Hipertensión y queso: estas 4 variedades todavía puedes comerlas

Muchas personas con hipertensión tienen que vigilar tanto su tensión arterial como el consumo de sal, pero no quieren renunciar a su trozo de queso favorito. Y lo cierto es que tampoco tienen por qué hacerlo siempre.

Quienes adoran el queso y además padecen hipertensión suelen escuchar que la tabla de quesos es territorio prohibido. Sin embargo, los dietistas señalan que existen algunas variedades que, consumidas con moderación, encajan perfectamente en una alimentación respetuosa con la tensión arterial. Todo gira menos en torno a prohibiciones absolutas y mucho más en torno al contenido de sal, el tamaño de las porciones y las combinaciones inteligentes con otros alimentos.

Por qué el queso puede ser problemático en la hipertensión

En el contexto de la hipertensión, la sal juega un papel fundamental. El sodio —el componente activo de la sal de mesa— provoca que el cuerpo retenga más líquido. Esto aumenta el volumen sanguíneo y eleva la presión sobre las paredes de los vasos, acercando el riesgo de infarto o ictus en quienes ya tienen la tensión elevada.

La Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo de 5 gramos de sal al día. En la práctica, muchas personas consumen entre 9 y 12 gramos. El queso contribuye de forma significativa: los quesos curados y los azules pueden contener fácilmente entre 2 y 4 gramos de sal por cada 100 gramos. Eso se acumula rápido, especialmente cuando en el menú también hay fiambres, sopas y productos ultraprocesados.

El queso no tiene que desaparecer completamente de la dieta en caso de hipertensión, pero la elección y la cantidad marcan la diferencia.

Al mismo tiempo, el queso aporta nutrientes valiosos: calcio, proteínas de calidad, fósforo, vitaminas y en algunos casos también potasio. Estudios recientes muestran que los productos lácteos con menor contenido graso y un aporte moderado de sal pueden asociarse a una tensión arterial ligeramente más baja. Por eso, los expertos en nutrición no solo evalúan los riesgos, sino también los beneficios.

Los cuatro quesos que los expertos consideran seguros

Los dietistas mencionan con frecuencia cuatro tipos de queso que contienen relativamente poca sal y siguen siendo nutritivos: un queso suizo tipo emmental, la mozzarella, el queso fresco de cabra y la ricotta. No son una carta blanca para comer sin límite, pero representan una opción claramente mejor que, por ejemplo, el queso manchego curado, el queso azul o el queso rallado duro para pasta.

Tipo de queso Sodio medio por ración* Calcio por ración* Observación
Queso tipo emmental ± 54 mg por 28 g ± 250 mg Poco procesado, relativamente bajo en sal
Mozzarella fresca ± 85 mg por 28 g Varía según marca Sabor suave, ideal para ensaladas
Queso fresco de cabra ± 118 mg por 28 g ± 85 mg Cremoso y fácil de dosificar
Ricotta ± 135 mg por media taza ± 289 mg Ligera, ideal tanto para platos salados como dulces

*Valores basados en datos nutricionales internacionales; los productos españoles pueden variar ligeramente, por lo que conviene consultar siempre el etiquetado.

Qué revelan los estudios sobre el queso y la tensión arterial

Los grandes estudios poblacionales muestran un patrón claro: las personas que consumen lácteos desnatados o semidesnatados con regularidad, incluidos quesos más bajos en sal, presentan de media una tensión arterial algo más reducida. El efecto no es espectacular, pero sí relevante a largo plazo.

  • Un aporte extra de calcio procedente de lácteos suele ir acompañado de una ligera bajada tanto de la presión sistólica como de la diastólica.
  • El fósforo y el potasio presentes en los productos lácteos pueden contribuir a la regulación de la tensión arterial.
  • Los efectos favorables se aprecian sobre todo en personas que siguen una dieta variada y no excesivamente salada.

Eso sí: estos estudios son principalmente observacionales. Muestran asociaciones, no relaciones causales demostradas. Aun así, ofrecen a médicos y dietistas argumentos suficientes para no desterrar el queso de la dieta de forma categórica, especialmente cuando la persona lleva una alimentación saludable y hace ejercicio con regularidad.

¿Cuánto queso es seguro si tienes hipertensión?

La mayoría de los dietistas aplica una pauta bastante sencilla: alrededor de 30 a 40 gramos de queso al día es un límite razonable para la mayoría de los adultos, siempre que se trate de variedades bajas en sal. Eso equivale, por ejemplo, a:

  • una loncha fina de queso tipo emmental en una rebanada de pan integral, o
  • media bola de mozzarella fresca en una ensalada, o
  • dos cucharadas de queso fresco de cabra sobre una tostada integral, o
  • dos cucharadas generosas de ricotta mezcladas con pasta o como base de postre.

Quien concibe el queso como un condimento en lugar de como plato principal controla las porciones de forma natural.

No hay que olvidar que lo que importa es el conjunto de la dieta. Una pequeña porción de queso bajo en sal resulta mucho menos problemática cuando el resto del día está protagonizado por verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos sin sal añadida.

Cómo usar emmental, mozzarella, queso de cabra y ricotta de manera inteligente

Queso tipo emmental: loncha fina, gran resultado

Esta variedad contiene relativamente poco sodio en comparación con muchos otros quesos curados. Úsalo cortado en lonchas finas:

  • sobre una tostada integral con pepino, tomate y lechuga
  • rallado sobre un gratinado de verduras, en lugar de una gruesa capa de queso rallado salado
  • en daditos dentro de una ensalada de lentejas o garbanzos

Evita combinarlo con embutidos salados. La suma de pan, queso y fiambre dispara el contenido de sal con mucha facilidad.

Mozzarella: fresca, suave y relativamente ligera

La mozzarella fresca tiene un sabor delicado y se funde bien. Algunas ideas prácticas:

  • ensalada de tomate, albahaca, aceite de oliva y media bola de mozzarella
  • pizza casera sobre base integral, con abundante verdura y poca cantidad de queso
  • verduras a la plancha con lonchas de mozzarella por encima como almuerzo caliente

Fíjate en los valores nutricionales del supermercado: la mozzarella rallada para pizza suele tener más sal que las bolas frescas conservadas en agua.

Queso fresco de cabra: cremoso y fácil de dosificar

El queso fresco de cabra se extiende en capas finas, lo que permite controlar bien la cantidad. Algunas propuestas:

  • una tostada integral con una fina capa de queso de cabra y rodajas de pimiento
  • ensalada de remolacha asada con una cucharadita de queso de cabra desmenuzado
  • calabacín relleno de verduras con un toque de queso de cabra como acento de sabor

Presta atención a la diferencia entre el queso de cabra fresco y blando y las versiones curadas y más firmes. Estas últimas suelen tener un contenido de sal mucho más elevado.

Ricotta: el comodín ligero de la cocina

La ricotta tiene una textura suave y ligeramente granulosa, y naturalmente contiene menos grasa que muchos otros quesos. Se adapta perfectamente tanto a preparaciones saladas como dulces:

  • mezcla ricotta con espinacas cocidas y hierbas aromáticas como relleno de canelones
  • sustituye la nata por ricotta en una salsa de pasta, acompañada de abundante verdura
  • prepara un postre con ricotta, frutos rojos y una pequeña cucharadita de miel

Gracias a su sabor suave, necesitarás menos sal añadida para conseguir el mismo resultado gustativo.

Cómo identificar un queso bajo en sal en el supermercado

La tabla de información nutricional del envase sigue siendo tu mejor aliada. Fíjate especialmente en:

  • Gramos de sal por 100 gramos: busca un máximo de 0,8 a 1 gramo por cada 100 gramos.
  • Tamaño de la ración: una ración raramente supera los 30 gramos, aunque las lonchas de los envases prefileteados puedan sugerir lo contrario.
  • Lista de ingredientes: términos como "salmuera" o varios aditivos conservantes suelen indicar un mayor contenido en sal.

Quien lee el etiquetado de forma habitual descubre enseguida que las diferencias entre quesos son enormes.

Si ya tienes hipertensión diagnosticada o tomas medicación para bajar la tensión, merece la pena comentar tus quesos favoritos en la próxima consulta. Un dietista puede calcular, a partir de las marcas que consumes habitualmente, cuánto cabe de forma responsable en tu dieta diaria.

¿Y si además de hipertensión tienes otras patologías?

Las personas con problemas renales, insuficiencia cardíaca o diabetes necesitan vigilar con más rigor tanto la sal como las proteínas. En esos casos, el queso puede verse más restringido. El acompañamiento individualizado por parte de un médico y un dietista resulta entonces imprescindible. Modificar la dieta sin supervisión puede hacer que los medicamentos funcionen peor.

Para quienes simplemente tienen la tensión algo elevada, el enfoque suele ser más pragmático: menos alimentos ultraprocesados, más ingredientes frescos y usar el queso como condimento en porciones pequeñas. Combinado con ejercicio físico regular, pérdida de peso en caso de sobrepeso y un consumo moderado de alcohol, esto puede reducir la tensión arterial de manera perceptible.

Así que quien ama el queso no tiene por qué sentirse culpable de forma automática. Con queso tipo emmental, mozzarella, queso fresco de cabra y ricotta en pequeñas cantidades, y prestando atención al total de sal consumido durante el día, queda margen más que suficiente para disfrutar de forma responsable. La clave está en medir, elegir y combinar, no en todo o nada.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

Scroll to Top