Una especie de avispa invasora avanza a una velocidad alarmante, amenaza a las colmenas y aparece a un ritmo récord en jardines y zonas urbanas.
Mientras apicultores y ayuntamientos buscan desesperadamente formas de frenar a estos agresivos invasores, emerge un aliado tecnológico sorprendente: una combinación de inteligencia artificial, cámaras y minúsculos transmisores capaz de localizar y eliminar nidos con mucha mayor rapidez que los métodos tradicionales.
El avispón asiático avanza: cientos de nidos en poco tiempo
El avispón asiático ya representa un problema grave en gran parte de Europa. Hace unos pocos años, los nidos aparecían de forma aislada; hoy, en algunas regiones se cuentan por cientos cada temporada. En un departamento francés, el número de nidos detectados pasó de menos de veinte en 2023 a casi cien en 2024, para superar los cuatrocientos en 2025.
Este crecimiento desata una enorme preocupación entre los apicultores. La especie ataca directamente a las colmenas, permanece al acecho frente a las colmenas esperando el regreso de las abejas y destruye colonias enteras en poco tiempo. En 2024, el avispón asiático se relacionó en Francia con la muerte de una de cada cinco abejas melíferas.
El avispón asiático caza sistemáticamente abejas, insectos imprescindibles para la producción de alimentos y la biodiversidad.
Dado que los polinizadores son fundamentales para los cultivos y las plantas silvestres, gobiernos y apicultores buscan métodos más rápidos y precisos para encontrar los nidos. Capturar individuos sueltos apenas sirve de nada; hay que eliminar el origen del problema.
Por qué localizar un nido resulta tan complicado
Los nidos del avispón asiático suelen colgarse a gran altura en los árboles o esconderse entre vegetación densa o en el interior de edificios. Esto permite que una colonia pase desapercibida durante mucho tiempo, hasta que la población ya ha crecido considerablemente. Los métodos tradicionales de rastreo son lentos y exigen muchos recursos humanos y materiales.
Herramientas clásicas: desde los prismáticos hasta las cámaras térmicas
Hasta ahora, los equipos de control han recurrido a diversos métodos, algunos bastante laboriosos:
- Prismáticos térmicos: para detectar nidos calientes en árboles o fachadas, especialmente al anochecer o por la noche.
- Trampas con cebo dulce: para atraer avispones cerca de las colmenas o en jardines.
- Seguimiento manual: se captura un avispón, se libera y se intenta estimar la ubicación del nido observando su dirección de vuelo y el tiempo que tarda en regresar.
Este último método suena sencillo, pero en la práctica resulta muy complicado: los insectos vuelan rápido, desaparecen tras edificios o árboles, y delimitar una zona de búsqueda a partir de estimaciones aproximadas consume muchísimo tiempo.
Trampas con IA: la cámara que reconoce al intruso
La gran novedad es el uso de la inteligencia artificial en el primer paso del proceso: distinguir a esta especie peligrosa del resto de insectos. Las trampas modernas incorporan una pequeña cámara y un algoritmo entrenado para identificar al avispón asiático por su forma, color y tamaño.
En el momento en que un insecto cae en la trampa, la cámara captura imágenes y el software determina en cuestión de segundos si se trata de la especie invasora o no. Solo cuando hay una coincidencia positiva se envía una alerta al apicultor o al equipo de control, por ejemplo a través de una aplicación móvil.
La IA permite identificar automáticamente la especie correcta, de modo que los apicultores no tienen que revisar las trampas durante horas.
Esto reduce el riesgo de matar insectos beneficiosos innecesariamente y hace que el control sea mucho más preciso. Una trampa que reconoce la especie por sí sola puede instalarse en más lugares sin necesidad de supervisión constante.
Transmisores en miniatura sobre una avispa: tecnología al límite
La IA por sí sola no elimina el nido. El siguiente paso consiste en atraer temporalmente a un avispón y utilizarlo como «guía» involuntario. Una vez capturado, el operario introduce CO₂ en la trampa para aturdirlo brevemente.
Durante esos pocos minutos, se fija un minúsculo transmisor en el abdomen del insecto. Después, el avispón se despierta y vuela normalmente de regreso a su nido. Con un receptor en tierra, el operario sigue la señal hasta acercarse lo suficiente para localizar visualmente el nido.
| Paso | ¿Qué ocurre? |
|---|---|
| 1. Atracción | Una trampa con cebo atrae avispones en la zona problemática. |
| 2. Identificación con IA | La cámara y el algoritmo verifican si realmente es un avispón asiático. |
| 3. Aturdimiento | El CO₂ adormece brevemente al avispón para poder colocarle el transmisor. |
| 4. Seguimiento | El avispón vuela de regreso; el transmisor emite una señal para rastrear su ruta. |
| 5. Eliminación del nido | Un equipo especializado destruye el nido localizado. |
La técnica aún no está perfectamente afinada. Los transmisores suelen tener una autonomía de apenas unas horas, son costosos y no siempre se recuperan. Cada transmisor perdido supone un gasto extra. Aun así, los equipos de control ven en este método una de las pocas vías realmente eficaces para localizar nidos con rapidez en zonas urbanizadas o boscosas.
Costoso y complejo, pero posiblemente vital para las abejas
El enfoque que combina trampas con IA y transmisores en miniatura requiere inversión en hardware, software y formación especializada. No es una solución que cualquier apicultor aficionado pueda montar por su cuenta. Los ayuntamientos, las comunidades autónomas y los gobiernos nacionales deberán destinar presupuesto si quieren implementar este método a gran escala.
Sin un control específico y efectivo, las poblaciones de abejas seguirán disminuyendo, con un impacto directo en los cultivos de frutas y verduras.
Además, sigue abierto el debate sobre los daños colaterales. Algunos ciudadanos recurren a venenos o trampas caseras que también matan abejas, abejorros y otros insectos beneficiosos. Los expertos advierten que el control indiscriminado puede causar más daño que bien, y abogan por un uso controlado y profesional de la tecnología.
El papel de los ciudadanos: mejor reportar que actuar por cuenta propia
Una parte importante de esta batalla no se libra en laboratorios, sino en jardines, garajes y parques. Los vecinos son con frecuencia los primeros en detectar un nido o en observar avispas inusualmente grandes. Por eso, en Francia existe una plataforma oficial de notificación donde cualquier persona puede reportar nidos sospechosos; los expertos evalúan si se trata de la especie asiática y envían un equipo.
Para España y otros países hispanohablantes, sistemas similares resultan igualmente necesarios: puntos centrales de notificación, guías fotográficas claras y recomendaciones sobre lo que no se debe hacer en ningún caso. Meter un palo en un nido o aplicar veneno puede ser extremadamente peligroso, ya que la colonia defiende su nido de forma muy agresiva.
- Toma fotografías nítidas desde una distancia segura, sin acercarte al nido.
- Anota la ubicación y la altura del nido con la mayor precisión posible.
- Contacta con tu ayuntamiento o con un punto de notificación regional.
- No utilices remedios caseros ni venenos cerca de las colmenas.
¿Qué es exactamente el avispón asiático?
El avispón asiático es más grande que una avispa común, pero más pequeño que el avispón europeo. Tiene el cuerpo de color marrón oscuro a negro con una llamativa banda amarilla en el abdomen y las patas frecuentemente amarillas. La especie es originaria de Asia y llegó a Europa a través del transporte de mercancías.
Una sola colonia puede llegar a albergar miles de individuos. Construyen nidos de papel, generalmente a gran altura en los árboles o resguardados bajo tejados. La actividad alcanza su punto máximo a finales del verano y en otoño, cuando atacan intensamente las colmenas en busca de alimento rico en proteínas.
Perspectivas de futuro: robots, colmenas inteligentes y normativas más estrictas
Los investigadores ya miran más allá de las trampas con IA y los transmisores. En varios países se están realizando pruebas con colmenas inteligentes que, mediante sensores y cámaras, registran automáticamente cuántas avispas depredadoras rondan la colmena. También se estudia el uso de drones equipados con cámaras térmicas para escanear grandes extensiones de terreno en busca de nidos en las copas de los árboles.
Junto a la tecnología, los ecólogos señalan la importancia de la regulación: controles más rigurosos sobre la importación de mercancías, cuarentenas rápidas ante nuevos hallazgos y directrices claras para los ciudadanos. Sin esa combinación de medidas, la lucha seguirá siendo un juego del gato y el ratón que las abejas tienen todas las de perder.
Para apicultores y propietarios de jardines, los próximos años exigirán una mezcla de vigilancia activa y colaboración. Las notificaciones, las observaciones precisas y la prudencia en el uso de venenos son lo que hace que las soluciones basadas en IA resulten verdaderamente eficaces. Solo así aumentan las posibilidades de que las colonias de abejas se recuperen y de que el avispón asiático no se convierta en un desastre permanente para la naturaleza y la agricultura.













