Un mecánico cubano hace funcionar un viejo Fiat con carbón vegetal en lugar de gasolina

Una isla sin combustible: cómo un viejo Fiat se convierte en vehículo de emergencia

Donde normalmente estarían el tapón del depósito y la bomba de gasolina, ahora hay un enorme tubo metálico que humea suavemente. Su propietario, el mecánico Juan Carlos Pino, no podía conseguir ni una gota de combustible y tomó una decisión radical: hacer funcionar su coche con carbón vegetal. Lo que empezó como una solución desesperada se ha convertido en un símbolo rodante de supervivencia en un país que sufre una grave escasez de gasolina.

Cuba lleva años enfrentándose a serios problemas de suministro de petróleo. Según cifras locales, las importaciones han caído de unos 100.000 a apenas 56.000 barriles diarios. Esto golpea a todo: el transporte público, el suministro eléctrico y, por supuesto, el uso privado del automóvil.

En las gasolineras el panorama es siempre el mismo: estaciones cerradas, depósitos vacíos y largas filas de coches que esperan horas con la esperanza de conseguir unos pocos litros. Quien quiere circular acaba rápidamente en el mercado negro, donde el precio puede alcanzar alrededor de 8 dólares por litro —unos 7,50 euros— casi seis veces la tarifa oficial. Para la mayoría de los cubanos, llenar el depósito se ha convertido en un lujo inalcanzable.

Juan Carlos Pino, mecánico de 56 años, no quería renunciar a su compacto Fiat Polski 126p de 1980. El coche es pequeño, sencillo y económico, pero sin gasolina hasta un utilitario así se queda parado. En lugar de abandonar el Fiat como chatarra, decidió darle la vuelta al problema: si no hay combustible líquido, utilizaría combustible sólido. Es decir, carbón vegetal.

En un país donde la gasolina es casi inalcanzable, una columna de humo saliendo de un bidón de hierro se convierte en señal de libertad de movimiento.

Del barbacoa al motor: así funciona un coche que rueda con carbón

Lo que Pino ha construido es, en esencia, una versión moderna de un sistema antiguo: el automóvil con generador de gas, también conocido como gasógeno. Este principio se utilizó masivamente durante la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando la gasolina escaseaba y los países buscaban urgentemente alternativas.

La instalación en la parte trasera del Fiat

En la parte posterior del vehículo, Pino ha transformado una vieja bombona de propano en una cámara de combustión. La tapa proviene de un transformador del sector eléctrico y cierra herméticamente el conjunto. En ese cilindro se introduce carbón vegetal, que a temperaturas extremas —alrededor de 1.000 grados— se consume lentamente en lugar de arder por completo.

  • El carbón vegetal se consume de forma controlada dentro del cilindro metálico.
  • La entrada limitada de oxígeno genera una mezcla de gases combustibles.
  • Esa mezcla se conduce a través de tuberías hasta un filtro.
  • Tras la filtración, el gas llega al motor, que lo utiliza como combustible.

La combustión incompleta produce un gas que contiene, entre otros componentes, grandes cantidades de monóxido de carbono. Suena preocupante, y lo es si no se ventila correctamente, pero ese gas es altamente inflamable. De ahí que pueda utilizarse como sustituto de la gasolina.

De trapos viejos a "aire limpio" para el motor

Antes de que el gas llegue al motor, pasa primero por un sistema de enfriamiento y después por un filtro improvisado: una lechera de acero inoxidable rellena con ropa vieja. Esos trapos atrapan el hollín, las cenizas y las partículas de suciedad. Solo así el motor se mantiene más o menos limpio y no se bloquea de inmediato.

Tras ese recorrido por la instalación improvisada, el gas es aspirado por los cilindros del motor en lugar de la mezcla habitual de aire y gasolina. El arranque es lento, exige mucha paciencia y la respuesta al acelerador es perezosa, pero el motor funciona. Según el propio Pino, alcanza una velocidad máxima de unos 70 km/h, con una pérdida de potencia estimada de entre el 30 y el 50 por ciento.

Con una carga completa de carbón vegetal, recorre aproximadamente 85 kilómetros. No es lo ideal para una autopista, pero más que suficiente para llegar al trabajo, al mercado o a casa de un familiar en un país donde el tráfico ya circula mayoritariamente a paso de tortuga.

Una técnica antigua como respuesta a una crisis moderna

El sistema que aplica Pino no es nuevo. Durante los años de guerra en Europa, se estima que hasta un millón de vehículos circulaban con generadores de gas similares. Autobuses, camiones e incluso tractores llevaban grandes calderas en la parte trasera que parecían más hornos móviles que depósitos de combustible.

Los conductores de aquella época conocían perfectamente sus inconvenientes:

  • Aceleración lenta y velocidad máxima reducida.
  • Paradas frecuentes para recargar leña o carbón vegetal.
  • Mucho humo, hollín y suciedad alrededor de la instalación.
  • Riesgo de incendio por las temperaturas extremas en la caldera.
  • Peligro de intoxicación por monóxido de carbono con mala ventilación.

Sin embargo, el sistema fue providencial cuando la gasolina estaba racionada o se reservaba exclusivamente para el ejército. Exactamente esa misma lógica regresa ahora a Cuba, donde la crisis energética se siente en todos los rincones. Mientras algunos habitantes se pasan a scooters eléctricos y triciclos improvisados con baterías, el Fiat de carbón muestra otro camino: recuperar una técnica olvidada para seguir moviéndose.

El Fiat de carbón parece una reliquia del pasado, pero sobre todo ilustra la creatividad que despiertan las personas cuando su movilidad está en juego.

¿Es conducir con carbón vegetal una alternativa seria?

A primera vista, el coche de carbón parece ante todo una solución de emergencia llena de compromisos. Y en parte es así. La instalación es grande y pesada, el maletero queda prácticamente inutilizado y el vehículo humea, huele y hace más ruido que cualquier coche moderno de gasolina o eléctrico.

Aun así, el sistema tiene características que se vuelven importantes en tiempos de crisis:

Aspecto Ventaja Inconveniente
Combustible El carbón vegetal puede producirse localmente, sin necesidad de refinería Para grandes cantidades de vehículos se necesita mucha madera
Tecnología Piezas mecánicas relativamente sencillas, reparables por mecánicos locales Más complejo en su uso, requiere atención constante del conductor
Medio ambiente Menor dependencia de combustibles fósiles importados Mayor emisión de hollín y partículas finas, riesgo de deforestación
Aplicación Útil para trayectos cortos y transporte de emergencia Prácticamente inadecuado para autopistas o largas distancias

Para un país como Cuba, donde tanto la economía como la infraestructura están bajo presión, este tipo de solución puede marcar una diferencia real a pequeña escala. No como visión de futuro para la movilidad masiva, sino como línea de vida para quien simplemente necesita llegar al trabajo o llevar medicamentos a un familiar.

Seguridad, salud y medio ambiente: mucho más que humo

El romanticismo de una estufa de leña con ruedas tiene su lado oscuro. La mezcla de gases que se genera contiene grandes cantidades de monóxido de carbono. Es inodoro, tóxico y en concentraciones elevadas puede resultar mortal. Por eso la instalación debe ser hermética y el conductor debe aspirar la mayor cantidad posible de aire exterior.

Además, la cámara de combustión alcanza temperaturas en torno a los 1.000 grados. Una tubería mal colocada, una grieta en el metal o una caldera volcada pueden provocar un incendio. Pino y otros aficionados que trabajan con este tipo de sistemas deben estar constantemente alerta: dónde aparcar, cómo ventilar y qué hacer ante una fuga.

Los informes medioambientales sobre vehículos con gasógeno del pasado indican que las emisiones de dióxido de carbono por kilómetro recorrido son a veces comparables a las de los coches de gasolina, especialmente cuando la madera o el carbón no se obtienen de forma sostenible. La ventaja principal radica en la seguridad de suministro, no tanto en una mejora de la calidad del aire.

Lo que este Fiat cubano nos dice sobre la movilidad en tiempos de crisis

El Fiat de carbón de Pino no representa únicamente ingenio técnico, sino también una tendencia más amplia: cuando la energía escasea, la frontera de lo que se considera "normal" se desplaza a una velocidad asombrosa. Un coche con una caldera humeante en la parte trasera, que en España sería detenido de inmediato, se convierte en La Habana en una hazaña rodante.

Patrones similares han surgido antes en países con crisis de combustible, desde instalaciones improvisadas de biogás en zonas rurales hasta motores diésel reconvertidos para funcionar con aceites vegetales. En todos esos casos, la elección no es entre lo ideal o lo mediocre, sino entre circular o quedarse completamente bloqueado donde uno está.

Para ingenieros y responsables políticos, este tipo de iniciativas ofrece lecciones inesperadas. Técnicas antiguas que en su día fueron descartadas resultan útiles como solución temporal. Al mismo tiempo, el coche de carbón muestra con claridad dónde están los límites: sin un suministro energético fiable y a gran escala, las personas acaban rápidamente en la improvisación, con riesgos adicionales y resultados variables.

Quien observa el humeante Fiat en esa calle cubana ve en realidad dos cosas a la vez. Por un lado, la respuesta creativa de un mecánico que se niega a dejar su coche parado. Por otro, una advertencia: solo cuando una sociedad tiene acceso estructural a energía asequible y estable, un vehículo vuelve a ser simplemente un objeto cotidiano, en lugar de una batalla diaria contra la inmovilidad.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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