Lo que nadie te cuenta sobre las cejas después de los 60
Pasados los sesenta, las cejas pueden volverse casi invisibles de la noche a la mañana: se aclaran, se adelgazan y terminan dándole al rostro un aspecto cansado y apagado.
Muchas mujeres optan entonces por abandonar por completo el maquillaje de cejas, aterradas ante la idea de acabar con unas rayas duras y oscuras. Sin embargo, un lápiz bien elegido puede levantar visualmente el rostro, suavizar las arrugas y despertar la mirada, siempre que se acierte con el color, la textura y la técnica adecuados.
Por qué las cejas blancas transforman tanto el rostro
A partir de la menopausia, los pelos de las cejas pierden pigmento. Se vuelven blancos o grises, habitualmente más finos e irregulares, y el contorno familiar de la ceja empieza a desvanecerse. Esto tiene un impacto directo en toda la expresión: los ojos parecen más pequeños, el párpado superior se ve más caído y el rostro pierde viveza.
Según profesionales del maquillaje, muchas mujeres cometen en ese momento el mismo error: recurren a su lápiz de cejas oscuro de siempre. Ese tono funcionaba perfectamente con unas cejas abundantes y castañas, pero sobre los pelitos blancos o grises el resultado es completamente distinto.
Un lápiz de cejas demasiado oscuro resalta las arruguitas alrededor de los ojos, endurece la mirada y puede sumar años al rostro de golpe.
La solución no está en aplicar más maquillaje, sino en adoptar un enfoque más sutil: tonos más suaves, trazos más finos y una textura que imite el aspecto de los pelos naturales.
El color ideal para cejas blancas o grises
El consejo principal de las expertas es claro: evita los tonos marrones intensos y cálidos. Contrastan demasiado con los pelos blancos y con una piel que se ha vuelto más luminosa o pálida. La elección más favorecedora para las mujeres de más de 60 años es casi siempre un tono frío y ceniciento.
Por qué el marrón ceniza suele quedar mejor
Los tonos marrón ceniza o taupe contienen muy poco rojo o naranja en su composición. Por eso se adaptan mucho mejor a:
- Cejas blancas, grises o en tonos sal y pimienta
- Una piel que se ha aclarado o que ha perdido algo de luminosidad con los años
Este tipo de tono crea una transición armoniosa entre los pelitos claros y el color aplicado, logrando un resultado natural que enmarca la mirada sin endurecer los rasgos ni añadir años al rostro.













