Nuevo estudio: quienes toman 2 o 3 tazas de café al día se sienten mejor mentalmente

Un estudio masivo revela una franja óptima de consumo de café

Durante más de una década, investigadores siguieron a casi medio millón de personas y descubrieron algo llamativo: quienes beben entre dos y tres tazas de café al día parecen tener el menor riesgo de sufrir depresión y otros trastornos del estado de ánimo.

Un análisis de proporciones gigantescas con resultados sorprendentes

El nuevo estudio se basó en datos de 461.586 adultos británicos de entre 40 y 69 años. Al inicio, ninguno de los participantes tenía diagnosticado ningún trastorno del estado de ánimo. Todos informaron sobre sus hábitos alimenticios y de bebida, incluyendo cuántas tazas de café consumían de media cada día.

A continuación, los investigadores siguieron a este grupo durante más de trece años. A través de los registros hospitalarios nacionales, monitorizaron quién recibía con el tiempo un diagnóstico de trastorno del estado de ánimo, como depresión, o alguna afección relacionada con el estrés.

En total se registraron más de 18.000 nuevos diagnósticos de problemas de ánimo y un número similar de trastornos por estrés. Los investigadores ajustaron los resultados teniendo en cuenta numerosos factores que pueden influir en las conclusiones, entre ellos:

  • Edad y sexo
  • Nivel educativo y situación socioeconómica
  • Tabaquismo y consumo de alcohol
  • Nivel de actividad física
  • Patrones de sueño
  • Enfermedades crónicas existentes

Tras todos los ajustes, una conclusión se mantuvo firme: las personas que beben de media entre dos y tres tazas de café al día presentaron el menor riesgo de trastornos del estado de ánimo en este estudio.

En comparación con quienes no tomaban café, este grupo salió claramente beneficiado. Eso apunta a un posible efecto protector del consumo moderado frente a quienes evitan el café por completo.

Beber más café no es mejor para tu salud mental

La investigación no concluye que "cuanto más, mejor". Todo lo contrario: a partir de las cinco tazas diarias, la curva se invierte. Quienes consumen esas cantidades elevadas vuelven a situarse en una zona de mayor riesgo.

La relación entre el café y la salud mental sigue lo que los investigadores denominan una curva en forma de J: el riesgo desciende primero, alcanza su punto más bajo alrededor de las dos o tres tazas, y vuelve a subir con ingestas más elevadas.

El consumo moderado de café parece asociarse en este estudio con mayor estabilidad mental, mientras que el exceso puede generar más agitación y malestar.

Esto encaja con lo que ya se sabe sobre la cafeína. En pequeñas cantidades puede favorecer el estado de alerta y la concentración. En dosis altas, pone el sistema nervioso en una especie de alarma permanente, con posibles consecuencias como palpitaciones, nerviosismo y peor calidad del sueño. A largo plazo, esa tensión continua puede deteriorar el estado de ánimo.

Diferencias entre hombres y mujeres

Los investigadores también analizaron si el efecto era igual en todos los participantes. Ahí surgió un matiz importante: la asociación entre el consumo moderado de café y menos problemas de ánimo fue más pronunciada en hombres que en mujeres.

Esto puede deberse a varias razones. Las fluctuaciones hormonales, las diferencias en la composición corporal o simplemente distintos patrones de consumo podrían influir. El estudio todavía no ofrece una respuesta definitiva al respecto. Lo que sí queda claro es que los consejos generales siempre requieren cierta personalización en la práctica.

Curiosamente, en esta investigación importó poco si una persona metaboliza la cafeína de forma rápida o lenta desde el punto de vista genético. Tanto los metabolizadores rápidos como los lentos parecieron alcanzar el punto de mayor beneficio en torno a la misma cantidad de café.

¿Qué ocurre en el cuerpo de quien bebe café?

Para comprender mejor esta relación, los investigadores analizaron también los valores sanguíneos de los participantes. Observaron que quienes bebían entre dos y tres tazas al día presentaban, de media, niveles más bajos de ciertos marcadores de inflamación.

La inflamación crónica de bajo grado en el organismo se ha asociado en estudios anteriores con la depresión y otros problemas mentales. Una menor actividad inflamatoria podría explicar, por tanto, una parte del mecanismo.

El café no es una bebida sencilla con un único principio activo. En una sola taza hay más de mil compuestos diferentes, entre ellos antioxidantes y sustancias capaces de frenar los procesos inflamatorios. La cafeína parece desempeñar el papel principal, pero desde luego no es el único actor.

El café probablemente actúa a través de una combinación de cafeína, antioxidantes y efectos sutiles sobre las hormonas, los vasos sanguíneos y el cerebro.

No todos los tipos de café funcionan igual

Los investigadores diferenciaron entre distintos tipos de café y encontraron diferencias notables:

Tipo de café Patrón observado en el estudio
Molido o filtrado / espresso Curva en J; menor riesgo con 2-3 tazas, mayor riesgo por encima de 5
Instantáneo Patrón similar al café tradicional, con una franja favorable en torno a 2-3 tazas
Descafeinado Sin relación clara con más o menos trastornos del estado de ánimo

La ausencia de un efecto claro con el café descafeinado sugiere que precisamente la cafeína juega un papel clave en la relación con la salud mental. Con un consumo elevado de café molido —más de cinco tazas diarias— el riesgo de trastornos del estado de ánimo era incluso superior al de quienes no bebían café en absoluto.

¿Qué nos dice esto sobre la depresión y qué no?

Los propios investigadores advierten que su trabajo no demuestra que el café prevenga la depresión. Se trata de un estudio observacional: siguieron a personas en su vida cotidiana sin modificar activamente sus hábitos.

Esto significa que otros factores podrían estar influyendo. Quizás quienes beben café de forma moderada llevan en general un estilo de vida más saludable o tienen mayor vida social. A pesar de los extensos ajustes realizados, eso nunca puede descartarse por completo.

Sin embargo, el enorme tamaño de la muestra y el prolongado seguimiento hacen que los hallazgos sean sólidos. En los datos, el mismo patrón se repite constantemente: quienes no toman café y quienes toman demasiado obtienen peores resultados que el grupo intermedio.

¿Cómo aplicar esto en el día a día?

Para quienes beben café habitualmente y gozan de buena salud general, no hay ningún motivo inmediato para apartar la taza. Al contrario, en torno a las dos o tres tazas diarias parece situarse, según este estudio, una zona bastante segura e incluso potencialmente beneficiosa para el estado de ánimo.

Algunas pautas prácticas a tener en cuenta:

  • Mantente en torno a dos o tres tazas normales al día si te encuentras bien con esa cantidad.
  • Si sufres nerviosismo, problemas de sueño o palpitaciones, prueba a reducir el consumo y observa si mejora.
  • Presta atención a la cafeína "oculta": las bebidas energéticas, el cold brew concentrado y los vasos grandes pueden sumar mucho más de lo que parece.
  • Toma el café preferiblemente por la mañana; por la tarde-noche puede alterar el sueño, lo que a su vez perjudica el estado de ánimo.

Quienes son sensibles a la ansiedad o los ataques de pánico suelen reaccionar negativamente con más rapidez ante dosis elevadas de cafeína. Para algunas personas, un solo espresso fuerte puede ser demasiado, mientras que otras toleran cuatro tazas sin ningún problema. Escuchar las señales del propio cuerpo siempre es más inteligente que seguir a ciegas el promedio de un estudio.

El café no es una terapia

A pesar del panorama favorable que rodea al consumo moderado de café, algo queda meridianamente claro: el café no sustituye ningún tratamiento ante problemas mentales serios. La depresión, los trastornos de ansiedad y las afecciones relacionadas con el estrés requieren un enfoque integral que incluya atención al sueño, el ejercicio físico, el apoyo social y, cuando sea necesario, ayuda profesional.

Donde el café sí puede tener un papel es como pequeño componente de una rutina diaria que aporte estructura y placer. Un momento fijo para el café en el trabajo o en casa crea una pausa, favorece el contacto social y genera sensación de ritmo. Ese tipo de hábitos suele pesar tanto o más en el bienestar de una persona que la propia bebida.

Para quienes consumen poco café y sienten curiosidad por saber si unas pocas tazas al día marcan alguna diferencia, puede ser interesante probarlo con cuidado: empieza con una taza, ve aumentando poco a poco si lo deseas, y observa durante varias semanas cómo responden tu sueño, tu energía y tu estado de ánimo. El propio cuerpo suele indicar con bastante claridad dónde está el equilibrio personal.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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