Este quesito italiano es sorprendentemente saludable, según una dietista

El queso italiano: delicioso, pero a veces pesado para el organismo

La burrata templada sobre una ensalada de tomate, la scamorza derretida en la lasaña, una cucharada generosa de mascarpone en el tiramisú… Los quesos italianos son sinónimo de placer culinario. Sin embargo, también suelen cargarse de grasas, sal y calorías.

La dietista parisina Adélaïde d'Aboville analizó en detalle varios quesos italianos de referencia, comparando su contenido en grasas, proteínas, calorías y capacidad saciante. Su conclusión sorprende a más de un amante del queso.

La gran sorpresa: la ricotta gana la partida

Mientras la mayoría de la gente estira la mano hacia la mozzarella o la burrata, la dietista señala a otra italiana clásica como la mejor opción para el peso y la salud en general. No es una moda reciente; la ciencia nutricional lleva tiempo respaldando sus ventajas.

Quien quiera cuidar tanto su figura como su colesterol debería apostar por la ricotta como queso de consumo habitual dentro del abanico italiano.

La ricotta se elabora con suero de leche en lugar de leche entera rica en nata, lo que la convierte en una opción notablemente más ligera que sus vecinas cremosas.

Ricotta: la opción más equilibrada entre los quesos italianos

De textura suave, sabor delicado y consistencia ligeramente granulosa, la ricotta aparece en recetas de todo tipo: rellenos de canelones, capas de lasaña o simplemente untada en una tostada con un chorrito de miel. Nutricionalmente, destaca por ser una de las alternativas más livianas del grupo.

  • Aproximadamente 150 kcal por cada 100 gramos
  • Alrededor de 10 gramos de grasa por 100 g
  • Cerca de 10 gramos de proteína por 100 g
  • Contenido en sal relativamente bajo

La combinación de proteínas y un nivel de grasa moderado hace que la ricotta sacie sin resultar pesada. Esto la convierte en una aliada interesante para quienes desean perder peso, estabilizar el azúcar en sangre o controlar el colesterol.

La ricotta aporta las proteínas suficientes para mantenerte saciado durante más tiempo, pero sin la cantidad de grasa que hace que una sola porción agote todo tu presupuesto calórico del día.

Formas saludables de incorporar la ricotta a tu cocina

Con unos pequeños cambios en tus recetas habituales, puedes aligerar considerablemente tus platos favoritos sin renunciar al sabor italiano:

  • Sustituye parte de la nata en las salsas para pasta por ricotta.
  • Úsala como relleno en la lasaña en lugar de grandes cantidades de queso graso y carne picada.
  • Prepara un desayuno con ricotta, frutos rojos y un poco de muesli sin azúcar añadido.
  • Úntala sobre pan integral con tomate, pimienta negra y un hilo de aceite de oliva.

Así mantienes ese ambiente italiano en el plato mientras reduces de forma significativa el aporte total de grasa y calorías.

Mozzarella: popular y nutritiva, aunque no tan ligera como parece

La mozzarella tiene fama de ser un queso "ligero", especialmente cuando aparece junto al tomate y la albahaca. Los datos confirman en parte esa reputación, pero también dejan claro que no hay que subestimarla.

Queso Kcal por 100 g Grasa (g/100 g) Proteína (g/100 g)
Ricotta 150 10 10
Mozzarella 280 20 18
Burrata ±285 23–27
Scamorza 320
Gorgonzola 370
Mascarpone 400–450 ±40 g

La mozzarella contiene casi el doble de grasa que la ricotta y, por tanto, prácticamente el doble de calorías. Es rica en proteínas y sacia bien, pero tiene más sal y menos contenido de agua.

La mozzarella encaja perfectamente en una alimentación equilibrada, siempre que se controle la porción y no se añada queso extra a todo lo que se cocina.

La dietista recomienda que, si se consume mozzarella con frecuencia, la porción estándar no supere media bola, especialmente cuando el resto del plato ya incluye ingredientes grasos.

Burrata: sabor lujoso y alto contenido en grasa

A simple vista, la burrata parece una versión sencilla de la mozzarella. Sin embargo, su interior esconde una mezcla de nata y hebras de queso que dispara su porcentaje graso de forma considerable.

Por cada 100 gramos se obtienen entre 23 y 27 gramos de grasa y cerca de 285 kcal, algo más que la mozzarella. Además, sacia menos proporcionalmente, porque su textura untuosa anima a comer más cantidad sin darse cuenta.

Por eso, la dietista la sitúa en la categoría de "consumo ocasional": perfecta para una cena especial o una ensalada festiva, pero no como queso de referencia para varias veces a la semana.

Scamorza, gorgonzola y mascarpone: para momentos especiales

Scamorza: queso concentrado, calorías concentradas

La scamorza tiene una textura firme similar a la de un queso joven curado o una pequeña tomme. Al perder más humedad durante su elaboración, el resultado es un queso más concentrado, con mayor contenido de grasa y sal.

Ronda las 320 kcal por 100 gramos. Fundida sobre una fuente al horno, la cantidad puede dispararse fácilmente si no se regula la mano. Una loncha fina sobre el plato ya aporta mucho sabor; desde el punto de vista nutricional, no hace falta más.

Gorgonzola: cremoso y fluido, pero nada ligero

Su consistencia blanda y fundente lleva a mucha gente a pensar que el gorgonzola es "menos contundente". Sin embargo, los datos nutricionales cuentan otra historia: aproximadamente 370 kcal por 100 gramos y un elevado porcentaje de grasa.

Los quesos azules como el gorgonzola ofrecen un sabor intenso con pequeñas cantidades. Unos pocos trozos o migas suelen ser más que suficientes.

Si te gustan los quesos de carácter, lo más inteligente es invertir en calidad y usar poca cantidad, en lugar de consumir grandes porciones de quesos de menor intensidad.

Mascarpone: nata espesa disfrazada de queso

El mascarpone es, en esencia, nata muy espesa con un pequeño paso hacia el territorio del queso. Su porcentaje de grasa ronda el 40%, comparable al de la nata para montar entera. El aporte energético lo confirma: entre 400 y 450 kcal por 100 gramos.

Esto lo sitúa claramente en la categoría de "postre" más que en la de "queso para el día a día". Una fina capa en un dulce o una cucharadita en una salsa está bien. Pero un cuenco generoso de mascarpone como merienda hace descarrilar cualquier plan calórico.

¿Con qué frecuencia se puede comer queso italiano sin remordimientos?

La dietista lo tiene claro: quien quiera disfrutar del queso con regularidad y al mismo tiempo velar por su salud, debe apostar principalmente por la ricotta. La mozzarella y la burrata pueden aparecer de vez en cuando, siempre que las porciones sean moderadas.

  • Ricotta: puede consumirse varias veces a la semana, especialmente en platos salados.
  • Mozzarella: mejor limitar la porción a media bola cuando se toma con asiduidad.
  • Burrata, scamorza, gorgonzola, mascarpone: reservarlos preferentemente para ocasiones especiales.

De este modo queda espacio para el disfrute sin acumular de forma sistemática un exceso de grasas saturadas y calorías.

Consejos para combinar el queso italiano de manera más saludable

El impacto del queso en la salud depende en gran medida de lo que lo acompaña en el plato. Algunas combinaciones prácticas marcan una diferencia real:

  • Combina siempre los quesos cremosos con abundantes verduras y cereales integrales.
  • Prescinde del aceite extra cuando el queso elegido ya es graso de por sí.
  • Usa los quesos de sabor intenso como toque aromatizante, no como ingrediente principal.
  • Alterna los postres con mascarpone con opciones a base de fruta fresca o yogur natural.

Repartir la porción de antemano, por ejemplo dividiendo una bola de mozzarella entre dos o tres personas, evita que el queso acabe dominando todo el plato.

¿Qué significan realmente las cifras de grasa y proteína para tu salud?

En el caso del queso, el impacto sobre la salud va más allá de las calorías. Las grasas saturadas pueden elevar el colesterol LDL, aumentando a largo plazo el riesgo cardiovascular. La sal influye directamente en la presión arterial. Las proteínas generan sensación de saciedad, lo que ayuda a moderar la ingesta total a lo largo del día.

La ricotta destaca favorablemente porque aporta proteínas suficientes para saciar, contiene menos grasa saturada que la mayoría de los quesos italianos y resulta notablemente discreta en sal. Para personas con diabetes o sobrepeso, esa combinación suele traducirse en un nivel de azúcar en sangre más estable y en menos necesidad de picar entre horas.

Así que quien adore el queso italiano no tiene por qué elegir entre sabor y salud. Tomando la ricotta como base, reservando las opciones más calóricas para momentos especiales y controlando conscientemente las porciones, el placer queda garantizado sin que cada pizza o pasta con queso se convierta en motivo de preocupación.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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