Gigantesco volcán de 145 millones de años descubierto bajo el Pacífico

Un coloso oculto en las profundidades del océano Pacífico

En un lugar inaccesible para cualquier ser humano, a kilómetros bajo la superficie del mar, los geólogos han cartografiado una estructura volcánica de proporciones colosales. Este gigante submarino, conocido como Tamu Massif, no es un conjunto de pequeños volcanes dispersos, sino una única y descomunal formación volcánica de aproximadamente 145 millones de años de antigüedad. El hallazgo obliga a la comunidad científica a replantear por completo su comprensión sobre cómo se formó el fondo oceánico.

Una estructura que nadie esperaba encontrar

El Tamu Massif se encuentra en la llamada Shatsky Rise, una meseta submarina situada a unos 1.600 kilómetros al este de Japón. Durante años, los investigadores observaban en sus mapas tres colinas separadas sobre el fondo marino. Nadie sospechaba que en realidad se trataba de una única y monumental construcción volcánica.

Un equipo liderado por el geofísico William Sager, de la Universidad de Houston, combinó mediciones sísmicas con datos recopilados en expediciones anteriores. Gracias a esa información, lograron reconstruir con gran detalle la estructura interna del subsuelo. El resultado fue sorprendentemente claro: todas las supuestas "colinas" compartían flujos de lava continuos y formaban un único sistema volcánico integrado.

Toda la estructura funciona como un solo volcán con un único sistema de alimentación, en lugar de picos independientes ubicados casualmente uno junto al otro.

Según el análisis publicado en la revista Nature Geoscience, el Tamu Massif abarca aproximadamente 120.000 millas cuadradas, lo que equivale a más de 300.000 kilómetros cuadrados. Eso supera la superficie total de países como Italia o Noruega.

No es una cima pronunciada, sino una extensión casi infinita

Quien imagine un volcán como un cono empinado con un cráter humeante tendrá que revisar ese concepto. El Tamu Massif es extraordinariamente extenso y llamativamente plano. Sus pendientes descienden con tanta suavidad que, de pie en sus laderas, apenas se percibiría en qué dirección baja el terreno.

La cima del volcán se sitúa a unos 2.000 metros por debajo de la superficie oceánica. La parte más profunda de la estructura llega a casi 6,5 kilómetros de profundidad. Su altura total —de la base a la cima— es comparable a la de los grandes volcanes terrestres, aunque permanece completamente oculto bajo el agua.

Según los investigadores, esta forma característica es el resultado de enormes flujos de lava que, durante un largo período, se extendieron en todas direcciones desde una fuente central. No hubo erupciones cortas y explosivas, sino lava muy fluida que se derramó como una manta sobre el fondo marino.

  • Cima del volcán: aproximadamente 2.000 metros bajo el nivel del mar
  • Base: casi 6.500 metros de profundidad
  • Superficie: alrededor de 300.000 km²
  • Antigüedad: cerca de 145 millones de años
  • Estado actual: inactivo desde hace millones de años

Más grande que cualquier otro volcán conocido en la Tierra

En cuanto a superficie, ningún otro volcán terrestre se le acerca remotamente. Para ponerlo en perspectiva: el Mauna Loa en Hawái, frecuentemente citado como el mayor volcán activo del mundo, cubre unos 5.000 kilómetros cuadrados. El Tamu Massif es decenas de veces más grande.

Solo fuera de nuestro planeta aparece un rival a su altura. En Marte se alza el Olympus Mons, un icónico volcán en escudo ligeramente mayor que el Tamu Massif. El hecho de que haya que compararlo con una formación marciana pone de manifiesto lo verdaderamente excepcional que es esta estructura submarina.

El Tamu Massif ocupa una categoría propia en cuanto a escala: se sitúa entre los mayores volcanes terrestres y los gigantes que observamos en otros planetas.

Las dataciones indican que el volcán se formó hace unos 145 millones de años, durante el Jurásico tardío, y se apagó con relativa rapidez. Eso implica que en un período geológico bastante breve ascendió desde el manto terrestre una cantidad ingente de magma.

Por qué este volcán importa tanto a la ciencia

Los investigadores llevan años estudiando las llamadas mesetas oceánicas: zonas elevadas del fondo marino que suelen asociarse a una intensa actividad volcánica. Hasta ahora, muchas de esas mesetas se interpretaban como agrupaciones de volcanes más pequeños. El Tamu Massif demuestra que una sola zona eruptiva, alimentada por un único canal de magma, puede construir por sí sola toda una meseta.

Esto tiene implicaciones directas para las teorías sobre el funcionamiento interno de la Tierra. Erupciones de esta magnitud podrían estar relacionadas con penachos del manto, columnas ascendentes de roca caliente que perforan la litosfera desde las profundidades. Si un solo penacho puede generar un volcán de estas dimensiones, será necesario recalcular los modelos de balance energético y transferencia de calor dentro del planeta.

Estructura Ubicación Superficie (aprox.) Estado
Tamu Massif Pacífico, al este de Japón 300.000 km² Inactivo
Mauna Loa Hawái 5.000 km² Activo
Olympus Mons Marte aprox. 300.000 km² Probablemente inactivo

Su papel en la historia del clima y la geología

Las grandes provincias volcánicas suelen asociarse a cambios drásticos en el clima y la biodiversidad, como episodios masivos de extinción. En el caso del Tamu Massif, esa relación parece menos directa: el volcán estuvo activo en un período en el que no se registra ninguna extinción masiva repentina.

Sin embargo, el papel de estos gigantes no es irrelevante. Una emisión prolongada de lava puede liberar grandes cantidades de CO₂ y compuestos de azufre a la atmósfera, lo que influye en la temperatura global, altera los ciclos del carbono y el oxígeno, y modifica la química de los océanos. Reconstruir con mayor precisión el momento y la duración de la actividad del Tamu Massif permitirá a los científicos comprender mejor cómo funcionaba la Tierra en aquella época.

¿Cómo se mide un volcán que nadie puede ver?

Como el Tamu Massif se encuentra a kilómetros de profundidad, los investigadores dependen de métodos indirectos. Los barcos recorren la zona en trayectorias sistemáticas y emiten ondas sonoras hacia las profundidades. El eco de esas ondas revela dónde se encuentran las capas de roca dura y blanda.

Con esos datos sísmicos, los geólogos construyen modelos tridimensionales del subsuelo en los que pueden distinguir flujos de lava, fracturas en la corteza terrestre y los límites entre distintas capas rocosas. Al rastrear los patrones en esos paquetes de lava, quedó claro que las tres supuestas "colinas" forman parte de un único e inmenso escudo volcánico.

Lo que este volcán revela sobre el manto terrestre

La magnitud del Tamu Massif apunta a una fuente de magma de potencia extraordinaria. Esto podría indicar que en ese punto un penacho del manto calentó y debilitó la corteza superior durante un período prolongado. Una vez que la corteza se abrió, el magma fluyó hacia el exterior con facilidad, generando capas de basalto de varios metros de espesor.

Combinando análisis químicos de muestras de roca con mediciones sísmicas, los investigadores esperan reconstruir la temperatura de la fuente, la duración de la actividad volcánica y si hubo varias fases de erupción. Esa información ayudará a perfeccionar los modelos que describen cómo el calor del núcleo y el manto asciende hacia la superficie.

Lo que esto nos dice sobre nuestro planeta y otros mundos

La comparación con el Olympus Mons demuestra que los volcanes en escudo de dimensiones colosales no son exclusivos de Marte. Aunque las condiciones son distintas: Marte carece de tectónica de placas activa, por lo que sus volcanes pueden mantenerse activos durante millones de años en el mismo lugar y crecer sin cesar. En la Tierra, las placas se desplazan continuamente sobre las fuentes de calor del manto, generando cadenas volcánicas elongadas en vez de un único gigante estático.

El Tamu Massif parece un caso intermedio: un volcán descomunal que, aun así, se formó dentro de un sistema tectónico en movimiento. Eso lo convierte en un objeto de gran interés para los científicos planetarios que comparan los procesos terrestres con los de Marte y otros planetas rocosos.

Para hacerse una idea de su escala, basta con pensar en un vuelo entre Madrid y Roma, que cubre unos 1.360 kilómetros. El diámetro del Tamu Massif está en ese mismo orden de magnitud. Supondría más de hora y media de vuelo en un avión comercial cruzarlo de un extremo al otro — y aun así, no habría nada visible, porque todo ocurre muy por debajo de las olas.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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