Osteoporosis: señales de alarma para hacerte una densitometría antes de los 65 años

Por qué esperar hasta los 65 años puede ser demasiado tarde

Muchas personas conviven con huesos frágiles sin saberlo, hasta que una caída aparentemente sin importancia termina en escayola. La osteoporosis suele detectarse después de los 65 años, pero la pérdida de masa ósea puede llevar años produciéndose en silencio. En las mujeres, la densidad ósea se deteriora considerablemente tras la menopausia.

Determinadas señales y factores de riesgo no deberían esperar a una revisión rutinaria. Cuando aparecen, lo más sensato es plantearse una medición de densidad ósea anticipada: la llamada osteodensitometría o escáner DEXA.

La osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven progresivamente porosos y quebradizos. Por fuera parecen normales, pero su estructura interna se transforma en una especie de esponja con huecos. El riesgo de fractura aumenta de forma notable, a veces por un golpe mínimo.

En las mujeres, la destrucción ósea se acelera frecuentemente en torno a la menopausia, mientras que la primera revisión oficial suele llegar años más tarde.

Quien espera hasta la "edad estándar" de los 65 para hacerse una DEXA puede llevar ya varios años con un riesgo elevado de aplastamientos vertebrales, fracturas de muñeca o rotura de cadera. Detectarlo antes abre la puerta a intervenir a tiempo mediante cambios en el estilo de vida, medicación o tratamiento hormonal.

1. Fractura tras un golpe leve: una señal muy seria

Una de las alertas más claras es sufrir una rotura ósea después de un traumatismo mínimo. Por ejemplo:

  • caerse desde la propia altura en casa o en la calle;
  • dar un mal paso en la acera;
  • golpearse con fuerza contra un mueble o una puerta;
  • fracturarse la muñeca al intentar frenar una caída con la mano.

Un hueso sano generalmente aguanta sin problemas este tipo de impactos. Si aun así se rompe una muñeca, un tobillo, una costilla o la cadera, eso apunta a una estructura ósea debilitada. No solo en personas mayores: también en personas de cincuenta años, ese tipo de fractura debería ser motivo para medir la densidad ósea.

2. Pérdida de estatura y espalda encorvada

¿Has notado que mides claramente menos que antes, o que tu espalda se va curvando hacia delante? Puede indicar vértebras aplastadas, a veces sin que la persona recuerde ninguna caída concreta.

Señales de aviso:

  • medir de repente dos centímetros o más menos que hace unos años;
  • que la ropa caiga de forma diferente por la espalda debido a una postura más redondeada;
  • dolor de espalda persistente y molesto que no mejora con el reposo.

Los aplastamientos vertebrales son con frecuencia fracturas silenciosas: no siempre se identifican como tales, pero revelan que la columna se ha vuelto vulnerable.

Ante este tipo de síntomas, vale la pena hablar con el médico de cabecera sobre una DEXA, especialmente si también concurren otros factores de riesgo.

3. Menopausia temprana: el escudo hormonal desaparece

El estrógeno, la hormona femenina por excelencia, actúa como una especie de capa protectora para el esqueleto. Durante la menopausia, su producción cae rápidamente y la destrucción ósea gana terreno. Si la menopausia comienza antes de los cuarenta años, ese periodo de déficit hormonal se prolonga aún más.

Esto aplica tanto a una menopausia temprana natural como al cese prematuro de la función ovárica provocado por operaciones, radioterapia o quimioterapia. En este grupo, una osteodensitometría a edad más temprana suele ser una decisión prudente. Así se puede empezar a tiempo con medidas de protección, como tratamiento hormonal o medicación para fortalecer los huesos, según la situación médica de cada persona.

4. IMC bajo o delgadez marcada

Las personas con un índice de masa corporal (IMC) bajo, especialmente por debajo de 19, suelen partir de una reserva ósea menor. Menos masa muscular y poco tejido adiposo implican una menor carga mecánica sobre el esqueleto y una producción reducida de hormonas que favorecen los huesos.

Valor de IMC Significado Relación con la salud ósea
Por debajo de 18,5 Bajo peso Mayor probabilidad de baja densidad ósea
18,5–24,9 Peso saludable En general favorable para los huesos
25 o más Sobrepeso/obesidad No implica protección automática; entran en juego otros riesgos

En casos de delgadez extrema por trastornos alimentarios, deporte intenso con alimentación insuficiente o enfermedades crónicas prolongadas, la masa ósea puede reducirse de forma significativa incluso en personas jóvenes. En esas circunstancias, una densitometría ósea es preferible a esperar.

5. Uso prolongado de corticosteroides

Medicamentos como la prednisona son imprescindibles para tratar muchas enfermedades inflamatorias, pero perjudican la formación de hueso. Cuanto mayor es la dosis y más tiempo se toman, mayor es el impacto.

Un tratamiento diario de tres meses o más se considera generalmente un factor de riesgo relevante para la pérdida de masa ósea.

Los pacientes con artritis reumatoide, asma grave o enfermedades autoinmunes harían bien en hablar abiertamente con su médico sobre la salud ósea. En algunos casos es necesaria protección adicional con medicación o vitamina D, además de una DEXA preventiva.

6. Enfermedades que debilitan el esqueleto

Ciertas enfermedades crónicas alteran el equilibrio entre formación y destrucción ósea. Algunos ejemplos conocidos:

  • Hipertiroidismo (tiroides hiperactiva): acelera el metabolismo, incluido el del hueso;
  • Artritis reumatoide: la inflamación prolongada deteriora hueso y cartílago;
  • Enfermedades crónicas de hígado o riñón: dificultan el procesamiento de la vitamina D y el calcio;
  • Enfermedades intestinales como la celiaquía o la enfermedad de Crohn: reducen la absorción de nutrientes esenciales.

Quienes padecen este tipo de enfermedades no solo se benefician de un buen tratamiento de la patología de base, sino también de un seguimiento estructurado de la densidad ósea, incluyendo pruebas de imagen periódicas.

7. Antecedentes familiares de huesos frágiles

Los genes determinan en gran medida la "construcción base" del esqueleto. Si en la familia hay antecedentes de fractura de cadera tras una caída leve, especialmente en el padre o la madre, aumenta la probabilidad de que los hijos tengan una calidad ósea similar.

Un progenitor que se haya roto el cuello del fémur sin un accidente grave es una señal importante. En ese caso, conviene hablar con el médico de cabecera sobre una DEXA de forma anticipada, aunque uno mismo todavía no tenga síntomas.

8. Tabaco, alcohol y sedentarismo: enemigos silenciosos del hueso

El estilo de vida influye directamente en la resistencia del esqueleto. El tabaco frena la formación ósea y deteriora el riego sanguíneo. El consumo excesivo de alcohol resulta tóxico para las células del hueso y aumenta el riesgo de caídas. La falta de ejercicio elimina el estímulo natural que los huesos necesitan para mantenerse firmes.

El hueso es tejido vivo: sin presión, tracción y una nutrición adecuada, su calidad disminuye año tras año, muchas veces sin síntomas perceptibles.

Quien fuma, bebe con frecuencia, apenas se mueve y además consume poca leche u otras fuentes de calcio, acumula factores de riesgo. Con ese perfil, el umbral para hacerse una DEXA debería ser mucho más bajo que la edad estándar.

¿Cuándo acudir al médico para pedir una DEXA?

La combinación de varias señales aumenta considerablemente la probabilidad de osteoporosis. Presta atención especialmente a combinaciones como:

  • fractura tras un golpe leve más familiar con fractura de cadera;
  • menopausia temprana más IMC bajo;
  • tratamiento prolongado con prednisona más tabaquismo y poco ejercicio;
  • enfermedad intestinal o tiroidea crónica más dolor de espalda inexplicable y pérdida de estatura.

Ante una o varias de estas situaciones, es razonable hablar con el médico de cabecera sobre una osteodensitometría. La prueba es indolora, rápida y proporciona una puntuación clara de la densidad ósea, expresada habitualmente como puntuación T.

¿Qué ocurre si la prueba revela pérdida de masa ósea?

Ante una densidad ósea baja, el médico puede proponer varias medidas. Habitualmente se combina cambios en el estilo de vida con tratamiento médico:

  • Mejorar la alimentación: aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos, verduras de hoja verde y frutos secos, junto con suficiente proteína;
  • Optimizar la vitamina D: mediante suplementos y exposición solar responsable;
  • Ejercicio específico: entrenamiento de fuerza, caminar, subir escaleras y ejercicios de equilibrio y fortalecimiento muscular;
  • Medicación: por ejemplo, bisfosfonatos u otros fármacos más recientes que frenan la destrucción ósea;
  • Tratamiento hormonal durante la menopausia: cuando resulta adecuado médicamente y los beneficios superan a los riesgos.

Muchas aseguradoras de salud cubren total o parcialmente una DEXA cuando existen factores de riesgo claros. Eso reduce la barrera económica para hacerse la prueba a tiempo y puede evitar a largo plazo operaciones costosas y rehabilitaciones tras fracturas.

Consejos prácticos para fortalecer tus huesos

Además de los controles médicos, hay mucho que puedes hacer por tu cuenta para reforzar el esqueleto o frenar su deterioro. Algunos ejemplos concretos:

  • Camina cada día al menos media hora a buen ritmo, preferiblemente al aire libre;
  • Realiza dos o tres veces por semana ejercicios con pesas ligeras o bandas elásticas;
  • Asegúrate de tener buena iluminación en casa y elimina alfombras sueltas y cables para reducir el riesgo de tropiezos;
  • Hazte revisiones periódicas de la vista y la audición para mantener un equilibrio estable al caminar;
  • Limita el consumo de alcohol y busca ayuda para dejar de fumar si no puedes hacerlo solo.

Muchos fisioterapeutas ofrecen programas específicos de prevención de caídas y fortalecimiento óseo para personas mayores y grupos de riesgo. En ellos se trabaja la fuerza muscular, el equilibrio y la confianza al moverse. Eso no solo ayuda a mantener los huesos en buen estado, sino también a reducir el miedo a caerse.

Quien comprende qué señales indican un riesgo elevado puede dar la voz de alarma mucho antes. Una densitometría ósea puede sonar como algo reservado a "personas mayores", pero para un número creciente de personas de cincuenta y sesenta años es, precisamente, un paso preventivo inteligente para mantenerse independiente y móvil.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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