Cuando casi toda la vida desapareció: lo que la ‘gran extinción’ nos enseña hoy

Mucho antes de que los dinosaurios pisaran la Tierra, nuestro planeta estuvo peligrosamente cerca del vacío total: casi toda forma de vida desapareció en un período asombrosamente breve.

Un equipo internacional de investigadores acaba de encontrar una pieza fundamental de este rompecabezas. Su nuevo análisis de fósiles y rocas antiquísimas revela cómo el colapso de los bosques tropicales atrapó a la Tierra en una especie de prisión climática, con millones de años de calor sofocante como consecuencia.

El día en que el 90% de la vida desapareció

Hace aproximadamente 252 millones de años tuvo lugar la mayor ola de extinción conocida en la historia de nuestro planeta: la extinción masiva del Pérmico-Triásico. En los océanos desaparecieron prácticamente todas las especies, desde los trilobites hasta los arrecifes de coral. En tierra firme, enormes cantidades de plantas, insectos y vertebrados se extinguieron para siempre.

Los científicos calculan que alrededor del 90% de todas las especies que habitaban la Tierra desaparecieron. La vida se recuperó, sí, pero los ecosistemas complejos tardaron millones de años en volver a establecerse.

Los investigadores ya sabían que un vulcanismo extremo desencadenó la catástrofe. Gigantescas erupciones en lo que hoy es Siberia liberaron cantidades colosales de CO2 y otros gases en la atmósfera. La Tierra se calentó a un ritmo vertiginoso, los océanos se acidificaron y el oxígeno desapareció del agua marina.

La gran pregunta seguía sin respuesta: ¿por qué el sistema climático permaneció atrapado en una especie de supercalentamiento durante otros cinco millones de años, incluso mucho después de que el vulcanismo se hubiera apagado?

Nueva investigación: el papel silencioso del colapso de las selvas

Para desentrañar ese misterio, un equipo liderado por la Universidad de Leeds y la Universidad China de Geociencias en Wuhan analizó una enorme cantidad de fósiles y muestras geológicas procedentes de China. En ese país se conservan secuencias de roca donde la transición del Pérmico al Triásico está excepcionalmente bien preservada.

Los investigadores se concentraron en una pregunta crucial: ¿cómo cambió la productividad vegetal durante la extinción masiva? En otras palabras, ¿cuánto carbono podían seguir absorbiendo las plantas de la atmósfera?

Los análisis ofrecen una imagen clara e incómoda: los bosques tropicales colapsaron por completo. Las selvas que antes crecían exuberantes desaparecieron a gran escala. Las plantas y los árboles, que en condiciones normales actúan como un sumidero fundamental del CO2, dejaron de estar presentes de forma significativa.

Como consecuencia, la cantidad de carbono almacenado en el suelo y la biomasa vegetal se desplomó de forma dramática. Sin suficientes plantas para retirar el CO2 de la atmósfera de manera sostenida, las concentraciones de ese gas se mantuvieron en niveles extremos. La Tierra quedó atrapada en un prolongado período de calor asfixiante: una auténtica supercaldera climática.

Por qué los bosques tropicales juegan un papel tan decisivo

Las selvas tropicales son hoy uno de los amortiguadores naturales más poderosos frente al cambio climático. Sus funciones son insustituibles:

  • Absorben grandes cantidades de CO2 mediante la fotosíntesis
  • Almacenan carbono en la madera, las hojas y el suelo
  • Enfrían su entorno a través de la evaporación del agua
  • Estabilizan los patrones de precipitación a escala regional y global

Durante la extinción del Pérmico-Triásico ocurrió exactamente lo contrario de lo que hoy tratamos de conseguir. En lugar de ampliar la cobertura forestal, la Tierra perdió en poco tiempo extensiones enormes de bosque tropical. Con ello, el sistema climático perdió un freno esencial.

En cuanto ese freno verde desapareció, la Tierra recibió un empujón extra de calentamiento, sumado a las emisiones ya provocadas por el vulcanismo.

Un punto sin retorno

Los investigadores vinculan sus hallazgos con el concepto de los llamados puntos de inflexión en el sistema climático. Se trata de umbrales: cuando un ecosistema o un proceso los sobrepasa, no regresa fácilmente a su estado anterior.

En el caso de la catástrofe del Pérmico-Triásico, la vegetación tropical parece haber alcanzado precisamente ese punto de inflexión. El calentamiento rápido y el estrés asociado —calor extremo, sequía, condiciones tóxicas— derrumbaron las selvas. Después ocurrió algo especialmente peligroso: el sistema climático continuó deteriorándose por inercia propia.

Fase Lo que ocurrió
1. Erupciones volcánicas masivas Emisión masiva de CO2 y metano, calentamiento acelerado
2. Estrés sobre los ecosistemas Muerte de bosques, pérdida de oxígeno oceánico, extinción de especies
3. Colapso de los bosques tropicales La absorción de CO2 se desploma, el ciclo del carbono pierde el equilibrio
4. Supercalentamiento prolongado Un clima extremadamente cálido se mantiene durante millones de años

El estudio demuestra que incluso cuando la fuente directa de emisiones de CO2 disminuye, un ecosistema alterado puede seguir alimentando el calentamiento climático durante muchísimo tiempo. La Tierra reacciona con lentitud y necesita escalas de tiempo geológicas para recuperar un equilibrio más fresco.

Lo que esto significa para nuestra época

Los paralelismos con la crisis climática actual resultan imposibles de ignorar. Hoy el CO2 no proviene de inmensos campos de lava, sino principalmente de la quema de petróleo, gas y carbón. Al mismo tiempo, las selvas tropicales siguen desapareciendo a ritmo acelerado, sobre todo por la deforestación para uso agrícola, minero y maderero.

Los científicos llevan años advirtiendo que los ecosistemas modernos también pueden alcanzar sus propios puntos de inflexión. Entre los más preocupantes destacan:

  • La Amazonía, que podría transformarse de selva tropical en sabana
  • El hielo polar, cuya pérdida podría volverse irreversible si retrocede demasiado
  • El permafrost, cuyo deshielo libera enormes cantidades de metano a la atmósfera

La nueva investigación subraya que la pérdida de bosques tropicales no solo implica destrucción de la naturaleza, sino que puede provocar una alteración estructural y duradera del ciclo global del carbono.

Incluso si la humanidad detuviera abruptamente sus emisiones en el futuro, un sistema forestal severamente dañado podría seguir generando calentamiento adicional durante un largo período.

Cómo los investigadores usan el pasado como advertencia

El estudio publicado en Nature Communications combina múltiples técnicas: desde la datación precisa de capas de roca hasta el análisis químico de materia orgánica. Los modelos informáticos del ciclo del carbono también juegan un papel clave, permitiendo calcular el impacto de los cambios en la vegetación sobre el clima.

Muchos de los fósiles estudiados —como helechos petrificados de antiguos bosques tropicales— fueron hallados en zonas montañosas de difícil acceso en China. Los equipos llegaron hasta allí en bote y a caballo para alcanzar las capas de roca adecuadas. Décadas de trabajo de campo por parte de distintas generaciones de geólogos y paleontólogos confluyen ahora en un relato más coherente y revelador.

La combinación de trabajo de campo, técnicas de laboratorio y modelización hace posible establecer conexiones que antes permanecían ocultas. El pasado funciona así como un laboratorio de pruebas que muestra con qué contundencia puede reaccionar la Tierra ante perturbaciones extremas.

Conceptos clave explicados brevemente

¿Qué fueron el Pérmico y el Triásico?

El Pérmico fue el último período del Paleozoico, transcurrido aproximadamente entre hace 299 y 252 millones de años. En aquella época existía un único supercontinente llamado Pangea, rodeado por un océano global. El Triásico llegó después y marcó el inicio del Mesozoico, la era en la que más tarde surgirían los dinosaurios.

La transición entre el Pérmico y el Triásico representa la mayor ruptura en la historia de la vida sobre la Tierra. Los ecosistemas que emergieron tras la catástrofe eran radicalmente distintos a los que existían antes.

¿Qué es exactamente una supercaldera climática?

Los climatólogos utilizan este término para referirse a períodos en los que la Tierra se mantiene de forma estructural a temperaturas muy superiores a las actuales, con niveles de CO2 extremadamente elevados y prácticamente sin casquetes polares. La temperatura media supera en varios grados la de hoy y las condiciones tropicales se extienden muy al norte y al sur.

En un clima así, muchas especies actuales tendrían escasas posibilidades de sobrevivir. Los arrecifes de coral desaparecerían, las zonas agrícolas quedarían bajo una presión enorme y las olas de calor alcanzarían una intensidad sin precedentes.

Lo que podemos hacer hoy con este conocimiento

Este tipo de estudios geológicos puede parecer distante, pero conecta directamente con decisiones que se toman ahora mismo en salas de gobierno y consejos de administración. Las políticas sobre deforestación, restauración de la naturaleza y reducción de emisiones determinan si los bosques tropicales actuales se mantienen en pie o se deslizan por el mismo camino que sus ancestros prehistóricos.

Para ciudadanos y empresas existe un vínculo directo con cuestiones cotidianas como el origen de la soja, la carne, el aceite de palma y los productos de madera. Reducir la demanda de bienes que impulsan la deforestación, apoyar la gestión sostenible y los proyectos de restauración, y presionar a los gobiernos para que protejan de verdad las áreas protegidas: todas estas acciones influyen en si nuestra generación ayuda a mantener el freno verde del sistema climático o lo suelta definitivamente.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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