Bajo el polvo de Marte emerge un paisaje antiguo que nadie esperaba encontrar, con huellas de ríos y lagos desaparecidos hace miles de millones de años.
Las nuevas mediciones del rover Perseverance de la NASA revelan que la región en torno al cráter Jezero permaneció húmeda durante mucho más tiempo del que se pensaba. Bajo la superficie ha aparecido un sistema fluvial completamente enterrado, aparentemente más antiguo que el famoso paisaje deltaico por el que el rover circula en la actualidad.
Perseverance logra ver por primera vez bajo la piel de Marte
Perseverance aterrizó en febrero de 2021 en el cráter Jezero, una estructura de impacto de unos 45 kilómetros de diámetro. Desde la órbita marciana, los científicos ya sospechaban desde hacía tiempo que ese cráter albergó en algún momento un lago, alimentado por un río que desembocaba en la cuenca a través de una amplia abertura.
Poco después del aterrizaje, el rover confirmó esa hipótesis. Las cámaras e instrumentos de medición detectaron depósitos de carbonatos en el fondo del cráter, rocas que habitualmente se forman en contacto con agua. Perseverance también desveló la espectacular estratificación de la zona del delta visible, exactamente donde el antiguo río desembocaba en el lago.
Estos hallazgos dibujaban una época en la que Marte era un planeta más cálido y húmedo, con agua fluyendo en superficie y quizás con condiciones capaces de albergar formas de vida simples. Pero hasta ahora todas esas evidencias procedían únicamente de rocas expuestas directamente en la superficie.
Georradar: un escáner subterráneo sobre ruedas
Para descubrir qué se esconde por debajo, Perseverance lleva incorporado un instrumento que geofísicos y arqueólogos llevan años utilizando en la Tierra: un radar de penetración terrestre, conocido habitualmente como georradar. Su funcionamiento es similar a una radiografía del subsuelo, pero empleando ondas de radio.
El radar emite pulsos cortos de radiación electromagnética hacia el interior del terreno. Esos pulsos atraviesan la roca y rebotan en las transiciones entre distintas capas, por ejemplo entre limo fino y arena más gruesa. Un receptor instalado en el rover capta las señales reflejadas.
Midiendo el tiempo de recorrido de los pulsos y analizando la intensidad de los ecos, los investigadores pueden construir una sección transversal del subsuelo. Las frecuencias altas ofrecen mayor detalle, pero alcanzan menos profundidad; las frecuencias bajas llegan más hondo, aunque producen una imagen menos nítida.
Con este radar, Perseverance puede "ver" hasta aproximadamente 35 metros bajo la superficie de Marte sin necesidad de perforar una sola roca.
En la Tierra, este tipo de equipos se usa para localizar estructuras arqueológicas enterradas, inspeccionar la integridad de diques y carreteras, o cartografiar cavidades subterráneas y fracturas. En Marte cumple exactamente la misma función: explorar el subsuelo con seguridad y a gran profundidad.
Bajo el fondo del cráter yace un paisaje fluvial olvidado
Mientras Perseverance recorría el borde exterior del cráter Jezero, el radar fue registrando paso a paso la estructura del subsuelo. Los científicos procesaron esos datos en secciones transversales, como si se cortaran rebanadas gigantes del terreno para observarlas de lado.
En esas imágenes de radar aparecieron estructuras claramente organizadas: paquetes de capas inclinadas, conjuntos de sedimentos en ángulo y formas curvas que recuerdan enormemente a antiguos cauces fluviales y depósitos deltaicos. Los investigadores distinguieron varios tipos de paisajes posibles:
- Canales fluviales meandriformes que trazaban curvas a través de una zona llana
- Un abanico aluvial, donde el agua dispersa sedimentos en una amplia trompa
- Una red de pequeños ríos ramificados, comparable a los ríos trenzados que existen en la Tierra
Todas estas estructuras se encuentran por debajo del actual delta visible en la superficie. Eso apunta a múltiples fases de actividad hídrica: primero un antiguo sistema de ríos y deltas, y después el delta más reciente que ya conocíamos por las fotografías de Marte.
Las capas enterradas revelan una historia hídrica compleja, con distintos capítulos, no un único y breve episodio de humedad.
La línea temporal del agua en Marte retrocede aún más
Los datos del radar sugieren que un sistema rico en agua ya estaba activo muy temprano en la historia de Marte, tanto dentro como alrededor del cráter Jezero. Los investigadores vinculan estas estructuras con el inicio del período geológico denominado Noaquiano, situado aproximadamente entre hace 4.200 y 3.700 millones de años.
El delta visible al oeste del cráter parece más reciente: habría sido formado al final del Noaquiano o al comienzo de la era siguiente, el Hespérico, que abarca aproximadamente entre 3.700 y 3.500 millones de años atrás. Esto significa que la región no vivió una única fase húmeda corta, sino un período mucho más prolongado en el que el agua regresaba una y otra vez.
Con ello se amplía también la ventana temporal durante la cual el entorno pudo haber sido habitable. Cuanto más tiempo persiste el agua líquida, mayores son las probabilidades de que se inicien procesos químicos capaces de dar lugar a la vida, o de que esta logre mantenerse.
Por qué este descubrimiento es tan relevante para la búsqueda de vida
Para los astrobiólogos, el agua sigue siendo el indicador más importante: allí donde hubo agua líquida durante suficiente tiempo, pudo existir vida microbiana o haber existido en el pasado. Los nuevos resultados sugieren que Jezero no fue simplemente un lago antiguo, sino una zona dinámica donde los ríos continuaron depositando sedimentos durante mucho tiempo.
Un sistema fluvial activo genera diversas condiciones favorables:
| Proceso | Lo que aporta |
|---|---|
| Aporte de sedimentos | Distribución de minerales que pueden actuar como nutrientes |
| Enterramiento rápido de material | Mayor probabilidad de conservación de posibles huellas biológicas en las capas |
| Variaciones en el nivel del agua | Alternancia de períodos húmedos y más secos, favorable para química compleja |
La misión principal de Perseverance es recolectar muestras de roca que una futura misión podría traer de vuelta a la Tierra. Gracias al radar, el equipo sabe ahora con mucha más precisión qué capas resultan más interesantes: no solo el delta visible, sino también las estructuras más antiguas que se encuentran por debajo.
Cómo los investigadores validan su interpretación
Una imagen de radar no es una fotografía convencional; se necesita mucha experiencia para interpretar sus complejos patrones. Por eso los equipos comparan los datos con ejemplos terrestres: antiguos deltas fluviales, abanicos aluviales en zonas áridas y redes de ríos en mesetas.
Esta comparación permite identificar patrones reconocibles, como capas inclinadas que indican agua en movimiento depositando sedimentos una y otra vez, o transiciones abruptas entre granos gruesos y finos que corresponden a variaciones en la velocidad de la corriente. La estructura detectada en Jezero presenta varios de estos rasgos característicos.
Además, los resultados del radar encajan perfectamente con lo observado previamente en la superficie. Los minerales, las capas de sedimentos y la forma del delta visible son coherentes con una larga historia hídrica, lo que hace que la explicación basada en antiguos sistemas fluviales resulte la más convincente.
Lo que esto supone para las futuras misiones a Marte
El enfoque del georradar está llamado a tener continuidad. Futuros rovers e incluso misiones tripuladas podrán localizar reservorios subterráneos, lagos antiguos y otras estructuras de interés con equipos de radar más potentes y de mayor alcance, antes de realizar cualquier perforación.
Esto tiene ventajas tanto prácticas como científicas:
- Los astronautas podrán elegir zonas de aterrizaje y rutas con mayor seguridad
- Los equipos de investigación podrán tomar muestras específicas de capas concretas
- El hielo subterráneo o los depósitos de sal podrán detectarse con mayor rapidez
Para quienes siguen la exploración de Marte, esta investigación también ofrece una buena oportunidad para familiarizarse con algunos conceptos clave. Los geofísicos hablan habitualmente de frecuencia: el número de vibraciones o pulsos por segundo. Una frecuencia mayor implica longitudes de onda más cortas, mayor detalle, pero menor profundidad de penetración. El concepto de onda electromagnética también aparece con frecuencia: se trata de radiación como las ondas de radio, la luz visible y los rayos X, todas ellas variantes de la misma onda física.
Al aplicar estas técnicas de forma sistemática, Marte va transformándose paso a paso de un lejano punto rojo en un paisaje geológicamente legible. Bajo su delgada capa de polvo y roca se esconde una historia en la que el agua, y posiblemente la vida, jugaron un papel mucho más relevante del que se había supuesto durante tanto tiempo.













