Tras 180 años, las tortugas gigantes han vuelto a las islas Galápagos

En una remota isla volcánica del Pacífico, las tortugas gigantes vuelven a caminar pausadamente, como si nunca hubieran desaparecido.

Por primera vez desde el siglo XIX, jóvenes tortugas gigantes regresan a Floreana, una de las islas más emblemáticas del archipiélago de las Galápagos. Se trata de un ambicioso proyecto de restauración que no solo devuelve la vida a una subespecie desaparecida, sino que pone en marcha de nuevo todo un ecosistema insular.

De provisión de barco a especie aparentemente extinta

A principios del siglo XIX, los balleneros veían en las tortugas gigantes una despensa flotante inmejorable. Estos animales podían sobrevivir meses sin comer ni beber, lo que los convertía en una fuente ideal de carne fresca durante las largas travesías. Los cargaban en masa en las bodegas, los apilaban unos sobre otros y los sacrificaban después, o simplemente los abandonaban en otra isla cuando el espacio escaseaba.

Para la subespecie que habitaba originalmente Floreana, aquello parecía ser el final. Hacia 1840 se dio por hecha su extinción oficial. Piratas, balleneros y otros barcos que recalaban regularmente en las Galápagos habían arrasado con casi todos los ejemplares en pocas décadas.

Lo que en su momento pareció pura explotación resultó ser, sin pretenderlo, un salvavidas para la especie.

Una sorpresa genética en las laderas de un volcán

A principios de este siglo, un grupo de biólogos se adentró en el Volcán Wolf, en el extremo norte de la isla Isabela. Allí habita una población mixta de tortugas gigantes cuyo origen no siempre estaba claro. Mediante análisis de ADN, los investigadores hallaron de forma inesperada rastros genéticos de la tortuga de Floreana, considerada desaparecida desde hacía casi dos siglos.

Resultó que algunos de esos animales eran descendientes de tortugas que en su día habían sido sacadas de Floreana como carga viva y depositadas en otros lugares. Los mismos barcos que causaron el desastre habían preservado, sin saberlo, un pequeño remanente de la población original.

Los investigadores seleccionaron finalmente unos veinte individuos con el perfil genético más cercano al original. Con ese grupo se puso en marcha un cuidadoso programa de cría en un centro especializado ubicado en la isla Santa Cruz.

158 tortugas gigantes jóvenes sueltas de nuevo en Floreana

Tras años de cría, seguimiento y selección, en febrero de 2026 llegó el momento: 158 jóvenes tortugas gigantes, de entre 8 y 13 años de edad, regresaron a Floreana. La liberación se celebró con una ceremonia pública a la que asistió toda la comunidad de la isla.

Los niños tuvieron el honor de ponerles nombre a los primeros ejemplares. Para muchos habitantes, las tortugas gigantes eran hasta ahora algo que solo existía en los relatos de sus abuelos o en los libros del colegio. De repente, volvían a arrastrarse, visibles y reales, sobre la roca volcánica de su propia isla.

"Lo que para nuestros abuelos eran solo historias, ahora lo tenemos delante de los ojos", declaró emocionado un responsable local ante los conservacionistas presentes.

Por qué estos animales son fundamentales para la isla

El regreso de las tortugas no es un gesto simbólico para conseguir buenas fotografías. Los ecólogos las definen como una especie clave: cuando están presentes, una gran parte del ecosistema funciona mejor.

Una herramienta viva para la restauración natural

  • Dispersan semillas de plantas autóctonas a través de sus excrementos.
  • Controlan la vegetación mediante el pastoreo y crean claros en el terreno.
  • Con su peso abren caminos y forman pequeños charcos de barro que benefician a otras especies.
  • Sus rutas habituales contribuyen a mejorar la estructura del suelo.

Esos charcos de barro, conocidos como wallows, son especialmente valiosos para insectos, aves pequeñas y otros reptiles. Investigaciones previas realizadas en la isla Española ya demostraron el alcance de este efecto: tras la reintroducción de tortugas gigantes allí, la población de una importante especie de cactus se recuperó y los números de iguanas terrestres endémicas aumentaron de forma notable.

Según el director de la Fundación Charles Darwin, Rakan Zahawi, las tortugas ayudan a reactivar procesos naturales esenciales: dispersión de semillas, pastoreo y creación de microhábitats de los que dependen directamente muchos otros animales y plantas.

De ratas y gatos a pinzones que vuelven a cantar

Floreana arrastraba hasta hace poco una naturaleza gravemente perturbada. A lo largo de los siglos, los seres humanos introdujeron ratas, gatos y otras especies invasoras. Estos depredadores vaciaban nidos, cazaban aves y reptiles jóvenes y dañaban prácticamente toda la fauna autóctona.

En 2023 arrancó una intensa campaña para reducir y eliminar estas especies invasoras. Los primeros resultados son llamativos:

Especie Situación anterior Tendencia actual
Pinzones endémicos Muy reducidos, algunos casi extintos Las poblaciones vuelven a crecer
Pachay (ave escasa) No se avistaba desde la visita de Darwin en 1835 Observado de nuevo recientemente
Caracoles autóctonos Ausentes durante más de un siglo Regresan a hábitats adecuados

La llegada de las tortugas se enmarca en una estrategia más amplia denominada Island-Ocean Connection Challenge. Este programa internacional tiene como objetivo restaurar cuarenta islas de importancia ecológica antes de 2030, incluyendo su conexión con los entornos marinos circundantes.

Una conexión más fuerte entre tierra y mar

La influencia de las tortugas gigantes no se detiene en la línea de costa. Estos animales conviven estrechamente con las aves marinas que anidan en las islas. Su actividad de pastoreo mantiene la vegetación baja en determinadas zonas, lo que genera espacios abiertos idóneos para anidar.

Las colonias sanas de aves marinas, a su vez, transportan nutrientes desde el océano hasta tierra firme a través de sus excrementos. Parte de esos nutrientes regresa al mar y alimenta arrecifes de coral y zonas ricas en pesca. Así se establece un ciclo en el que tortugas, aves, plantas y ecosistemas marinos se refuerzan mutuamente.

Próximos candidatos para recibir una segunda oportunidad

La tortuga gigante es solo el primer paso del plan de recuperación de Floreana. Ya existen proyectos para reintroducir otras especies que antaño habitaron la isla, entre ellas:

  • la serpiente corredora esbelta de Floreana
  • el colorido frosone vermiglione (un pájaro cantor)
  • el gabbiano lavico, una especie local de gaviota
  • el mimus de Floreana, un tipo de sinsonte
  • varias especies de pinzones endémicos

Algunas de estas especies probablemente alcanzarán la isla por sus propios medios a medida que el hábitat mejore. Otras necesitarán, igual que las tortugas, programas específicos de cría y reintroducción.

Lo que esta reintroducción nos dice sobre nuestra relación con la naturaleza

Durante la ceremonia en la que se liberaron las 158 tortugas jóvenes, muchos de los presentes guardaron silencio. Habitantes locales, biólogos y conservacionistas contemplaron cómo una especie que sus antepasados habían visto desaparecer volvía a arrastrarse sobre la arena volcánica.

Para muchos científicos, este proyecto refleja hasta qué punto los seres humanos se han alejado de los sistemas naturales, y lo arduo que puede resultar el camino de vuelta. Las mismas manos humanas que un día usaron a estas criaturas como relleno de bodegas las sacan ahora con cuidado de cajas de transporte para devolverlas a la isla que las esperó durante casi dos siglos.

El rewilding —la restauración activa de ecosistemas mediante especies clave como la tortuga gigante— exige paciencia, inversión económica y una visión a largo plazo. Al mismo tiempo, ofrece resultados tangibles: mayor biodiversidad, naturaleza más estable y, en ocasiones, nuevas oportunidades para el turismo sostenible y la investigación local.

Para quien visite las Galápagos en el futuro, Floreana puede lucir muy distinta a las fotografías antiguas. Menos ratas y gatos vagabundos, más aves, más plantas autóctonas y, poco a poco, más siluetas acorazadas y pausadas dispersando semillas y trazando senderos. La tortuga gigante, que fue en su día símbolo de explotación, se convierte así en motor de recuperación.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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