¿Ratas en el gallinero? Cómo acabar con la plaga sin gastar mucho dinero

Por qué las ratas consideran tu gallinero un lugar perfecto

Muchas personas comienzan con ilusión a criar gallinas en el jardín, hasta que un día aparecen las primeras ratas. Estos animales se cuelan sigilosamente, construyen túneles y regresan cada noche mientras haya algo que llevarse. Con algunas medidas bien pensadas puedes limitar los daños y proteger a tus gallinas sin vaciar la cartera.

El gallinero típico es para la rata parda un auténtico paraíso: comida garantizada, refugio por todas partes y agua frecuentemente al alcance. Este roedor es extraordinariamente hábil: puede saltar casi un metro de altura, nadar sin esfuerzo, excavar túneles profundos y colarse por huecos de apenas 2 centímetros, aproximadamente el tamaño de una moneda de 20 céntimos.

Sus dientes son igual de problemáticos. Hormigón en mal estado, madera, plástico fino: los roen sin mayor dificultad. Lo que el avicultor aficionado ve como un recinto seguro, la rata lo interpreta como una invitación para instalarse de forma permanente.

Consecuencias que van más allá de unos pocos granos desaparecidos

Las ratas comen huevos, pueden atacar a los polluelos y generan un estrés considerable entre las gallinas. Muchos criadores aficionados notan una caída notable en la producción de huevos en cuanto surge una plaga.

Las ratas no solo causan destrozos materiales, también asustan a las gallinas y pueden reducir la puesta en varios decenas de porcentaje.

A eso hay que añadir el riesgo higiénico. Los excrementos contaminan el suelo y pueden transportar agentes patógenos como la salmonela y la leptospira, que también representan un peligro para las personas. Puedes identificar una plaga por estas señales:

  • Arañazos y crujidos frecuentes bajo el suelo o junto a las paredes durante la noche
  • Un olor fuerte y penetrante concentrado en puntos concretos
  • Túneles y agujeros alrededor del gallinero, especialmente junto a bordes y vallas
  • Ratas que aparecen durante el día, señal de que la situación ya está bastante descontrolada

Cinco medidas inmediatas que apenas cuestan dinero

No hace falta esperar a una gran obra ni contratar a un caro especialista. Con hábitos sencillos puedes revertir la situación rápidamente.

1. Da solo la comida necesaria y recoge los restos

No dejes un comedero lleno de grano durante la noche. Sirve porciones más pequeñas, ajustadas a lo que tus gallinas realmente consumen. Lo que quede tras la última toma del día, retíralo. Así no habrá ningún bufé gratuito esperando a visitas indeseadas.

2. Guarda el pienso en recipientes resistentes a las ratas

Los sacos de pienso o grano en el suelo son una invitación directa. Opta por un cubo metálico resistente con tapa bien ajustada o un contenedor de paredes gruesas. Los cubos y recipientes de plástico fino suelen ser roídos en muy poco tiempo.

3. Revisa los bebederos y las tuberías con fugas

El agua resulta tan atractiva como la comida. Un bebedero que gotea o un cubo volcado crea una zona húmeda donde las ratas acuden a beber con gusto. Comprueba cada día que no haya fuentes de agua abiertas o que goteen cerca del gallinero.

4. Mantén el entorno ordenado y despejado

Los rincones desordenados alrededor del gallinero son escondrijos ideales. Los palets sueltos, las pilas de tablas, los montones de paja o los viejos adoquines ofrecen refugios perfectos.

  • Guarda la madera y los materiales en estantes, preferiblemente elevados del suelo
  • Elimina la hierba alta y las zarzas que crecen junto al gallinero
  • No acumules escombros ni residuos contra las paredes del gallinero

5. Controla lo que va al compostador

Un compostador abierto justo al lado del gallinero es garantía de problemas, especialmente si acaban en él restos de carne, huesos o lácteos. Coloca el compost más lejos o usa un recipiente con cierre hermético. Limita los residuos de cocina a material de origen vegetal.

Cuanto menos comida gratuita y menos refugios haya disponibles, menos interesante resultará tu patio para las ratas, y ese es exactamente el objetivo.

Un gallinero resistente a las ratas: mejoras que marcan la diferencia

A veces cambiar los hábitos no es suficiente y la situación exige reformas concretas. Con ellas conseguirás que el gallinero sea estructuralmente menos atractivo como lugar de anidamiento.

Un suelo bajo el que no se puedan excavar túneles

La solución más robusta es una solera de hormigón de unos 8 a 10 centímetros bajo toda la superficie del gallinero. Así las ratas no podrán excavar túneles bajo las paredes para acceder desde abajo.

Quien no quiera una construcción tan pesada puede optar por un gallinero elevado sobre pilares, a unos 30 o 40 centímetros del suelo. Al poder ver todo el espacio inferior, las ratas tienen menos posibilidades de construir túneles sin ser detectadas. La base se mantiene seca y bien a la vista.

Si el gallinero ya tiene suelo de madera, colocar una malla resistente en la parte inferior resulta de gran ayuda. Utiliza malla soldada con cuadrícula pequeña y fíjala firmemente contra el suelo. Esto dificulta enormemente que los roedores puedan roerla.

Grietas y agujeros: la prueba del lápiz

Las pequeñas aberturas parecen inofensivas, pero una rata joven necesita muy poco espacio. Un truco práctico: coge un lápiz. Donde el lápiz pueda pasar, una rata generalmente también puede hacerlo.

Los agujeros que encuentres, rellénalos con lana de acero o estropajo metálico fino. Introdúcelo bien apretado en la abertura y termina el sellado si es necesario con un poco de cemento o masilla. Así el material se mantiene en su sitio y disuade a los roedores de seguir royendo.

Reforzar la malla alrededor del corral

Muchos corrales están vallados con tela de gallinero. Eso mantiene a las gallinas dentro, pero suele dejar espacio más que suficiente para que entren las ratas. Es preferible usar malla soldada con cuadros de entre 6 y 13 milímetros. Colócala no solo de forma vertical, sino también enterrada unos 20 centímetros bajo tierra con la parte inferior doblada hacia afuera. De este modo, las ratas deben primero atravesar una barrera horizontal antes de poder excavar.

Medida Efecto sobre las ratas Coste estimado
Contenedor metálico con tapa El pienso deja de ser accesible Bajo o moderado
Malla bajo el suelo de madera Sin acceso por la parte inferior Moderado
Malla soldada enterrada alrededor del corral Más difícil excavar para entrar Moderado
Gallinero elevado sobre pilares Sin espacio oculto para anidar Según la construcción

Cómo atrapar ratas: desde la ratonera clásica hasta la ayuda profesional

Cuando ya ves animales moviéndose durante el día, generalmente es necesario actuar de forma directa. Ya no se trata solo de prevenir, sino también de eliminar.

Trampas de golpe y trampas eléctricas

Para quienes no quieren usar veneno, las trampas mecánicas son una alternativa válida. Coloca trampas de golpe grandes y potentes, o trampas eléctricas, a lo largo de las paredes y sobre los caminos más transitados. Las ratas suelen seguir rutas fijas pegadas a muros, vallas y bordes.

Deja las trampas los dos primeros días sin activar pero con cebo, por ejemplo mantequilla de cacahuete, grano o pasta de frutos secos. Así los animales aprenden que esos objetos nuevos ofrecen comida y se sienten seguros acercándose. Solo después activas los mecanismos.

Cuándo es necesario llamar a un control de plagas profesional

Si las ratas siguen apareciendo a la vista, escuchas mucha actividad y detectas varios túneles abiertos alrededor del gallinero, una empresa especializada en control de plagas puede ser la solución. Estas empresas trabajan con raticidas profesionales y cajas de cebo cerradas, de modo que gallinas, niños y mascotas no puedan acceder al veneno.

Quien llama a un experto a tiempo evita que una plaga limitada se convierta en un problema permanente en todo el terreno.

Consejos adicionales para mantener a tus gallinas sanas y tranquilas

Combatir las ratas no consiste únicamente en ahuyentar roedores. Unas gallinas tranquilas y sanas también se recuperan antes de una plaga anterior. Asegúrate de que tengan suficientes perchas, refugios contra el viento y la lluvia, y espacio suficiente por animal. Un corral demasiado lleno provoca más peleas y deja más restos de comida en el suelo.

Presta también atención a las señales de estrés: gallinas que comen menos, desarrollan calvas o dejan de poner de repente suelen estar respondiendo a alguna perturbación en su entorno. Una cámara normal o una cámara de fauna nocturna junto al gallinero puede ayudarte a detectar a los visitantes nocturnos. Así sabrás si se trata de una rata aislada o de una actividad sistemática.

Por último, el entorno del terreno también influye. Los vecinos con compostadores abiertos, cobertizos abandonados o mucha basura acumulada atraen igualmente a las ratas. Una breve conversación sobre medidas conjuntas suele dar mejores resultados que actuar cada uno por su cuenta. Cuanto menos comida, agua y refugios haya en los alrededores, antes buscarán las ratas un territorio diferente.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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