El mayor parque eólico del mundo establece su primera conexión eléctrica con la costa británica

Un proyecto energético sin precedentes entra en su fase decisiva

Frente a las costas de Inglaterra, una iniciativa energética de proporciones históricas acaba de alcanzar un hito fundamental. Sus consecuencias llegarán directamente a los hogares de millones de personas.

Se trata de Hornsea 3, un parque eólico marino ubicado en el Mar del Norte diseñado para suministrar electricidad a más de 3,3 millones de viviendas británicas. Con el primer cable submarino ya tendido hasta tierra firme, el parque establece por primera vez un contacto físico real con la red eléctrica del país. Detrás de ese único cable se esconde una operación logística de escala mundial que involucra barcos especializados, estructuras de acero y sofisticadas subestaciones de alta tecnología.

Hornsea 3: un megaproyecto que alimentará millones de hogares

Hornsea 3 se sitúa aproximadamente a 120 kilómetros de la costa de Yorkshire. Con una capacidad prevista de 2,9 gigavatios, se convertirá en el mayor parque eólico marino del mundo. Su entrada en funcionamiento está programada para finales de 2027.

Hornsea 3 tendrá capacidad suficiente para abastecer de electricidad renovable y asequible a más de 3,3 millones de hogares británicos.

El proyecto está siendo desarrollado por la empresa energética Ørsted junto al fondo de inversión Apollo, con una inversión estimada de 8.500 millones de libras esterlinas. Los preparativos comenzaron en 2018, lo que significa que ese primer cable en tierra es el resultado de casi una década de planificación, diseño y trámites administrativos.

El primer cable de exportación llega a tierra: qué ha ocurrido exactamente

El 26 de marzo, el contratista marítimo Jan De Nul Group llevó a cabo el tendido del primer cable de exportación desde el lecho marino del Mar del Norte hasta la costa británica. Con ello quedó establecida la primera conexión física real entre el parque eólico y la red eléctrica nacional.

Ese "cable" es en realidad un complejo conjunto integrado por varios sistemas distintos:

  • Dos cables de corriente continua de alta tensión para el transporte de electricidad
  • Un cable de fibra óptica para la transmisión de datos en tiempo real y la monitorización remota
  • Protección mecánica reforzada frente a la presión del agua, las corrientes marinas y los anclajes de embarcaciones

Al integrar todos estos componentes en un único haz, los barcos de instalación necesitan realizar muchos menos trayectos. Esto reduce los tiempos, minimiza el riesgo de daños y abarata los costes en alta mar, donde cada hora puede suponer millones de euros.

Del mar al enchufe: así recorre la energía su camino

El trayecto que recorrerá la electricidad es bastante más largo y complejo de lo que la mayoría de los consumidores imagina. A grandes rasgos, la ruta funciona así:

Etapa ¿Qué sucede?
1. Turbinas en alta mar Los aerogeneradores generan electricidad en forma de corriente alterna.
2. Subestaciones offshore La tensión se eleva y se convierte en corriente continua para un transporte eficiente.
3. Cable submarino La corriente continua viaja a través del cable de exportación hasta la costa.
4. Cable terrestre subterráneo Más de 50 kilómetros de cable discurren bajo tierra a través del paisaje de Norfolk.
5. Estación conversora de Swardeston La corriente se reconvierte en alterna para su integración en la red eléctrica británica.

El tramo terrestre discurre en su mayor parte bajo tierra para minimizar el impacto sobre el entorno rural y reducir las molestias a los vecinos de la zona. La estación conversora de Swardeston, en Norfolk, constituye el punto final de la ruta del cable y el nexo de unión con la red nacional de alta tensión.

680 kilómetros de cable: una planificación industrial de precisión milimétrica

En total, se producirán e instalarán 680 kilómetros de cable de exportación. El fabricante NKT lleva ya tres años trabajando en ello y tiene previsto concluir la producción este verano, justo a tiempo para encajar con el calendario de instalación de Jan De Nul, que se extiende hasta finales de 2026.

La producción y la instalación están coordinadas con una precisión extrema: cualquier retraso en un eslabón puede desestabilizar toda la planificación de este megaproyecto.

Como los barcos de instalación tienen un coste desorbitado y dependen estrechamente de las condiciones meteorológicas y las mareas, en Hornsea 3 todo gira en torno a los tiempos. Los cables deben estar listos en el muelle en el momento exacto en que el barco esté preparado para cargarlos. Un retraso de apenas unas semanas en la fábrica puede dejar una embarcación inmovilizada o forzarla a desviarse hacia otro proyecto.

Subestaciones que recorren medio planeta

Además de los cables, las subestaciones conversoras offshore son elementos absolutamente cruciales. Hornsea 3 contará con dos de estas enormes "clavijas en el mar" que harán posible el transporte de electricidad en corriente continua.

La estructura de soporte de la primera subestación, una armadura de acero de 54 metros de altura y aproximadamente 3.500 toneladas de peso, partió desde el puerto de Vlissingen. Esta estructura deberá resistir durante décadas las duras condiciones del Mar del Norte, desde tormentas violentas hasta fuertes corrientes.

La parte superior de esa misma subestación realizó un viaje considerablemente más largo: más de 13.000 millas náuticas desde Tailandia hasta Noruega, donde fue preparada antes de trasladarse al emplazamiento definitivo del proyecto. Esto ilustra perfectamente hasta qué punto la cadena de suministro de la energía eólica marina se ha convertido en un fenómeno verdaderamente global.

La instalación requiere embarcaciones de una especialización extrema. El buque grúa Sleipnir de Heerema fue el encargado de colocar la primera armadura de cimentación. Hitachi Energy y Aibel suministran la tecnología de alta tensión y los sistemas offshore para el conjunto de las subestaciones conversoras.

Turbinas colosales y proveedores de todo el mundo

Hornsea 3 utilizará aerogeneradores de Siemens Gamesa con una potencia de 14 megavatios cada uno, situándose entre los más potentes disponibles comercialmente en el mercado offshore actual. Cada turbina es capaz de generar suficiente electricidad para miles de viviendas.

Las cimentaciones, conocidas como monopilotes, proceden principalmente de España y China. Estos tubos de acero, que en ocasiones superan la longitud de un campo de fútbol, se hincan en el lecho marino y constituyen la base sobre la que se elevan los mástiles de los aerogeneradores.

El origen internacional de los componentes genera una logística compleja, pero al mismo tiempo distribuye la actividad industrial entre varios países. Desde la producción de acero y la tecnología de cables hasta la fabricación de transformadores: un proyecto de la envergadura de Hornsea 3 alimenta una cadena empresarial de gran alcance.

Comparativa con Hornsea 1 y 2: crecimiento a ritmo de récord

Hornsea 3 es el tercer gran proyecto de Ørsted en esta zona del Mar del Norte. El crecimiento registrado en pocos años resulta sencillamente extraordinario:

  • Hornsea 1: 1,2 gigavatios
  • Hornsea 2: 1,3 gigavatios
  • Hornsea 3: 2,9 gigavatios, más que los dos anteriores sumados

Este salto refleja la velocidad a la que está escalando el sector. Tanto la tecnología como los modelos financieros han madurado en un tiempo sorprendentemente corto. Las turbinas más grandes, los sistemas de cables más eficientes y la experiencia acumulada en construcción marina están reduciendo el coste por kilovatio-hora generado.

Según Ørsted, Hornsea 3 desempeña un papel clave en los planes de Reino Unido de alcanzar 50 gigavatios de capacidad eólica marina en 2030 y la neutralidad climática en 2050. En la actualidad, los parques eólicos marinos que rodean el país generan alrededor de 15 gigavatios. Proyectos como Hornsea 3 deben contribuir a cerrar esa brecha.

Empleo, impacto regional y calendario hasta 2027

La construcción de Hornsea 3 generará previsiblemente hasta 5.000 empleos temporales. Una vez en funcionamiento, se mantendrán alrededor de 1.200 puestos de trabajo permanentes dedicados al mantenimiento, la operación y la logística. La base operativa se instalará en Grimsby, ciudad portuaria situada en la desembocadura del Humber donde desde hace años se ha consolidado un importante clúster de actividad eólica marina.

Con el primer cable ya en su lugar y una primera subestación offshore instalada, el foco se desplaza ahora hacia la colocación de las cimentaciones y, posteriormente, de las turbinas. Las secciones restantes del cable deben estar listas este verano para que los barcos de instalación puedan continuar sin interrupciones. Si todo sigue el plan previsto, Hornsea 3 comenzará a suministrar electricidad a gran escala a finales de 2027.

Qué significa todo esto para los consumidores

Para hogares y empresas, la cuestión va mucho más allá del concepto de "energía verde". Un mayor número de grandes parques eólicos marinos puede contribuir, a largo plazo, a estabilizar los precios de la energía. El viento no tiene costes de combustible; los principales desembolsos se concentran en la fase de construcción e infraestructura.

Sin embargo, los desafíos son considerables. La energía eólica marina es sensible a la subida de los tipos de interés, al encarecimiento del acero y a la escasez de capacidad de los buques especializados. Los proyectos son cada vez más grandes, pero también financieramente más complejos. Los gobiernos actúan a través de contratos a largo plazo y garantías, mientras los promotores equilibran riesgo y rentabilidad.

Para los vecinos de las zonas afectadas en tierra, surgen preguntas de otro tipo. Las rutas de cables subterráneos, las nuevas subestaciones y la ampliación de la red de alta tensión generan con frecuencia debates sobre el impacto paisajístico y medioambiental. En el caso de Hornsea 3, se optó deliberadamente por un trazado mayoritariamente subterráneo para reducir el impacto visual, aunque las obras de excavación y el tráfico de maquinaria pesada siguen siendo perceptibles en la región de Norfolk.

Por qué la corriente continua en alta mar es tan determinante

Uno de los detalles técnicos con mayor repercusión práctica es la elección de la corriente continua de alta tensión (HVDC). Para distancias relativamente cortas en tierra, la corriente alterna resulta suficiente; pero cuando se trata de decenas o centenares de kilómetros a través del mar, las pérdidas de energía con corriente alterna se vuelven inaceptables.

La corriente continua permite transportar enormes cantidades de potencia de forma eficiente a grandes distancias. El precio de esa eficiencia es un sistema más complejo de subestaciones conversoras tanto en alta mar como en tierra. Estas instalaciones representan partidas de coste significativas dentro del presupuesto total, pero son las que hacen viable económicamente la explotación de parques eólicos alejados de la costa.

Hornsea 3 demuestra así cómo tecnología, logística y política energética confluyen en un único proyecto. Detrás del aparentemente frío anuncio de "primer cable conectado" se esconde una infraestructura que exigió años de preparación y cuyos efectos —en empleo, reducción de CO₂ y seguridad energética— seguirán siendo visibles durante décadas.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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