Ramadán en pareja: así organiza el chef Mohamed Cheikh un iftar inteligente

Una iftar pequeña que se siente como una celebración completa

El chef Mohamed Cheikh demuestra que no hacen falta docenas de platos para que la cena de ruptura del ayuno resulte verdaderamente especial. Con pocos comensales y mucho criterio, la mesa puede ser tan nutritiva y acogedora como la de cualquier reunión familiar.

No cocinar para diez personas, pero sí preparar una comida completa

Cuando la gente piensa en el ramadán, imagina mesas repletas de bandejas y fuentes humeantes. Sin embargo, la realidad es otra: muchas noches se rompe el ayuno en compañía de dos o tres personas, o incluso en soledad. El chef Mohamed Cheikh, conocido por su participación en Top Chef y por su restaurante Meïda, de origen argelinofrancés, lo sabe bien.

Entre la agitación de las cocinas profesionales y una familia dispersa geográficamente, a menudo debe preparar la iftar para muy pocos. Su respuesta no es improvisar, sino trabajar con una estructura fija y sencilla que funciona tanto para tres comensales como para veinte.

La clave no está en servir veinte platos distintos, sino en elegir bien unos pocos que sacien, hidraten y reconfortan tras un día entero sin comer ni beber.

La fórmula del chef: simple, reconocible y eficaz

Según Mohamed Cheikh, una iftar pequeña pero completa debería incluir:

  • Un dátil o varios para romper el ayuno
  • Té caliente o leche
  • Una olla grande de sopa, preferiblemente al estilo chorba con abundantes verduras
  • Uno o dos aperitivos salados, como unas crujientes briks
  • Una ensalada de pimientos asados a fuego lento al estilo felfel
  • Fruta con alto contenido en agua, como uvas o sandía

El secreto no es cocinar menos, sino preparar menos variedades de platos. Una sola olla de sopa y un bol de fruta pueden ser la columna vertebral de varias noches seguidas, siempre que se piense con antelación.

La chorba como base: una olla, varias noches

El chef recomienda preparar una olla generosa de sopa aunque solo haya dos o tres personas en la mesa. No tiene que ser necesariamente una chorba clásica, pero ese tipo de caldo le sirve como punto de partida: rico en verduras, enriquecido con cereales o legumbres y, a veces, con un poco de carne.

Al cocinar en cantidad, se tiene la base para varios días. La sopa se conserva en la nevera o en el congelador, y cada noche basta con añadir pequeños complementos como pan o una ensalada rápida.

Preparar una olla grande una o dos veces por semana ahorra mucho tiempo y, aun así, convierte la iftar en algo casero y nutritivo.

Por qué esta sopa funciona tan bien durante el ramadán

Una sopa casera bien preparada ofrece varias ventajas difíciles de superar:

  • Hidratación: tras horas sin beber, el caldo caliente repone los líquidos con rapidez.
  • Saciante sin ser pesada: las verduras, los cereales y las legumbres aportan fibra y energía de liberación lenta sin provocar una sensación inmediata de pesadez.
  • Suave para el estómago: después de un día en ayunas, el aparato digestivo agradece no recibir de golpe frituras ni platos muy grasos.
  • Versátil: permite aprovechar restos de verduras, lentejas o garbanzos sin ningún esfuerzo.

Quienes tienen poco tiempo pueden preparar una receta base y variarla cada jornada: un día más cilantro y limón, otro día un puñado de garbanzos o fideos. El resultado parece diferente cada noche sin empezar desde cero.

Dátiles, leche y fruta: gestionar la energía y la hidratación con inteligencia

Para el chef, la cena arranca de forma tradicional con uno o varios dátiles acompañados de un vaso de leche entera o una bebida caliente. No es solo costumbre; hay razones prácticas de peso detrás de este ritual.

Por qué los dátiles son tan frecuentes en la mesa del ramadán

Los dátiles concentran una gran cantidad de azúcares naturales que proporcionan energía de forma rápida. Son ricos en minerales, bastante más que muchas otras frutas. Su elevado índice glucémico ayuda a recuperar los niveles de azúcar en sangre después de un día de ayuno. Combinados con la leche, que aporta grasa y proteína, ofrecen un comienzo suave y equilibrado para la digestión.

Tras la sopa, el chef prefiere terminar con algo fresco en lugar de una fuente entera de dulces fritos. Su elección son frutas con alto contenido en agua: uvas, sandía en temporada, naranjas o melón. Los zumos recién exprimidos y el agua forman también parte habitual de su rutina nocturna.

Cuando se come poco, hay que elegir bien: la fruta con mucha agua calma tanto la sed como el apetito dulce sin que uno se levante de la mesa sintiéndose pesado.

Pan y masa: kesra, matlouh y msemen relleno

Cuando dispone de algo más de tiempo, el chef dedica especial atención al pan que acompaña la sopa. Puede ser de elaboración propia o de una buena panadería cercana; ambas opciones tienen el mismo valor en su mesa.

Panes tradicionales en porciones pequeñas

Mohamed Cheikh trabaja habitualmente con panes típicos del norte de África, preparados en pequeñas cantidades para evitar el desperdicio:

  • Kesra: un pan plano y algo seco de la cocina cabileña, perfecto para mojar en la sopa o acompañar una ensalada.
  • Matlouh: un pan más esponjoso y grueso, a medio camino entre el pan de pita y una hogaza redonda. Ideal para rellenar o para arrancar trozos.
  • Mhajab: una variante del msemen, un pan laminado y hojaldrado relleno de pimientos y cebolla, cortado en cuadraditos como aperitivo salado.

Quien piensa con anticipación puede hacer o comprar estos panes en mayor cantidad y congelarlos en porciones. Calentar unos pocos trozos cada noche es suficiente para que la cena tenga la sensación de una comida de verdad, sin necesidad de llenar media bandeja.

Ftour para dos o tres: cómo mantener el ambiente y la practicidad

Una iftar íntima necesita rituales tanto como un gran festín familiar. El chef demuestra que el ritmo y la repetición son grandes aliados: seguir cada noche más o menos el mismo orden —dátiles, bebida, sopa, pan, algo salado, fruta— aporta estructura y calma.

Ese ritmo resulta especialmente útil para quienes llegan tarde del trabajo, comen solos o tienen horarios cambiantes. Sabes qué tienes que tener en casa y qué pasos seguir. La variación llega a través de los detalles: una fruta diferente, un relleno distinto en la sopa, otro tipo de pan.

Elemento Función durante la iftar
Dátiles + leche Energía rápida y arranque suave para el estómago
Sopa estilo chorba Hidratación, fibra y saciedad sin pesadez
Pan (kesra, matlouh, mhajab) Carbohidratos adicionales y sensación de confort
Fruta y agua Hidratación y cierre dulce y ligero

Consejos prácticos para un hogar pequeño durante el ramadán

Quienes ayunan en familia reducida o en solitario suelen enfrentarse a los mismos obstáculos: demasiadas sobras, poco tiempo para cocinar y la tentación de poner demasiado en la mesa de todos modos. El esquema del chef ofrece algunas soluciones concretas:

  • Planifica una o dos ollas de sopa a la semana y congela una parte.
  • Compra o elabora pan que puedas congelar fácilmente en porciones.
  • Ten siempre en casa dátiles, leche y varios tipos de fruta.
  • Limita los platos calientes a uno o dos por noche.
  • Usa ensaladas de pimientos o verduras como complemento en lugar de más frituras.

Las personas mayores de 45 años o con alguna condición de salud deben prestar especial atención a su cuerpo durante el ramadán. Beber de forma regular entre el ocaso y el amanecer, evitar ingerir grandes cantidades de golpe y tomarse el tiempo necesario para masticar bien ayuda a reducir la carga sobre el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema digestivo.

Una iftar pequeña y bien pensada, como la que propone Mohamed Cheikh, encaja perfectamente con esos cuidados. La combinación de energía de absorción lenta procedente de la sopa y el pan, los azúcares rápidos de los dátiles y el efecto hidratante de la fruta y el agua hace que la cena sea más fácil de digerir. Así se conserva energía suficiente para la oración nocturna, para la jornada siguiente y para disfrutar del aspecto social del ramadán, incluso cuando se vive en la tranquilidad de una mesa con muy pocos platos.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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