La dirección del Marsella busca orden tras una crisis sin precedentes
La cúpula directiva del Olympique de Marsella lleva semanas intentando estabilizar un barco que hace agua por todos lados. Entre bambalinas, un nombre regresa una y otra vez como solución soñada: el legendario Michel Platini, exjugador e histórico presidente de la UEFA. Sin embargo, el propio francés ha cerrado esa puerta de golpe esta semana.
Longoria apartado, el poder cambia de manos en el Vélodrome
Pablo Longoria, durante años el rostro visible de la gestión marsellesa, ha sido relegado a un segundo plano por el propietario Frank McCourt. La turbulencia empezó con la marcha del entrenador Roberto De Zerbi y una cadena de resultados decepcionantes. El directivo español, que llegó como arquitecto de un ambicioso proyecto deportivo, se ha convertido en la principal víctima de la crisis interna.
Alban Juster, hasta hace poco director general, asume provisionalmente las riendas del día a día. Al mismo tiempo, Medhi Benatia —que llegó a plantearse su propia dimisión— gana protagonismo y confianza en el plano deportivo. La estructura se reordena, pero un sucesor real y definitivo para Longoria brilla por su ausencia.
El Marsella no busca únicamente un presidente: necesita un rostro nuevo capaz de devolver la confianza a aficionados, jugadores e inversores.
Por qué el nombre de Michel Platini no deja de sonar
En esa búsqueda, un nombre emerge con insistencia: Michel Platini. No solo por su condición de icono del fútbol mundial, sino también por razones muy concretas. Platini reside en Cassis, a apenas treinta kilómetros de Marsella. En los círculos futbolísticos y empresariales de la región se le considera un candidato "natural".
Su nombre ya había aparecido anteriormente como posible salvador del club, tras las etapas de Vincent Labrune y Jacques-Henri Eyraud. Desde su salida de la UEFA en 2015, no ha ocupado ningún cargo de relevancia. Eso le convierte, sobre el papel, en alguien disponible para sumarse a un proyecto tan ambicioso como el del OM.
- Reconocimiento internacional y red de contactos de primer nivel
- Experiencia como presidente de la UEFA
- Estrecha vinculación geográfica con Marsella
- Imagen de hombre de fútbol hasta la médula
Precisamente esa combinación de perfil, disponibilidad aparente y proximidad geográfica explica que su nombre circule con tanta persistencia tanto en los despachos como en las gradas.
Platini habla claro: no al cargo de presidente del Marsella
Esta semana llegó la respuesta directamente del interesado. En una entrevista en la radio RMC, Platini recibió la pregunta de si estaría dispuesto a asumir un papel en la cúpula del Olympique de Marsella. Su respuesta dejó muy poco margen a la interpretación.
Dejó claro que no tiene ninguna ambición de regresar a puestos de responsabilidad en clubes, federaciones nacionales o instituciones del fútbol. El tiempo ha pasado, afirmó, y volver a los despachos no entra en sus planes. Para los seguidores que soñaban con un escenario romántico protagonizado por Platini como presidente del OM, eso equivale a un portazo definitivo.
Sí dispuesto a compartir su conocimiento
El exinternacional matizó su postura en un único aspecto. Platini se muestra abierto a desempeñar un papel orientado a transmitir su experiencia a las generaciones jóvenes. Reconoció que físicamente ya no puede competir al máximo nivel, pero subrayó que su visión del juego permanece tan afilada como siempre.
Se trataría más bien de labores de asesoramiento, estancias formativas para jugadores jóvenes o proyectos de desarrollo del talento, no de reuniones en salas de juntas. Se describe a sí mismo más cerca del campo de entrenamiento que en un palco VIP con corbata.
| Función | Postura de Platini |
|---|---|
| Presidente o director de club | Lo rechaza |
| Cargo en federación o FIFA/UEFA | Sin interés |
| Mentor o asesor para jóvenes | Abierto a valorarlo |
La sombra de los escándalos pasados sigue pesando
La reticencia de Platini no surge de la nada. Fue absuelto recientemente en un caso relacionado con una presunta trama de fraude, un expediente que en su día le costó la oportunidad de presidir la FIFA. Judicialmente está limpio, pero las cicatrices son profundas.
Platini habla abiertamente de su aversión a las luchas de poder y los juegos políticos dentro de las organizaciones internacionales de fútbol. Se siente traicionado por la federación francesa y por el Estado francés, con quienes asegura no mantener ningún contacto. Esa experiencia le hace extremadamente cauteloso ante cualquier nuevo rol institucional, especialmente en un club donde la presión política, mediática y de la afición es permanente.
Quien quiera convencer a Platini para asumir un cargo directivo primero tendrá que desmontar su profunda desconfianza hacia el establishment futbolístico, y eso parece prácticamente imposible.
Qué significa todo esto para el futuro del Marsella
El rechazo categórico de Platini obliga al Olympique de Marsella a explorar otros perfiles. El sueño de contar con un nombre grande e icónico al frente del club queda aparcado. En su lugar, una elección más "tecnocrática" parece imponerse como opción lógica: alguien con sólida experiencia en gestión, menos carga emocional y verdaderas ganas de meterse en un expediente complejo.
El club afronta varios desafíos simultáneos de enorme calado:
- Reconstrucción deportiva tras una sucesión de proyectos fallidos
- Equilibrio financiero entre ambición, salarios y fichajes
- Gestión de una afición que pierde la paciencia con rapidez
- Un propietario en Estados Unidos que dirige desde la distancia
El presidente que necesita el Marsella no puede limitarse a ser un nombre reconocible: sobre todo debe ser alguien capaz de aportar estabilidad en el día a día. El modelo de Longoria, muy visible y a veces polarizador, podría dar paso a un perfil más discreto y menos mediático.
Por qué las leyendas raramente optan por cargos directivos
Platini no es el único exjugador que mantiene las distancias con los puestos de gestión. Muchas leyendas del fútbol observan con preocupación la rapidez con que las reputaciones pueden quedar destruidas en los grandes clubes actuales. Lo que antes era simplemente un mal año deportivo hoy viene acompañado de tormentas en redes sociales, riesgos legales y tensiones políticas.
Para los exfutbolistas de renombre, eso supone una apuesta de altísimo riesgo: décadas de gloria pueden quedar empañadas en un solo mandato directivo. No es extraño, pues, que muchos prefieran ejercer como analistas, embajadores o mentores antes que asumir la presidencia o la dirección general de un club.
Qué pueden esperar los aficionados del Marsella
Los seguidores del OM deberán orientar sus expectativas hacia candidatos realistas, provenientes del mundo de la gestión y la dirección empresarial más que de la galería de leyendas. Un presidente sólido en el fútbol moderno es aquel que:
- sabe negociar con inversores y federaciones
- es capaz de dar autonomía a entrenadores y directores deportivos
- actúa como amortiguador entre el vestuario y la afición
- mantiene la calma en los momentos de tormenta deportiva
Un nombre como el de Platini dispara la imaginación, pero no resuelve por sí solo los problemas estructurales del club. El verdadero examen para el Marsella será elegir a un dirigente que no solo genere titulares, sino que construya unos cimientos sólidos para los próximos años.
Este caso ilustra a la perfección la presión que soportan los grandes clubes del sur de Europa. El Olympique de Marsella comparte con otros históricos del continente una característica definitoria: una pasión desbordante de su afición, pero también una línea muy fina entre la euforia colectiva y la crisis total. El rechazo de Platini pone de relieve cuánto pesa hoy ese cargo, incluso para uno de los nombres más grandes de la historia del fútbol mundial.













