Un hombre descubre a los 62 años una vía de pensión y obtiene 400 euros al mes extra

Cómo Marc aumentó su pensión a una edad avanzada

A los 62 años, Marc creía que su pensión estaba completamente cerrada. Una normativa poco conocida le dio, de forma inesperada, cientos de euros más al mes.

El antiguo empleado bancario contaba con cobrar algo menos de 1.400 euros mensuales al jubilarse. Fue entonces cuando un asesor de pensiones le reveló una posibilidad legal prácticamente invisible: seguir trabajando tras la jubilación para generar una prestación adicional de por vida.

La ruta que Marc no sabía que existía

Marc acumuló décadas de trabajo en el sector bancario, aunque con interrupciones y cambios frecuentes de empleo. Su trayectoria no le garantizó una pensión holgada. Cuando se jubiló oficialmente a los 62 años, recibía poco más de 1.400 euros al mes.

Para él, aquella cifra era definitiva. Los derechos estaban contados y los importes, fijados. Hasta que un asesor le habló de un sistema bastante desconocido: combinar la jubilación con un nuevo trabajo que generase derechos adicionales de pensión.

Marc ya tenía todos sus derechos de pensión consolidados, pero volviendo al mercado laboral pudo asegurarse una segunda prestación vitalicia.

Esa fórmula le reportó finalmente unos 400 euros brutos al mes extra, de forma vitalicia. No se trata de ningún truco ni de una construcción dudosa, sino de una modalidad oficial contemplada en la legislación de seguridad social.

¿En qué consiste exactamente combinar trabajo y pensión de forma plena?

En el sistema aplicable al caso de Marc existen, a grandes rasgos, dos variantes para combinar trabajo y pensión: una modalidad completa sin límite de ingresos y otra modalidad con restricciones.

Combinación plena: trabajar sin tope de ingresos

La combinación completa se activa cuando un jubilado cumple alguna de estas condiciones:

  • Haber alcanzado la edad legal de jubilación con los años de cotización suficientes, o bien;
  • Tener 67 años o más, independientemente del número de años trabajados;
  • Haber activado formalmente todas sus pensiones base y complementarias, incluidas las de otros países.

Quien cumple estos requisitos puede combinar la pensión con un nuevo salario sin ningún tope sobre el total de ingresos. Esto contrasta con la variante restringida, donde la suma de pensión y salario no puede superar un porcentaje determinado del salario mínimo o del sueldo anterior.

Marc cumplía todos esos requisitos. Tenía sus derechos íntegramente acumulados, sus distintas pensiones estaban activadas y acababa de iniciar su período de jubilación.

Un nuevo empleo, nuevos derechos

Dado que se encontraba en esa situación, pudo incorporarse a un nuevo puesto de trabajo. Optó por un encargo como consultor a tiempo parcial para otro empleador, dos días a la semana. Percibía aproximadamente 2.500 euros brutos al mes durante año y medio.

Con eso se produjeron dos cosas simultáneamente:

  • Su pensión existente continuó exactamente igual que estaba establecida.
  • El nuevo empleo generó nuevos derechos de pensión en un contador separado.

Eso sí, existía una limitación importante: de haber regresado directamente a su antiguo empleador, habría tenido que esperar un mínimo de seis meses. Sin ese período de espera, el trabajo adicional no habría generado ningún derecho nuevo.

Cómo se calcula esa segunda prestación de pensión

La normativa que afectó a Marc funciona desde 2023 con una acumulación separada. Todo lo que una persona trabaja tras la jubilación bajo esta modalidad no se suma a la primera prestación, sino que origina una segunda pensión autónoma.

Una prestación independiente con un límite máximo

La base de esa prestación adicional se calcula en una cuenta acumulada de forma separada en la entidad gestora de pensiones. La primera prestación ya no varía. La segunda se determina de una sola vez al final del período y se abona de por vida, sin reducciones ni incrementos por cargas familiares.

Existe, no obstante, un límite claro. La prestación base adicional no puede superar el 5% del techo salarial anual oficial. En los últimos años, eso equivale aproximadamente a algo más de 2.300 euros brutos anuales, es decir, alrededor de 200 euros al mes. Y esta prestación base adicional solo puede concederse una vez por fondo de pensiones.

Paralelamente, el salario genera nuevos puntos en el régimen de pensión complementaria. Estos puntos complementarios no tienen un tope comparable. Ambos componentes juntos —la prestación base adicional y los puntos complementarios nuevos— suponen para alguien como Marc una mejora estructural de varios cientos de euros al mes.

Quien trabaja suficientes horas y percibe un salario razonable puede alcanzar fácilmente entre 300 y 400 euros adicionales al mes mediante esta combinación.

¿Qué pasa con un trabajo menor?

No todo el mundo puede o quiere trabajar año y medio cobrando 2.500 euros al mes. Quienes optan por una jornada muy reducida o una tarifa baja acumulan lógicamente mucho menos.

En esas circunstancias, la prestación adicional suele situarse en algunas decenas de euros al mes. Para ciertos jubilados esto sigue siendo atractivo, especialmente si trabajan también por el contacto social o por mantenerse activos.

Lista de verificación: cómo aprovechar al máximo el trabajo tras la jubilación

Las normas son estrictas. Un pequeño error puede hacer que alguien trabaje, cotice y no acumule ningún derecho adicional. Estos son los aspectos clave a tener en cuenta:

  • Comprobar si se ha alcanzado la edad oficial de jubilación con los años de cotización necesarios, o si se tienen 67 años o más.
  • Asegurarse de que todas las pensiones base y complementarias están solicitadas, incluidas las del extranjero.
  • Decidir si se trabaja por cuenta ajena o como autónomo, y tener en cuenta el plazo de seis meses si se regresa al antiguo empleador.
  • Comunicar la reanudación laboral a la entidad gestora de pensiones en el plazo de un mes.
  • Trabajar el tiempo suficiente —por ejemplo, entre uno y dos años— para que el contador adicional acumule lo necesario para una segunda prestación apreciable.
  • Presentar tras ese período una solicitud explícita para que la nueva prestación adicional comience a abonarse.
  • Estar atento a los cambios normativos previstos que podrían modificar las reglas a partir de 2027.

¿Cuándo se aplica la variante menos ventajosa?

Quien vuelve a trabajar sin tener derecho pleno a la pensión cae automáticamente en la modalidad restringida. Eso implica que el total de ingresos está sometido a un techo y que las nuevas cotizaciones no generan derechos adicionales de pensión.

Sobre todo quienes, por necesidad económica, trabajan antes de tener el derecho completo a la jubilación pueden llevarse sorpresas desagradables. Ganan dinero en ese momento, pero no acumulan nada extra para el futuro.

Por qué el momento de jubilarse marca una diferencia enorme

La experiencia de Marc ilustra perfectamente la importancia del instante en que se inicia la prestación. Comenzar a cobrar en un momento desfavorable puede bloquear por completo cualquier acumulación adicional. Para alguien que se plantea dejar de trabajar poco antes de los 62 años, puede merecer la pena pedir primero una consulta de asesoramiento.

La legislación sobre pensiones está en constante evolución. Hay nuevos cambios previstos para 2027. Quien esté a las puertas de jubilarse haría bien en no mirar únicamente el importe de la primera prestación, sino también las posibilidades de seguir acumulando derechos mediante el trabajo posterior.

Consejos prácticos para quienes pueden encontrarse en esta situación

Aunque el caso de Marc se basa en el sistema francés, presenta muchas similitudes con los debates que existen en otros países sobre trabajar después de alcanzar la edad legal de jubilación. También en otros contextos se trabaja con combinaciones de pensión y empleo, puntos de pensión complementaria y límites a los ingresos adicionales.

Quien se enfrente a este dilema puede orientarse revisando, entre otros aspectos:

  • Las normas de su propia entidad gestora de pensiones sobre seguir trabajando tras la fecha de jubilación.
  • Los acuerdos en el convenio colectivo aplicable sobre trabajo después de la edad de jubilación.
  • Las consecuencias fiscales y el impacto en otras prestaciones o ayudas públicas.
  • Si conviene quedarse en el antiguo empleador o cambiar conscientemente a uno distinto.

Para quienes han trabajado en varios países, la situación se complica aún más. En ese caso resulta prácticamente imprescindible contar con un resumen de todos los derechos de pensión, tanto nacionales como extranjeros. Solo cuando eso está claro puede evaluarse si una fórmula como la de Marc genera realmente una ventaja.

En la práctica, suele merecer la pena trabajar al menos un año, y preferiblemente dos, siempre que sea física y mentalmente viable. Los ingresos adicionales durante esos años, combinados con el incremento estructural de la pensión, pueden suponer decenas de miles de euros de diferencia a largo plazo. Eso exige decisiones conscientes, buena información y, a veces, la determinación de seguir trabajando algo más de lo planeado inicialmente.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

Scroll to Top