Por qué los expertos recomiendan cerrar las cortinas a las 19.45 horas

Un gesto sencillo que marca la diferencia en tu factura energética

Entre el confort del hogar y el coste de la calefacción existe una tensión constante que muchas familias conocen bien. Sin embargo, cada vez más expertos en eficiencia energética señalan una acción tan simple que resulta casi increíble: cerrar las cortinas en el momento preciso.

No hace falta una reforma cara ni instalar nuevos equipos. Basta con aprovechar inteligentemente lo que ya tienes colgado en tus ventanas.

Por qué las 19.45 horas se convierte en un momento clave

A partir de mediados de marzo, los días se alargan de forma notable. El sol se pone más tarde y sigue calentando tu vivienda hasta bien entrada la tarde. Ese calor gratuito merece ser aprovechado al máximo, especialmente cuando el gas y la electricidad siguen siendo tan costosos.

Alrededor de las 19.45 horas, el sol desaparece tras el horizonte en esta época del año. Desde ese instante, las ventanas se enfrían rápidamente y el calor acumulado durante el día empieza a escaparse hacia el exterior. Cerrar las cortinas en ese momento añade, en la práctica, una capa de aislamiento adicional frente al cristal.

Quien cierra las cortinas al atardecer retiene durante más tiempo el calor acumulado a lo largo del día y consigue que la calefacción se encienda con menos frecuencia.

Asesores energéticos del Reino Unido llevan tiempo insistiendo en este sencillo hábito. Tras analizar miles de hogares, han comprobado que este ritual marca una diferencia real, tanto en el bienestar térmico como en el consumo energético.

Cómo funcionan las cortinas como capa aislante extra

El cristal transmite el calor con facilidad. Durante el día, eso resulta beneficioso: la energía solar entra libremente y calienta el interior. Pero al llegar la noche, el proceso se invierte por completo: tu hogar cede calor al cristal frío y, finalmente, al aire exterior.

Las cortinas interrumpen ese flujo de calor hacia fuera. Entre la tela y la ventana se genera una pequeña bolsa de aire que se enfría mucho más despacio que el propio cristal, lo que mantiene la temperatura de la habitación más estable a lo largo de la noche.

Diferencia entre cortinas finas y gruesas

  • Cortinas finas: ofrecen una mejora discreta del aislamiento, especialmente útiles para reducir las corrientes de aire frío junto a la ventana.
  • Cortinas gruesas con forro: retienen una cantidad de calor notablemente mayor y reducen el tiempo que necesita funcionar el radiador.
  • Cortinas térmicas: tejidos o forros especialmente diseñados para minimizar aún más la pérdida de calor a través de las ventanas.

Los estudios sobre cortinas térmicas muestran repetidamente el mismo resultado: las habitaciones con cortinas gruesas y bien ajustadas permanecen varios grados más cálidas que los espacios con ventanas sin cubrir. Esa diferencia se percibe sobre todo al avanzar la noche, cuando la temperatura exterior desciende con fuerza.

De la factura al confort: qué beneficio real puedes esperar

Muchas familias intentan reducir la calefacción en primavera, pero al llegar la noche sienten que el ambiente se vuelve desagradablemente frío. El resultado casi inevitable es subir el termostato o dejar encendida la calefacción más tiempo del necesario.

Al conservar el calor que tu casa ha almacenado durante el día, puedes permitirte bajar el termostato un grado. En viviendas antiguas con ventanas de simple acristalamiento, esto puede suponer una diferencia de varios grados. En casas modernas bien aisladas, la ganancia es menor pero igualmente perceptible en forma de menor corriente de aire y mayor comodidad al sentarse cerca de las ventanas.

No es el impacto espectacular de una bomba de calor, sino la diferencia silenciosa de un menor consumo de gas al final del mes.

Para quienes han tenido que recortar gastos de calefacción en los últimos años, este tipo de pequeñas medidas puede marcar la diferencia entre pasar frío en el sofá o disfrutar de una tarde agradable sin necesidad de ningún abrigo extra.

Consejos prácticos para sacar más partido a tus cortinas

1. Utiliza el sol como calefacción gratuita

Durante el día, mantén las cortinas completamente abiertas, especialmente en las ventanas orientadas al sol. Cada rayo de luz que entra calienta suelos, paredes y muebles. Estos elementos almacenan ese calor y lo van liberando lentamente durante las horas siguientes.

Al inicio de la tarde-noche, en torno a las 19.45 horas durante la segunda mitad de marzo y abril, invierte el principio: cortinas cerradas para retener el calor dentro.

2. Presta atención a la posición del radiador

En muchos hogares los radiadores están situados justo debajo de las ventanas. Esto requiere algo de cuidado:

  • Asegúrate de que las cortinas no caigan sobre el radiador cuando esté encendido, ya que en ese caso estarías calentando principalmente el espacio situado detrás de la tela.
  • Deja unos centímetros de separación entre la parte inferior de la cortina y el radiador para que el aire caliente pueda circular libremente hacia el resto de la habitación.
  • Si tus cortinas son muy largas, considera un modelo más corto o un visillo independiente que cubra únicamente el cristal.

3. Aspectos a tener en cuenta al elegir nuevas cortinas

Si estás pensando en renovar tu decoración de ventanas, algunas elecciones concretas pueden maximizar el ahorro energético. Fíjate en estos factores:

Característica Efecto sobre el calor
Grosor del tejido Las telas más densas aíslan mejor que los visillos finos o la voile.
Forro interior Un forro trasero, por ejemplo de forro polar, retiene el calor durante más tiempo.
Longitud Hasta el alféizar o el suelo, sin huecos en los laterales, ofrece el mejor rendimiento.
Ajuste Las cortinas que cierran bien y no quedan abiertas en los extremos reducen las corrientes de aire frío.

Muchos lo confirman: un pequeño cambio, una diferencia palpable

En redes sociales, usuarios de distintos países comparten su experiencia con este hábito. Los habitantes de viviendas más antiguas y con algo de humedad o corrientes son quienes notan con mayor claridad que el interior se mantiene más acogedor cuando cierran las cortinas nada más ponerse el sol.

Los testimonios mencionan menos corrientes frías junto a las ventanas, menos condensación en el cristal y una temperatura más constante durante las horas de la tarde y la noche. No se trata de soluciones mágicas, sino de una suma de pequeñas mejoras que juntas generan un impacto real.

Bajar el termostato un grado y no sentir frío en ningún rincón: para muchos hogares, eso suena de repente perfectamente alcanzable.

Si combinas este ritual con otras medidas igualmente sencillas, el efecto se multiplica. Piensa en burletes en las puertas, cepillos para el buzón, papel de aluminio térmico detrás de los radiadores situados en paredes exteriores y mantener cerradas las puertas entre zonas calientes y frías de la casa.

Por qué la primavera es la estación donde más se puede ahorrar

En pleno invierno la calefacción suele funcionar a pleno rendimiento de todas formas y el sol está bajo. En los meses de transición, en cambio, la combinación de días más largos y noches todavía frescas juega claramente a tu favor. El sol calienta tu hogar de forma gratuita; tú solo tienes que evitar que ese calor escape demasiado rápido.

Quien empieza a mediados de marzo a cerrar las cortinas a esta hora concreta adquiere además un hábito sólido. Al cabo de unas semanas lo haces de forma automática, igual que apagas las luces al salir o cierras el grifo mientras te enjabonas.

Para algunos hogares puede ser revelador colocar un termómetro interior sencillo. Medir la temperatura durante varias noches con las cortinas abiertas y compararla con la de las noches en que se cierran al atardecer suele mostrar una diferencia clara. Ver los datos en negro sobre blanco motiva a mantener el hábito de forma constante.

La idea central sigue siendo muy simple: aprovecha la naturaleza y tu propio hogar en tu beneficio. Deja que la casa se caliente durante el día, sella ese calor en torno a las 19.45 horas y permite que la caldera descanse un poco más. Un gesto aparentemente insignificante que se convierte en una decisión inteligente frente a las elevadas facturas energéticas.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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