Una planta que despierta cuando el sol se esconde
En muchos jardines, las tardes y noches son aburridas y oscuras, precisamente cuando más apetece estar al aire libre. Con la planta adecuada, eso cambia radicalmente y en muy poco tiempo.
Cada vez más aficionados a la jardinería buscan especies que no necesiten años para lucirse. Una planta de crecimiento rápido, floración abundante y que cobra vida justo después de la jornada laboral encaja a la perfección con esa búsqueda. La llamada Mirabilis jalapa —conocida popularmente como "dondiego de noche" o "maravilla de Perú"— es exactamente eso: capaz de transformar un rincón aburrido en un espectáculo en un solo verano.
Una planta perenne que despierta al anochecer
Mirabilis jalapa es originaria de América del Sur y aquí crece como planta perenne con raíces tuberculosas. Durante el verano forma matas tupidas de entre 40 y 80 centímetros de altura, con tallos muy ramificados, hojas de un verde intenso y decenas de flores con forma de trompeta.
Lo más llamativo de esta planta son precisamente sus flores. No se abren hasta el final de la tarde y permanecen abiertas hasta las primeras horas de la madrugada. De día la planta parece bastante discreta, pero al caer el crepúsculo el panorama cambia por completo: pequeños embudos blancos, amarillos, rosas, rojos y morados se despliegan por todas partes. Algunas flores aparecen moteadas, rayadas o incluso con varios colores en la misma planta.
Un arriate convencional se convierte con esta planta, al ponerse el sol, en algo parecido a un cuadro vivo, con color y aroma que destacan especialmente de noche.
Las flores desprenden una fragancia dulce y suave que se percibe con especial intensidad en las noches cálidas. Quien disfruta de las veladas en el jardín notará que la planta alcanza su máximo esplendor en esos momentos. De día pasa casi desapercibida, pero en cuanto la temperatura baja un poco, parece que todo florece a la vez.
Velocidad de crecimiento: de semilla a flor en unos 60 días
La gran baza de esta planta nocturna es su ritmo de desarrollo. Mientras muchas plantas perennes necesitan un año o más para arrancar bien, esta especie alcanza un tamaño considerable en una sola temporada.
- Siembra o plantación en primavera
- Germinación en aproximadamente 7 a 10 días
- Primeras flores en torno a los 60 días tras la siembra
- Floración desde finales de primavera hasta las primeras heladas serias
Quien empiece en abril o a principios de mayo podrá disfrutar de un arriate nocturno lleno y perfumado ya llegado el verano. En zonas con inviernos suaves, la planta se repite año tras año porque los tubérculos sobreviven bajo tierra.
Cuándo y cómo sembrar en primavera
Para comenzar bien, todo depende del momento elegido. Las semillas necesitan calor y no soportan en absoluto las heladas. Existen básicamente dos estrategias.
Siembra interior adelantada para ganar tiempo
Se puede empezar dentro de casa unas seis u ocho semanas antes de la última helada nocturna prevista.
- Llena pequeños recipientes con sustrato ligero y bien drenante.
- Deja las semillas en remojo una noche entera para ablandar su dura cubierta.
- Introduce cada semilla a unos 1,5 centímetros de profundidad.
- Mantén una temperatura de entre 18 y 20 grados y conserva la tierra ligeramente húmeda.
Tras la germinación, acostumbra a las plantas jóvenes al exterior colocándolas durante una semana fuera durante el día y dentro por la noche. Después pueden ir directamente al suelo definitivo, una vez que el riesgo de helada sea mínimo.
Siembra directa en el exterior
Para quien prefiere menos trabajo, la siembra directa al exterior es una buena opción. Espera a que la tierra se haya calentado claramente, generalmente a finales de abril o en mayo. Elige un lugar donde las plantas reciban al menos seis horas de sol. Elimina las malas hierbas, trabaja algo de compost en la capa superior del suelo y no siembres demasiado junto. Aclara después las plántulas hasta obtener matas robustas con algo de espacio entre ellas.
El emplazamiento ideal: sol, calor y suelo bien drenado
Mirabilis jalapa adora el calor y la luz. En una ubicación semisombría la planta se defiende, pero la floración es mucho más abundante en pleno sol. El suelo puede ser nutritivo, siempre que el agua sobrante drene bien. En arcillas encharcadas los tubérculos se pudren con facilidad.
| Aspecto | Preferencia de la planta |
|---|---|
| Luz | Sol pleno a semisombra ligera |
| Suelo | Rico, suelto, bien drenado |
| Riego | Unos 2,5 cm por semana, sin encharcamientos prolongados |
| Uso | Arriates, macetas grandes, terraza nocturna, zona de descanso |
En macetas funciona bien un tiesto profundo de 30 a 40 centímetros. Coloca en el fondo una capa de arcilla expandida o trozos de cerámica, rellena con una mezcla de tierra de jardín y sustrato universal y riega con regularidad. En recipientes el suelo se calienta más rápido, lo que en primavera supone una ventaja real.
Mantenimiento: poco esfuerzo, mucho resultado
En cuanto a cuidados, el dondiego de noche es sorprendentemente fácil. Tolera la sequía y el calor, y rara vez sufre hongos o plagas de insectos. Los ciervos y muchos otros animales suelen ignorar estas plantas, algo muy útil en jardines rurales.
Una vez al año añadir algo de compost alrededor de la base suele ser suficiente. En macetas, un ligero aporte de abono en verano ayuda a prolongar la floración. Evita que las raíces permanezcan húmedas durante mucho tiempo, especialmente en períodos frescos.
Quien tiene poco tiempo para el jardín encuentra en esta especie un elemento llamativo que resulta, al mismo tiempo, muy poco exigente.
Siembra espontánea: práctica, pero a veces demasiado entusiasta
La planta forma semillas voluminosas tras la floración. En lugares cálidos y resguardados estas pueden germinar fácilmente, de modo que al año siguiente aparecen plántulas por todas partes. En un estilo de jardín natural y desenfadado eso puede resultar encantador, pero junto a caminos y terrazas puede volverse algo desordenado.
Quien quiera controlar la expansión debe eliminar parte de las flores marchitas, sobre todo en zonas donde no se desean nuevas plantas. Las plántulas que brotan de todos modos se arrancan fácilmente o se trasplantan a un lugar más adecuado.
Invernada: perenne en climas suaves, tubérculo en maceta en jardines fríos
En regiones de inviernos benignos, los tubérculos permanecen sin problemas en el suelo. La parte aérea muere en invierno y la planta rebrota a la primavera siguiente. Donde las heladas penetran más en el suelo, muchos jardineros optan por desenterrar los tubérculos.
- Extrae los tubérculos una vez que las primeras heladas serias hayan secado el follaje.
- Déjalos secar brevemente en un lugar ventilado y libre de heladas.
- Guárdalos en una caja con turba seca, serrín o papel de periódico, en un lugar fresco y oscuro.
- Plántalos de nuevo en primavera en cuanto el suelo se haya calentado.
Quien tenga la planta en una maceta grande puede trasladar simplemente el recipiente a un lugar resguardado y sin heladas, manteniéndolo ligeramente húmedo hasta la primavera.
Precaución con niños y mascotas
La planta entera, y especialmente los tubérculos, se consideran tóxicos si se ingieren. En un jardín familiar conviene no situar esta especie junto a un arenero o zona de juegos. Los perros que acostumbran a escarbar en la tierra tampoco deberían tener acceso a los tubérculos.
Un emplazamiento al fondo del arriate o junto a una terraza a la que los niños pequeños no accedan fácilmente suele funcionar perfectamente. En macetas altas en un balcón el riesgo es menor, y aun así se disfruta plenamente de la floración nocturna.
Combinaciones y consejos para crear un jardín nocturno con encanto
Quien desee crear un verdadero jardín de noche puede combinar el dondiego de noche con otras especies que luzcan especialmente con poca luz. Piensa en dedaleras blancas, dalias de tonos claros o lirios de fragancia intensa. Los tonos suaves brillan al crepúsculo y potencian el efecto de la planta nocturna.
En jardines urbanos más pequeños, un grupo de tres a cinco plantas en una maceta amplia ya ofrece resultados sorprendentes. Añade una lámpara exterior de luz blanca cálida orientada a lo largo de las plantas, no directamente sobre ellas. Las flores adquieren entonces un resplandor mucho más acogedor que con una iluminación intensa.
Para quien busca resultados rápidos, merece la pena combinar tubérculos y semillas. Los tubérculos aportan volumen desde el inicio de la temporada, mientras que las plántulas van rellenando los huecos más tarde. Así el jardín estará lleno de flores nocturnas desde principios de verano hasta bien entrado el otoño, con las primeras flores apareciendo aproximadamente 60 días después de la siembra.













