La mayor retirada de baterías hasta la fecha en Volkswagen
El fabricante alemán ha puesto en marcha esta semana una campaña de recall a gran escala que afecta a sus modelos eléctricos. Según el organismo regulador alemán KBA, la acción implica a casi 75.000 vehículos de la familia Volkswagen ID. y alrededor de 20.000 unidades del Cupra Born. Los coches afectados fueron fabricados entre febrero de 2022 y agosto de 2024.
Todos los vehículos implicados comparten la plataforma modular MEB, la base eléctrica sobre la que se construye la mayoría de los eléctricos del grupo. Las baterías de alta tensión de estos modelos están compuestas por varios módulos que, en conjunto, forman el paquete de acumuladores.
Los módulos de la batería de alta tensión no cumplen las especificaciones técnicas y pueden provocar una reducción de la autonomía, así como un riesgo real de incendio.
El núcleo del problema reside en módulos de batería que no satisfacen plenamente los requisitos técnicos establecidos. La KBA habla de una desviación respecto a las especificaciones, aunque no concreta la causa exacta. Esto deja abierto un amplio abanico de posibles fallos, desde defectos de fabricación en las celdas hasta problemas durante el ensamblaje de los módulos.
Volkswagen investiga un posible fallo en la batería que no solo reduce la autonomía, sino que en casos excepcionales podría desembocar en un incendio. El problema afecta a casi 100.000 vehículos en todo el mundo, una parte significativa de los cuales circula por Europa.
Qué puede salir mal exactamente con la batería
En una batería moderna de vehículo eléctrico, la estabilidad lo es todo. Cuando los módulos presentan irregularidades, los fallos pueden manifestarse de distintas formas:
- Desgaste acelerado de determinadas celdas, con una caída apreciable de la autonomía
- Puntos calientes locales dentro de la batería, donde la temperatura y la tensión son más difíciles de controlar
- Mayor probabilidad de cortocircuito interno en situaciones extremas
Un cortocircuito interno genera una enorme cantidad de calor en muy poco tiempo. Combinado con los materiales químicos presentes en la batería, esto puede desencadenar un proceso de fuga térmica: una reacción en cadena en la que la temperatura sigue escalando hasta que se produce un incendio. La probabilidad es reducida, pero las consecuencias son lo suficientemente graves como para justificar una retirada a escala mundial.
Los proveedores suministran las celdas, Volkswagen ensambla los módulos
Según informaciones especializadas del sector, Volkswagen adquiere las celdas de batería sueltas a proveedores externos. Los módulos y paquetes se ensamblan posteriormente dentro del propio grupo. En la documentación interna a la que hace referencia la KBA no se especifica con exactitud en qué punto se produce la desviación: si en las celdas, en el montaje de los módulos o en el sistema de control electrónico.
Esta falta de detalle dificulta que los observadores externos puedan evaluar la gravedad media del problema. Para el propietario, es precisamente la razón por la que el vehículo debe ser revisado: solo mediante equipos de diagnóstico e inspección física es posible determinar, caso por caso, si hay módulos problemáticos.
Cómo pretende Volkswagen resolver el problema
El fabricante ha optado por una combinación de actuación por software y revisión física. El plan de acción contempla tres pasos concretos:
- Actualización de software: todos los vehículos afectados recibirán una actualización del sistema de gestión de la batería, y muy probablemente también del monitoreo de códigos de error y temperatura.
- Inspección exhaustiva de la batería de alta tensión: los concesionarios leerán los datos del paquete de baterías y verificarán el estado de cada módulo.
- Sustitución selectiva de módulos: si las mediciones revelan anomalías, se reemplazarán únicamente los módulos específicos que presenten desviaciones.
Los vehículos no recibirán un paquete de baterías completamente nuevo; el fabricante se centra en identificar y sustituir los módulos que presentan problemas.
Con este enfoque, Volkswagen trata de evitar sustituciones innecesarias. Reemplazar un paquete completo de baterías es costoso y técnicamente complejo. Trabajando a nivel de módulo, el fabricante puede abordar el problema con mayor precisión y reducir el tiempo que el cliente pasa sin su vehículo.
Problemas previos con la batería del ID.4 en Norteamérica
Este expediente de recall no es un caso aislado. A principios de este año, Volkswagen ya tuvo que hacer frente a problemas serios en Norteamérica relacionados con más de 44.000 unidades del SUV ID.4, fabricadas entre 2023 y 2025.
También en aquel caso se trataba de baterías de alta tensión con un defecto de fabricación. En algunos vehículos, los electrodos de las celdas de la batería no estaban correctamente alineados, lo que aumentaba el riesgo de cortocircuito interno, incluso con el coche aparcado y desconectado del cargador.
Como medida preventiva, el fabricante emitió entonces recomendaciones de seguridad estrictas:
- Limitar la carga máxima al 80 por ciento
- Aparcar el vehículo preferiblemente al aire libre, nunca en un garaje cerrado
Estas medidas temporales tenían como objetivo evitar que un posible sobrecalentamiento de un módulo se propagara al resto de la batería o a los vehículos y edificios cercanos. La actual campaña europea que afecta a los modelos ID. y al Cupra Born sigue un enfoque similar, aunque aún no se ha confirmado si se aplicarán las mismas recomendaciones de seguridad.
Qué deben hacer ahora los propietarios de un ID. o un Cupra Born
Si conduces un Volkswagen ID. eléctrico o un Cupra Born fabricado entre febrero de 2022 y agosto de 2024, existe la posibilidad de que tu vehículo esté incluido en esta campaña de retirada.
Los pasos prácticos habituales son los siguientes:
- Verifica a través del importador o del concesionario oficial si el número de bastidor de tu vehículo está incluido en la acción
- Espera la comunicación oficial por carta, a través de la aplicación o mediante el sistema del propio vehículo, en la que se te ofrecerá una cita en el taller
- Realiza la actualización de software y la revisión de la batería lo antes posible
Quien reciba una notificación hará bien en no demorarse y concertar una cita en el taller de inmediato.
De momento no hay indicios de que los propietarios deban dejar el coche aparcado indefinidamente ni aparcar exclusivamente al exterior, como ocurrió anteriormente en Norteamérica. Si el diagnóstico revela que determinados vehículos presentan un riesgo mayor, Volkswagen podría emitir instrucciones adicionales.
Lo que esto revela sobre los primeros años del coche eléctrico
Las retiradas masivas relacionadas con baterías ponen de manifiesto lo sensible que es el corazón del vehículo eléctrico. Un motor de combustión también puede incendiarse, pero la dinámica de un paquete de baterías es completamente diferente y exige controles de calidad mucho más rigurosos.
Las baterías de los coches eléctricos están formadas por miles de celdas agrupadas en módulos. Todos esos componentes deben funcionar de manera segura y coordinada bajo condiciones muy diversas: cargas rápidas, temperaturas bajo cero, aceleraciones intensas. Una mínima desviación en la producción o en el montaje puede traducirse, con el tiempo, en un comportamiento impredecible.
Para los fabricantes, esto supone una presión enorme sobre la cadena de suministro. Las celdas de batería provienen de productores especializados, mientras que el ensamblaje y la integración del software se realizan internamente. Cada eslabón añade su propio riesgo. No es de extrañar que, en esta fase de electrificación masiva, los recalls relacionados con software y baterías sean más frecuentes que en los modelos tradicionales.
Riesgos para el consumidor, pero también ventajas
Para el automovilista, una campaña de retirada raramente resulta agradable. Surgen dudas inevitables: ¿es seguro mi coche?, ¿bajará su valor residual?, ¿cuánto tiempo me llevará la visita al concesionario?
Sin embargo, este enfoque transparente tiene también una cara positiva que juega a favor del cliente. Las revisiones generan datos adicionales sobre el comportamiento real de las baterías en condiciones de uso cotidiano. Ese conocimiento revierte en los equipos de diseño y en los proveedores, haciendo que las próximas generaciones de baterías sean más robustas y fiables.
Además, obliga a los fabricantes a ofrecer un soporte prolongado. Un vehículo eléctrico depende en gran medida del software y de la gestión de la batería. Las actualizaciones periódicas y las campañas de recall forman parte de esta nueva realidad, de manera similar a las actualizaciones de firmware de un teléfono inteligente.
Para quienes conducen un eléctrico a diario, un consejo sigue siendo válido por encima de todo: atiende de inmediato las notificaciones del fabricante, presta atención a los avisos del cuadro de instrumentos y reacciona ante olores extraños o un calor inusual alrededor del vehículo con más rapidez de la que quizás estabas acostumbrado con un coche de gasolina. Así se reduce la posibilidad de que un defecto técnico se convierta en un incidente de seguridad grave.













