, el pollo genera menos emisiones por kilo de carne que la ternera y, en muchos casos, también menos que el cerdo. Para quienes quieren reducir su huella ambiental sin renunciar por completo a la carne, el pollo suele sentirse como un término medio razonable.

No obstante, entran en juego más factores:

  • la producción de piensos —soja, maíz— contribuye a la deforestación y a la pérdida de biodiversidad
  • la ganadería intensiva aumenta la presión sobre la salud humana y animal, por ejemplo a través de bacterias resistentes a los antibióticos
  • el consumo excesivo de carne en los países ricos sigue siendo un motivo de preocupación para las enfermedades cardiovasculares

Los expertos en nutrición suelen recomendar introducir variedad: algo menos de carne y más legumbres, frutos secos, verduras y cereales integrales. Dentro del segmento cárnico, tienden a situar el pollo y otras carnes blancas por encima de las carnes rojas y las muy procesadas.

Cómo pueden elegir los consumidores de forma más consciente

Quienes siguen comiendo carne pueden marcar la diferencia con algunas decisiones cotidianas:

  • comer carne con menos frecuencia, pero de mayor calidad o con mejores certificaciones de bienestar animal
  • comprar pollos enteros o piezas más grandes y trocearlos en casa, lo que reduce el procesado y el envasado
  • apoyar a productores locales o regionales que sean transparentes sobre sus métodos de producción

Para quienes miran principalmente el bolsillo, el pollo estándar sigue siendo tentadoramente barato. Aun así, cada vez surgen más alternativas intermedias, como conceptos con razas de crecimiento más lento o mayor espacio en la granja, que intentan encontrar el equilibrio entre asequibilidad y bienestar animal.

El desplazamiento del cerdo hacia el pollo demuestra con qué rapidez pueden cambiar los hábitos alimentarios cuando el precio, la salud y la presión social confluyen al mismo tiempo. Quien entra al supermercado con esta información en mente, difícilmente vuelve a mirar igual ese aparentemente sencillo paquete de pechuga de pollo o de chuletas de cerdo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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