Una central nuclear que casi no se ve desde la superficie
Bajo las llanuras del Medio Oeste estadounidense, un equipo trabaja en silencio en una central nuclear que apenas deja huella sobre el terreno. No hay cúpulas de hormigón ni torres de refrigeración en el horizonte. Todo ocurre casi dos kilómetros bajo tierra.
En el estado de Kansas ha arrancado un ambicioso proyecto nuclear experimental. En lugar de construir un reactor dentro de una estructura masiva de acero y hormigón, la idea es emplazarlo a casi dos kilómetros de profundidad, dejando que las propias capas de roca actúen como escudo protector natural. Si todo va según lo previsto, la instalación generará sus primeros kilovatios durante el verano de 2026.
Una startup californiana perfora los primeros pozos en Kansas
El motor de este proyecto es Deep Fission, una empresa emergente con sede en California. El pasado 11 de marzo, la compañía inició la perforación del primero de tres pozos exploratorios en las inmediaciones de la localidad de Parsons, en Kansas. El objetivo es instalar allí un reactor nuclear subterráneo con una potencia térmica de 15 megavatios, capaz de generar aproximadamente 5 megavatios de electricidad.
Cada pozo alcanzará una profundidad de unos 1.830 metros con un diámetro de apenas 20 centímetros. Los equipos de perforación emplean maquinaria y técnicas propias de la industria del petróleo y el gas, lo que permite mantener los costes relativamente bajos y trabajar a un ritmo ágil.
Estos tres primeros pozos tienen un único propósito: cartografiar el subsuelo con precisión. Deep Fission necesita conocer la composición exacta de las distintas capas geológicas, su resistencia estructural y la posible presencia de fracturas o zonas permeables al agua.
La central nuclear del futuro no se parece a una gran cúpula en el horizonte, sino a una sencilla plataforma de perforación con unos pocos pozos.
Por qué se eligió Kansas
La elección de esta ubicación no es casualidad. La región de Parsons destaca por su geología estable y bien documentada. Las formaciones rocosas son compactas y prácticamente impermeables, lo que ofrece una barrera natural contra la radiación e impide que posibles sustancias radiactivas puedan dispersarse.
Con las perforaciones exploratorias, Deep Fission pretende:
- Determinar el grosor y la composición de cada capa geológica
- Verificar si los equipos de perforación estándar son aptos para este tipo de aplicación nuclear
- Estudiar el comportamiento de la columna de agua a gran profundidad
- Comprobar si los modelos teóricos de seguridad se ajustan a la realidad del terreno
Si el subsuelo cumple todos los requisitos, se perforará un cuarto pozo diseñado específicamente para albergar el recipiente del reactor, situado en el fondo de una cavidad inundada de agua.
La tierra como cúpula: cómo funciona un reactor a 1,8 kilómetros de profundidad
El concepto se basa en una idea sorprendentemente sencilla: aprovechar la naturaleza como protección en lugar de levantar enormes edificios en superficie. Por encima del reactor se extenderá una columna de agua de 1,8 kilómetros de altura, lo que genera una presión de alrededor de 160 bares. Bajo esas condiciones, las paredes del reactor no necesitan el grosor extremo de acero que requieren las centrales convencionales.
El diseño guarda parentesco con los reactores de agua a presión existentes, aunque en una versión mucho más esbelta y distribuida verticalmente dentro de un pozo estrecho. El módulo del reactor desciende mediante un cable hasta una cavidad subterránea. Todos los componentes críticos permanecen en las profundidades; solo las tuberías, los instrumentos de medición y las conexiones eléctricas emergen a la superficie.
Donde las centrales nucleares tradicionales dependen del hormigón y el acero, este diseño confía en la gravedad, la presión del agua y cientos de metros de roca.
Una barrera natural ante cualquier incidente
Las capas de roca circundantes forman una especie de escudo protector geológico. En las centrales convencionales, esa protección debe construirse con hormigón armado de varios metros de espesor. En Kansas, la propia geología asume parte de ese papel. Los materiales radiactivos quedan confinados en un pozo estrecho rodeado de rocas prácticamente impermeables.
En el hipotético escenario de un accidente grave, los productos de fisión permanecerían atrapados a casi dos kilómetros de profundidad. Las sucesivas capas geológicas actuarían como barreras en cascada, de forma similar a como algunos países plantean el almacenamiento de residuos nucleares en formaciones profundas.
Costes más bajos y construcción más rápida que las centrales nucleares convencionales
Deep Fission presenta este proyecto abiertamente como una alternativa económica frente a las costosas centrales nucleares de superficie. Una central tradicional puede requerir decenas de miles de millones de euros y más de una década entre planificación y construcción. Para su diseño subterráneo, la compañía maneja cifras radicalmente distintas.
Según cálculos internos, el precio por megavatio instalado podría ser hasta cinco veces inferior al de las centrales convencionales. Esto se explica principalmente por tres factores:
- Necesidad mucho menor de hormigón y acero en superficie
- Aprovechamiento de tecnología de perforación ya existente en lugar de construcciones a medida
- Reactores compactos susceptibles de producción en serie
Deep Fission afirma que una unidad completa puede estar operativa en aproximadamente medio año desde que los pozos reciben la aprobación correspondiente. Para poner esto en perspectiva: las grandes centrales nucleares nuevas acumulan habitualmente años de retraso. Los inversores parecen convencidos; hasta ahora se han captado alrededor de 80 millones de dólares.
Un reactor pequeño orientado a clientes específicos
El reactor subterráneo no pretende sustituir a una gran central de varios gigavatios. Con 15 megavatios térmicos —y unos 5 megavatios eléctricos—, Deep Fission apunta a aplicaciones de nicho: instalaciones industriales remotas, emplazamientos mineros o centros de datos con una demanda eléctrica constante y estable.
El combustible es uranio de baja concentración, el mismo tipo que se utiliza en la mayoría de los reactores civiles. En febrero, la empresa firmó un contrato con Urenco USA para el suministro de este combustible. Optar por un tipo de combustible conocido permite que el diseño se mantenga más cerca de la normativa vigente y de la experiencia acumulada en el sector.
Filosofía de seguridad: refrigeración pasiva y mínimo impacto en superficie
Uno de los argumentos más destacados del proyecto es su enfoque renovado de la seguridad. Muchos accidentes nucleares del pasado se produjeron porque fallaron bombas, generadores de emergencia o sistemas de refrigeración. Deep Fission aspira a reducir drásticamente esa dependencia mediante la refrigeración pasiva.
Ante una parada de emergencia, la columna de agua sobre el núcleo del reactor circula de forma espontánea. El agua caliente asciende y el agua más fría desciende, disipando el calor residual sin que las bombas necesiten electricidad alguna. La profundidad y la geometría del pozo favorecen de manera natural este proceso de convección.
La construcción vertical y estrecha ofrece otra ventaja: es considerablemente menos sensible a los terremotos que las instalaciones de gran superficie. Los movimientos horizontales del suelo generan tensiones mucho menores en un pozo estrecho que en grandes edificios y extensas redes de tuberías.
Mientras las centrales nucleares clásicas dependen de sistemas de seguridad activos, este diseño busca que todo funcione en la medida de lo posible mediante principios físicos fundamentales.
Energía subterránea sin impacto visual en el paisaje
Deep Fission tiene en el punto de mira a clientes con un alto consumo eléctrico que no desean grandes instalaciones industriales visibles en sus terrenos. Los centros de datos, por ejemplo, se enfrentan a una demanda energética creciente impulsada por la inteligencia artificial y los servicios en la nube, mientras que las grandes centrales en superficie generan resistencia social entre los vecinos.
Con un reactor subterráneo, la infraestructura visible se reduce a un pequeño recinto con pozos de perforación, algunos edificios auxiliares y una conexión a la red eléctrica. No hay torres, cúpulas ni torres de refrigeración. El impacto territorial es mínimo, lo que aumenta las posibilidades de aceptación social.
Qué puede significar esto para la energía nuclear y el suministro eléctrico
Si el proyecto piloto de Kansas resulta exitoso, Deep Fission ve la oportunidad de desplegar la misma tecnología en múltiples puntos de los Estados Unidos. Cada emplazamiento contaría con un grupo de pozos conectados a la red o directamente a un gran consumidor, como una fábrica o un centro de datos.
Esto daría lugar a un modelo que se asemeja más a una red de pequeñas islas energéticas dispersas que a unas pocas grandes centrales nacionales. Esa distribución reduce el impacto de cualquier avería sobre la red eléctrica general y facilita la atracción de empresas locales con alta demanda de energía.
Para países con una industria petrolífera y gasística consolidada, este enfoque puede resultar especialmente interesante. El conocimiento en perforación profunda, geología y trabajo subterráneo ya existe. En lugar de extraer únicamente combustibles fósiles del subsuelo, esa misma experiencia podría aprovecharse para crear pozos destinados a la energía nuclear.
Conceptos clave sobre los reactores nucleares subterráneos
Para quienes no estén familiarizados con la terminología nuclear, estos son algunos de los términos esenciales del proyecto:
| Término | Significado |
|---|---|
| Criticidad | Punto en el que la reacción nuclear se sostiene por sí misma sin aporte externo de energía |
| Uranio de baja concentración | Uranio cuya fracción fisionable se ha elevado a unos pocos porcentajes, habitual en centrales civiles |
| Refrigeración pasiva | Sistema de enfriamiento que opera mediante procesos naturales como la convección, sin bombas activas ni suministro eléctrico |
| Potencia térmica | Calor total producido por el reactor; una parte de ese calor se convierte en electricidad |
Este tipo de conceptos nucleares innovadores plantea interrogantes de calado. ¿Cómo se desmantelarán los pozos de forma segura tras décadas de uso? ¿Cómo se evita el contacto entre el agua subterránea y los materiales radiactivos? ¿Qué medidas de seguridad adicionales son necesarias para prevenir sabotajes en una instalación mayormente invisible?
Los organismos reguladores estadounidenses deberán abordar estas cuestiones durante los próximos años antes de que los reactores subterráneos puedan generalizarse. Sus defensores destacan la combinación de infraestructura poco visible, costes reducidos y seguridad pasiva integrada. Los escépticos, en cambio, insisten en el largo plazo: un reactor a gran profundidad no elimina el debate sobre las generaciones futuras, sino que lo traslada hacia un terreno todavía muy poco explorado.













