Deja este «rincón de malas hierbas» y consigue ayuda gratis contra las babosas

El secreto que esconde ese rincón descuidado del jardín

Hay una planta que llevamos años arrancando casi sin pensarlo: la ortiga. Sin embargo, esa molesta vecina con espinas resulta ser una aliada inesperada. Atrae a uno de los animales más útiles que puede desear cualquier jardinero: el erizo, campeón en la caza de babosas.

Por qué un mata de ortigas resulta tan atractiva para los erizos

La ortiga común, y especialmente la ortiga menor (Urtica urens), rara vez recibe una oportunidad justa. La vemos como algo feo, incómodo y doloroso. Sin embargo, para los erizos, un grupo de ortigas representa un hogar seguro y confortable.

Las ortigas funcionan como una valla natural de pinchos: desagradables para las personas, pero perfectas como refugio para los erizos.

Los tallos urticantes mantienen alejados a perros, gatos y demás curiosos. Entre esa vegetación densa, un erizo puede dormir tranquilamente, criar a sus crías o refugiarse del calor del mediodía. En muchos jardines donde todo se poda y se corta, ese rincón de ortigas es uno de los pocos lugares donde no llega el cortacésped.

Además, hay otro factor importante: alrededor de las ortigas bulle una auténtica comunidad de seres vivos. Estas plantas atraen a numerosos insectos, como:

  • pulgones y otros pequeños insectos chupadores
  • orugas y larvas de mariposas
  • todo tipo de escarabajos y arañas

Toda esa pequeña fauna constituye un bufé continuo para los erizos. Entre las ortigas encuentran comida y refugio en apenas unos pocos metros cuadrados. Así se forma un pequeño ecosistema que se mantiene solo.

Los biólogos han observado además un comportamiento llamativo. Algunos erizos se frotan deliberadamente contra las ortigas. Aún no existe una explicación definitiva, pero hay dos hipótesis razonables: intentan deshacerse de parásitos, o los estímulos táctiles activan la piel, de forma similar a los pájaros que se revuelcan en hormigueros para eliminar piojos.

El erizo en el jardín: un exterminador gratuito de plagas

Ver un erizo curioseando por el césped equivale a tener un control biológico de plagas en forma animal. Los erizos se alimentan principalmente de aquellos animales que más quebraderos de cabeza dan a los jardineros:

  • babosas y caracoles
  • orugas y escarabajos que devoran las hojas
  • larvas e isópodos terrestres
  • lombrices y otros animales del suelo

Gracias a ello mantienen a raya las plagas de babosas, sobre todo en huertos y junto a plantas jóvenes. Quien tiene erizos en su jardín puede reducir significativamente el uso de pellets biológicos y otros productos. Menos veneno significa más espacio para insectos beneficiosos, aves y vida en el suelo. El erizo actúa así como el eje silencioso de un jardín sano.

Un solo erizo puede eliminar decenas de babosas en una sola noche, sin causar ningún daño a las plantas ni al suelo.

Cómo convertir tu jardín en un territorio amigable para los erizos

Deja que un rincón se vuelva deliberadamente silvestre

No hace falta dejar que el jardín entero se convierta en una selva. Con una pequeña franja de "desorden" es suficiente. Deja que un borde junto a la valla o el fondo del jardín crezca libre y permite que las ortigas campen a sus anchas. No siegues, no rastilles todo y mantén las tijeras de podar lejos de esa zona.

Un rincón ideal para erizos incluye:

  • un grupo de ortigas u otras plantas altas y silvestres
  • un pequeño montón de madera o ramas
  • un montón de hojas donde puedan anidar
  • preferiblemente en un lugar resguardado, no a pleno sol

Combina esto con un seto libre o arbustos sin recortar, y tendrás una pequeña reserva natural en tu propio jardín.

Crea pasos entre jardines vecinos

Los erizos recorren grandes distancias por la noche buscando comida y lugares seguros. Un jardín completamente cerrado se convierte entonces en una trampa para ellos.

Una sencilla modificación ayuda enormemente: crea aberturas en la parte inferior de la valla o el cercado de aproximadamente 13 x 13 centímetros. Es suficientemente grande para un erizo, pero lo bastante pequeño para evitar molestias de otros animales.

Las vallas herméticas atrapan a los erizos sin salida. Unos pocos pasos sencillos forman literalmente una línea de vida para ellos.

Si los vecinos llegan a un acuerdo y cada uno crea una o dos aberturas, se genera toda una red de "autopistas para erizos" por el barrio. Eso aumenta considerablemente sus posibilidades de supervivencia, especialmente en entornos muy urbanizados.

Construye una caseta sencilla para erizos

Con algo de madera sobrante y paja o heno puedes crear un refugio en apenas una hora. Piensa en una caja de madera baja sin fondo, con:

  • una entrada de aproximadamente 12–13 centímetros de ancho
  • la abertura protegida del viento, orientada por ejemplo al este o al sur
  • material seco de hojas o heno como material para el nido
  • colocada en un lugar tranquilo y semisombreado

No uses plástico en su interior ni pintura con sustancias agresivas. Un acabado natural y rugoso funciona mucho mejor.

Cuidado con los venenos, las máquinas y el agua

Muchas acciones de jardinería bien intencionadas pueden resultar peligrosas para los erizos. Tres aspectos merecen atención especial:

  • Sin veneno para babosas: los pellets antibabosas suelen ser letales para los erizos, de forma directa o a través de las babosas envenenadas.
  • Cuidado con los cortacéspedes robots: deja que funcionen preferiblemente durante el día y no por la noche, cuando los erizos están activos.
  • Agua segura: un estanque o un barreño son útiles, pero asegúrate de que los animales puedan salir, por ejemplo con una tablilla inclinada.

En días cálidos, pon un plato bajo con agua limpia, preferiblemente a la sombra. Eso no solo ayuda a los erizos, sino también a las aves y los insectos. No les des leche, por muy lógico que parezca: muchos erizos son intolerantes a la lactosa y puede causarles diarrea.

Las ortigas: mucho más que un refugio para erizos

La valoración de las ortigas entre los jardineros está creciendo. Donde antes iban directamente al cubo de compostaje, ahora muchos las dejan crecer conscientemente en algún rincón del jardín. No solo por los erizos, sino también por el beneficio para el resto del jardín.

Las ortigas se pueden usar, por ejemplo, como abono vegetal natural. Dejándolas en remojo en agua se obtiene un líquido potente rico en nitrógeno y minerales. Muchos hortelanos diluyen este "purin de ortiga" y lo emplean para regar tomates, coles y otras plantas con grandes necesidades nutritivas.

Para las personas, la planta ofrece un sorprendente valor nutritivo. Las hojas jóvenes cocidas tienen un sabor ligeramente a nuez, algo parecido a la espinaca. Contienen abundante hierro, vitamina C y proteínas. Combinan perfectamente en:

  • sopas y guisos
  • quiches y tartas saladas
  • tortillas o crepes saladas

Eso sí, los guantes siguen siendo imprescindibles al recolectarlas, a menos que no te importe el picor.

Mientras muchas plantas ornamentales solo son bonitas, la ortiga participa activamente en la vida del jardín: alimenta, protege y conecta.

Una pequeña decisión con un gran impacto en la biodiversidad

Al no eliminar un solo rincón de ortigas, devuelves al entorno más de lo que imaginas. Los erizos sufren graves problemas en toda Europa: el tráfico, la fragmentación de hábitats y los jardines llenos de venenos. Cada pedazo de jardín que les ofrece espacio marca una diferencia real.

Incluso en barrios muy urbanizados puede notarse ese cambio. Una hilera de jardines con pasos para erizos, algunos rincones silvestres y menos uso de pesticidas forman juntos una especie de corredor verde por el que los animales pueden desplazarse. Así la naturaleza no queda completamente atrapada en pequeños parques aislados.

Quien empieza a fijarse en lo que ocurre alrededor de ese "rincón desordenado" nota pronto la transformación. Más aves, más insectos, menos daños por babosas y, de vez en cuando, el hociqueo de un erizo al caer la tarde. Eso hace que el jardín no solo sea más bonito para contemplar, sino también más interesante para vivir en él.

Para quienes tienen hijos, esa elección ofrece algo más: un jardín donde los erizos, las mariposas y los escarabajos campan a sus anchas se convierte naturalmente en un aula al aire libre. Los niños aprenden jugando cómo todo está conectado, y que precisamente esa planta pinchosa del rincón es la llave que abre toda esa vida.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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