Solo caminar no te mantiene en forma: un estudio recomienda una segunda actividad

Caminar está bien, pero a menudo no es suficiente

Cada vez más personas se calzan las zapatillas y salen a caminar, convencidas de que es todo lo que necesitan. Sin embargo, un amplio estudio estadounidense acaba de demostrar que esa creencia está a medias equivocada. Quienes caminan como única forma de ejercicio suelen dejar fuera una parte esencial del movimiento que el cuerpo necesita para mantenerse fuerte y resistente.

Caminar lleva años siendo el consejo de salud más accesible y popular. Médicos, aplicaciones de bienestar y campañas públicas lo recomiendan como hábito ideal. Pero los datos son claros: solo con caminar, muchas personas no alcanzan los niveles de actividad realmente protectores para la salud.

Casi la mitad de los adultos camina como actividad principal, y aun así se mueve poco

Los investigadores analizaron datos de casi 400.000 adultos correspondientes al año 2019. Más del 44% señaló que caminar era su principal actividad física en el tiempo libre, tanto en zonas urbanas como en áreas rurales.

Sin embargo, los números revelaron un problema importante. Las autoridades sanitarias recomiendan que los adultos alcancen semanalmente:

  • Al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada, como caminar a paso rápido o pedalear tranquilamente
  • Además, dos sesiones semanales de ejercicios de fortalecimiento muscular

Cuando los investigadores se centraron en quienes tenían caminar como actividad predominante, los resultados fueron llamativos:

  • Solo aproximadamente un cuarto cumplía tanto la recomendación de resistencia cardiovascular como la de fuerza muscular
  • Casi otro cuarto no alcanzaba ninguna de las dos
  • El resto quedaba en un punto intermedio: algo de movimiento, pero insuficiente para obtener beneficios realmente protectores

Caminar es un buen punto de partida, pero para muchas personas se queda justo en eso: un comienzo. Sin exigir algo más a los músculos, no se alcanza una condición física sólida.

Ciudad y campo se mueven de forma diferente, y eso tiene consecuencias

El estudio también reveló diferencias notables entre entornos urbanos y rurales. Aunque caminar encabeza la lista en ambos contextos, el resto de los patrones de actividad difiere bastante.

Lo que hacen quienes viven en el campo

En zonas rurales, las personas tienden a elegir actividades vinculadas a su entorno cotidiano, como:

  • Jardinería y huerto
  • Caza y pesca
  • Trabajo agrícola y en la granja

Todo eso parece físicamente exigente, pero la intensidad es muy variable en la práctica. Pasar horas desherbando el huerto no equivale a una sesión de entrenamiento de fuerza. Los investigadores observaron que los adultos rurales, pese a estas ocupaciones, tienden a permanecer sentados durante más tiempo y practican deporte formal con menos frecuencia que los habitantes de ciudades.

Los urbanitas optan más por el deporte convencional

En la ciudad, el panorama es distinto. Allí la gente tiende más a:

  • Correr o hacer jogging
  • Ir al gimnasio para entrenar fuerza
  • Usar la bicicleta de carretera o de montaña
  • Apuntarse a clases grupales como baile o aeróbic

Los urbanitas suelen tener mejor acceso a instalaciones deportivas, centros de fitness y carriles bici. Aun así, tampoco en la ciudad logra todo el mundo cumplir las recomendaciones. Los desplazamientos largos, el trabajo sedentario en oficina y el tiempo frente a pantallas actúan como frenos poderosos.

El lugar donde vives no solo determina qué tipo de ejercicio practicas, sino también lo fácil o difícil que resulta incorporar más movimiento a tu día.

Por qué limitarse a dar pasos no es suficiente

Caminar trabaja principalmente la resistencia cardiovascular y el sistema circulatorio, lo que beneficia la presión arterial, el azúcar en sangre, el estado de ánimo y el sueño. Sin embargo, la mayoría de las personas camina a un ritmo tranquilo, durante menos tiempo del necesario y sin apenas variación. Esto impide que el corazón y los pulmones reciban el estímulo adecuado.

Además, caminar exige muy poco a la musculatura, especialmente en terreno llano. Y la fuerza muscular está íntimamente ligada a un envejecimiento saludable. Perder masa muscular aumenta el riesgo de caídas, fracturas, dificultades para realizar tareas cotidianas y enfermedades crónicas.

Numerosos estudios demuestran que la combinación de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza produce los mayores beneficios para la salud. Quien solo hace uno de los dos deja oportunidades sobre la mesa. Los investigadores estadounidenses subrayan por eso que las campañas que promueven caminar son valiosas, pero que hace falta añadir un segundo pilar: el fortalecimiento muscular específico.

Cómo puede el enfoque de salud pública adaptarse mejor a cada entorno

El estudio deja claro que consejos genéricos como "camina más" resultan demasiado simplistas. Las circunstancias varían enormemente entre un pueblo rural y una gran ciudad.

Entorno Actividades más frecuentes Principal desafío
Rural Caminar, jardinería, caza, pesca, trabajo físico Pocas instalaciones deportivas, escaso acceso a entrenamiento de fuerza guiado
Urbano Caminar, correr, gimnasio, bicicleta, baile Exceso de tiempo sentado, falta de tiempo, estrés y tráfico

Los investigadores defienden políticas adaptadas a lo que las personas ya hacen de forma natural. En el entorno rural, por ejemplo, el entrenamiento de fuerza podría integrarse en las actividades del día a día:

  • Programas que enseñen a cargar y transportar peso de manera más segura y exigente
  • Iniciativas vecinales con equipamiento sencillo al aire libre junto a casas rurales o centros comunitarios
  • Circuitos breves de fuerza combinados con rutas de senderismo o tareas de jardinería

En las ciudades, el foco podría estar en opciones accesibles y asequibles:

  • Clases de entrenamiento funcional y fuerza gratuitas o de bajo coste en parques
  • Empleadores que faciliten breves pausas de movimiento durante la jornada laboral
  • Pequeños circuitos de ejercicio en el barrio, con escaleras, bancos para ejercicios de step y barras de dominadas

Cómo añadir esa segunda actividad a tu rutina de caminatas

Para quienes ya caminan con regularidad, incorporar ejercicios de fuerza no tiene que ser complicado. La recomendación de dos sesiones semanales puede cubrirse con tan solo 15 o 20 minutos. Y se puede hacer en casa, al aire libre o en el gimnasio.

Combinaciones sencillas para cualquier caminante

  • Caminar + ejercicios con el peso corporal: al terminar tu recorrido, haz tres rondas de sentadillas, zancadas y flexiones apoyándote en un banco.
  • Caminar + subir escaleras: localiza unas escaleras cercanas y súbelas y bájelas varias veces a buen ritmo.
  • Caminar + bandas elásticas: lleva una banda de resistencia y, al acabar el paseo, trabaja tracciones y empujes para brazos y hombros.
  • Caminar + circuito de fuerza en casa: los días que salgas a caminar, planifica un cuarto de hora de ejercicios de fuerza en casa sobre una esterilla nada más regresar.

Quien ya camina tiene el hábito más importante bien asentado. El salto hacia dos sesiones cortas de fuerza a la semana es mucho más pequeño de lo que parece.

Lo que los datos no muestran: el comportamiento tras la pandemia y en la vejez

Los datos del estudio provienen de 2019, antes de que la pandemia fuera un factor. Durante y después del confinamiento, los hábitos de movimiento cambiaron profundamente: más personas empezaron a trabajar, hacer deporte y pasar el tiempo libre en casa. Nuevas mediciones deberán determinar si caminar sigue ocupando el mismo papel predominante y si la brecha respecto al entrenamiento de fuerza se ha ampliado o reducido.

Para las personas mayores, el mensaje de este estudio es especialmente relevante. Caminar se percibe a menudo como una alternativa segura cuando el ejercicio intenso ya no es viable. Sin embargo, precisamente en los mayores de 60 años el entrenamiento de fuerza dirigido ofrece grandes beneficios: levantarse de una silla con más facilidad, caminar con mayor seguridad, reducir el riesgo de fracturas de cadera y muñeca en caso de caída y conservar la autonomía durante más tiempo.

El entrenamiento de fuerza en edades avanzadas no requiere necesariamente pesos elevados. Ejercicios con una silla, las escaleras de casa, bandas elásticas o mancuernas ligeras producen mejoras notables, especialmente si se practican con constancia. Combinados con el hábito de caminar, forman un dúo poderoso para una vida más larga y vital.

Quien quiera revisar sus propios hábitos de movimiento puede partir de dos preguntas simples: ¿alcanzo cada semana esos 150 minutos de actividad moderada?, ¿y hago al menos dos veces algo que realmente fatigue mis músculos? Si la respuesta a alguna de las dos es no, este estudio envía una señal clara: sigue caminando, pero ponle algo al lado.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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