¿Pueden los microbios ‘buenos’ reducir la fiebre del heno y el asma durante meses?

Las alergias siguen en aumento, especialmente en primavera

Investigadores del Institut Pasteur e Inserm han demostrado en ratones que una estimulación inteligente con microbios inofensivos puede reprogramar el sistema inmunitario de los pulmones durante meses. Tras este proceso, los animales apenas reaccionaban ante alérgenos que normalmente habrían desencadenado un ataque severo de asma o fiebre del heno.

En muchos países occidentales, se estima que uno de cada cinco habitantes padece algún tipo de alergia. Las alergias respiratorias, como la fiebre del heno y el asma, se disparan cada primavera en cuanto el polen comienza a circular por el aire. El polvo doméstico y el pelo de animales también provocan congestión, estornudos y picor de ojos durante todo el año.

En estos casos, el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada. Trata sustancias inofensivas como si fueran invasores peligrosos. Las mucosas de la nariz y los pulmones se inflaman, producen exceso de mucosidad y se contraen, dificultando la respiración.

Los tratamientos actuales, como los antihistamínicos, los corticoides inhalados y la inmunoterapia alérgica, pueden aliviar muchos síntomas, pero requieren un uso prolongado y no funcionan igual de bien en todos los pacientes. Una protección duradera con unas pocas inhalaciones o inyecciones selectivas supondría, por tanto, un avance enorme.

Los microbios como entrenadores del sistema inmunitario

El equipo de investigación francés se centró en una idea que lleva tiempo circulando en el ámbito científico: el contacto con microbios del entorno puede reducir el riesgo de desarrollar alergias. Los niños que crecen en granjas, por ejemplo, desarrollan asma con mucha menos frecuencia que sus compañeros criados en entornos urbanos muy limpios.

Los investigadores querían saber si ese efecto protector podía reproducirse artificialmente sin provocar una infección real, simplemente ofreciendo a los pulmones fragmentos inofensivos de microorganismos.

Demostraron que una breve exposición a restos microbianos en el pulmón deja una especie de huella de memoria, gracias a la cual las reacciones alérgicas posteriores quedan suprimidas durante meses.

Cómo funcionó el experimento con ratones

En el estudio, los ratones recibieron directamente en los pulmones una mezcla de fragmentos inofensivos de virus y bacterias. Estas partículas no pueden causar enfermedad, pero el sistema inmunitario las reconoce como algo que recuerda a una infección.

  • Los pulmones recibieron una estimulación controlada con fragmentos microbianos
  • El sistema inmunitario cambió hacia lo que se denomina respuesta de tipo 1 (orientada a virus y bacterias)
  • Posteriormente, los animales fueron expuestos a un alérgeno potente
  • La reacción asmática habitual no se produjo, en algunos casos de forma completa

Normalmente, cuando los ratones entran en contacto por primera vez con un alérgeno, sus pulmones quedan programados hacia la hipersensibilidad. En una exposición posterior, el ataque es mucho más intenso. En el grupo que había recibido previamente los fragmentos microbianos, esto no ocurrió: los pulmones permanecieron en calma.

La protección se mantuvo durante al menos seis semanas cuando los microbios y el alérgeno se administraban simultáneamente. Aún más llamativo fue que, cuando los animales recibían primero solo los fragmentos microbianos y se los exponía al alérgeno meses después, seguían estando bien protegidos.

Una protección que se mantiene más de tres meses

En ratones, una vida de varios meses ya representa un período considerable, por lo que un efecto de tres meses o más resulta muy significativo. Los investigadores hablan de una memoria inmunológica duradera en el tejido pulmonar.

Los pulmones parecen aprender gracias al estímulo microbiano: entra todo tipo de sustancias, pero no es necesario reaccionar de forma exagerada ante cada una de ellas. Esto matiza la respuesta ante estímulos posteriores, como el polen.

Antes del estímulo microbiano Después del estímulo microbiano
El tejido pulmonar se inflama rápidamente al contacto con el alérgeno El tejido pulmonar reacciona con mucha más calma ante el mismo alérgeno
La primera exposición provoca hipersensibilidad La primera exposición ya no genera hipersensibilidad
Las exposiciones repetidas agravan los síntomas Las exposiciones repetidas generan poca o ninguna reacción adicional

No son las células inmunitarias, sino las células de soporte las protagonistas

Un hallazgo sorprendente es que no son las células inmunitarias clásicas las que forman la memoria a largo plazo, sino los llamados fibroblastos pulmonares. Estas son células de soporte que habitualmente se encargan de mantener la estructura del órgano y participan en la cicatrización de heridas.

Los investigadores observaron que, tras la exposición a fragmentos microbianos, estos fibroblastos reducen durante un tiempo prolongado la actividad de un gen concreto llamado Ccl11. Ese gen normalmente dirige la producción de una sustancia señalizadora que intensifica muchas reacciones alérgicas atrayendo células inmunitarias hacia el pulmón.

Gracias a un cambio epigenético duradero en los fibroblastos, el gen Ccl11 permanece «silenciado» durante meses, lo que impide que la inflamación alérgica se ponga en marcha.

Epigenético significa que no cambia nada en la secuencia del ADN en sí, sino en la forma en que ese ADN es leído. Este tipo de modificaciones puede persistir durante mucho tiempo, incluso cuando el estímulo original —los fragmentos microbianos— ha desaparecido hace tiempo.

Por qué esto resulta tan prometedor para nuevos tratamientos

Muchos medicamentos actuales se dirigen a las células inmunitarias presentes en la sangre o en las mucosas. Estas células van y vienen. Los fibroblastos, en cambio, forman parte estable de la estructura pulmonar y permanecen en su lugar.

Si los médicos pudieran influir de forma dirigida en estas células —por ejemplo, mediante un inhalador basado en fragmentos microbianos cuidadosamente seleccionados— surgiría una nueva categoría de terapias preventivas. El objetivo no sería solo amortiguar un ataque, sino desplazar estructuralmente la sensibilidad del tejido pulmonar.

Del ratón al ser humano: oportunidades y limitaciones

Antes de que las personas con fiebre del heno o asma puedan beneficiarse de este tipo de tratamiento, aún son necesarios muchos pasos. El pulmón de un ratón es más pequeño, reacciona más rápido y los ratones viven menos tiempo. Lo que representan tres meses en la vida de un ratón debe traducirse al contexto humano.

Además, los investigadores deben demostrar que los fragmentos microbianos utilizados son seguros. No pueden provocar una infección real, no pueden generar inflamaciones inesperadas ni afectar a otros órganos. Esto requiere investigación animal exhaustiva y ensayos clínicos en diversas fases.

Aun así, los neumólogos e inmunólogos ven aquí una oportunidad clara. Un tratamiento que se administre, por ejemplo, una o dos veces al año mediante inhalación y que ofrezca protección durante toda la temporada de polen cambiaría significativamente la atención a los pacientes alérgicos.

Lo que los pacientes pueden hacer mientras tanto

Hasta que este tipo de terapias esté disponible, la combinación habitual de medidas sigue siendo la base:

  • Consultas con el médico de cabecera o el neumólogo sobre medicación estructural, como los corticoides inhalados
  • Comenzar con los antihistamínicos antes de que empiece la temporada de polen
  • Ventilar el hogar preferiblemente en los momentos del día con menor concentración de polen
  • Lavar la ropa de cama y las cortinas con regularidad para reducir el polvo doméstico
  • En casos severos, valorar si la inmunoterapia alérgica puede resultar beneficiosa

Algunos médicos también señalan la importancia de un entorno variado para los niños pequeños: jugar mucho al aire libre, tener contacto con la naturaleza, los animales y la tierra. Esto encaja con la llamada hipótesis de la higiene, que sostiene que el sistema inmunitario necesita cierto entrenamiento para no reaccionar de forma exagerada ante cualquier estímulo en el futuro.

¿Qué significan exactamente los fragmentos microbianos y la epigenética?

Los fragmentos microbianos son piezas sueltas de bacterias o virus, como proteínas o azúcares presentes en su superficie exterior. El sistema inmunitario los reconoce como señal de un posible peligro, aunque el organismo en sí ya no esté intacto. En las vacunas se utilizan conceptos similares, aunque el enfoque está principalmente en la protección contra infecciones, no contra alergias.

La epigenética desempeña aquí un papel silencioso pero fundamental. En los fibroblastos pulmonares aparecen pequeñas marcas químicas sobre el ADN o sobre las proteínas alrededor de las cuales está enrollado. Estas marcas controlan qué genes están activados o desactivados. Un único estímulo puede así fijar durante mucho tiempo una determinada «posición de los interruptores».

Para los futuros tratamientos contra las alergias, esto abre la puerta a intervenciones muy precisas: medicamentos que no suprimen todo el sistema inmunitario, sino que frenan temporalmente genes específicos en las células adecuadas. Esto podría reducir el riesgo de efectos secundarios y ofrecer al mismo tiempo una protección de varios meses.

Si investigaciones posteriores confirman todo esto en humanos, la forma en que entendemos la fiebre del heno y el asma podría cambiar por completo: pasaríamos de gestionar de por vida un sistema inmunitario hipersensible a reeducar de forma temprana y selectiva el propio tejido pulmonar. Para un gran número de pacientes, eso significaría que la primavera ya no equivaldría automáticamente a estornudos continuos y dificultad para respirar.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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