Un tarta napolitana con ganador del norte
Una tarta de Pascua icónica vuelve a acaparar titulares, pero esta vez por un motivo inesperado: el ganador hornea a cientos de kilómetros de donde nació la receta.
En un concurso nacional de pastelería, el título a la mejor pastiera de Italia no fue a parar a Campania, sino a una panadería situada a orillas del Lago de Iseo, en Lombardía. El resultado ha generado debates encendidos, aunque también demuestra hasta qué punto los pasteleros italianos cruzan cada vez más las fronteras regionales para aprender y cocinar.
La tarta de Nápoles, el ganador de Lombardía
En Italia, la pastiera es conocida como la tarta de Nápoles: ricotta, trigo cocido, agua de azahar, una masa quebrada crujiente y presencia obligada en cada mesa durante la Semana Santa. Si alguien en Italia tuviera que apostar por el mejor ejemplar, señalaría automáticamente el Golfo de Nápoles, Spaccanapoli o las colinas de Vomero.
Sin embargo, el gran premio del concurso Regina Pastiera edición 2026 viajó hacia el norte. Juri Caseri, jefe pastelero de Forneria del Lago en Paratico (provincia de Brescia), fue proclamado ganador con su interpretación de la clásica pastiera napolitana. Por si fuera poco, también se alzó con el título de Regina Colomba gracias a su versión del tradicional pan de Pascua italiano.
La pastiera napolitana de Pascua más célebre del momento no reposa en un escaparate de Nápoles, sino a orillas del Lago de Iseo.
Para muchos napolitanos, el resultado sabe a ligera provocación. Para los pasteleros del norte, es la prueba de que la excelencia artesanal no entiende de fronteras regionales.
¿Qué es exactamente el concurso Regina Pastiera?
Regina Pastiera nació en 2021 por iniciativa del apasionado de la repostería Stanislao Porzio, el mismo impulsor del conocido certamen del panettone Re Panettone, donde el clásico navideño se convirtió en una especie de "semana de la moda para masas fermentadas". Con Regina Pastiera, la tarta napolitana de Pascua obtuvo su propio escenario.
Algunas de las normas del concurso dejan claro que no se trata de un simple evento festivo:
- Solo pueden participar pastelerías artesanales
- Únicamente ingredientes naturales, sin semielaborados
- Las tartas se entregan de forma anónima en Milán
- La elaboración debe realizarse como máximo cinco días antes de la cata
- Evaluación rigurosa de aspecto, aroma, sabor, textura y fidelidad a la tradición napolitana
El jurado no juzga nombres, sino lo que tiene delante. Durante la edición del 20 de marzo, los expertos degustaron pastiere llegadas de todo el país y puntuaron cada pieza con detalle. Al abrir los sobres, un pastelero lombardo volvió a encabezar la clasificación.
Cómo el norte aprendió la técnica de un icono sureño
La victoria de Caseri no surge de la nada. En los últimos años, pasteleros del sur han cosechado grandes éxitos con el panettone, símbolo por excelencia de Milán y Lombardía. Maestros de Campania reclamaron repetidamente premios en competiciones navideñas, demostrando que una tradición puede transmitirse más allá de su lugar de origen.
En Regina Pastiera se observa ahora el patrón inverso. Las tres primeras ediciones las ganó Giulia Ripamonti, pastelera de Vimercate, cerca de Milán. Ella aprendió el oficio en parte en el sur: a través de una amiga conoció a un pastelero napolitano, lo observó trabajar en su obrador, lo siguió incluso hasta Calabria y regresó a Lombardía cargada de conocimiento.
Otros pasteleros del norte también viajaron hacia el sur para aprender el "ADN" de la pastiera de manos de familias y artesanos locales. Descubrieron qué trigo funciona mejor, cuánto tiempo debe reposar el relleno y cuánta agua de azahar puede añadirse antes de que el perfume lo invada todo.
La pastiera napolitana ha pasado de ser una receta familiar a convertirse en una especie de código abierto: quien quiera aprender, puede sumarse, sin importar su código postal.
El mensaje es claro: la mejor versión de un plato no tiene por qué surgir en su tierra de origen, siempre que el autor tome en serio las reglas del original.
Juri Caseri: un lombardo con respeto genuino por Nápoles
Caseri trabaja en Forneria del Lago en Paratico, una panadería con vistas al romántico Lago de Iseo. Allí elabora pan, pizza y repostería, y se define como orgullosamente lombardo, pero con una profunda fascinación por los clásicos del sur.
Su pastiera ganadora no es una versión moderna reducida en azúcar ni con sabores experimentales. El concurso exige fidelidad a la receta clásica, así que los márgenes son estrechos: masa tradicional, relleno a base de ricotta y trigo, aromas de cítricos y azahar. La diferencia está en los detalles: la elección de la ricotta, el punto de cocción del trigo, el tiempo de reposo del relleno y la manera de hornear la masa para que quede crujiente sin resultar seca.
Según el informe del jurado, su tarta destacó en tres aspectos: equilibrio de sabores, textura perfecta del relleno y un aroma que evoca claramente Nápoles, sin notas químicas ni dulzor excesivo.
¿Cómo reconocer una pastiera de nivel campeón?
Los pasteleros italianos se hacen a menudo esta pregunta: ¿cómo saber, sin formulario de jurado, que tienes ante ti una pastiera de campeonato? ¿Y cómo evitar llevarte a casa una decepción húmeda y apelmazada?
La inspección visual
Empieza por el escaparate. La masa debe ser de color dorado, no marrón oscuro. Las características tiras que la cruzan encima aparecen bien distribuidas y sin hundimientos. El relleno puede asomar ligeramente por encima del borde, con alguna pequeña grieta como mucho.
Una tarta que recuerda a una tarta de queso hundida con bordes quemados es, según los entendidos, mejor dejarla pasar.
Aroma, textura y sabor
El siguiente indicador es el olor. Una buena pastiera debe desprender:
- Cítricos frescos, normalmente naranja o limón
- Notas florales de agua de azahar
- Un fondo cremoso de ricotta
Si desde un metro de distancia llega una nube de vainilla artificial o de esencia perfumada, hay muchas probabilidades de que se hayan usado aromas artificiales.
Al cortar una porción, esta debe mantenerse erguida, aunque el relleno no puede sentirse como cemento. Los granos de trigo deben ser visibles, la crema permanece suave y no debe formarse ningún charco de líquido en el plato. En boca, la tarta ha de ser cremosa y aromática, con un final fresco que invite a querer un poco más.
¿Dónde probar la "mejor pastiera no napolitana"?
La versión ganadora de 2026 se encuentra en el mostrador de Forneria del Lago en Paratico, un pueblo situado en la orilla sur del Lago de Iseo. Los foodies italianos combinan cada vez más la visita con un fin de semana junto al lago, donde la pastiera figura en la agenda al mismo nivel que un paseo en barca.
Quien quiera probarla en torno a la Semana Santa haría bien en ir con tiempo o llamar antes. Los ganadores de concursos de pastelería raramente tienen stock para mucho rato: cuando la noticia se difunde, las existencias suelen agotarse con rapidez.
| Elemento | En qué fijarse |
|---|---|
| Masa | Dorada, no quemada, crujiente pero no excesivamente quebradiza |
| Relleno | Granos de trigo visibles, textura cremosa, sin bordes acuosos |
| Aroma | Cítricos naturales y azahar, sin nube de vainilla química |
| Sabor | Dulce pero no empalagoso, con un final fresco |
La tradición como oficio transmisible, no como pieza de museo
La polémica en torno a este concurso toca un punto más amplio dentro de la gastronomía italiana. Platos como la pastiera, el panettone o el cannolo se consideran a menudo patrimonio exclusivo de una ciudad o región. En la práctica, las recetas llevan décadas viajando con la migración, la formación y las colaboraciones entre cocineros.
La pastiera napolitana ha dejado de ser una receta de familia guardada bajo llave para convertirse en un conocimiento vivo que se transmite a quien esté dispuesto a aprender con rigor. Los concursos como Regina Pastiera vigilan que ese aprendizaje sea serio y no una mera apropiación superficial con etiqueta de "auténtico".
Para quien quiera preparar una pastiera en casa, conviene planificarse con antelación. La tarta agradece el reposo: muchos pasteleros la hornean uno o dos días antes de Pascua para que los sabores se fundan correctamente. Los granos de trigo para el relleno y el agua de azahar de buena calidad se encuentran en tiendas especializadas. Quien no tenga acceso a esos ingredientes hará mejor en elegir otro postre que recurrir a atajos que desvirtúen el resultado.
Y quien tenga la suerte de poder pedir una pastiera de verdad —en Nápoles, junto al Lago de Iseo o más cerca de casa— merece la pena detenerse un instante ante lo que tiene en el plato. Detrás de esa tarta aparentemente sencilla se esconde una larga cadena de secretos familiares, decisiones técnicas y pasteleros que han tenido la paciencia de aprender la tradición hasta el último detalle para, después, hacerla apenas un poco suya.













