Por qué China construye una megared eléctrica para eliminar su dependencia del petróleo

Una apuesta sin precedentes para dejar atrás el petróleo

Mientras Europa debate sobre centrales nucleares y bombas de calor, China despliega a ritmo vertiginoso miles de kilómetros de líneas de alta tensión. El objetivo es uno solo: llevar energía verde desde regiones remotas hasta sus ciudades industriales y megalópolis, acelerando así el abandono de los combustibles fósiles.

Una superred que debe unir todo el territorio nacional

El gobierno chino está desarrollando lo que se conoce como una "supergrid": una red eléctrica nacional de muy alta y ultra alta tensión, diseñada para transportar enormes cantidades de electricidad por todo el país con pérdidas mínimas. Mientras Europa se apoya en una densa malla de redes regionales, China piensa en distancias continentales.

En el oeste y noroeste del país se concentran gigantescos parques eólicos y solares, muchos de ellos en plenos desiertos o estepas. Allí hay sol y viento en abundancia, pero apenas existe demanda eléctrica. En la costa este, en ciudades como Shanghái, Shenzhen o Guangzhou, ocurre exactamente lo contrario: están las fábricas y las metrópolis millonarias, pero el espacio es limitado.

La supergrid aspira a convertirse en la "autopista energética" que lleve el viento y el sol del desierto directamente a las chimeneas de la industria y a los apartamentos de la clase media.

Con estas nuevas conexiones, Pekín espera reducir drásticamente su dependencia del petróleo y el gas importados, que llegan al país a través de vulnerables rutas marítimas y gasoductos. Las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Malaca juegan un papel determinante en esta estrategia.

Líneas UHV: electricidad que viaja miles de kilómetros

La columna vertebral del nuevo sistema son las líneas UHV (ultra alta tensión). Cuanto mayor es la tensión, menores son las pérdidas durante el transporte. Eso hace que trasladar electricidad a miles de kilómetros resulte económicamente viable.

Según los planes actuales, China pretende poner en servicio quince líneas UHV adicionales antes de 2030. Estas líneas deberán:

  • conectar los mayores parques eólicos del oeste con las zonas costeras del este
  • canalizar la energía solar de las regiones desérticas hacia los grandes polos industriales
  • integrar distintas redes regionales en un único sistema energético nacional

Sin embargo, no todo avanza sin tropiezos. Parte de la infraestructura aún no opera a plena capacidad. Algunas conexiones están técnicamente listas, pero el suministro de energía renovable o la capacidad de almacenamiento en destino resultan insuficientes. Esto genera debates sobre si las inversiones están generando rentabilidad con la rapidez esperada.

El timing de la energía verde: el gran rompecabezas

El viento no sopla ni el sol brilla cuando la demanda alcanza su pico máximo. Esto plantea enormes desafíos de planificación. China debe gestionar tres factores de manera simultánea:

  • Producción suficiente: construir nuevos parques eólicos y solares
  • Transporte suficiente: tender líneas de larga distancia
  • Almacenamiento y flexibilidad: baterías, centrales de bombeo y gestión inteligente de la red

Sin esa combinación, se producen picos de sobreproducción que sobrecargan la red, seguidos de momentos en que las centrales de gas o carbón deben intervenir de todos modos. La capacidad de almacenamiento sigue siendo el eslabón débil, a pesar de las cuantiosas inversiones en grandes parques de baterías y en centrales hidroeléctricas de bombeo.

Ambición de crecimiento: una "Europa" en energía verde cada año

La gestora de redes estatal State Grid Corporation ya abastece a más del 80% del territorio chino y suministra electricidad a más de mil millones de personas. Junto con China Southern Power Grid, existe un plan para aumentar la capacidad de transporte interregional en torno a un 35% antes de 2025.

Paralelamente, China quiere añadir cada año alrededor de 200 gigavatios (GW) de nueva capacidad eólica y solar. Para ponerlo en perspectiva: eso equivale aproximadamente a la potencia instalada total de una gran economía europea, renovada por completo cada doce meses.

Indicador Tendencia actual
Nueva capacidad eólica y solar por año ± 200 GW
Objetivo de aumento de capacidad de transporte en 2025 + 35%
Cuota actual de electricidad de carbón Aproximadamente el 60%
Población bajo State Grid Más de 1.000 millones de personas

Aun así, cerca del 60% de la electricidad china sigue dependiendo del carbón. Eso evidencia lo grande que es la brecha entre las ambiciones y la realidad. Mientras entran en funcionamiento vastos nuevos parques eólicos y solares, se siguen construyendo o modernizando centrales de carbón para garantizar la seguridad del suministro.

630.000 millones de euros para una transformación energética

La apuesta financiera es descomunal. Para los próximos cinco años existe un paquete nacional valorado en unos 630.000 millones de euros, destinado a redes, producción y tecnologías de apoyo.

Solo State Grid planea invertir más de 504.000 millones de euros entre 2026 y 2030. Eso supone aproximadamente un 40% más que en el anterior plan quinquenal. Para financiar esas cifras, la compañía capta grandes sumas en el mercado de bonos: solo para 2025 ya se han emitido alrededor de 95.100 millones de euros en obligaciones domésticas, casi el triple que el año anterior.

China apuesta por que una inversión masiva y temprana en redes y energías renovables se traduzca en menores facturas de importación y en una menor vulnerabilidad geopolítica a largo plazo.

El lado negativo: si la infraestructura permanece estructuralmente infrautilizada y la deuda sigue creciendo, la supergrid podría convertirse en una pesada carga financiera para el Estado chino. La presión para usar eficazmente las nuevas líneas aumenta con cada yuan invertido.

Riesgos de deuda y dudas sobre la rentabilidad

Los analistas llevan tiempo señalando la combinación peligrosa entre el elevado endeudamiento de las empresas estatales y la tendencia a acelerar proyectos por motivos políticos. Las líneas construidas principalmente por razones de prestigio, sin suficiente producción renovable ni demanda real detrás, corren el riesgo de operar durante años muy por debajo de su capacidad.

A esto se añade que los gobiernos provinciales no siempre comparten las prioridades de Pekín. Las provincias con fuertes intereses en el carbón no están dispuestas a cerrar sus propias centrales fácilmente. Eso puede frenar el uso de las nuevas conexiones y presionar aún más la rentabilidad del sistema.

Los coches eléctricos como parte integrante de la red

China no concibe los vehículos eléctricos únicamente como solución a la contaminación urbana, sino también como un componente clave del sistema energético del futuro. Los EV modernos pueden, en teoría, cargar y descargar en ambas direcciones: absorben electricidad cuando hay abundancia de sol o viento, y pueden devolver parte de esa energía a la red más tarde.

Con decenas de millones de vehículos eléctricos previstos, se crea una especie de parque de baterías distribuido sobre ruedas. Combinado con cargadores inteligentes y tarifas dinámicas, esto puede ayudar a suavizar los picos de red e integrar mejor las fuentes renovables variables.

  • Los EV cargan preferentemente cuando la producción eólica y solar es elevada
  • Los hogares reciben incentivos para cargar de noche o cuando hay excedente solar
  • A largo plazo, parte de las baterías de los vehículos podría suministrar potencia de emergencia a la red

China ya está probando estos conceptos a gran escala en nuevos barrios urbanos, donde plazas de carga, marquesinas solares y baterías locales están interconectadas. De este modo, el país actúa de facto como laboratorio de pruebas para gestores de redes de todo el mundo.

Qué significa todo esto para el petróleo y la geopolítica

El objetivo final es claro: reducir lo más rápido posible la demanda de petróleo, especialmente en la generación eléctrica y el transporte. Menos importaciones de petróleo implica menor exposición a la volatilidad de los precios y a las sanciones occidentales, lo que otorga a Pekín mayor margen de maniobra estratégica.

Si la supergrid funciona según lo previsto, China podría cubrir en la década de 2030 una gran parte de su crecimiento energético futuro con eólica, solar e hidroeléctrica. Eso no solo transformaría el mercado interno, sino también el comercio energético mundial. Los países que hoy dependen de las exportaciones de petróleo y gas se enfrentarían a una caída estructural de la demanda procedente de uno de sus principales clientes.

¿Son viables redes similares en Europa?

El enfoque chino plantea la pregunta de si líneas de larga distancia comparables podrían desarrollarse también en Europa a gran escala. Técnicamente es posible: los gestores de redes europeos ya experimentan con conexiones de corriente continua entre países y con cables hacia grandes parques eólicos marinos.

Sin embargo, el ritmo chino choca rápidamente con la realidad europea. Los procedimientos urbanísticos, la oposición local, las normativas medioambientales y la falta de acuerdo entre estados miembros retrasan los proyectos. Donde Pekín puede decidir de forma centralizada y actuar con determinación, Bruselas debe negociar constantemente con países, regiones y ciudadanos.

Aun así, también en Europa crece la necesidad de conexiones más potentes, especialmente tras la crisis del gas de 2022-2023. Líneas de larga distancia entre, por ejemplo, Escandinavia, la península ibérica y Europa central facilitarían aprovechar mejor la energía eólica y solar, reduciendo la dependencia de las centrales de gas.

Contexto adicional: ¿qué es exactamente la ultra alta tensión?

Las líneas de alta tensión convencionales operan habitualmente entre 150 y 380 kilovoltios (kV). Las líneas UHV elevan esa cifra hasta 800 kV o más, a veces superando incluso los 1.000 kV. Una tensión más alta significa que, para transportar la misma cantidad de potencia, circula menos corriente por los cables, lo que reduce drásticamente las pérdidas por calor.

Esto exige materiales distintos, torres más grandes y sistemas de conmutación más complejos. La tecnología requiere un conocimiento especializado considerable y genera dependencia de un número reducido de proveedores. Por eso China también invierte fuertemente en la fabricación propia de transformadores, cables y electrónica de potencia, con el fin de limitar su dependencia exterior.

Para los residentes cercanos a estas instalaciones surgen preguntas prácticas: ¿cuánto espacio ocupan estas líneas? ¿Qué impacto tienen en el paisaje? ¿Cómo se protege la salud de las personas y el medio ambiente? En China estos debates son menos visibles que en Europa, pero a nivel local sí influyen en la elección de trazados y en la planificación final de los proyectos.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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