Gigantesca fractura de 3.500 km parte África: hallada la causa en las profundidades terrestres

Bajo el este de África lleva millones de años creciendo una cicatriz colosal en la corteza terrestre, y una nueva investigación apunta ahora a un origen sorprendentemente profundo.

Los científicos han encontrado evidencias de que una enorme falla de unos 3.500 kilómetros de longitud, que se extiende desde Etiopía hasta Malaui, está siendo impulsada por una gigantesca columna ascendente de roca caliente procedente de las entrañas del planeta. Esa estructura, conocida como superpluma, parece estar directamente relacionada con el proceso por el cual el continente africano se separa lentamente.

Una grieta capaz de crear un nuevo continente

En el flanco oriental de África se desarrolla un fenómeno lento pero extraordinariamente poderoso. La tierra se abre literalmente. Los geólogos lo denominan el Sistema de Rift del África Oriental, una cadena de valles profundos, volcanes y lagos que se prolonga durante más de 3.500 kilómetros.

A lo largo de esta zona, el continente africano se estira paso a paso. En el transcurso de millones de años podría formarse aquí un nuevo océano, y la franja oriental —incluyendo partes de Etiopía, Kenia, Tanzania y Mozambique— podría desprenderse como un microcontinente independiente.

El paisaje refleja esa tensión con claridad: escarpes abruptos, valles anchos y numerosos volcanes señalan los puntos donde la corteza se estira y se hunde. La región experimenta terremotos con frecuencia, generalmente poco profundos, y alberga volcanes activos como el Nyiragongo, el Ol Doinyo Lengai y varios complejos volcánicos etíopes.

En el este de África puedes caminar hoy mismo por el lugar donde la Tierra se prepara para formar un nuevo océano, aunque el proceso es tan lento que ningún ser humano puede percibirlo en el transcurso de su vida.

¿Por qué se fractura África precisamente aquí?

Durante años, los científicos han lidiado con una pregunta fundamental: ¿cuál es la fuerza que impulsa este sistema de rift? Existían, a grandes rasgos, dos corrientes de pensamiento:

  • Explicación superficial: tensiones en la corteza terrestre causadas por el desplazamiento de las placas tectónicas y el estiramiento del continente, sin que los procesos del manto más profundo jueguen un papel relevante.
  • Explicación profunda: una inmensa columna de roca caliente procedente del límite entre el núcleo y el manto empuja desde abajo contra la corteza, provocando tanto el vulcanismo como el movimiento de fractura.

La segunda hipótesis sonaba espectacular, pero era difícil de demostrar. El manto se encuentra a profundidades de entre cientos y casi tres mil kilómetros. Obtener muestras directas de allí resulta sencillamente imposible.

Los gases de Kenia ofrecen una señal inesperadamente clara

Un equipo de investigación internacional decidió entonces abordar el problema de otra manera. En lugar de buscar rocas del manto, los científicos analizaron lo que emerge hacia la superficie: gases volcánicos procedentes de una zona geotérmica del Valle del Rift en Kenia.

Recogieron muestras de gas en manantiales termales y del vapor que escapa del subsuelo. Mediante mediciones de precisión extrema, estudiaron isótopos de neón, un gas noble que apenas reacciona con otras sustancias y que, por ello, actúa como una especie de huella química de su fuente de origen.

Esas mediciones arrojaron dos conclusiones notables:

  • Los gases no pueden explicarse por fuentes superficiales situadas en el manto superior o en la corteza terrestre.
  • La composición química coincide con gran precisión con la de gases volcánicos tanto del Mar Rojo, al norte, como de la región de Malaui, al sur.

En otras palabras: a lo largo de miles de kilómetros aparece la misma firma profunda de forma consistente.

Una única superpluma para todo el rift del África Oriental

Esa huella química compartida encaja, según los investigadores, con una única fuente profunda y colosal: una superpluma enraizada en la transición entre el núcleo y el manto terrestre. Desde esa profundidad, roca caliente y menos densa asciende lentamente, se expande y debilita la corteza que tiene encima.

Los datos de medición respaldan la imagen de una única fuente gigantesca en las profundidades terrestres que controla tanto el vulcanismo como el estiramiento de la corteza a lo largo de todo el rift del África Oriental.

El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, vincula por primera vez la composición química de los gases volcánicos directamente con una superpluma de raíces profundas. Esto constituye un sólido indicio de que los procesos en el límite del núcleo terrestre desempeñan un papel activo en la fractura de todo un continente.

Cómo una superpluma rompe un continente

Una superpluma puede entenderse como una lenta fuente burbujeante de roca caliente dentro del manto. No tiene nada que ver con las pequeñas plumas que se mencionan, por ejemplo, bajo Islandia o Hawái; esta es mucho más grande y duradera.

Una superpluma puede influir en un continente de tres maneras fundamentales:

Proceso Efecto sobre la corteza terrestre
Calentamiento desde abajo La corteza se adelgaza y debilita, resultando más fácil de estirar
Fuerza de empuje hacia arriba Elevación de territorios, formación de mesetas y altiplanos
Fusión de la roca Vulcanismo, relleno de fracturas con magma y mayor formación de grietas

En el este de África parecen manifestarse todos estos efectos: las elevadas mesetas de Etiopía, una corteza más delgada bajo partes del Valle del Rift y un vulcanismo intenso distribuido por toda la zona.

¿Qué implicaciones tiene esto para quienes viven allí?

La fractura de África avanza a un ritmo extremadamente lento: apenas unos pocos milímetros o centímetros por año. No hay motivo para mudarse mañana mismo, pero a largo plazo sí tendrá consecuencias reales.

La región es vulnerable a terremotos y erupciones volcánicas. Muchas ciudades de Etiopía, Kenia, Tanzania y los países vecinos se encuentran dentro o muy cerca de la zona de rift. Un mejor conocimiento del motor profundo que impulsa el sistema contribuye directamente a la evaluación de riesgos.

  • Las autoridades pueden estimar con mayor precisión qué zonas son de riesgo para nuevas construcciones.
  • La energía geotérmica puede aprovecharse de forma más segura y eficiente.
  • La monitorización de gases y la actividad sísmica cobra mayor importancia para los sistemas de alerta temprana.

Al mismo tiempo, el rift ofrece oportunidades. El subsuelo cálido hace que la región sea especialmente atractiva para centrales de energía geotérmica, como ya ocurre en Kenia. Además, los suelos volcánicos son altamente fértiles, lo que puede beneficiar a la agricultura siempre que los riesgos estén correctamente identificados.

¿Cómo encaja esto en el panorama general de la tectónica de placas?

El sistema de rift del África Oriental es considerado un laboratorio natural para el estudio de la tectónica. Aquí se puede observar cómo es una falla continental en una etapa relativamente temprana de su desarrollo. Durante miles de millones de años, procesos similares han provocado que los continentes se fusionen y vuelvan a separarse.

Ejemplos bien conocidos del pasado geológico son la fragmentación de supercontinentes como Pangea y Rodinia. También entonces las plumas mantélicas profundas probablemente desempeñaron un papel clave en la ruptura de la corteza terrestre.

El estudio en profundidad del este de África permite a los geólogos avanzar en preguntas como estas:

  • ¿Cuándo se detiene una fractura incipiente y cuándo evoluciona hasta convertirse en un océano real?
  • ¿Qué intensidad debe tener una superpluma para romper un continente?
  • ¿Qué señales en los gases volcánicos revelan procesos profundos en el manto?

Contexto adicional: qué son los isótopos y por qué el neón es tan útil

Los isótopos son variantes del mismo elemento químico que se diferencian por el número de neutrones en su núcleo. Se comportan de manera casi idéntica desde el punto de vista químico, pero su proporción puede revelar dónde se formaron y cuánto tiempo han permanecido en un lugar determinado.

El neón es un gas noble. Se mezcla muy poco con otras sustancias y apenas queda atrapado en los minerales. Por eso conserva con frecuencia parte de la firma original procedente del manto profundo. Midiendo la proporción entre distintos isótopos de neón, los investigadores pueden distinguir entre gases provenientes de la corteza superficial, del manto superior y del manto más profundo.

En el caso del rift del África Oriental, fueron precisamente esos isótopos de neón los que indicaron que la fuente de los gases se halla a gran profundidad y que esa fuente presenta las mismas características a lo largo de un territorio enorme. Esto hace que la hipótesis de una única superpluma bajo el este de África resulte mucho más convincente que los escenarios anteriores, más especulativos.

Para quienes trabajan en la región en infraestructuras, energía o gestión de riesgos, esta investigación demuestra con qué fuerza los fenómenos locales están conectados con procesos que ocurren miles de kilómetros más abajo. El terremoto bajo un pueblo, el manantial de agua caliente junto a un complejo turístico y el volcán en el horizonte resultan estar todos alimentados por un único y mismo motor profundo bajo el continente africano.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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