Científicos reducen a 100 las misteriosas señales de radio en la búsqueda de vida extraterrestre

Ordenadores domésticos convertidos en un telescopio gigante

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley han analizado el enorme archivo de datos del proyecto SETI@home y lo han reducido a 100 señales misteriosas sin explicación. La probabilidad de que se trate de inteligencia extraterrestre es baja, pero esta selección representa un hito en una de las búsquedas más longevas de la astronomía moderna.

SETI@home nació en 1999 con una idea tan sencilla como brillante: conectar millones de ordenadores personales para analizar señales de radio procedentes del cosmos. Cualquier persona con un PC podía descargar un pequeño fragmento de datos, procesarlo en segundo plano y enviar los resultados de vuelta.

Las grabaciones de radio provenían principalmente del célebre radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, durante años uno de los instrumentos más potentes para escuchar el universo. El resultado fue una avalancha de datos que ningún instituto de investigación convencional habría podido procesar por sí solo.

Tras años explorando el ruidoso paisaje radioeléctrico del universo, quedaron miles de millones de pequeñas "señales" que había que examinar una por una.

Según los investigadores implicados, el volumen de detecciones se disparó rápidamente. Hasta aproximadamente 2016, estaba claro cuánto material se había recopilado, pero no cómo reducir todas esas señales en bruto a una selección final útil.

De 12.000 millones de destellos a 100 candidatos

En dos artículos científicos publicados en 2025, los astrónomos describen cómo abordaron finalmente ese problema. Primero, depuraron técnicamente todo el material y lo procesaron de nuevo mediante algoritmos más avanzados. Después aplicaron una selección más estricta basada en la repetibilidad de las señales, su origen y las fuentes de interferencia conocidas.

  • Número total de señales de banda estrecha detectadas: aproximadamente 12.000 millones
  • Tras los primeros filtros (como satélites conocidos): reducción drástica
  • Tras un análisis más profundo: 100 señales inexplicadas restantes

Se trata de las llamadas señales de radio de banda estrecha: breves destellos de energía en un rango de frecuencia muy reducido, procedentes de una zona claramente identificable del cielo. Precisamente ese tipo de firma es lo que los astrónomos esperarían de una señal artificial, ya que los procesos naturales suelen emitir de forma más amplia y desordenada.

Los investigadores afirman que SETI@home ha producido la búsqueda a gran escala más sensible de señales de banda estrecha procedentes del cosmos jamás realizada.

Con los métodos actuales, sostienen que si en algún punto de las regiones estudiadas existía una señal de radio suficientemente potente, en principio habrían tenido que detectarla.

Por qué esas 100 señales no son «extraterrestres» de inmediato

Quien piense que existen 100 emisores extraterrestres casi confirmados se llevará una decepción. La mayoría de estas señales probablemente tendrá una explicación mundana: equipos desconocidos en la Tierra, interferencias electrónicas inusuales o satélites aún no identificados.

No obstante, resultan interesantes precisamente porque han superado todos los filtros conocidos. Para cada uno de los 100 candidatos se cumple aproximadamente lo siguiente:

Característica Lo que significa
Inexplicada Sin vínculo claro con fuentes de interferencia conocidas
Banda estrecha Más compatible con un emisor artificial que con ruido natural
Dirección específica Parece provenir de una zona delimitada del cielo
No repetida No ha vuelto a observarse, hasta donde se sabe

Este último punto es crucial. Una señal de comunicación extraterrestre real probablemente sería detectable durante un período prolongado, o al menos reaparecería con cierta frecuencia. En la mayoría de los candidatos se trata de destellos únicos. Sin repetición, resulta muy difícil verificar cualquier hipótesis.

Sentimientos encontrados entre los científicos

Los astrónomos implicados miran atrás con orgullo y una cierta frustración. Por un lado, han llevado a cabo la búsqueda más precisa y sensible de su tipo en la historia. Por otro, no ha surgido ninguna prueba irrefutable de civilizaciones extraterrestres.

Una complicación adicional: las decisiones tomadas en los primeros años del proyecto, cuando los ordenadores eran considerablemente más lentos, pueden haber provocado que ciertos tipos de señales fueran descartadas prematuramente. No por falta de interés, sino porque el hardware simplemente no podía con ellas.

Los investigadores se preguntan si en esa fase inicial no tiraron en ocasiones «el bebé junto con el agua del baño».

En un mundo ideal, volverían a procesar todo el archivo hoy mismo, con ordenadores modernos y algoritmos más sofisticados. El presupuesto no lo permite, pero el conjunto de datos sigue disponible, al igual que el software. Otros grupos de investigación pueden, por tanto, retomar el trabajo desde donde lo dejaron.

¿Se ha perdido algo por el camino?

A pesar de todos los filtros, gráficos y líneas de código, persiste una pregunta inquietante: ¿hay alguna señal alienígena enterrada entre todos esos terabytes de datos que pasó justo por debajo del radar? Los investigadores no descartan esa posibilidad.

Subrayan que resulta muy difícil medir con exactitud qué se está dejando escapar. Cada estrategia de búsqueda impone sus propias limitaciones: uno tiende a encontrar aquello que ya sabe buscar. Una civilización extraterrestre podría utilizar un método de transmisión completamente distinto al que tenemos en mente.

Es muy probable que la tecnología extraterrestre sea tan diferente que no reconozcamos sus señales de radio como tales.

Aun así, el trabajo de SETI@home establece un límite inferior concreto: dentro de la sensibilidad de este proyecto, no parece haber ningún potente emisor cósmico activo apuntando hacia nosotros en las regiones del cielo estudiadas.

El legado de SETI@home y los próximos pasos

Aunque la fase activa de SETI@home ha concluido, su legado pervive en nuevos proyectos. Los telescopios modernos generan aún más datos, y las técnicas de inteligencia artificial desempeñan un papel cada vez mayor en el análisis de señales de radio.

Las futuras búsquedas de tecnología extraterrestre probablemente:

  • Dependerán en gran medida del aprendizaje automático para el reconocimiento de patrones
  • Conectarán múltiples telescopios para verificar señales sospechosas de forma inmediata
  • Explorarán una porción más amplia del espectro radioeléctrico que antes
  • Podrán determinar con mayor rapidez si una señal tiene características naturales o artificiales

SETI@home demuestra que la ciencia ciudadana puede desempeñar un papel serio y relevante. Millones de voluntarios contribuyeron con sus ordenadores domésticos a construir un conjunto de datos que podrá utilizarse durante años. Para muchos participantes, albergaban la silenciosa esperanza de que su propio PC fuera el que captara ese único pitido extraterrestre.

¿Qué nos dicen esas 100 señales sobre la vida extraterrestre?

El resultado conecta con una pregunta más amplia: ¿cuán raras son realmente las civilizaciones tecnológicamente avanzadas? Hasta ahora no encontramos pruebas concluyentes, mientras nuestros instrumentos mejoran sin cesar. Esto alimenta el debate sobre la llamada paradoja de Fermi: si el universo es tan vasto, ¿por qué no escuchamos a nadie?

Existen varias explicaciones posibles. Quizás las civilizaciones sean extremadamente escasas. Quizás hayan dejado de emitir señales de radio. O tal vez existen principalmente bajo formas que nosotros no reconoceríamos como «tecnología». Por ahora, SETI@home nos dice sobre todo lo que no vemos: ningún emisor potente y continuo que pareciera estar esperándonos.

Para quienes no estén familiarizados con los términos técnicos, una señal de banda estrecha puede compararse con un rayo láser en lugar de una bombilla. Una bombilla dispersa luz en todos los colores; un láser emite una longitud de onda muy concreta. Los procesos naturales se comportan como «bombillas», mientras que la tecnología actúa más bien como un «láser». Precisamente por eso, esos 100 estrechos y solitarios destellos siguen siendo una fuente de fascinación en la búsqueda de vida más allá de la Tierra.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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