Una gigantesca ‘láser’ cósmica a 8 mil millones de años luz asombra a los astrónomos

Desde las profundidades del cosmos, una señal de radio extraordinariamente estrecha y poderosa ha llegado hasta la Tierra después de viajar durante miles de millones de años.

Utilizando el radiotelescopio sudafricano MeerKAT, un equipo de astrónomos ha detectado un fenómeno cósmico verdaderamente excepcional: un haz intensísimo de radiación de microondas procedente de la colisión entre dos galaxias lejanas, amplificado además por la curvatura del espacio-tiempo.

No es un láser, sino un máser: ¿qué se ha detectado exactamente?

El término "láser cósmico" resulta llamativo, pero técnicamente no es del todo preciso. Lo que los científicos han observado es un máser, acrónimo en inglés de Microwave Amplification by Stimulated Emission of Radiation. Mientras que un láser emite luz visible o infrarroja, un máser trabaja con microondas, es decir, radiación de radio de menor energía.

Aun así, el principio físico es prácticamente idéntico. En ambos casos se genera un haz extremadamente estrecho de radiación con la misma frecuencia y dirección. Cuando la fuente alcanza una luminosidad descomunal, los investigadores hablan de un megamáser o incluso de un gigamáser. La fuente recién descubierta pertenece a esta última categoría, la más extrema de todas.

Este gigamáser se encuentra a unos 8 mil millones de años luz de distancia y representa una de las señales de radio más potentes jamás detectadas a semejante escala.

La señal está asociada al sistema HATLAS J142935.3–002836, un complejo de galaxias en proceso de fusión repleto de gas y polvo interestelar. La radiación partió cuando el universo tenía apenas unos 5.800 millones de años y, desde entonces, ha recorrido un camino plagado de obstáculos cósmicos para llegar hasta nosotros.

Una colisión galáctica como detonante de la señal

El origen de todo este fenómeno es una monumental colisión entre dos galaxias masivas. Ambas contenían enormes reservas de gas, incluyendo nubes de moléculas de hidroxilo (OH). El hidroxilo, compuesto por un átomo de oxígeno y uno de hidrógeno, desempeña ciertos papeles en la química atmosférica terrestre, pero en condiciones extremas del espacio su comportamiento cambia radicalmente.

Cuando dos galaxias se fusionan, las nubes de gas quedan comprimidas, calentadas y sacudidas por la gravedad y la turbulencia. En ese entorno tan violento, las moléculas de OH pueden alcanzar un estado energético especial conocido como inversión de población, en el que una proporción elevada de moléculas se encuentra en un estado excitado y con alta energía.

En ese momento puede desencadenarse algo extraordinario. Si una de esas moléculas excitadas emite un fotón —una partícula de luz en forma de onda de radio—, ese fotón puede estimular a las moléculas vecinas para que hagan exactamente lo mismo. Así arranca una reacción en cadena:

  • Un fotón dispara a una segunda molécula,
  • ese nuevo fotón activa a otra inmediatamente,
  • todos los fotones generados comparten la misma frecuencia y dirección,
  • el haz se va amplificando paso a paso de forma coherente.

De este modo, la nube de gas se convierte en un amplificador natural. La radiación de cada molécula de OH se acumula de manera ordenada en lugar de interferir destructivamente. Las ondas avanzan en fase, lo que produce un haz potente y estrecho. Este proceso, denominado colimación, concentra una gran parte de la energía en una sola dirección, que en este caso apuntó directamente hacia nuestra Tierra tras miles de millones de años de viaje.

Doble amplificación: física cuántica y una lente cósmica

El efecto máser en la nube de gas es solo el primer paso. Existe un segundo factor que hace esta señal verdaderamente extraordinaria: la gravedad actuó como una especie de lente cósmica. Durante su viaje de miles de millones de años, el haz cruzó frente a otra galaxia muy masiva o a un cúmulo de galaxias. La masa de ese objeto curva el espacio a su alrededor.

Según la teoría de la relatividad de Einstein, la luz se dobla en presencia de masa, porque el espacio y el tiempo están curvados en esas regiones. Este efecto, conocido como lente gravitacional, puede concentrar y amplificar rayos de luz de la misma manera que una lupa de cristal concentra los rayos del sol.

El gigamáser fue amplificado dos veces: primero por procesos cuánticos en la nube de gas y después por la lente gravitacional de una galaxia intermedia.

Para los astrónomos, esto es un hallazgo de enorme valor. Sin esa doble amplificación, el haz habría llegado demasiado débil como para ser captado por las antenas de MeerKAT. Gracias a ella, la señal fue suficientemente intensa para sobresalir por encima del ruido de fondo, como un eco casi imperceptible de una violenta fusión galáctica ocurrida hace eones.

Tan brillante como 300.000 soles, pero concentrado en una banda de frecuencia muy estrecha

El análisis de la señal revela que la fuente original tenía una luminosidad asombrosa: equivalente aproximadamente a 300.000 soles. Eso no significa que emitiera ese brillo en todo el espectro electromagnético, como lo haría una estrella. Toda esa energía estaba encerrada en un rango muy reducido de frecuencias de radio, las líneas características del hidroxilo.

Las moléculas de OH solo pueden emitir o absorber fotones a ciertas frecuencias fijas y bien definidas. Esto hace que toda la energía del máser quede concentrada en esas líneas espectrales. Para un radiotelescopio, eso supone una gran ventaja: en lugar de recibir un ruido amplio y difuso, llega una señal estrecha e intensa. Incluso tras miles de millones de años de viaje, esa señal logra destacar por encima del fondo cósmico.

Característica Gigamáser cósmico
Distancia Aproximadamente 8 mil millones de años luz
Origen Colisión de dos galaxias ricas en gas
Molécula responsable Hidroxilo (OH)
Luminosidad Unas 300.000 veces la del Sol, en bandas estrechas
Amplificación Efecto máser + lente gravitacional

Por qué esta señal resulta tan valiosa para los cosmólogos

Para los entusiastas de la vida extraterrestre, un haz de radio estrecho y potente puede sonar inmediatamente a señal artificial. En este caso, sin embargo, el fenómeno surge por completo de las leyes naturales, sin intervención de ninguna tecnología ni civilización. Aun así, un gigamáser como este contribuye indirectamente a nuestra comprensión del cosmos, porque revela mucho sobre cómo crecían las galaxias en el universo joven.

Los máseres señalan regiones con nubes de gas densas y actividad intensa: formación de estrellas, fusiones galácticas, agujeros negros devorando materia. Al medir sus propiedades, los investigadores pueden deducir la cantidad de gas presente, la velocidad a la que se fusionan las galaxias y cómo era ese entorno hace miles de millones de años.

Además, los máseres funcionan como una especie de regla cósmica. Como emiten a frecuencias fijas conocidas, los desplazamientos de esas frecuencias revelan a qué velocidad se aleja una fuente de nosotros debido a la expansión del universo. Con varias fuentes de este tipo a distintas distancias, es posible construir un mapa más preciso de la historia de la expansión cósmica.

¿Qué es MeerKAT y por qué es tan crucial en este descubrimiento?

MeerKAT es un gran conjunto de radiotelescopios ubicado en Sudáfrica, formado por decenas de antenas parabólicas que trabajan de forma coordinada como si fueran un único instrumento gigante. Al combinar las señales de todas las antenas, se obtiene un telescopio virtual de enorme sensibilidad y resolución, lo que lo hace ideal para captar señales de radio extremadamente débiles, como las procedentes de máseres lejanos.

Este proyecto se considera el precursor del todavía más ambicioso Square Kilometre Array (SKA), un megaproyecto internacional que se construirá en los próximos años. Lo que MeerKAT ya es capaz de detectar hoy es solo un anticipo de lo que el SKA registrará en cantidades mucho mayores: ecos tenues de sucesos que ocurrieron cuando el universo era joven e inestable.

Máseres, láseres y lentes gravitacionales: entendiendo la conexión

Para quienes están familiarizados con los láseres cotidianos, conviene repasar brevemente las similitudes y diferencias. Los láseres tienen aplicaciones en medicina, industria y comunicaciones. El principio de emisión estimulada —un fotón que desencadena una cascada de fotones idénticos— es exactamente el mismo que opera en un máser.

La diferencia fundamental está en la longitud de onda: los láseres trabajan con luz visible o infrarroja, mientras que los máseres operan en el rango de las microondas. Por eso los máseres son invisibles para el ojo humano, pero perfectamente detectables con radiotelescopios. En el espacio, se forman de manera espontánea en nubes de gas alrededor de estrellas jóvenes, cerca de agujeros negros supermasivos o, como en este caso, en galaxias que colisionan.

Las lentes gravitacionales requieren un poco de imaginación para visualizarse. Un ejemplo útil: piensa en un bastón recto sumergido en agua que parece doblarse por la refracción de la luz. En el espacio, la masa desempeña el papel del agua: cuanto más pesado es un objeto, más desvía las trayectorias de la luz que pasa cerca de él. Ese efecto puede distorsionar una fuente lejana en forma de anillo o de arco, o simplemente, como en este descubrimiento, amplificar y concentrar su señal.

Precisamente esa combinación de microfísica —transiciones de energía en moléculas— y escala cósmica —deformación del espacio y el tiempo— es lo que hace tan fascinante a este gigamáser. Una minúscula transición cuántica en una molécula contribuye a generar una señal que, tras un viaje de miles de millones de años, llega como unos pocos pulsos adicionales medibles en los receptores de un radiotelescopio instalado en el suelo de Sudáfrica.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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