Un megaproyecto que alcanza tierra firme por primera vez
Frente a las costas de Gran Bretaña, el proyecto de energía renovable más ambicioso del mundo ha entrado en una fase decisiva: el parque eólico marino más grande del planeta acaba de establecer contacto físico con el continente.
La conexión del primer cable submarino representa un hito trascendental para Hornsea 3. Detrás de ese único cable se esconde un universo de ingeniería de alta complejidad, logística a escala global e inversiones que superan los miles de millones.
Un parque capaz de abastecer a 3,3 millones de hogares
El pasado 26 de marzo, la compañía energética Ørsted llevó a tierra el primer cable de exportación de Hornsea 3, extrayéndolo desde el lecho del Mar del Norte hasta la costa este del Reino Unido. Con ese gesto quedó establecida la primera conexión directa con la red eléctrica de alta tensión británica.
Hornsea 3 tendrá una capacidad instalada de 2,9 gigavatios. Cuando el parque entre en pleno funcionamiento a finales de 2027, podrá suministrar electricidad a más de 3,3 millones de viviendas británicas. Eso lo convierte no solo en el mayor parque eólico marino del mundo, sino también en uno de los pilares fundamentales de la política climática y energética del Reino Unido.
Con 2,9 gigavatios de potencia, Hornsea 3 se perfila como una de las fuentes más importantes de energía renovable y asequible en Gran Bretaña.
La inversión total se estima en torno a 8.500 millones de libras esterlinas. A finales de 2025, Ørsted vendió la mitad del proyecto al fondo de inversión Apollo, que aportó alrededor de 5.200 millones de euros. Esa inyección de capital llega en un momento en que los costes de los grandes proyectos marinos han aumentado considerablemente.
680 kilómetros de cable bajo el agua y bajo tierra
El cable que ya ha llegado a tierra es solo el principio. La contratista marítima belga Jan De Nul Group tiene por delante la tarea de inspeccionar, transportar e instalar un total de 680 kilómetros de cable de exportación en el fondo marino, en su mayor parte antes de finales de 2026.
Esos cables son fabricados por el productor NKT. La producción comenzó hace ya tres años y se prolongará hasta este verano, coordinada con precisión milimétrica con el calendario de los buques de instalación.
Cómo funciona un cable de exportación de este tipo
Un cable de exportación es, en realidad, un conjunto integrado. En un solo paquete viajan dos cables de corriente continua de alta tensión (HVDC) junto con un cable de fibra óptica. Los cables eléctricos transportan la energía desde las turbinas hasta la costa, mientras que la fibra óptica transmite datos de forma continua hacia la sala de control del parque.
- Dos cables HVDC para el transporte de electricidad
- Un cable de fibra óptica para datos y monitorización
- Instalación conjunta para minimizar las perturbaciones en el lecho marino
- Mayor protección al concentrar todos los componentes en un único paquete
Cerca de la costa, el cable submarino se conecta con un cable terrestre que discurre más de 50 kilómetros bajo tierra hasta Swardeston, en Norfolk. Allí se encuentra una gran estación de conversión donde la corriente continua se transforma en corriente alterna para la red de alta tensión británica. Al instalar el cable de forma subterránea, el paisaje queda prácticamente libre de nuevos tendidos aéreos y zanjas visibles.
Estaciones de conversión que viajaron medio mundo
En alta mar, Hornsea 3 contará con dos grandes plataformas de conversión. Estas instalaciones transforman la corriente alterna generada por las turbinas en corriente continua, lo que reduce las pérdidas de energía a las distancias implicadas.
La subestructura de acero —la denominada jacket— de la primera plataforma partió desde Vlissingen. La estructura mide unos 54 metros de altura, pesa aproximadamente 3.500 toneladas y está diseñada para resistir décadas de tormentas en el Mar del Norte.
La parte superior de esa misma plataforma recorrió una ruta aún más extrema: más de 13.000 millas náuticas, desde Tailandia hasta Noruega y después hasta el punto de instalación en el Mar del Norte. Ese trayecto ilustra perfectamente hasta qué punto la cadena de suministro de la energía eólica marina se ha convertido en un fenómeno verdaderamente global.
Del acero europeo a la tecnología de alta tensión asiática: Hornsea 3 se construye literalmente en varios continentes al mismo tiempo.
La instalación de la primera jacket se realizó con los enormes buques grúa de Heerema, entre ellos el Sleipnir. Empresas como Hitachi Energy y Aibel suministran los equipos de alta tensión y la ingeniería offshore. A finales de marzo de 2026, la primera subestación offshore completa ya estaba en posición.
Turbinas colosales y una cadena de suministro mundial
Hornsea 3 utilizará turbinas de Siemens Gamesa con una potencia de 14 megavatios cada una, situándose entre las más potentes disponibles comercialmente en el mercado offshore actual. En momentos de máximo rendimiento, una sola turbina puede generar suficiente electricidad para abastecer a una ciudad de tamaño medio.
Las cimentaciones de esas turbinas —en su mayoría monopiles, enormes tubos de acero hincados en el fondo marino— proceden de varios países, incluidos España y China. La instalación de esas cimentaciones constituye la siguiente gran fase del proyecto, ahora que el primer cable y la primera plataforma ya están en su lugar.
Hornsea 3 se encuentra aproximadamente a 120 kilómetros al este de la costa de Yorkshire. A esa distancia, el viento sopla de forma más constante e intensa que cerca de la orilla, lo que incrementa notablemente la producción eléctrica. Los preparativos del proyecto arrancaron ya hacia 2018 con los trámites de licencias y los estudios de diseño.
Crecimiento en la zona Hornsea y su papel en los objetivos energéticos británicos
Hornsea 3 es el tercer gran parque eólico que Ørsted desarrolla en la misma zona del Mar del Norte. Hornsea 1 tiene 1,2 gigavatios y Hornsea 2, 1,3 gigavatios. El nuevo parque, por sí solo, supera en capacidad a los dos anteriores juntos.
| Proyecto | Potencia (GW) | Operativo desde |
|---|---|---|
| Hornsea 1 | 1,2 | 2019 |
| Hornsea 2 | 1,3 | 2022 |
| Hornsea 3 | 2,9 | Previsto a finales de 2027 |
Ørsted considera Hornsea 3 un proyecto clave para que el Reino Unido alcance sus metas: 50 gigavatios de energía eólica marina en 2030 y la neutralidad climática en 2050. Actualmente, el país cuenta con unos 15 gigavatios de parques eólicos marinos en funcionamiento. Proyectos de esta envergadura deben cerrar esa brecha en un plazo relativamente corto.
A escala global, Ørsted ya gestiona más de 18 gigavatios de capacidad renovable instalada, distribuidos entre Europa, América del Norte y Asia. La zona Hornsea sigue siendo un área estratégica central en la política de la compañía para el mercado británico.
Motor económico para la región costera y un calendario exigente
La construcción de Hornsea 3 generará previsiblemente hasta 5.000 puestos de trabajo durante la fase de edificación. Una vez que el parque esté operativo, se mantendrán en torno a 1.200 empleos permanentes, desde técnicos de mantenimiento hasta operadores marítimos y especialistas en energía.
La gestión diaria del parque se realizará desde Grimsby, una ciudad portuaria en el estuario del Humber. En la última década, Grimsby ha experimentado una rápida transformación hasta convertirse en un centro de servicios para la energía eólica del Mar del Norte, con nuevos talleres, muelles y centros de formación.
Los próximos años impondrán un calendario muy ajustado. Los tramos de cable restantes deben quedar instalados este verano, en estrecha coordinación con la agenda de los buques especializados. Después, el foco se desplazará hacia la colocación de las cimentaciones y el montaje de las turbinas, con el objetivo de alcanzar la producción eléctrica plena a finales de 2027.
Lo que proyectos de esta escala significan para la seguridad energética
Un parque eólico de estas dimensiones tiene un impacto que va mucho más allá de la reducción de emisiones de CO₂. El Gobierno británico quiere reducir su dependencia del gas importado, una lección que la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania grabó a fuego. Los grandes parques eólicos marinos alivian esa dependencia y ofrecen costes de producción relativamente estables y predecibles.
Pero no están exentos de riesgos. Los largos plazos de construcción hacen que estos proyectos sean vulnerables a la subida de los tipos de interés, al encarecimiento de los materiales y a la escasez de mano de obra cualificada. La compleja cadena internacional implica también que cualquier perturbación —en el transporte marítimo o en la producción de acero, por ejemplo— repercute directamente en los plazos y en los costes.
Para los vecinos y los pescadores de la zona, las preocupaciones son otras: el impacto sobre la vida marina, la presión sobre los caladeros y la visibilidad desde la costa. Dado que Hornsea 3 está tan alejado de tierra, las turbinas apenas se distinguen desde el continente, pero los cambios en las rutas de navegación y en los ecosistemas marinos siguen siendo un tema sensible en la región.
¿Qué lecciones extrae el resto de Europa, incluidos los Países Bajos?
Para países como los Países Bajos, proyectos como Hornsea 3 funcionan como un anticipo de lo que está por venir. También allí crece rápidamente el parque eólico marino, con zonas como Hollandse Kust e IJmuiden Ver. Las enseñanzas de Hornsea 3 —sobre tecnología HVDC, la integración de cables eléctricos y de fibra óptica, o la gestión de cadenas de suministro internacionales— son directamente aplicables a los planes neerlandeses.
Para los consumidores, este aumento de escala puede contribuir a estabilizar los precios de la electricidad a medio plazo, especialmente si más países interconectan sus redes. Al mismo tiempo, obliga a tomar decisiones difíciles: qué zonas del Mar del Norte se destinan a la energía, cuáles a la recuperación de ecosistemas y cuáles siguen siendo territorio de pesca y navegación.
Quien se asome en los próximos años a la costa británica o neerlandesa verá quizás solo una estrecha franja de mar. Pero más allá del horizonte, paso a paso, está tomando forma un gigante industrial de la energía, construido con cables, acero y software, con un único propósito: mantener la luz encendida en millones de hogares sin consumir un solo barril de petróleo ni un metro cúbico de gas.













