Un giro sorprendente a las tortitas de toda la vida
Con un poco de puré de patatas sobrante y unos pocos ingredientes básicos, puedes poner en la mesa en media hora unos crêpes gruesos y esponjosos que se sitúan a medio camino entre una tortita americana y un rösti. Eso es exactamente lo que propone el chef de televisión francés Laurent Mariotte: sustituir parte de la harina por patata y obtener un resultado completamente diferente.
El resultado son unos crêpes suaves y ligeramente rústicos que funcionan igual de bien con toppings salados que con azúcar y fruta. Perfectos para las noches ajetreadas entre semana, un brunch relajado de fin de semana o simplemente para aprovechar el puré del día anterior.
Qué hace diferentes a estos crêpes de patata frente a las tortitas normales
Cuando alguien escucha la palabra "crêpe", suele imaginar una lámina fina y grande que se dobla con azúcar, sirope o crema de chocolate. La versión de Mariotte no se parece casi nada a eso. Su textura se acerca más a las American pancakes, pero con el sabor redondo y completo de la patata.
La combinación de puré de patatas, leche caliente y un poco de harina da como resultado unos crêpes gruesos y dorados que por dentro se mantienen suaves y casi cremosos.
La base es un puré muy liso que se aligera con leche caliente. Esto hace que la masa sea consistente pero no pesada. En la sartén se forman pequeños discos gruesos con una costra ligeramente crujiente y un interior suave, casi aterciopelado. La patata les aporta un toque salado sutil que los hace igual de buenos con ingredientes dulces que con queso o beicon.
El papel de la patata: de guarnición a ingrediente principal
En la cocina francesa clásica, la palabra "parmentier" hace referencia siempre a la patata. Se trata de platos donde la patata no es simplemente un relleno, sino el verdadero corazón de la receta. Aquí, la patata pasa de ser una guarnición a convertirse en la base de un tipo completamente nuevo de tortita.
La técnica está muy bien pensada para la cocina casera. Puedes cocer patatas frescas en el microondas y después triturarlas, pero un puré sobrante del día anterior funciona igual de bien. De esta forma, una guarnición habitual entre semana se transforma sin esfuerzo en un plato de brunch, almuerzo o incluso postre.
Ingredientes para cuatro personas
Para unas cuatro personas necesitas muy poco. La mayoría de los ingredientes ya están en cualquier despensa o nevera habitual.
- 500 gramos de puré de patatas cocido o restos de patatas hervidas
- 250 ml de leche caliente
- 4 cucharadas de nata espesa o crème fraîche
- 3 cucharadas de harina
- 4 huevos
- Sal y pimienta al gusto para la versión salada
- Aceite neutro, por ejemplo de pepita de uva, para freír
- Opcional: azúcar glas, fruta o sirope para un acabado dulce
Con estas cantidades obtienes una buena pila de crêpes pequeños. Si trabajas con unos 300 gramos de puré sobrante, puedes reducir el resto de ingredientes proporcionalmente y tener la masa lista en unos diez minutos.
Cómo preparar la masa paso a paso
Preparar las patatas
Si no tienes sobras, puedes empezar rápidamente con patatas crudas:
- Pela las patatas, córtalas en trozos y colócalas en un recipiente apto para microondas.
- Añade un chorrito de agua y tapa el recipiente sin cerrar del todo.
- Cuece las patatas en el microondas hasta que estén completamente blandas.
- Pásalas por un pasapurés o un prensapatatas para obtener un puré muy liso.
Un puré sin grumos evita que la masa quede irregular y garantiza esa textura suave y uniforme en los crêpes.
Elaborar la masa
Una vez que el puré esté listo, llega el momento de mezclar todo.
- Incorpora la leche caliente poco a poco al puré, removiendo hasta obtener una mezcla suave y espesa.
- Añade la nata y mezcla hasta que todo quede bien integrado.
- Tamiza la harina sobre el bol e incorpórala con una espátula o unas varillas con movimientos suaves para evitar grumos.
- Agrega los huevos uno a uno, mezclando bien cada vez hasta conseguir una masa homogénea.
- Sazona con sal y pimienta si vas a hacer la versión salada. Omite la pimienta si prefieres los crêpes dulces.
La masa debe quedar más espesa que la de las tortitas clásicas. Precisamente eso es lo que les da a estos crêpes su mordisco completo y esponjoso.
Cocción: pequeños discos gruesos en lugar de grandes láminas
Calienta una sartén con una fina capa de aceite a fuego medio. No viertas una cucharada grande de masa de golpe, sino que trabaja con porciones más pequeñas: cada crêpe tendrá la forma de un pequeño disco grueso, aproximadamente del tamaño de un posavasos.
Deja que la parte inferior se dore tranquilamente y da la vuelta al crêpe cuando los bordes se vean firmes y la base esté bien coloreada. El segundo lado suele necesitar algo menos de tiempo. Usando un fuego no demasiado alto, los crêpes tienen la oportunidad de cocinarse bien por dentro sin quemarse por fuera.
| Fase | Tiempo aproximado |
|---|---|
| Hacer el puré con patatas crudas | 30 minutos |
| Mezclar la masa | 10 minutos |
| Cocinar los crêpes | 30 minutos para una pila completa |
| Versión con puré sobrante | 10 minutos de preparación, 15 minutos de cocción |
Versión dulce: del brunch al postre ligero
En su versión dulce, estos crêpes de patata no necesitan demasiados adornos. Gracias a la patata, ya tienen de por sí un sabor natural y suave.
- Espolvoréalos con azúcar glas y sírvelos de inmediato.
- Coloca encima rodajas de plátano, manzana o frutos rojos.
- Acompáñalos con yogur espeso o queso fresco batido y un chorrito de miel.
- Para un brunch más generoso: un poco de sirope de arce y una nuez de mantequilla.
Como la patata sacia bastante, una pila de estos crêpes resulta menos pesada que un plato lleno de tortitas clásicas. La combinación de almidón y proteína de los huevos mantiene el apetito a raya durante más tiempo, algo especialmente útil con los niños, que suelen tener hambre de nuevo muy poco después de un tentempié dulce.
Versión salada: una cena completa hecha en la sartén
En su versión salada, estos crêpes encajan perfectamente en una cena entre semana. Con una ensalada sencilla al lado, tienes una comida completa lista sin apenas esfuerzo.
Algunas ideas:
- Sírvelos con tiras de beicon y cebolla pochada.
- Espolvorea queso rallado durante la cocción, que se derretirá justo al darle la vuelta al crêpe.
- Úsalos como base para sobras de pollo, carne picada o verduras asadas.
- Coloca encima salmón ahumado y una cucharada de crema agria para una versión rápida del rösti de patata.
Quien sabe aprovechar bien las sobras convierte estos crêpes en un pequeño proyecto antidespilfarro: las patatas, verduras y carnes sobrantes encuentran una segunda vida deliciosa.
Consejos prácticos: conservar, calentar y variar
Los crêpes ya cocinados se pueden preparar con antelación sin ningún problema. Déjalos enfriar por completo y guárdalos en un recipiente hermético en la nevera. En una sartén con unas gotas de aceite se calientan en pocos minutos y la parte exterior vuelve a quedar ligeramente crujiente.
En el congelador se conservan bien durante varias semanas. Eso sí, coloca papel de horno entre las capas para que no se peguen entre sí. Para usarlos, puedes ponerlos directamente del congelador a una sartén a temperatura moderada o calentarlos unos minutos en el horno.
Para variar, puedes añadir a la masa queso rallado, hierbas frescas picadas o una pizca de nuez moscada. En la versión dulce funcionan muy bien un poco de vainilla, canela o ralladura de limón.
Por qué estos crêpes de patata funcionan tan bien en el día a día
Muchas familias buscan recetas que generen poco fregado, se preparen rápido y, al mismo tiempo, resulten diferentes a la pasta o la cazuela de siempre. Los crêpes de patata encajan exactamente en ese hueco: no necesitas comprar ingredientes especiales y cocinas prácticamente con lo que ya tienes en la despensa.
Además, son una forma accesible de acostumbrar a los niños a nuevas texturas y sabores. La forma resulta familiar —al fin y al cabo, sigue siendo una especie de tortita— pero el sabor es algo más complejo. Quien trabaja habitualmente con patata en este tipo de recetas descubre pronto que un ingrediente básico tan sencillo puede ser sorprendentemente versátil en la cocina cotidiana.













